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  La Mancha: La Belleza del Tiempo que pasa poco a poco

Tierras intensamente rojas, molinos blancos que asemejan gigantes, dulces muchachas desvalidas que necesitan de su Quijote para ser “salvadas”, brumas espesas que confunden nuestros cansados ojos, tiempo enfrascado en no querer pasar y la alargada sombra de un Hidalgo Caballero que nos cuenta mil y una batallas, La Mancha se nos aparece como la describió Cervantes en su Quijote.

Conrad & Echobelly. diciembre 2009
 



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Viernes, 4 de diciembre

Nos despertamos temprano para comenzar con nuestra ruta. El día amaneció algo nublado pero por suerte las fuertes rachas de viento que habíamos sufrido la noche anterior habían cesado. Tomamos la autopista AP-7 que no abandonaríamos hasta llegar a Valencia. Hicimos varias paradas sin importancia, las justas y necesarias para estirar las piernas y repostar. Nuestro objetivo era llegar cuanto antes a Ciudad Real así que la mayor parte del día fue exclusivamente de aburridos kilómetros por largas y rectas carreteras que parecían no tener fin. Charlamos durante el camino disfrutando de nuestra compañía, y llegamos a nuestra primera parada Campo de Criptana a eso de las 5 de la tarde, desgraciadamente cuando ya casi estaba atardeciendo. Los Molinos de viento están situados en lo alto de la llamada Sierra de los Molinos y el Cerro de la Paz, a los pies de las que se encuentra la población de Campo de Criptana. Antaño eran utilizados para moler el trigo para fabricar pan, ayudados por la fuerza del viento, en la actualidad sirven simplemente de reclamo turístico.
Una vez allí, seguimos las escasas indicaciones hasta llegar a los pies de los molinos, donde aparcamos a Suny en uno de los parkings que encontramos, o mas bien dicho nos tiramos literalmente de la auto al ver sus impresionantes molinos en el horizonte para intentar sacar el máximo partido posible al lugar antes de que fuera noche cerrada. Hacía un frió considerable pero con las ganas que teníamos casi ni lo notamos.
Hubo un tiempo en que se contabilizaron en Campo de Criptana 32 molinos, pero ahora solo quedan 10 en pie, en diferente estado de conservación. Los tres mas antiguos, el Burleta, el Infanto y el Sardinero, datan del siglo XVI, hacia 1500 – 1555 y conservan su maquinaria original. Los restantes se edificaron en el siglo XX. Su forma es cilíndrica en los muros encalados, con las únicas aberturas de la puerta y unos pequeños ventanillos cuadrados situados alrededors del molino utilizados antaño para averiguar la dirección del viento. Utilizan el viento como elemento motriz para su sencillo funcionamiento: al moverse las aspas, trasmiten su movimiento a un eje vertical por medio de un engranaje, que a su vez mueve una piedra circular situada sobre otra fija, entre las cuales se muele el grano de trigo.
El resto de molinos albergan diferentes y originales exposiciones, así como la oficina de Turismo de la localidad. Fotografiamos los molinos de mil maneras distintas: por arriba, por abajo, de lado, con luz, al atardecer, sin luz, con la preciosa iluminación nocturna de los molinos, pero de cualquiera de las maneras nos parecieron preciosos. Tienen un encanto muy peculiar y en una noche de Diciembre con un frió de mil demonios nos parecieron realmente mágicos. Logramos entender un poquito mejor a ese ser entrañable y soñador que los vio como grandes gigantes a los cuales combatir.
Nos abrigamos todo lo que pudimos, realmente parecíamos “muñecos de nieve”, y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Estuvimos un buen rato observándolo todo, pero el frió era tal que decidimos poner punto y final a nuestro día y esperar que los rallos de sol del siguiente día nos sirvieran de guiá para comenzar nuestra visita.
Llegamos a la autocaravana congelados y nos dispusimos a buscar un sitio de pernocta consultando toda la información que nos habían dado en el foro de Acpasion. Queremos aprovechar la ocasión para agradecer en especial a Padolfo, Tragaleguas, Sacri y Valdepeñas por su amabilidad y ofrecimientos, con gente así… realmente da gusto. Al final decidimos acercarnos a la zona de pernocta que nos había recomendado Matrix. Dimos un par de vueltas y vimos que la localización que nos había comentado quedaba mas retirada de lo que imaginabamos de la zona de los molinos, alrededor de 5 Kilómetros. A la mañana siguiente queríamos visitar la zona del Albaicín Criptanense y no nos apetecía alejarnos demasiado con lo cual al final decidimos volver al parking en el que habíamos estado visitando los molinos y pernoctar allí mismo. Realmente fue la mejor opción que pudimos elegir por que pasamos una noche de lo mas relajado a los pies mismos de los molinos.
Cenamos tranquilamente, con unas vistas impresionantes, comentamos los planes que teníamos para el día siguiente, y caímos literalmente rendidos en la cama.

Nos despertamos temprano para comenzar con nuestra ruta. El día amaneció algo nublado pero por suerte las fuertes rachas de viento que habíamos sufrido la noche anterior habían cesado. Tomamos la autopista AP-7 que no abandonaríamos hasta llegar a Valencia. Hicimos varias paradas sin importancia, las justas y necesarias para estirar las piernas y repostar. Nuestro objetivo era llegar cuanto antes a Ciudad Real así que la mayor parte del día fue exclusivamente de aburridos kilómetros por largas y rectas carreteras que parecían no tener fin. Charlamos durante el camino disfrutando de nuestra compañía, y llegamos a nuestra primera parada Campo de Criptana a eso de las 5 de la tarde, desgraciadamente cuando ya casi estaba atardeciendo. Los Molinos de viento están situados en lo alto de la llamada Sierra de los Molinos y el Cerro de la Paz, a los pies de las que se encuentra la población de Campo de Criptana. Antaño eran utilizados para moler el trigo para fabricar pan, ayudados por la fuerza del viento, en la actualidad sirven simplemente de reclamo turístico.

Una vez allí, seguimos las escasas indicaciones hasta llegar a los pies de los molinos, donde aparcamos a Suny en uno de los parkings que encontramos, o mas bien dicho nos tiramos literalmente de la auto al ver sus impresionantes molinos en el horizonte para intentar sacar el máximo partido posible al lugar antes de que fuera noche cerrada. Hacía un frio considerable pero con las ganas que teníamos casi ni lo notamos.

Hubo un tiempo en que se contabilizaron en Campo de Criptana 32 molinos, pero ahora solo quedan 10 en pie, en diferente estado de conservación. Los tres mas antiguos, el Burleta, el Infanto y el Sardinero, datan del siglo XVI, hacia 1500 – 1555 y conservan su maquinaria original. Los restantes se edificaron en el siglo XX. Su forma es cilíndrica en los muros encalados, con las únicas aberturas de la puerta y unos pequeños ventanillos cuadrados situados alrededor del molino utilizados antaño para averiguar la dirección del viento. Utilizan el viento como elemento motriz para su sencillo funcionamiento: al moverse las aspas, trasmiten su movimiento a un eje vertical por medio de un engranaje, que a su vez mueve una piedra circular situada sobre otra fija, entre las cuales se muele el grano de trigo.

El resto de molinos albergan diferentes y originales exposiciones, así como la oficina de Turismo de la localidad. Fotografiamos los molinos de mil maneras distintas: por arriba, por abajo, de lado, con luz, al atardecer, sin luz, con la preciosa iluminación nocturna de los molinos, pero de cualquiera de las maneras nos parecieron preciosos. Tienen un encanto muy peculiar y en una noche de Diciembre con un frio de mil demonios nos parecieron realmente mágicos. Logramos entender un poquito mejor a ese ser entrañable y soñador que los vio como grandes gigantes a los cuales combatir.

Nos abrigamos todo lo que pudimos, realmente parecíamos “muñecos de nieve”, y nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Estuvimos un buen rato observándolo todo, pero el frio era tal que decidimos poner punto y final a nuestro día y esperar que los rayos de sol del siguiente día nos sirvieran de guia para comenzar nuestra visita.

Llegamos a la autocaravana congelados y nos dispusimos a buscar un sitio de pernocta consultando toda la información que nos habían dado en el foro de Acpasion. Queremos aprovechar la ocasión para agradecer en especial a Padolfo, Tragaleguas, Sacri y Valdepeñas por su amabilidad y ofrecimientos, con gente así… realmente da gusto. Al final decidimos acercarnos a la zona de pernocta que nos había recomendado Matrix. Dimos un par de vueltas y vimos que la localización que nos había comentado quedaba mas retirada de lo que imaginabamos de la zona de los molinos, alrededor de 5 Kilómetros. A la mañana siguiente queríamos visitar la zona del Albaicín Criptanense y no nos apetecía alejarnos demasiado con lo cual al final decidimos volver al parking en el que habíamos estado visitando los molinos y pernoctar allí mismo. Realmente fue la mejor opción que pudimos elegir porque pasamos una noche de lo mas relajado a los pies mismos de los molinos.

Cenamos tranquilamente, con unas vistas impresionantes, comentamos los planes que teníamos para el día siguiente, y caímos literalmente rendidos en la cama.



Recorrido: Montoig del Camp – Campo de Criptana
Kilómetros recorridos: 550 Kms.
Aparcamiento publico junto a los molinos de Campo de Criptana.
Coordenadas: 39º 24? 39.32” N; 3º 07? 21.75” W

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