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  Bajo el sol (y el calor) de la Toscana

Salimos de Llavaneres por la tarde, un despiste con las llaves del parking y las de la autocaravana dan al traste con la intención de salir por la mañana temprano. Pero no hay problema, estamos de vacaciones y no nos espera nadie.

Toni de Ros. verano 2018
 



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Montepulciano


Martes, 24 de julio: Castiglione del Lago - Montepulciano (53,1 km. Acumulados 1419)

Hemos dormido a gusto, pero antes de las 7 de la mañana ya estaban pintando la señalización horizontal de la carretera con una máquina que sonaba como una gigantesca segadora acatarrada.

Como la previsión de hoy es hacer pocos km, nos lo tomamos con calma y no salimos hasta casi las 11. Vamos directamente a Montepulciano, al parking comunale autorizado para autocaravanas.

El camino se hace largo porque las limitaciones de velocidad son muy severas, la mayor parte del recorrido es a 50 km/h con algún corto tramo a 60 y, excepcionalmente a 70. Los radares están por todas partes, convenientemente señalizados pero son tan frecuentes que mejor no arriesgar, y mayoritariamente por esta zona se respetan los límites. Por tanto tardamos más de 1 h en recorrer los 50 y pocos km, y un par de vueltas para localizar el parking para autocaravanas. Maria nos indicaba una cosa y la no muy clara señalización otra, la razón la llevaba el navegador.

El parking autorizado es el número 5, enorme y con buenas vistas, alguna sombra. Pocas autocaravanas porque es de pago, 10€ por 24 h con posibilidad de pagar tarifa sólo de visita: 6h, 5€. Decidimos quedarnos a dormir aquí y movernos con la moto.

Comemos primero y luego vamos a visitar el pueblo, que es extraordinario. Encaramado en lo alto de una colina, domina una bella panoramica de la más auténtica Toscana. Las callles ascienden con fuertes pendientes a lo más alto, y las calles son tan estrechas que parece imposible que se pueda abrir alguna plaza en alguna parte, pero así es.

La estructura y los edificios son genuinamente medievales, calles tortuosas y edificios muy altos con profundos subterráneos donde el vino madura a temperatura constante.

Porque está es una tierra de vinos, y las bodegas, enotecas, restaurantes especializados, bares con cata, etc abundan por doquier. Queremos probar los vinos de la region, y aunque hay establecimientos que anuncian catas gratuitas, nosotros optamos por una que en la guía dicen que es de pago, nos merece algo más de confianza no sé exactamente por qué. También porque es una de las más pintorescas, la Cantina de Rizzi situada en el palacio del mismo nombre. Tras descender a las entrañas de la montaña por unas tenebrosas escaleras, penetramos en una genuina “catedral del vino”, solitaria y con apenas iluminación. Es muy interesante, fresca y tranquila pues nadie nos atosiga como en la entrada del pueblo. Al final del recorrido, sin haber subido más que un tramo de pocos escalones, llegamos a la sala de cata… ¡a pie de calle! Esto da un poco la idea de lo empinados que llegan a ser los callejones. Se catan 3 vinos por 3€, si se compra una botella no se paga. Nos sirven 2 monovarietales de Montalcino muy parecidos a nuestros claretes, uno joven un poco astringente y otro con 2 años de barrica algo más refinado. La variedad de la uva es la Sangiovese, muy común en todo el centro y sur de Italia. El tercer vino es Il Vignone, no es de La DO de Montepulciano sino de la Indicazione Geográfica Típica de la Toscana. No contiene Sangiovese sino Merlot, Cabernet Sauvignon y algún otro que no entendí o no recuerdo. Nos pareció mucho más redondo, con poco cuerpo pero con mejor final. Obviamente es el más caro, 25€, y compramos una botella.

Seguidamente cogemos la moto y vamos a hacer una ruta fotográfica aprovechando las sombras alargadas del atardecer. La carretera que hemos escogido es la que va desde La Focce a Radicofani, una estampa típica de paisajes toscanos con carreteras ese zigzag bordeadas de cipreses. Vamos parando en varios sitios que nos llaman la atención y descansamos en Radicofani, un pueblo precioso donde el turismo parece ser todo de senderistas, muy tranquilo. Tomamos una cerveza en la piazza grande en una terraza muy agradable y emprendemos el regreso con el fresco del anochecer. Aún hacemos un par de paradas, pero la luz ya no acompaña.

Estamos cansados, hemos hecho más de 70 km en moto por carreteras secundarias con algún que otro tramo sin asfaltar (antes de llegar a La Focce desde Montepulciano) y esto es bastante para una pequeña scooter como la nuestra.

Cenamos y nos acostamos temprano.



Parking: 10€
Vino: 25 €
Cervezas: 12,50€

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Montepulciano   Cantina de Rizzi
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Paisaje de la Toscana   Paisaje de la Tocana
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