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  Islas y Highlands de Escocia, naturaleza serena

Es domingo por la tarde. Yo estoy sumergida en Internet. David me reclama ante el televisor: El canal temático de viajes emite un documental relativo a unas islas poco pobladas, batidas por el viento. Vemos juntos lo que queda de emisión y quedamos atrapados...

Eva Verdaguer (EvaV). Verano 2011
 



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Vaca en la isla de Skye


Lunes, 22 agosto: Sligachan - Base del puerto de montaña Bealach na Bà: 105 km Eilean Donan Castle, Plockton, cena en Kishorn Seafood Bar

Salimos del camping tras vaciar y llenar aguas, hay que aprovechar la ocasión. Mateo casi me arrastra por el suelo en una repentina e inesperada persecución a un ratón, durante nuestras maniobras de llenado.

Recogemos a las niñas, que mientras tanto han estado en el parque infantil del hotel, situado frente al camping. Cuenta con una gran tirolina, en la que ya se habían fijado ayer al llegar.

Merodean los midgies. El día es gris y hace bochorno, pero no llueve. Son las 11:10 de la mañana y estamos a 17,4ºC. Salimos con 97.240 km. en el marcador.

Bordeamos la costa de la isla de Skye. Es una isla preciosa, con relieves agrestes, y repleta de turistas, especialmente españoles y checos. En un paso de montaña nos detenemos frente a un grupo de vacas de las Highlands. Queremos sacarles unas fotos, aunque hay una densa nube de turistas a su alrededor. Colocamos a Mateo posando en primer plano, con las vacas detrás, y para nuestra sorpresa, acapara la atención de los congregados, quienes se hacen muchas fotos con él. Nos cuesta un tiempo conseguir disparar nuestras propias fotos con Mateo en solitario, pero ha sido uno de sus minutos de gloria y él posaba como si lo supiera...Especialmente sensibles se han mostrado las familias que tienen o han tenido perros de raza grande.

Repostamos en una gasolinera, en cuyo enorme supermercado Coop compramos algunas cosas. Necesito cinta de video (mini DV), he metido en la cámara la última que me quedaba, y a este ritmo no tendré suficiente hasta el final de las vacaciones. Hay una tienda de recuerdos anexa a la gasolinera, pero no dispone de ellas.

Cruzamos el puente que ha hecho que la isla de Skye perdiera su condición de isla. David va al volante, y Aina se encarga de su cámara de fotos (mientras yo filmo). Llueve ligeramente.

Pienso que Kyle of Lochalsh puede ser un buen lugar (se ve poblado y transitado) para comprar cinta de video, igual debería dirigirme a una tienda de consumibles de informática (veo una a lo lejos). Pero es difícil aparcar y ni siquiera lo intentamos. Tengo la débil esperanza de encontrarla en la tienda de recuerdos de nuestro siguiente destino.

Continuamos sin detenernos, queremos visitar el muy conocido castillo de Eilean Donan. Su silueta desde lejos ya es tan sugerente como en las muchísimas fotos que habíamos visto de él. No en vano debe tratarse de uno de los monumentos escoceses más fotografiados.

Aparcamos en la amplia zona destinada a autocaravanas, dejamos a Mateo de guardián de la nuestra, y salimos a fotografiar desde todos los ángulos posibles la bonita estampa del castillo en su isla, sobre las tranquilas aguas que lo rodean. Las niñas han preparado unos bocadillos que nos hacen las veces de almuerzo.

Compramos las entradas e iniciamos la visita, que nos sorprende muy positivamente. Había leído que el interior del castillo estaba algo desangelado y no tenía mucha atmósfera, y nos parece todo lo contrario, tanto en las múltiples salas y habitaciones, perfectamente reconstruidas y con mucho espíritu, como en la genial recreación de la cocina, en plena efervescencia durante los preparativos de un gran ágape a celebrar un mes de octubre, como fiesta de final de la temporada de verano. Admiramos la recreación de los pasteles, caldos, guisos, la despensa, e incluso el fregadero de los platos, con ambientación sonora de la loza chocando en pleno lavado.

Pasamos por la tienda de recuerdos, hemos visto pocas y de aquí salimos con unas pulseras para las niñas, un paraguas de ineludible estampado escocés, y un Papá Noel vestido con kilt para nuestro árbol de Navidad. El resto de souvenirs serán ya del lago Ness...

De nuevo fotografiamos el castillo una y mil veces, y regresamos a la autocaravana, donde Mateo nos recibe eufórico.

Nos dirigimos hacia Plockton. El TomTom elige una carretera que ataja por el interior, no es necesario seguir el perímetro de la costa ni retroceder nuevamente hasta Kyle of Lochalsh.

La carretera es estrecha como todas las recorridas estos últimos días, de un solo carril y con passing places. De repente vemos una hilera de coches detenidos frente a nosotros. Nos cuesta un buen rato saber que el motivo del colapso circulatorio es un grupo de vacas, detenidas en mitad de la carretera. Algunos automovilistas se apean de los vehículos para intentar ponerlas en movimiento. No es tarea fácil, aunque las vacas acaban por moverse (circulamos un buen tramo al ritmo de su apaciguado paso) y consiguen dispersarlas en un passing place. Reanudamos la marcha, frente a las miradas estupefactas de los coches que se aproximan en dirección contraria.

Había leído de Plockton que era un lugar encantador, turístico, de veraneo, situado en la costa, a orillas del Loch Carron, y con palmeras, gracias a la influencia de la corriente cálida del golfo. Centro de atracción de multitud de artistas y fotógrafos.

Dejamos la autocaravana en un gran aparcamiento en el puerto, situado en un extremo de la población, desde el que las vistas ya son fantásticas. Es como una gran postal. Paseamos por la calle principal, a orillas de las calmadas aguas.

Es un lugar mucho más pequeño, tranquilo, bonito y encantador que lo que había imaginado. Además está saliendo el sol, que todo lo potencia.

Pasamos frente a una casa de la que sale el sonido de una gaita en pleno ensayo.

Las niñas se hacen varias fotos ante una cabina telefónica, el contraste del rojo frente al verde de la vegetación es muy llamativo.

Y nos detenemos en la terraza del hotel (beergarden), frente al mar, donde ahora hay una mesa libre. Es el momento perfecto para la merienda o refresco. Aina y yo entramos en el bar. Nos entregan el pedido colocado en una bandeja que sacamos al exterior, donde nos esperan David y Xènia con Mateo. Yo me he pedido una cerveza italiana, y David una lager Tennant de Glasgow.

El lugar es absolutamente idílico, la estampa insuperable, las cámaras no cesan de disparar...de no ser por los midgies que hacen acto de presencia con la misión de sabotear tan perfecto momento y de evitar que los turistas invadamos el lugar. Tan activos están los bichos, que David y yo acabamos por colocarnos las pulseras anti-mosquitos colgando de las orejas, pero ni por esas cesan los ataques (¡fotos censuradas!!). En fin, apuramos nuestras cervezas o refrescos y damos por concluida la merienda, totalmente recomendable.

Reanudamos ruta, bordeando el Loch Carron. Justo al salir de Plockton tomaremos una decisión equivocada: Pasamos junto al extraordinario Duncraig Castle (que hemos estado viendo como paisaje de fondo desde Plockton), nos detenemos en el cruce de caminos que lleva a su entrada y recogemos un folleto: Para nuestra sorpresa es un espectacular Bed & Breakfast. En el tríptico aparece una fotografía con unos pies asomando del borde de una bañera, y una botella de champán en el suelo. De lo más sugerente. Los precios oscilan entre 50 y 60 libras por cabeza...y no nos quedamos, de lo que todavía hoy nos arrepentimos. Habría sido impresionante aparcar la autocaravana en los jardines del castillo para dirigirnos a nuestras habitaciones.

En fin, sea como sea, desoímos las peticiones de las niñas y continuamos ruta.

En una empinada cuesta adelantamos a dos ciclo-turistas, cargados con sus alforjas, y admiramos la dureza de su forma de viajar, sin todas nuestras comodidades, aunque seguramente en plena comunión con el entorno que visitan.

Y por fin llegamos a otro de nuestros objetivos para hoy: El Kishorn Seafood Bar, situado en una pintoresca cabaña de madera pintada de azul celeste, con vistas a la isla de Skye. Hay mesas libres, por lo que nuevamente dejamos a Mateo en la autocaravana, a fin de disfrutar de una espléndida y sugerente cena.

La especialidad de la casa son los platos de salmón y marisco (tales como buey de mar, vieiras, langostas, mejillones, ostras, cigalas, etc.), todo ello procedente del cultivo y la pesca locales. Y otra especialidad de la casa son los croissants calientes con vieiras (aunque las niñas preferirán probar los croissants calientes como postre, servidos con mermelada). Nos enfrentamos a la dura decisión de quedarnos cada uno con una única de las entradas de la carta. Pedimos un excelente vino espumante italiano, y saboreamos el momento. El lugar es muy especial, nos sentimos en la recta final de las vacaciones, y empezamos a pensar ya en las del próximo verano.

Tras la agradable cena casi ha oscurecido. Embocamos el inicio del puerto de montaña de Bealach na Bà, que debe darnos acceso a la península de Applecross. La carretera tiene curvas pronunciadas al más puro estilo alpino, y en algunos tramos la pendiente es del 20%. Un cartel en la entrada advierte de que tras la primera milla no es una carretera aconsejable para conductores noveles, vehículos grandes o caravanas.

Ya es noche cerrada, por lo que buscamos dónde pernoctar, de forma que podamos disfrutar del espectáculo de la carretera y de sus vertiginosos paisajes mañana, con luz de día. Estamos de suerte, pocas curvas después de la cantera Ferguson hay un espacio en un recodo junto a un río, lo que en este momento nos parece fabuloso. El lugar es inmejorable, y aquí nos quedamos a pasar la noche.

Saco a Mateo a dar un breve paseo y nos rodea una nube de midgies, que se cuelan en la autocaravana junto con nosotros. Rociamos con insecticida. Mateo cena (él no había cenado todavía), y nos retiramos a la cama, satisfechos por el gran día de hoy.



Diesel: 54,64 libras, 37,97 litros, 143,9 p/litro, 97.265 km. (consumo promedio de 15,56 litros / 100 km en el último repostaje)
Supermercado: 14,22 libras
Entradas al castillo de Eilean Donan: 15 libras
Souvenirs: 61,95 libras
Cervezas y refrescos en Plockton: 11,80 libras
Cena en Kishorn Seafood Bar: 74,20 libras

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Imagenes del viaje

Vaca en la isla de Skye   Castillo de Eilean Donan
Vaca en la isla de Skye   Castillo de Eilean Donan
Plockton   Panoramica Plockton
Plockton   Panoramica Plockton
 
     
   
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