Volver al INICIO
 
 
  Inicio :: Por tierras burgalesas
  Por tierras burgalesas

En la comunidad autónoma de Castilla-León se encuentra la provincia de Burgos, lugar escogido como destino para pasar los cinco días que teníamos de descanso en Semana Santa.

Familia Tiramillas. Semana Santa 2009
 



Versión para imprimir (sólo texto) | Versión para imprimir (texto e imágenes)
Santo Domingo de Silos I


9/04/2009 Jueves.

Salimos muy temprano de Badalona para recoger nuestra Tiramillas que esperaba ya preparada para comenzar nuestra aventura por tierras de Castilla. Sobre las 8h 30 salimos dirección Zaragoza sin encontrar retenciones en el peaje de Martorell al que le tenemos especial respeto. Tras cruzar la ciudad de Zaragoza  nos adentramos  en la provincia de Soria por la nacional 232 descubriendo  paisajes deslumbrantes.. Tras pasar esta ciudad nos encontramos una explanada de tierra y como teníamos hambre decidimos parar para comer. Al  mirar por la ventana nos sorprendió un rótulo de madera donde había escrito “ Valonsadero” ya que nuestras hijas habían ido a una guardería con ese mismo nombre y desconocíamos el significado del mismo. Después de comer paseamos por la zona, un lugar totalmente adaptado como zona lúdica con carril de bici. Hacía mucho frio y no había mucha gente por el lugar pero un atrevido lugareño había salido a caminar y decidimos preguntarle sobre el lugar. Nos informó que ese gran terreno había sido legado al ayuntamiento por una señora muy rica con el propósito de que jamás se construyeras en  él y se utilizara como zona de ocio. Según el lugareño los Sorianos se esmeran  en cuidar y mimar el lugar y damos fe de ello. El monte con el mismo nombre nos vigilaba a lo lejos.
Tras el breve descanso seguimos nuestro camino hacia el primer destino marcado de la provincia de Burgos. 
Cuando llegamos a Stº Domingo de Silos el cielo tenía un manto de nubes espesas y negras  amenazando tormenta y el viento azotaba con verdadera fuerza por lo que decidimos  estacionar  en el  aparcamiento de tierra muy cercano a la localidad y descansar con una siesta ya que el clima  invitaba a ello y esperábamos que cesara.
Nos abrigamos bien y nos introdujimos por las estrechas y adoquinadas calles  del conjunto urbano hasta llegar a la plaza del pueblo donde encontramos el monasterio con su claustro románico que atesora el viejo cenobio de Santo Domingo. Dentro de la iglesia se iba a producir en breves momentos algo que dejaría maravillados los oídos de casi  todos los asistentes. Los monjes iban a  cantar en gregoriano la misa vespertina del jueves Santo y el recinto estaba a rebosar. Durante un buen rato los oídos nos dejaron llevar  junto a los sentidos en un ambiente de paz y sosiego interior que invitaba a la reflexión.
Al salir nos dirigimos hacia la loma del pequeño montículo donde hay una ermita y varias tumbas de piedra gris. Desde este rincón pudimos divisar Silos en todo su esplendor y con la mejor luz del día, la de tarde.
Mientras  regresábamos a la auto  el cielo se volvió oscuro y comenzó a caer una tímida lluvia que pronto se convirtió en una tormenta desmesurada, con relámpagos, truenos y un viento sacados de una peli de miedo.
En ese aparcamiento se podía pernoctar, pero estaba muy desprotegido y el  aire balanceaba la auto con lo cual no hubiéramos estado tranquilos así que  decidimos seguir el camino para encontrar un lugar recogido.
Sobre las 19h llegamos a Covarrubias pero los aparcamientos que pudimos ver estaban completos  por lo que decidimos pasar de largo hasta Puentedura  para volver al día siguiente.
Un forero de Acpasion nos comentó que en este pueblo se podía pernoctar tras cruzar el puente de piedra a  mano izquierda, así que allí nos dirigimos. Encontramos un lugar  refugiado del  viento y parecía  también un lugar muy tranquilo.
Mientras las chicas se quedaban en  la auto jugando una partida del Rumi asustadas por el frio que hacía fuera, nosotros dos nos abrigamos bien   para descubrir el pueblo. Éramos los únicos forasteros  y los lugareños nos miraban especialmente. Encima del campanario de la vieja y casi derruida iglesia descansaba una  gran cigüeña que también nos observaba, una estampa típica en estas tierras. En la plaza había un café  donde las familias saboreaban  los últimos momentos de la tarde y veían despedirse el día tras las nubes.
Regresamos a la auto buscando el calor de la calefacción ya que nos habíamos quedados helados. 
Sobre las cuatro de la madrugada un vehículo aparcó justo  a nuestro lado con la música a tope  realizando su propia fiesta sin ser conscientes de que allí había una autocaravana  (algo extremadamente extraño en el pueblo) y algunas viviendas, con lo cual perturbó nuestro descanso hasta bien entrada la mañana.

Salimos muy temprano de Badalona para recoger nuestra Tiramillas que esperaba ya preparada para comenzar nuestra aventura por tierras de Castilla. Sobre las 8h 30 salimos dirección Zaragoza sin encontrar retenciones en el peaje de Martorell al que le tenemos especial respeto. Tras cruzar la ciudad de Zaragoza  nos adentramos  en la provincia de Soria por la nacional 232 descubriendo  paisajes deslumbrantes.. Tras pasar esta ciudad nos encontramos una explanada de tierra y como teníamos hambre decidimos parar para comer. Al  mirar por la ventana nos sorprendió un rótulo de madera donde había escrito “ Valonsadero” ya que nuestras hijas habían ido a una guardería con ese mismo nombre y desconocíamos el significado del mismo. Después de comer paseamos por la zona, un lugar totalmente adaptado como zona lúdica con carril de bici. Hacía mucho frio y no había mucha gente por el lugar pero un atrevido lugareño había salido a caminar y decidimos preguntarle sobre el lugar. Nos informó que ese gran terreno había sido legado al ayuntamiento por una señora muy rica con el propósito de que jamás se construyeras en  él y se utilizara como zona de ocio. Según el lugareño los Sorianos se esmeran  en cuidar y mimar el lugar y damos fe de ello. El monte con el mismo nombre nos vigilaba a lo lejos.

Tras el breve descanso seguimos nuestro camino hacia el primer destino marcado de la provincia de Burgos. 

Cuando llegamos a Stº Domingo de Silos el cielo tenía un manto de nubes espesas y negras  amenazando tormenta y el viento azotaba con verdadera fuerza por lo que decidimos  estacionar  en el  aparcamiento de tierra muy cercano a la localidad y descansar con una siesta ya que el clima  invitaba a ello y esperábamos que cesara.

Nos abrigamos bien y nos introdujimos por las estrechas y adoquinadas calles  del conjunto urbano hasta llegar a la plaza del pueblo donde encontramos el monasterio con su claustro románico que atesora el viejo cenobio de Santo Domingo. Dentro de la iglesia se iba a producir en breves momentos algo que dejaría maravillados los oídos de casi  todos los asistentes. Los monjes iban a  cantar en gregoriano la misa vespertina del jueves Santo y el recinto estaba a rebosar. Durante un buen rato los oídos nos dejaron llevar  junto a los sentidos en un ambiente de paz y sosiego interior que invitaba a la reflexión.

Al salir nos dirigimos hacia la loma del pequeño montículo donde hay una ermita y varias tumbas de piedra gris. Desde este rincón pudimos divisar Silos en todo su esplendor y con la mejor luz del día, la de tarde.

Mientras  regresábamos a la auto  el cielo se volvió oscuro y comenzó a caer una tímida lluvia que pronto se convirtió en una tormenta desmesurada, con relámpagos, truenos y un viento sacados de una peli de miedo.

En ese aparcamiento se podía pernoctar, pero estaba muy desprotegido y el  aire balanceaba la auto con lo cual no hubiéramos estado tranquilos así que decidimos seguir el camino para encontrar un lugar recogido.

Sobre las 19h llegamos a Covarrubias pero los aparcamientos que pudimos ver estaban completos  por lo que decidimos pasar de largo hasta Puentedura  para volver al día siguiente.

Un forero de Acpasion nos comentó que en este pueblo se podía pernoctar tras cruzar el puente de piedra a  mano izquierda, así que allí nos dirigimos. Encontramos un lugar  refugiado del  viento y parecía  también un lugar muy tranquilo.

Mientras las chicas se quedaban en  la auto jugando una partida del Rumi asustadas por el frio que hacía fuera, nosotros dos nos abrigamos bien para descubrir el pueblo. Éramos los únicos forasteros  y los lugareños nos miraban especialmente. Encima del campanario de la vieja y casi derruida iglesia descansaba una  gran cigüeña que también nos observaba, una estampa típica en estas tierras. En la plaza había un café  donde las familias saboreaban  los últimos momentos de la tarde y veían despedirse el día tras las nubes.

Regresamos a la auto buscando el calor de la calefacción ya que nos habíamos quedados helados. Sobre las cuatro de la madrugada un vehículo aparcó justo  a nuestro lado con la música a tope  realizando su propia fiesta sin ser conscientes de que allí había una autocaravana  (algo extremadamente extraño en el pueblo) y algunas viviendas, con lo cual perturbó nuestro descanso hasta bien entrada la mañana.

Etapa 2 de 5     1 | 2 | 3 | 4 | 5
 
  Todos los detalles de los mejores viajes en autocaravana  
 
 
  Pequeños desplazamientos a lugares con encanto  
 
 
  Enlaces útiles  
  Donde parar  
 
 
  Actualidad  
  Opinión  
  Viajar con niños  
  Artículos técnicos  
  Autocaravanas robadas  
 
 
  Europa  
  España  
  En defensa propia  
 
 
  Consejos  
  Anuncios de particulares  
 
 
  Portales campistas /autocaravanistas  
  Blogs autocaravanistas  
  Clubs y asociaciones  
  Áreas de pernocta  
  Ver más...  
 
 
Recibirás todas las notícias de viajes y actualizaciones en tu e-mail.
Alta Baja
He leído y acepto la Política de Privacidad
 
   
Viajar en Autocaravana
Con el soporte de
Autosuministres Motor, S.A.


www.autosuministros.com
   

Imagenes del viaje

Santo Domingo de Silos I   Santo Domingo de Silos II
Santo Domingo de Silos I   Santo Domingo de Silos II
Puentedura I   Puentedura II
Puentedura I   Puentedura II
 
     
   
Viajar en Autocaravana
E-mail:
 
     
  © Viajar en Autocaravana, 2006 | Acerca de VEA | Aviso legal |