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  Regreso a Eslovenia y Croacia

No es la primera vez que repetimos un destino. Los años pasan, los paises y sus circunstancias cambian y, sobretodo, cambia nuestra forma de ver las cosas y nuestra escala de valores. Visitamos Eslovenia, Croacia, Montenegro y Bosnia en el 2006:

Toni de Ros. Verano 2019
 



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Ljubljana desde el castillo, en primer término el mercado


Sábado, 3 de agosto: Ljubljiana

Aún tengo el despertador programado de cuando trabajaba y, por tanto, hoy no ha sonado a las 7 y nos hemos despertado a las 8. No pasa nada, nos aseamos tranquilamente y desayunamos mientras el parking, lleno de autocaravanas, también se va poniendo en marcha. Cuando ya nos estamos preparando para irnos una de las autocaravanas que ocupan plaza específica se va, y tenemos la suerte de podernos colocar nosotros sin necesidad de discutir con nadie. Además, ha dejado libre una de las tomas de corriente. Así que nos conectamos y salimos en la moto hacia el casco antiguo.
Aparcamos junto a la plaza del mercado, muy cerca de la salida del funicular del castillo. El billete combinado de funicular + castillo cuesta 12€. Desde arriba se tiene una muy buena vista de la ciudad, del casco antiguo, el río y toda la parte nueva, así como de las montañas al fondo. Vemos toda la parte visitable y tomamos un café en la lujosa cafetería del castillo, bastante caro pero hay pequeños placeres que uno paga con gusto. El castillo es bonito y merece la pena, pero nos encanta lo más inesperado y que estamos a punto de desdeñar: el museo de las marionetas. Está muy bien montado, es interactivo y tiene algunas piezas preciosas muy bien iluminadas y ambientadas. Merece la pena a cualquier edad, de verdad.
Pasamos en el castillo y el museo buena parte de la mañana, luego damos un paseo por el magnífico y enorme mercado. Las paradas de frutas y verduras son una pasada y nos lamentamos por no poder cargar todo el día con la compra, pero dan ganas de llenar la despensa por la calidad y presentación del género. Los precios, en general, son como los de nuestro país.
Buscamos un restaurante donde comer pescado recomendado en la guía, y encontramos uno con igual nombre (o parecido) y por tanto nos confundimos. No pasa nada porque comemos muy bien y a un precio razonable. Buscamos el Ribca, que está en la misma zona del mercado, y comemos en el Zlata Ribica, en una agradable terraza. La carta está ilustrada con unas fotografías muy buenas (y de esto entiendo un poco) que invitan a comer y que, además, reproducen fielmente los platos servidos. En definitiva, es recomendable y el precio razonable teniendo en cuenta el lugar y que una copa de vino blanco de 100 cc cuesta 4,80 € y que, de entrada, nos sirven 200 cc a cada uno porque de lo contrario ni nos enteraríamos. Nos sirven, por recomendación del camarero, una excelente malvasía.
Después del café hacemos todo el recorrido que la guía recomienda para conocer Ljubljana en un día: Mestni trg, Stari trg y Gorni trg, tres plazas/ calles contiguas y que són el meollo del casco antiguo. Es muy bonito, casas muy antiguas pero perfectamente restauradas para ser habitadas, tiendas muy bonitas evidentemente para atraer al turista, pero en general con muy buen gusto, cafeterías, restaurantes, vinacotecas (las botellas de vino las encuentro carísimas), artesanía, souvenirs, etc. Luego atravesamos el puente y visitamos la perla de la ciudad, la biblioteca Nacional y Universitaria obra del omnipresente Joze Ple?nik, que vendría a ser en Ljubljanna lo que Antoni Gaudí en Barcelona. La biblioteca es una maravilla y Ple?nik cuidó de todos los detalles, no sólo de la arquitectura sinó también del mobiliario, las lámparas del techo y de las mesas, la disposición de las mismas, la iluminación de la gran sala de lectura... Incluso las sillas están pensadas para favorecer el estudio, proporcionando una adecuada postura pero no excesivamente cómodas para evitar la somnolencia.
Cuando salimos de la biblioteca empieza a gotear y nos protegemos nosotros y el equipo fotográfico, y al poco rato se desata un chaparrón que seguramente dejaría el Diluvio Universal a la categoría de llovizna suave. Ni los toldos de las cafeterías son suficientes para guarecernos y tenemos que meternos dentro de un establecimiento si no queremos acabar empapados. Dura pocos minutos y después queda una tarde preciosa de sol y aire limpio. 
Somos testigos de una, para nosotros, inexplicable costumbre muy en boga hoy en día: una pareja de novios recién casados posa para las fotografías de rigor en uno de los puentes, precioso con la luz de la tarde y las gotas de agua brillando por doquier. Las barandas del puente están hechas de cables de acero tensado, y en ellos cuegan muchos miles de candados. La pareja, siempre bajo las fotos, coloca un candado más no sin cierta dificultad para encontrar hueco, y seguidamente lanzan la llave al río. Hay varias cosas que nos chirrían en este rito: ¿qué significado tiene? ¿encadenar el vínculo del matrimonio o el amor de la pareja bajo llave y hacerla desaparecer? ¿Esto es un proyecto de vida en común basado en el amor, la libertad y el respeto? Para mi, obviamente, no. Luego están otros aspectos más prosaicos como el ingente peso que tienen que soportar estos cables, y no es una exageración. Estamos hablando de varias decenas de miles de candados la mayoría de un cierto tamaño, sólo a un promedio de 100 gr por candado salen varias toneladas de sobrepeso para el que no está calculada la estructura. Y por último, decenas de miles de llaves al fondo del río, un atentado ecológico en toda regla. En fin, me consta que en muchos sitios las autoridades ya están tomando medidas para erradicar esta absurda costumbre.
Nos sentamos a merendar en Torta Ljubljana donde tomamos un pastel del mismo nombre, rico pero no para tirar cohetes. Volvemos a recorrer las tres plazas disfrutando de nuevo del ambiente y cosmopolitismo de esta ciudad que nos encanta. Ha sido un redescubrimiento, la vez pasada no la disfrutamos así ni mucho menos y a punto estuvimos de pasar de largo. Si alguna vez volvemos a Eslovenia, a buen seguro que volveremos a pasear por Ljubljana.
Regresamos a la auto en moto, el parking sigue igual de repleto y nos preparamos la cena, vemos una peli y nos acostamos hoy muy tarde.
Un dia perfecto.

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Imagenes del viaje

Ljubljana desde el castillo, en primer término el mercado   Museo de las marionetas
Ljubljana desde el castillo, en primer término el mercado   Museo de las marionetas
Biblioteca Nacional y Universitaria de oze Ple?nik, sala de lectura   Ljubljana, el triple puente
Biblioteca Nacional y Universitaria de oze Ple?nik, sala de lectura   Ljubljana, el triple puente
 
     
   
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