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  La Mancha: La Belleza del Tiempo que pasa poco a poco

Tierras intensamente rojas, molinos blancos que asemejan gigantes, dulces muchachas desvalidas que necesitan de su Quijote para ser “salvadas”, brumas espesas que confunden nuestros cansados ojos, tiempo enfrascado en no querer pasar y la alargada sombra de un Hidalgo Caballero que nos cuenta mil y una batallas, La Mancha se nos aparece como la describió Cervantes en su Quijote.

Conrad & Echobelly. diciembre 2009
 



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Sábado

El Sábado por la mañana sonó el despertador, y nos pusimos manos a la obra. Hacia muchísimo frió y al abrir la autocaravana nos encontramos con algo que no esperábamos y que ha sido una constante en toda nuestra ruta: “La niebla”. Un denso manto lo cubría todo y nos hacia pensar que estábamos en Londres, eso si versión molinos made in spain ; -)
Nos levantamos y casi no se apreciaban ni los molinos, y eso que los teníamos a menos de 100 metros. Desayunamos tranquilamente esperando que la niebla fuera remitiendo, pero viendo que nuestra compañera seguía allí quietecita decidimos abrigarnos y salir a visitar el Albaicin. Los orígenes del núcleo urbano de Campo de Criptana se fechan en el siglo XIII aunque el territorio municipal fue ocupado por el hombre mucho antes. Numerosos restos arqueológicos y documentos históricos citan la existencia de núcleos habitados desde el periodo del Bronce. Al menos desde la Edad Media se tiene constancia de varios asentamientos de cierta entidad denominados Criptana, Villajos, Posadas Viejas y El Campo, así como de otros de menor importancia como Villagordo, El Pico de la Solana, etc.
Criptana, emplazada a unos dos kilómetros al este del núcleo urbano actual, figura como un lugar que, con la denominación de Chitrana, fue cedido en 1162 por la Orden de San Juan al caballero mozárabe toledano Miguel Assaraff para que lo repoblara. Posteriormente pasó a la Orden de Santiago constituyéndose como el centro de una encomienda con bienes también en Villajos y Pedro Muñoz. En el siglo XIV ya estaba despoblada.
El Campo surgió en el emplazamiento actual del núcleo urbano, en torno a una posición fortificada del cerro de la Paz que cumplía función de avanzadilla del Castillo de Criptana. Pese a ser el núcleo más reciente, surgido con la repoblación en el siglo XIII, atrajo a la población de los núcleos circundantes, tal vez por lo saludable de sus aguas y sus aires. Los asentamientos citados anteriormente acabaron por desaparecer a favor del nuevo núcleo que, con el nombre de Campo de Criptana, aparece documentalmente a comienzos del siglo XIV.
Pero lo que mas sorprende del Albaicin son sus casas de un blanco inmaculado contrastado con el azul intenso que engalana sus fachadas, haciendo de ellas algo único e irrepetible. Nos perdimos por sus callejuelas, a esas horas casi desiertas y pudimos disfrutar de unos momentos realmente especiales, entre bancos de niebla y molinos enmarcados en un cuadro perfecto del cual tuvimos la suerte de formar parte.
Nos resistíamos a dejar aquel lugar que nos había robado el corazón, pero teníamos muchísimas cosas por ver y habíamos comprado las entradas para visitar uno de los molinos, concretamente el que esta dedicado a Sara Montiel. Elegimos este por que a esas horas era el único que estaba abierto, con lo cual entramos y disfrutamos de sus fotografiás, autógrafos y algún vestido que estaba expuesto y después nos despedimos de la amable chica que nos había explicado algo mas de los molinos…
Llegamos a la auto y pusimos rumbo hacia la Ermita del Santísimo Cristo de Villajos, lugar que nos había aconsejado Matrix para pasar la noche, situado a unos cinco kilómetros al norte del actual núcleo urbano de Campo de Criptana, sobre una pequeña elevación del terreno contigua a la carretera local de Criptana a Villajos. El exterior fue re-modelado a principios de los años ochenta tratando de darle un pretendido estilo románico. El interior es lo más interesante del edificio, la nave longitudinal se cubre con bóveda de cañón con lunetos y falsos ventanales. Cuenta con un retablo que imita al original Barroco destruido en 1936.
Entramos a la ermita y descubrimos que estaba engalanada para una boda, realmente estaba preciosa, con pétalos de rosa en el suelo y con un montón de flores de navidad decorando cada rincón. Un olor increíble nos envolvió, engañando a nuestros ojos ya que parecía que estuviéramos en un jardín frondoso del olor que allí había. Hicimos un par de fotos y salimos, ya que nos pareció que estábamos robando un momento muy intimo que no nos pertenecía.
Nos dispusimos a visitar el pozo de las nieves que esta cerca de la ermita. Fuimos dando un agradable paseo hasta que llegamos al pie de unas escaleras que nos conducían hasta el pozo. Es una construcción popular del siglo XVIII destinada a almacenar y conservar el hielo para la posterior distribución y venta. Tiene planta circular y desarrollo cilíndrico de mas de seis metros de diámetro y casi siete y medio de profundidad y esta revestido con obra de mampostería careada de piedra cuarcita.
Mas tarde, después de finalizar ambas visitas, pusimos rumbo hacia Alcazar de San Juan donde queríamos disfrutar también de sus cuatro Molinos de Viento que se conservan situados en lo alto del Cerro de San Anton. En esta ocasión los molinos se encuentran bastante mas alejados de la población, y por que no decirlo …. también bastante peor señalizados que los del Campo de Criptana. Nos costó un buen rato encontrar a los molinos, quizás sea porque los molinos de Alcazar de San Juan son menos conocidos. Su ubicación, mas alejada de la población, no los hace ser tan impactantes como los del Campo de Criptana, pero por otra parte, su privilegiada situación en lo alto del cerro los hace disfrutar de una magnifica panorámica visual, que hace incluso que el cerro sea conocido como el “Mirador de la Mancha”. Realmente hay que decir que tiene unas vistas de infarto.
En este caso de los cuatro molinos dos son visitarles y gratuitos. A nosotros nos resultó una visita muy agradable a la par que enriquecedora. Aquella zona es fantástica para hacerla a tu aire, no hay aglomeraciones, ni estrés, ni rapidez. Todo va a un paso calmado que realmente resulta un bálsamo comparado con la locura de una gran ciudad como puede ser Barcelona. Después de la visita, decidimos comer al pie de los molinos y así aprovechar la tarde ya que la niebla había despejado y nos había dejado un precioso y soleado día.
Ya con las pilas cargadas pusimos rumbo hacia otro de los platos fuertes de la ruta “Las Tablas de Daimiel”. El camino hasta Daimiel se nos hizo relativamente corto y agradable Fueron alrededor de 60 Kilómetros de plácida y amplia carretera, con buen asfalto, por la que resultaba muy cómodo circular. Lo cierto es que, acostumbrados a las sinuosas carreteras catalanas, se nos hacia extraño encontrar en la Mancha unas carreteras tan largas y rectas donde únicamente debes relajarte y fijar tu vista en el horizonte de las amplias llanuras para llegar tranquilamente a tu destino. En esta ocasión si encontramos perfectamente señalizado el acceso principal del centro de visitantes del Parque Natural de las Tablas de Daimiel, situado a 10 Kilómetros de la población de Daimiel.
Localizadas a 606 metros de altitud, en la amplia llanura manchega, las Tablas de Daimiel son el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales, característico de la Mancha hasta finales de los años 60, que se formaban a causa de los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios favorecidos por fenómenos de semiendorreismo y por la escasez de pendiente del terreno.
La formación de las Tablas se produce por la confluencia de dos ríos de distinta naturaleza: el Cigüela, estacional y de aguas salobres, y el Guadiana, que aportaba aguas dulces de forma permanente. Además estas aguas superficiales se encontraban sustentadas a su vez por aguas subterráneas que incluso llegaban a aflorar en el mismo espacio protegido, al gozar de un nivel piezométrico muy elevado. Estos afloramientos se conocen en la zona como Ojos u Ojillos, según su tamaño, y sirven para dar nombre a múltiples parajes del entorno. Los más famosos son los Ojos del Guadiana, un humedal en Peligro de Extinción.
Una vez que llegamos aparcamos en el amplio parking y fuimos a solicitar información. La primera sorpresa fue que la entrada es gratuita, otro ejemplo mas de la generosidad de esta tierra. Una vez con el plano en nuestras manos nos dirigimos a recorrer el parque. La visita se realiza exclusivamente a través de tres itinerarios peatonales que bordean el espacio protegido o nos adentran en él mediante pasarelas de madera por las cuales el paseo se hace muy muy agradable.
El primer Itinerario nos condujo a la Laguna permanente, de unos 800 m. de longitud, donde se encuentran una serie de observatorios desde los que, según la época del año, podemos contemplar distintas especies de aves acuáticas que se crían allí en semi-cautividad. Después de hacer cientos de fotografiás con una luz impresionante continuamos con el itinerario que nos llevó hasta la Isla de Pan. Con una longitud de 2,000 metros, este bellísimo itinerario discurre por pasarelas que unen varias islas a lo largo del recorrido hasta llegar a la Isla de Pan, donde nos encontramos con otra sorpresa: el Bosque de los Tayares. Los tayares, únicos árboles existentes en el interior del Parque por su adaptación parcial al agua y a su grado de salinidad, han vuelto a ocupar sus hábitats primitivos rodeando las islas e iniciando la formación de un cinturón alrededor del espacio protegido. Después de haber recorrido el bosque y de pajarear con las peculiares formas de algunos arboles, volvimos a la auto ya que todavía nos quedaba otro plato fuerte para este día tan intenso.
Como somos chicos muy hacendosos, mientras íbamos de ruta hicimos una llamada al Corral de Comedias de Almagro para reservar entradas para ver la obra de La Celestina que se representaba aquella misma tarde, con lo cual, a las siete y media de la tarde teníamos una cita en el Teatro. Como veis, íbamos bastante justillos de tiempo ya que teníamos que llegar a Almagro, encontrar sitio para aparcar a Suny, arreglarnos e ir a por las entradas, así que nos pusimos rápidamente en marcha.
Llegamos a Almagro sin mayor problema. Dimos un par de vueltas hasta que vimos aparcada otra autocaravana en un pequeño parking a la entrada de la población, con lo cual decidimos hacer un tandem y acoplarnos allí mismo. Tomamos un pequeño tentempie, nos pusimos nuestras mejores galas y nos fuimos a recoger nuestras entradas.
El Corral de Comedias esta en la plaza mayor de Almagro, un lugar que nos dejó impresionados nada mas llegar ya que es realmente preciosa. La Plaza Mayor de Almagro, concebida como plaza de armas en su origen, está flanqueada por soportales con columnas toscanas. En ella se ubica el Ayuntamiento, construcción del s.XVI, pero lo que mas destaca en ella los laterales, por su gran belleza, los callejones del Toril y del Villar. Hicimos un montón de fotografiás y después de coger nuestras entradas nos pusimos a la cola para esperar que abrieran el teatro con un frió de mil demonios.
Único en su genero en todo el mundo, el Corral de Comedias, fue declarado Monumento en 1955. Construido en el siglo XVI con la doble función de mesón y corral de farsa, hoy no ha perdido su calidad de escenario, siendo el centro del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que se celebra durante el mes de Julio y que aglutina a los mejores artistas nacionales e internacionales.
Nos sorprendió ver en la cola varias personas que llevaban mantas, algo que nos extraño sobre manera por no ser una prenda demasiado adecuada para ir al teatro, pero que mas tarde, cuando estuvimos dentro, entendimos perfectamente.
Nada mas entrar, decidimos coger plaza en en primero de los dos anfiteatros de que dispone el teatro, con unos asientos muy rústicos (vaya las sillas de esparto de toda la vida), y nos pusimos muy juntitos para intentar darnos un poquito de calor ya que el teatro, al conservar la estructura original, no tiene ningún tipo de calefacción para que no haya peligro de que pueda estropearse. Como podréis imaginar en pleno Diciembre, lo que se dice calor no pasamos… y entendimos el porque de ir cargados con mantas. De pronto se apagaron las luces y comenzaron a representar La Celestina. La verdad es que la obra es muy entretenida y se nos paso la representación en un suspiro. Disfrutamos como enanos, congelados, pero como enanos ; -) Los actores estuvieron muy bien en sus papeles y nos hicieron formar parte de los amores imposibles de Calisto y Melibea.
Al finalizar la obra nos quedamos un rato para contemplar detenidamente el precioso Teatro. Al salir, minutos mas tarde, nos encontramos con otra grata sorpresa: la iluminación de navidad de la Plaza Mayor estaba encendida. Que deciros a parte de que estaba espectacular. Nos reímos un buen rato intentando hacer alguna fotografiá nocturna de la plaza, algo que puede parecer fácil pero que con el tembleque que teníamos a causa del frío resultaba altamente complicado. Después de unas cuantas risas conseguimos sacar una foto decente, y decidimos poner rumbo a la auto para conseguir entrar en calor.
Una vez en la autocaravana nos dimos cuenta que aunque no teníamos demasiadas ganas debíamos mover la auto para buscar un sitio tranquilo para dormir, ya que el parking en el que estábamos aparcados no lo era en absoluto. Fue por ello que nos dirigimos a Granatula de Calatrava, localidad que nos habían recomendado y nos habían dicho que era un lugar tranquilo para pernoctar.
Después de recorrer los cerca de cinco Kilómetros que las separan y dar varias vueltas decidimos aparcar en un pequeño parking que hay en medio de la población y que nos pareció buena opción para pasar la noche. El día nos había ofrecido muchas sorpresas y habíamos aprovechado hasta el ultimo minuto, con lo cual una vez aparcados, nos duchamos, cenamos, comentamos las distintas opciones que teníamos para el día siguiente y de esta manera pusimos el punto y final a este fantástico día.

El Sábado por la mañana sonó el despertador, y nos pusimos manos a la obra. Hacia muchísimo frio y al abrir la autocaravana nos encontramos con algo que no esperábamos y que ha sido una constante en toda nuestra ruta: “La niebla”. Un denso manto lo cubría todo y nos hacia pensar que estábamos en Londres, eso si versión molinos made in spain ; -)

Nos levantamos y casi no se apreciaban ni los molinos, y eso que los teníamos a menos de 100 metros. Desayunamos tranquilamente esperando que la niebla fuera remitiendo, pero viendo que nuestra compañera seguía allí quietecita decidimos abrigarnos y salir a visitar el Albaicin. Los orígenes del núcleo urbano de Campo de Criptana se fechan en el siglo XIII aunque el territorio municipal fue ocupado por el hombre mucho antes. Numerosos restos arqueológicos y documentos históricos citan la existencia de núcleos habitados desde el periodo del Bronce. Al menos desde la Edad Media se tiene constancia de varios asentamientos de cierta entidad denominados Criptana, Villajos, Posadas Viejas y El Campo, así como de otros de menor importancia como Villagordo, El Pico de la Solana, etc.

Criptana, emplazada a unos dos kilómetros al este del núcleo urbano actual, figura como un lugar que, con la denominación de Chitrana, fue cedido en 1162 por la Orden de San Juan al caballero mozárabe toledano Miguel Assaraff para que lo repoblara. Posteriormente pasó a la Orden de Santiago constituyéndose como el centro de una encomienda con bienes también en Villajos y Pedro Muñoz. En el siglo XIV ya estaba despoblada.

El Campo surgió en el emplazamiento actual del núcleo urbano, en torno a una posición fortificada del cerro de la Paz que cumplía función de avanzadilla del Castillo de Criptana. Pese a ser el núcleo más reciente, surgido con la repoblación en el siglo XIII, atrajo a la población de los núcleos circundantes, tal vez por lo saludable de sus aguas y sus aires. Los asentamientos citados anteriormente acabaron por desaparecer a favor del nuevo núcleo que, con el nombre de Campo de Criptana, aparece documentalmente a comienzos del siglo XIV.

Pero lo que mas sorprende del Albaicin son sus casas de un blanco inmaculado contrastado con el azul intenso que engalana sus fachadas, haciendo de ellas algo único e irrepetible. Nos perdimos por sus callejuelas, a esas horas casi desiertas y pudimos disfrutar de unos momentos realmente especiales, entre bancos de niebla y molinos enmarcados en un cuadro perfecto del cual tuvimos la suerte de formar parte.

Nos resistíamos a dejar aquel lugar que nos había robado el corazón, pero teníamos muchísimas cosas por ver y habíamos comprado las entradas para visitar uno de los molinos, concretamente el que esta dedicado a Sara Montiel. Elegimos este por que a esas horas era el único que estaba abierto, con lo cual entramos y disfrutamos de sus fotografiás, autógrafos y algún vestido que estaba expuesto y después nos despedimos de la amable chica que nos había explicado algo mas de los molinos…

Llegamos a la auto y pusimos rumbo hacia la Ermita del Santísimo Cristo de Villajos, lugar que nos había aconsejado Matrix para pasar la noche, situado a unos cinco kilómetros al norte del actual núcleo urbano de Campo de Criptana, sobre una pequeña elevación del terreno contigua a la carretera local de Criptana a Villajos. El exterior fue remodelado a principios de los años ochenta tratando de darle un pretendido estilo románico. El interior es lo más interesante del edificio, la nave longitudinal se cubre con bóveda de cañón con lunetos y falsos ventanales. Cuenta con un retablo que imita al original Barroco destruido en 1936.

Entramos a la ermita y descubrimos que estaba engalanada para una boda, realmente estaba preciosa, con pétalos de rosa en el suelo y con un montón de flores de navidad decorando cada rincón. Un olor increíble nos envolvió, engañando a nuestros ojos ya que parecía que estuviéramos en un jardín frondoso del olor que allí había. Hicimos un par de fotos y salimos, ya que nos pareció que estábamos robando un momento muy intimo que no nos pertenecía.

Nos dispusimos a visitar el pozo de las nieves que esta cerca de la ermita. Fuimos dando un agradable paseo hasta que llegamos al pie de unas escaleras que nos conducían hasta el pozo. Es una construcción popular del siglo XVIII destinada a almacenar y conservar el hielo para la posterior distribución y venta. Tiene planta circular y desarrollo cilíndrico de mas de seis metros de diámetro y casi siete y medio de profundidad y está revestido con obra de mampostería careada de piedra cuarcita.

Más tarde, después de finalizar ambas visitas, pusimos rumbo hacia Alcazar de San Juan donde queríamos disfrutar también de sus cuatro Molinos de Viento que se conservan situados en lo alto del Cerro de San Anton. En esta ocasión los molinos se encuentran bastante mas alejados de la población, y por que no decirlo …. también bastante peor señalizados que los del Campo de Criptana. Nos costó un buen rato encontrar a los molinos, quizás sea porque los molinos de Alcazar de San Juan son menos conocidos. Su ubicación, mas alejada de la población, no los hace ser tan impactantes como los del Campo de Criptana, pero por otra parte, su privilegiada situación en lo alto del cerro los hace disfrutar de una magnifica panorámica visual, que hace incluso que el cerro sea conocido como el “Mirador de la Mancha”. Realmente hay que decir que tiene unas vistas de infarto.

En este caso de los cuatro molinos dos son visitables y gratuitos. A nosotros nos resultó una visita muy agradable a la par que enriquecedora. Aquella zona es fantástica para hacerla a tu aire, no hay aglomeraciones, ni estrés, ni rapidez. Todo va a un paso calmado que realmente resulta un bálsamo comparado con la locura de una gran ciudad como puede ser Barcelona. Después de la visita, decidimos comer al pie de los molinos y así aprovechar la tarde ya que la niebla había despejado y nos había dejado un precioso y soleado día.

Ya con las pilas cargadas pusimos rumbo hacia otro de los platos fuertes de la ruta: “Las Tablas de Daimiel”. El camino hasta Daimiel se nos hizo relativamente corto y agradable. Fueron alrededor de 60 Kilómetros de plácida y amplia carretera, con buen asfalto, por la que resultaba muy cómodo circular. Lo cierto es que, acostumbrados a las sinuosas carreteras catalanas, se nos hacia extraño encontrar en la Mancha unas carreteras tan largas y rectas donde únicamente debes relajarte y fijar tu vista en el horizonte de las amplias llanuras para llegar tranquilamente a tu destino. En esta ocasión si encontramos perfectamente señalizado el acceso principal del centro de visitantes del Parque Natural de las Tablas de Daimiel, situado a 10 Kilómetros de la población de Daimiel.

Localizadas a 606 metros de altitud, en la amplia llanura manchega, las Tablas de Daimiel son el último representante de un ecosistema denominado tablas fluviales, característico de la Mancha hasta finales de los años 60, que se formaban a causa de los desbordamientos de los ríos en sus tramos medios favorecidos por fenómenos de semiendorreismo y por la escasez de pendiente del terreno.

La formación de las Tablas se produce por la confluencia de dos ríos de distinta naturaleza: el Cigüela, estacional y de aguas salobres, y el Guadiana, que aportaba aguas dulces de forma permanente. Además estas aguas superficiales se encontraban sustentadas a su vez por aguas subterráneas que incluso llegaban a aflorar en el mismo espacio protegido, al gozar de un nivel piezométrico muy elevado. Estos afloramientos se conocen en la zona como Ojos u Ojillos, según su tamaño, y sirven para dar nombre a múltiples parajes del entorno. Los más famosos son los Ojos del Guadiana, un humedal en Peligro de Extinción.

Una vez que llegamos aparcamos en el amplio parking y fuimos a solicitar información. La primera sorpresa fue que la entrada es gratuita, otro ejemplo mas de la generosidad de esta tierra. Una vez con el plano en nuestras manos nos dirigimos a recorrer el parque. La visita se realiza exclusivamente a través de tres itinerarios peatonales que bordean el espacio protegido o nos adentran en él mediante pasarelas de madera por las cuales el paseo se hace muy muy agradable.

El primer Itinerario nos condujo a la Laguna permanente, de unos 800 m. de longitud, donde se encuentran una serie de observatorios desde los que, según la época del año, podemos contemplar distintas especies de aves acuáticas que se crían allí en semi-cautividad. Después de hacer cientos de fotografiás con una luz impresionante continuamos con el itinerario que nos llevó hasta la Isla de Pan. Con una longitud de 2,000 metros, este bellísimo itinerario discurre por pasarelas que unen varias islas a lo largo del recorrido hasta llegar a la Isla de Pan, donde nos encontramos con otra sorpresa: el Bosque de los Tayares. Los tayares, únicos árboles existentes en el interior del Parque por su adaptación parcial al agua y a su grado de salinidad, han vuelto a ocupar sus hábitats primitivos rodeando las islas e iniciando la formación de un cinturón alrededor del espacio protegido. Después de haber recorrido el bosque y de pajarear con las peculiares formas de algunos arboles, volvimos a la auto ya que todavía nos quedaba otro plato fuerte para este día tan intenso.

Como somos chicos muy hacendosos, mientras íbamos de ruta hicimos una llamada al Corral de Comedias de Almagro para reservar entradas para ver la obra de La Celestina que se representaba aquella misma tarde, con lo cual, a las siete y media de la tarde teníamos una cita en el Teatro. Como veis, íbamos bastante justillos de tiempo ya que teníamos que llegar a Almagro, encontrar sitio para aparcar a Suny, arreglarnos e ir a por las entradas, así que nos pusimos rápidamente en marcha.

Llegamos a Almagro sin mayor problema. Dimos un par de vueltas hasta que vimos aparcada otra autocaravana en un pequeño parking a la entrada de la población, con lo cual decidimos hacer un tandem y acoplarnos allí mismo. Tomamos un pequeño tentempie, nos pusimos nuestras mejores galas y nos fuimos a recoger nuestras entradas.

El Corral de Comedias está en la plaza mayor de Almagro, un lugar que nos dejó impresionados nada mas llegar ya que es realmente preciosa. La Plaza Mayor de Almagro, concebida como plaza de armas en su origen, está flanqueada por soportales con columnas toscanas. En ella se ubica el Ayuntamiento, construcción del s.XVI, pero lo que mas destaca en ella los laterales, por su gran belleza, los callejones del Toril y del Villar. Hicimos un montón de fotografiás y después de coger nuestras entradas nos pusimos a la cola para esperar que abrieran el teatro con un frio de mil demonios.

Único en su genero en todo el mundo, el Corral de Comedias, fue declarado Monumento en 1955. Construido en el siglo XVI con la doble función de mesón y corral de farsa, hoy no ha perdido su calidad de escenario, siendo el centro del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, que se celebra durante el mes de Julio y que aglutina a los mejores artistas nacionales e internacionales.

Nos sorprendió ver en la cola varias personas que llevaban mantas, algo que nos extraño sobre manera por no ser una prenda demasiado adecuada para ir al teatro, pero que mas tarde, cuando estuvimos dentro, entendimos perfectamente.

Nada mas entrar, decidimos coger plaza en en primero de los dos anfiteatros de que dispone el teatro, con unos asientos muy rústicos (vaya las sillas de esparto de toda la vida), y nos pusimos muy juntitos para intentar darnos un poquito de calor ya que el teatro, al conservar la estructura original, no tiene ningún tipo de calefacción para que no haya peligro de que pueda estropearse. Como podréis imaginar en pleno Diciembre, lo que se dice calor no pasamos… y entendimos el porque de ir cargados con mantas. De pronto se apagaron las luces y comenzaron a representar La Celestina. La verdad es que la obra es muy entretenida y se nos paso la representación en un suspiro. Disfrutamos como enanos, congelados, pero como enanos ; -) Los actores estuvieron muy bien en sus papeles y nos hicieron formar parte de los amores imposibles de Calisto y Melibea.

Al finalizar la obra nos quedamos un rato para contemplar detenidamente el precioso Teatro. Al salir, minutos mas tarde, nos encontramos con otra grata sorpresa: la iluminación de navidad de la Plaza Mayor estaba encendida. Que deciros aparte de que estaba espectacular. Nos reímos un buen rato intentando hacer alguna fotografiá nocturna de la plaza, algo que puede parecer fácil pero que con el tembleque que teníamos a causa del frío resultaba altamente complicado. Después de unas cuantas risas conseguimos sacar una foto decente, y decidimos poner rumbo a la auto para conseguir entrar en calor.

Una vez en la autocaravana nos dimos cuenta que aunque no teníamos demasiadas ganas debíamos mover la auto para buscar un sitio tranquilo para dormir, ya que el parking en el que estábamos aparcados no lo era en absoluto. Fue por ello que nos dirigimos a Granatula de Calatrava, localidad que nos habían recomendado y nos habían dicho que era un lugar tranquilo para pernoctar.

Después de recorrer los cerca de cinco Kilómetros que las separan y dar varias vueltas decidimos aparcar en un pequeño parking que hay en medio de la población y que nos pareció buena opción para pasar la noche. El día nos había ofrecido muchas sorpresas y habíamos aprovechado hasta el ultimo minuto, con lo cual una vez aparcados, nos duchamos, cenamos, comentamos las distintas opciones que teníamos para el día siguiente y de esta manera pusimos el punto y final a este fantástico día.



Recorrido: Campo de Criptana – Granatula de Calatrava
Kilómetros recorridos: 160 Kms.
Aparcamiento público en Granátula de Calatrava.
Coordenadas: 38º 47? 47.25” N; 3º 44? 29.12” W

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