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  DESCUBRIENDO EL CABO DE GATA

Hacía años que teníamos el Cabo de Gata en el punto de mira, pero nos costaba encontrar el momento y la combinación de tiempo-época del año ideal para visitarlo

Toni de Ros. Abril 2019
 



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Amanecer en La Isleta del Moro


Lunes 15 de abril: La Isleta del Moro - Playa de los Muertos - Los Albaricoques - Las Negras - El Playazo - San José (122 km)

Cualquier aficionado a la fotografía de paisajes sabe que las mejores fotografías se toman a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde. Pero hay una temática aún más exigente con los horarios: los amaneceres. Para poder captar los mágicos colores del amanecer, aquello que el ojo aún no es capaz de apreciar, hay que estar en el sitio adecuado antes de que las primeras luces tiñan el alba, es decir aún de noche. La ventaja de esta época del año es que aún no hay que madrugar en exceso para ver el alba desde el principio, por lo que es suficiente levantarnos a las 6 de la mañana, tomar un café rápido y bajar a la playa pertrechados de trípodes y filtros para empezar a disfrutar. En total, apenas 1 hora y 1/2 porque cuando el sol ya está por encima del horizonte la escena pierde buena parte de su encanto. Aquí solo puedo mostrar una foto de las obtenidas, pero si os apetece podéis ver una selección en este álbum de Flickr: https://www.flickr.com/photos/12623755@N02/albums/72157690978635273

Terminada la sesión fotográfica volvemos a la autocaravana a desayunar y tomar una ducha, y ya estamos preparados para una nueva jornada. Son las 9 de la mañana, ¡es la ventaja de madrugar!

Tenemos la intención de visitar, en esta primera descubierta del Cabo de Gata, algunas de las playas más emblemáticas del mismo, que probablemente no sean precisamente las mejores o las más bonitas. Considerada una de las mejores playas de España, nos vamos a visitar la Playa de los Muertos, la más alejada y ya cerca del límite norte del Parque Natural. Tomamos la carretera hacia Carboneras y antes de llegar ya nos encontramos con los correspondientes indicadores y un enorme parking donde dejamos la autocaravana sin dificultad. En verano es de pago, pero no en esta época del año. Desde el mismo parking, y sólo cruzando la carretera, encontramos el camino que desciende abruptamente hasta la playa. Es conveniente llevar buen calzado, con chanclas lo vamos a pasar mal, pero de todo hay. Se tarda entre 15 y 20' en bajar por un camino en no muy buen estado y muy transitado. La playa es enorme y muy bonita mirando hacia el sur con un peñasco espectacular dominando el final de la misma. Hacia el norte el paisaje no es muy bonito debido a la vista de las industrias de Carboneras. Parece ser que es una playa un poco traidora, hay un buen escalón nada más entrar en el agua y enseguida dejas de hacer pie. Además es frecuente que las corrientes dificulten la salida del agua, por lo que hay que vigilar mucho a los niños. El macabro nombre viene de los cadáveres de marineros y contrabandistas que naufragaban en estas aguas y que el mar arrastraba hasta la playa.

Nos tumbamos un rato al sol aunque hay mucha gente, cosa sorprendente pues el acceso no es precisamente fácil. No nos bañamos, casi nadie lo hace. Sobre las 13 h ya tenemos suficiente y emprendemos el regreso, ahora de subida. Como aún es temprano cogemos la autocaravana y nos dirigimos hacia el interior, al pueblo de Los Albaricoques. El entorno desértico y la extraordinaria luz de este lugar ha quedado grabado en nuestro recuerdo como el paisaje típico del Oeste americano, pues es aquí, precisamente en Los Albaricoques, donde Sergio Leone rodó sus más conocidas películas: "Por un puñado de dólares", "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo". Quizás en esta escena del final de "La muerte tenía un precio" reconozcáis la fotografía que ilustra esta página:

No hay casi nadie por las calles, somos los únicos que vamos siguiendo el recorrido señalizado por los diferentes escenarios de película por calles que llevan nombres como "calle de Ennio Morricone", "calle Clint Eastwood" o "calle Sergio Leone". A decir verdad, fuera de esta curiosidad el pueblo no tiene más historia, pero nos parece curioso y vamos siguiendo el intinerario marcado con plafones donde, con una somera y repetitiva explicación, se muestra el aspecto del lugar en las películas para comparar lo y reconocerlo en la actualidad.

Seguidamente nos dirigimos a otro escenario de película pero también literario, El Cortijo del Fraile. Circulamos por una pista de tierra en bastante buen estado durante un trecho considerable, y enmedio de campos de secano en los que un solitario tractor traza profundos surcos en busca de algo de humedad, aparece el reconocible Cortijo. Se trata de una edificación del s. XVIII en bastante buen estado por el exterior, aunque muy ruinoso el poco interior que podemos ver. Está totalmente vallado para impedir la entrada, lo cual me parece lógico por cuestiones de seguridad pero también es una pena pues pierde buena parte de su encanto. Si seguís el enlace anterior tendréis un poquito de historia, y en el siguiente podréis conocer más del crimen de Níjar, que inspiró la obra Bodas de Sangre de Federico García Lorca. 

Desandamos el camino para regresar a Los Albaricoques y desde allí dirigirnos a Las Negras, en principio sólo un enclave turístico pero que resulta ser un pueblecito muy agradable con muchísima gente joven que regresa de la playa y ocupa las inumerables terrazas de los bares y restaurantes. El ambiente es muy tranquilo y acogedor, apetece mucho tomarse una cerveza y una tapita sentados frente al mar.

Hay un gran parking a la entrada del pueblo donde hay muchas autocaravanas y alguna caravana que no parece estar precisamente de paso. El parking está justo al cado del camping y, por lo visto, no pasa nada.

Aún quedan horas de luz y decidimos acercarnos a otra playa de renombre: El Playazo. Está muy cerca y bien indicada, tiene un gran aparcamiento donde las autocaravanas campan a sus anchas y la verdad es que es muy bonita. Aparcamos y vamos a caminar un rato hasta la cercana fortaleza que cierra uno de sus extremos, disfrutando de un paisaje encantador con la caída de la tarde. Muchas autocaravanas se quedan allí a pasar la noche, es sin duda un magnífico lugar aunque no dispones de ningún servicio. Nosotros no nos quedamos porque esta noche queremos hacer un extra y cenar en un restaurante de San José, nos dio una buena impresión el Mediterráneo, como ya he comentado, y en general no tiene malas críticas en Trip Advisor. Recorremos de nuevo la carretera de la costa pasando por el Mirador de la Amatista, pero no nos detenemos. Aparcamos en San José en el parking para autocaravanas y vamos a buscar mesa. El restaurante por dentro es un poco decepcionante, muy sencillo, pero se ha levantado un aire frío bastante desagradable y no apetece para nada cenar fuera. Es una pena porque la mesa para 2 disponible está en un rincón con vistas al corredor que separa del edificio contiguo, en una sala estrecha dominada por una mesa más larga para grupos y una mesa redonda en la esquina, nosotros entre las 2. No hay manteles, mesa cubierta de hule pero limpia y la carta y el servicio es inequívocamente marroquí, con su verborrea algo difícil de entender pero simpáticos. Pedimos una ensalada de tomate de la región y una parrillada de marisco, sabrosa la primera y más que correcta la segunda. El precio no está mal, pero no es tan barato como se anuncia a bombo y platillo en el exterior y que fue lo que nos llevó a probarlo: la parrillada para 2 personas cuesta 30 €, que está muy bien y más visto lo que ponen, pero la ensalada, el vino, el pan y los postres cuestan 42 € más. Repaso la cuenta y es correcto, pero sorprende un poco aunque a decir verdad, cenar marisco por 36 € por persona y con un buen vino no se puede considerar caro. Con el café te traen una copita de pacharán cortesía de la casa. Por cierto, la comida nos la sirve una andaluza que es un encanto, una más. Me gusta esta gente.

Regresamos a la autocaravana y dudamos de si quedarnos a dormir allí mismo puesto que es evidente que varias autocaravanas se quedan, pero entre la prohibición expresa de pernocta y que el área donde tan bien nos sentimos está a pocos km, nos decidimos por esta última opción. Error, está a tope y no queda ni una sola plaza libre. No nos apetece regresar a San José y nos quedamos en el aparcamiento de fuera, en la carretera. Por la noche pasan pocos coches y dormimos bien.

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Amanecer en La Isleta del Moro   Playa de los Muertos
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Los Albaricoques   El Cortijo del Fraile
Los Albaricoques   El Cortijo del Fraile
 
     
   
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