Volver al INICIO
 
 
  Inicio :: La Mancha: La Belleza del Tiempo que pasa poco a poco
  La Mancha: La Belleza del Tiempo que pasa poco a poco

Tierras intensamente rojas, molinos blancos que asemejan gigantes, dulces muchachas desvalidas que necesitan de su Quijote para ser “salvadas”, brumas espesas que confunden nuestros cansados ojos, tiempo enfrascado en no querer pasar y la alargada sombra de un Hidalgo Caballero que nos cuenta mil y una batallas, La Mancha se nos aparece como la describió Cervantes en su Quijote.

Conrad & Echobelly. diciembre 2009
 



Versión para imprimir (sólo texto) | Versión para imprimir (texto e imágenes)



Lunes, 7 de diciembre

A la mañana siguiente nos levantamos nuevamente con el frió matinal que nos estaba acompañando durante todo el viaje. Nuestra amiga, la niebla, nos vino a dar los buenos días. Después de saludarla, decidimos comenzar a preparar el desayuno y a arreglar la auto para poder salir lo antes posible. Con todo preparado nos dispusimos a iniciar el camino en dirección a las Lagunas de Ruidera. Lo hicimos en esta ocasión por la carretera AB-640 que conduce directamente al parque natural, en lugar de por la N-430 por la que habíamos llegado. La niebla persistente se obcecaba en no abandonarnos, pero nuestras ansias por conocer las Lagunas iban en aumento.
Quince inverosímiles lagunas, ruidosas cascadas, rocas muy valiosas, aves acuáticas espectaculares, un castillo con aire militar y otro con mas poesía que piedras, una cueva para la ensoñación, y todo esto repartido en una veintena de kilómetros, así son las Lagunas de Ruidera. El parque natural es también un espacio para el disfrute. Caminar y pasear en bici son algunas de las actividades propuestas para los amantes de la naturaleza, nosotros nos quedamos con ganas de sacar el kayack, pero no queríamos volver a casa como cubitos de hielo. Desde la Ermita de San Pedro parten tres rutas interpretativas en las que se mezclan las referencias interpretativas del Quijote con temas de carácter medioambiental. Para acercarse a las lagunas altas, las mas desconocidas y solitarias, hay que seguir a pie o en bici la ruta de la Laguna Blanca.
Nuestra primera parada en las lagunas de Ruidera ya tenia nombre desde que salimos de Barcelona. Nos habían insistido tanto en que nos pasáramos por el Hotel Albamanjon, que no pudimos decir que no. Simplemente iba a ser una visita, por que nosotros íbamos ya con la casa a cuestas, pero nos habían recomendado encarecidamente que nos acercáramos hasta allí para que nos enseñaran el hotel y de paso hacerles llegar saludos de unos viejos conocidos.
Realmente la localización en si misma ya era espectacular, pero al entrar en el comprendimos el por que de tanta insistencia.
No es nuestra intención hacer publicidad del lugar, simplemente queremos comentar que el lugar nos pareció espectacular, algo que queríamos compartirlo con todos vosotros. Nunca se sabe si alguna vez se puede necesitar algo así para una estancia especial, no creéis?
Después de visitarlo y ofrecernos un montón de información sobre la zona a visitar, salimos con las pilas puestas. Fuimos haciendo paradas en todas las lagunas que fuimos encontrando a nuestro alrededor, hicimos cientos de fotografiás y tuvimos una suerte increíble, que ya no pensábamos que podría suceder. De pronto la niebla se disipo y dejo paso a un día resplandeciente, frió pero resplandeciente… Con lo cual, nos pusimos las pilas aun mas y disfrutamos de una mañana que difícilmente olvidaremos. Las lagunas quedaran grabadas a fuego en nuestro corazón. Ojala tengamos la ocasión de volver, pero en una estación un poquito mas cálida para poder disfrutar de todo lo que ofrece aquella mágica zona.
Fuimos saltando de catarata en catarata y de laguna en laguna, disfrutamos con el agua danzarina, y con los sonidos que producía al chocar contra las rocas. Nos adentramos en un mundo fantástico de sonidos y brillantes gotas translucidas, subidos en lo alto de rocas de caprichosas formas. Sin duda es realmente curiosa la naturaleza que con el paso del tiempo y la erosión nos ofrece estas singulares formas las cuales cuesta pensar como se sujetan en pie. Nos sujetábamos con fuerza para no salir volando, ya que el señor viento estaba bastante enfadado y soplaba con una furia inusitada, haciéndonos mover como si fuéramos frágiles cometas.
Después de decir un hasta luego a las Lagunas de Ruidera, nos dirigimos a visitar la Cueva de Montesinos, una cavidad de origen kárstico de unos 80 m. de profundidad, originada por el proceso de disolución que las aguas de lluvia han originado en el roquedo de la zona. En su interior se han encontrado restos de distintas civilizaciones, pero sin duda, el valor principal de esta cueva es el literario, ya que Miguel de Cervantes nos situó en su interior los capítulos XXII-XXIII, de la segunda parte de su genial obra “D. Quijote de la Mancha”, en los que nos narra el mayor encantamiento de la literatura española.
La entrada a la gruta es gratuita si se hace por libre en cuyo caso es imprescindible llevar buen calzado y una linterna. En nuestro caso, nos habían recomendado la visita guiada así que después de comprar las entradas (5 euros por persona) y entregarnos una pequeña linterna (a algunos incluso casco), y cuando estuvimos todo el grupo reunido nos metimos en el interior de la caverna. Poco a poco fuimos engullidos por la oscuridad y las palabras de la obra literaria de Cervantes, que el guía nos iba citando.
La visita resulto ser bastante amena. El guía nos ofreció una información algo justita, creo yo porque estaba mas pensando en la hora de comer que venia que en la visitas que ya terminaba, pero en general la visita y la cueva fueron bastante correctas. No busquéis en la cueva un lugar por su belleza, por que realmente no la encontrareis, pero si es una cueva que realmente tiene una historia muy peculiar y en este punto reside su encanto, ni mas ni menos, y así hay que tomárselo.
Una vez regresamos a la autocaravana nos dispusimos a llegar a nuestro siguiente destino, el Castillo de Peñarroya. Llegamos al castillo dando un agradable paseo por la carretera que recorre las lagunas en dirección a Argamasilla de Alba.
Cuando llegamos era ya tarde por lo que decidimos hacer la comida y dar un respiro al mal tiempo que había regresado en forma de fina lluvia que lo empapaba todo. Descansamos un poquito y volvimos a salir de la auto para visitar el que seria nuestro cierre a esta ruta, el Castillo de Peñarroya.
El castillo de Peñarroya se encuentra estratégicamente situado sobre un acantilado, una peña (roya, roja o rubia, según opinión) desde la que domina un desfiladero por el que discurre el río Guadiana. El castillo se encuentra a 12 kilómetros de Argamasilla de Alba, por la carretera CM-3115 que lleva hasta Ruidera, al lado de la presa del pantano de Peñarroya, constituyendo la entrada al parque Natural de las Lagunas del Ruidera. Según una crónica manchega de Don Ramón Antequera Bellón (Juicio Analítico del Quijote), el capitán Alonso Pérez de Sanabria arrebató el castillo a los moros el día 8 de septiembre de 1198. A raíz de la toma de la fortaleza se encontró la imagen de Nuestra Señora de Peñarroya, que es venerada desde entonces, entre otros, por los vecinos de Argamasilla, que tienen en ella su Patrona.
Poco después de la conquista de la fortaleza por las tropas coaligadas de los caballeros de Santiago y Hospitalarios (1198), fue adscrita definitivamente a ésta última Orden en 1215, siendo ya en el siglo XIV la encomienda más importante de la Orden de San Juan desde el punto de vista económico, garantizando el aprovechamiento económico del territorio mediante el arrendamiento de pastos, cobro de impuestos y protección a los pacíficos pobladores, a la vez que sirviendo de almacén de bienes o caja fuerte de la Orden.
En el exterior conserva el camino de acceso medieval, humilladero y foso. Por un pórtico se da entrada al patio de armas. Ya en el interior pasillo o liza divide la muralla principal, y más alta, del antemuro. También en el interior se encuentran la torre del homenaje, la ermita del siglo XVII, el patio de armas, la ermita del siglo XII, y el aljibe medieval.
La torre del Homenaje acoge actualmente las dependencias de la Cofradía de Nuestra Señora de Peñarroya, de Argamasilla de Alba, aunque es de suponer que antiguamente constituiría las dependencias del señor del castillo o alcaide de la fortaleza.
La ermita sirve como ermita o santuario de Nuestra Señora de Peñarroya, patrona de Argamasilla de Alba y de La Solana, y se accede a ella por el patio de armas. En su interior, de marcado estilo barroco decadente, hay pinturas a ambos lados del altar mayor, destacando también el retablo churrigueresco, el camarín de la virgen, el coro y una extraordinaria talla del siglo XVII que primitivamente estuvo emplazada en el convento de los mercenarios de Argamasilla del Alba.
Nos adentramos en las entrañas del castillo, con el tiempo revolviéndose por momentos. La fina lluvia pareció ofrecernos una pequeña tregua pero el cielo, gris plomizo, y un viento gélido que comenzó a soplar con insistencia parecían presagiar que el fin de nuestra ruta estaba cerca. El castillo se alzaba espectacular y desafiante al tiempo y las inclemencias, hicimos varias fotografiás intentando captar todo el encanto del lugar, y bajamos hasta las orillas del río para poder admirar todo su esplendor.
Subimos casi en volandas por el viento que hacia, y decidimos que lo mejor era poner ya rumbo a casa. Con un buen ritmo de viaje podríamos llegar a Peñiscola para pasar la noche y al día siguiente hacer la última tirada hasta casa. Lamentablemente nuestra ruta tocaba a su fin.
El viaje resulto muy tranquilo hasta llegar a Valencia, donde empezó a soplar un fuerte viento que en algunos momentos nos hacia ir con bastante cuidado. Efectivamente Peñiscola era un buen lugar donde pasar la noche y desear que las rachas de aire menguaran a la mañana siguiente.
Nos lo habíamos pasado tan bien y habíamos disfrutado tanto de la zona, que nos daba mucha pena deshacer los kilómetros que nos llevarían directamente de vuelta a casa. Pero había que ser realistas, el puente llegaba a su cenit y teníamos que agradecer todo lo vivido. Hicimos tan solo una parada para estirar las piernas hasta que al fin, vislumbramos Peñiscola a lo lejos. Nos dirigimos directamente al Área de la Mecera, en la cual descansaríamos de todos los kilómetros que llevábamos a cuestas.
Una vez posicionados, y después de una ducha calentita y una cena reparadora, nos pusimos a repasar todas las fotografiás que habíamos realizado en la ruta, disfrutando de todos los momentos y experiencias que habíamos adquirido en esta aventura.
La noche tocaba a su fin, y mi constipado no había hecho mas que comenzar : -) Con un dolor de cabeza considerable y un paquete de clinex en la mano, nos dispusimos a disfrutar de una placentera noche en manos de algún “hado” que cuidara con esmero los virus de mi resfriado. La noche fue tranquila, y los grados de mas que había en Peñiscola nos hicieron pasar una noche muy agradable.
MARTES:

A la mañana siguiente nos levantamos nuevamente con el frio matinal que nos estaba acompañando durante todo el viaje. Nuestra amiga, la niebla, nos vino a dar los buenos días. Después de saludarla, decidimos comenzar a preparar el desayuno y a arreglar la auto para poder salir lo antes posible. Con todo preparado nos dispusimos a iniciar el camino en dirección a las Lagunas de Ruidera. Lo hicimos en esta ocasión por la carretera AB-640 que conduce directamente al parque natural, en lugar de por la N-430 por la que habíamos llegado. La niebla persistente se obcecaba en no abandonarnos, pero nuestras ansias por conocer las Lagunas iban en aumento.

Quince inverosímiles lagunas, ruidosas cascadas, rocas muy valiosas, aves acuáticas espectaculares, un castillo con aire militar y otro con mas poesía que piedras, una cueva para la ensoñación, y todo esto repartido en una veintena de kilómetros, así son las Lagunas de Ruidera. El parque natural es también un espacio para el disfrute. Caminar y pasear en bici son algunas de las actividades propuestas para los amantes de la naturaleza, nosotros nos quedamos con ganas de sacar el kayack, pero no queríamos volver a casa como cubitos de hielo. Desde la Ermita de San Pedro parten tres rutas interpretativas en las que se mezclan las referencias interpretativas del Quijote con temas de carácter medioambiental. Para acercarse a las lagunas altas, las mas desconocidas y solitarias, hay que seguir a pie o en bici la ruta de la Laguna Blanca.

Nuestra primera parada en las lagunas de Ruidera ya tenia nombre desde que salimos de Barcelona. Nos habían insistido tanto en que nos pasáramos por el Hotel Albamanjon, que no pudimos decir que no. Simplemente iba a ser una visita, porque nosotros íbamos ya con la casa a cuestas, pero nos habían recomendado encarecidamente que nos acercáramos hasta allí para que nos enseñaran el hotel y de paso hacerles llegar saludos de unos viejos conocidos.

Realmente la localización en si misma ya era espectacular, pero al entrar en el comprendimos el porque de tanta insistencia.

No es nuestra intención hacer publicidad del lugar, simplemente queremos comentar que el lugar nos pareció espectacular, algo que queríamos compartirlo con todos vosotros. Nunca se sabe si alguna vez se puede necesitar algo así para una estancia especial, ¿no creéis?

Después de visitarlo y ofrecernos un montón de información sobre la zona a visitar, salimos con las pilas puestas. Fuimos haciendo paradas en todas las lagunas que fuimos encontrando a nuestro alrededor, hicimos cientos de fotografías y tuvimos una suerte increíble, que ya no pensábamos que podría suceder. De pronto la niebla se disipo y dejó paso a un día resplandeciente, frio pero resplandeciente… Con lo cual, nos pusimos las pilas aún más y disfrutamos de una mañana que difícilmente olvidaremos. Las lagunas quedarán grabadas a fuego en nuestro corazón. Ojala tengamos la ocasión de volver, pero en una estación un poquito mas cálida para poder disfrutar de todo lo que ofrece aquella mágica zona.

Fuimos saltando de catarata en catarata y de laguna en laguna, disfrutamos con el agua danzarina, y con los sonidos que producía al chocar contra las rocas. Nos adentramos en un mundo fantástico de sonidos y brillantes gotas translucidas, subidos en lo alto de rocas de caprichosas formas. Sin duda es realmente curiosa la naturaleza que con el paso del tiempo y la erosión nos ofrece estas singulares formas las cuales cuesta pensar como se mantienen en pie. Nos sujetábamos con fuerza para no salir volando, ya que el señor viento estaba bastante enfadado y soplaba con una furia inusitada, haciéndonos mover como si fuéramos frágiles cometas.

Después de decir un hasta luego a las Lagunas de Ruidera, nos dirigimos a visitar la Cueva de Montesinos, una cavidad de origen kárstico de unos 80 m. de profundidad, originada por el proceso de disolución que las aguas de lluvia han originado en el roquedo de la zona. En su interior se han encontrado restos de distintas civilizaciones, pero sin duda, el valor principal de esta cueva es el literario, ya que Miguel de Cervantes nos situó en su interior los capítulos XXII-XXIII, de la segunda parte de su genial obra “D. Quijote de la Mancha”, en los que nos narra el mayor encantamiento de la literatura española.

La entrada a la gruta es gratuita si se hace por libre en cuyo caso es imprescindible llevar buen calzado y una linterna. En nuestro caso, nos habían recomendado la visita guiada así que después de comprar las entradas (5 euros por persona) y entregarnos una pequeña linterna (a algunos incluso casco), y cuando estuvimos todo el grupo reunido nos metimos en el interior de la caverna. Poco a poco fuimos engullidos por la oscuridad y las palabras de la obra literaria de Cervantes, que el guía nos iba citando.

La visita resulto ser bastante amena. El guía nos ofreció una información algo justita, creo yo porque estaba mas pensando en la hora de comer que venia que en la visitas que ya terminaba, pero en general la visita y la cueva fueron bastante correctas. No busquéis en la cueva un lugar por su belleza, por que realmente no la encontrareis, pero si es una cueva que realmente tiene una historia muy peculiar y en este punto reside su encanto, ni mas ni menos, y así hay que tomárselo.

Una vez regresamos a la autocaravana nos dispusimos a llegar a nuestro siguiente destino, el Castillo de Peñarroya. Llegamos al castillo dando un agradable paseo por la carretera que recorre las lagunas en dirección a Argamasilla de Alba.

Cuando llegamos era ya tarde por lo que decidimos hacer la comida y dar un respiro al mal tiempo que había regresado en forma de fina lluvia que lo empapaba todo. Descansamos un poquito y volvimos a salir de la auto para visitar el que seria nuestro cierre a esta ruta, el Castillo de Peñarroya.

El castillo de Peñarroya se encuentra estratégicamente situado sobre un acantilado, una peña (roya, roja o rubia, según opinión) desde la que domina un desfiladero por el que discurre el río Guadiana. El castillo se encuentra a 12 kilómetros de Argamasilla de Alba, por la carretera CM-3115 que lleva hasta Ruidera, al lado de la presa del pantano de Peñarroya, constituyendo la entrada al parque Natural de las Lagunas del Ruidera. Según una crónica manchega de Don Ramón Antequera Bellón (Juicio Analítico del Quijote), el capitán Alonso Pérez de Sanabria arrebató el castillo a los moros el día 8 de septiembre de 1198. A raíz de la toma de la fortaleza se encontró la imagen de Nuestra Señora de Peñarroya, que es venerada desde entonces, entre otros, por los vecinos de Argamasilla, que tienen en ella su Patrona.

Poco después de la conquista de la fortaleza por las tropas coaligadas de los caballeros de Santiago y Hospitalarios (1198), fue adscrita definitivamente a ésta última Orden en 1215, siendo ya en el siglo XIV la encomienda más importante de la Orden de San Juan desde el punto de vista económico, garantizando el aprovechamiento económico del territorio mediante el arrendamiento de pastos, cobro de impuestos y protección a los pacíficos pobladores, a la vez que sirviendo de almacén de bienes o caja fuerte de la Orden.

En el exterior conserva el camino de acceso medieval, humilladero y foso. Por un pórtico se da entrada al patio de armas. Ya en el interior pasillo o liza divide la muralla principal, y más alta, del antemuro. También en el interior se encuentran la torre del homenaje, la ermita del siglo XVII, el patio de armas, la ermita del siglo XII, y el aljibe medieval.

La torre del Homenaje acoge actualmente las dependencias de la Cofradía de Nuestra Señora de Peñarroya, de Argamasilla de Alba, aunque es de suponer que antiguamente constituiría las dependencias del señor del castillo o alcaide de la fortaleza.

La ermita sirve como ermita o santuario de Nuestra Señora de Peñarroya, patrona de Argamasilla de Alba y de La Solana, y se accede a ella por el patio de armas. En su interior, de marcado estilo barroco decadente, hay pinturas a ambos lados del altar mayor, destacando también el retablo churrigueresco, el camarín de la virgen, el coro y una extraordinaria talla del siglo XVII que primitivamente estuvo emplazada en el convento de los mercenarios de Argamasilla del Alba.

Nos adentramos en las entrañas del castillo, con el tiempo revolviéndose por momentos. La fina lluvia pareció ofrecernos una pequeña tregua pero el cielo, gris plomizo, y un viento gélido que comenzó a soplar con insistencia parecían presagiar que el fin de nuestra ruta estaba cerca. El castillo se alzaba espectacular y desafiante al tiempo y las inclemencias, hicimos varias fotografiás intentando captar todo el encanto del lugar, y bajamos hasta las orillas del río para poder admirar todo su esplendor.

Subimos casi en volandas por el viento que hacía, y decidimos que lo mejor era poner ya rumbo a casa. Con un buen ritmo de viaje podríamos llegar a Peñiscola para pasar la noche y al día siguiente hacer la última tirada hasta casa. Lamentablemente nuestra ruta tocaba a su fin.

El viaje resultó muy tranquilo hasta llegar a Valencia, donde empezó a soplar un fuerte viento que en algunos momentos nos hacia ir con bastante cuidado. Efectivamente Peñiscola era un buen lugar donde pasar la noche y desear que las rachas de aire menguaran a la mañana siguiente.

Nos lo habíamos pasado tan bien y habíamos disfrutado tanto de la zona, que nos daba mucha pena deshacer los kilómetros que nos llevarían directamente de vuelta a casa. Pero había que ser realistas, el puente llegaba a su cenit y teníamos que agradecer todo lo vivido. Hicimos tan solo una parada para estirar las piernas hasta que al fin, vislumbramos Peñiscola a lo lejos. Nos dirigimos directamente al Área de la Mecera, en la cual descansaríamos de todos los kilómetros que llevábamos a cuestas.

Una vez posicionados, y después de una ducha calentita y una cena reparadora, nos pusimos a repasar todas las fotografías que habíamos realizado en la ruta, disfrutando de todos los momentos y experiencias que habíamos adquirido en esta aventura.

La noche tocaba a su fin, y mi constipado no había hecho mas que comenzar : -) Con un dolor de cabeza considerable y un paquete de clinex en la mano, nos dispusimos a disfrutar de una placentera noche en manos de algún “hado” que cuidara con esmero los virus de mi resfriado. La noche fue tranquila, y los grados de mas que había en Peñiscola nos hicieron pasar una noche muy agradable.



Recorrido: Ossa de Montiel – Peñiscola
Kilómetros recorridos: 460 Kms.
Pernocta: Área de Autocaravanas de la Mecera (Peñiscola).
Coordenadas: 40º 23? 51.79” N; 0º 24? 47.24” E

Etapa 6 de 7     1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7
 
  Todos los detalles de los mejores viajes en autocaravana  
 
 
  Pequeños desplazamientos a lugares con encanto  
 
 
  Enlaces útiles  
  Donde parar  
 
 
  Actualidad  
  Opinión  
  Viajar con niños  
  Artículos técnicos  
  Autocaravanas robadas  
 
 
  Europa  
  España  
  En defensa propia  
 
 
  Consejos  
  Anuncios de particulares  
 
 
  Portales campistas /autocaravanistas  
  Blogs autocaravanistas  
  Clubs y asociaciones  
  Áreas de pernocta  
  Ver más...  
 
 
Recibirás todas las notícias de viajes y actualizaciones en tu e-mail.
Alta Baja
He leído y acepto la Política de Privacidad
 
   
Viajar en Autocaravana
Con el soporte de
Autosuministres Motor, S.A.


www.autosuministros.com
   

Imagenes del viaje

 
 
 
 
 
     
   
Viajar en Autocaravana
E-mail:
 
     
  © Viajar en Autocaravana, 2006 | Acerca de VEA | Aviso legal |