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  La Rioja, cuna de nuestra identidad

Hace unos años un regalo hizo que pudiéramos contemplar y sentir Finisterre , más tarde el azar nos llevó a Roncesvalles y su magia hizo que nos prometiéramos algún día visitar parte del camino francés de Santiago ,concretamente de Logroño a Sto. Domingo de la Calzada desviándonos hacia San Millán de la Cogolla. Además existía un propósito personal y especial por conocer parte de nuestra identidad.

Familia Tiramillas. Semana Santa 2008
 



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Arnedillo


Miércoles, 19/03/08

El día despertó amenazando lluvia. Necesitábamos agua para beber y Manolo salió en busca de una fuente con una garrafa.
Un lugareño le comentó que tras cruzar el puente medieval de piedra había una pequeña ermita donde a un lado había una fuente que daba una agua buenísima…así que cuando volvió y me lo contó volvimos los dos porque no quería que me perdiera las magnificas vistas que se podían contemplar desde allí. Un lugar encantador, donde se divisa todo el pueblo y el cañón del rio Cidacos, cuyas cumbres están poseídas por los buitres comunes y leonados que no cesan de sobrevolar su territorio. Desde este lugar, Arnedillo parece un pueblecito que podría pertenecer muy bien a un cuento de los hermanos Grimm.
Al bajar fuimos a buscar al resto de la familia y empezamos a pasear al ritmo de mi madre por el pueblo.
Llegamos al barrio más antiguo donde está ubicada la iglesia de San Servando y San Germán la cual no pudimos visitar por encontrarse cerrada, pero si pudimos observar su precioso y gran campanario. En esta plaza se encuentra el lavadero del pueblo que colinda con una bonita fuente de cuatro caños. Un pueblo con calles estrechas y empinadas con un encanto especial.
Manolo quería bañarse en las pozas al lado del rio pero era muy temprano y el tiempo no era muy propicio así que nos dirigimos hacia Enciso, ya que queríamos visitar el centro paleontológico y algún yacimiento.
Al llegar aparcamos en las afueras, justo en un aparcamiento delante de una casa de turismo rural y a unos 400 m del yacimiento de la Virgen del Campo.
Mi madre al ver el pueblo tan sinuoso decidió quedarse en la auto y pasear por sus alrededores, mientras nosotros nos íbamos a la aventura.
Tras subir por una empinada callejuela llegamos al centro Paleontológico, 7’ 50 euros los tres. Alberga una gran exposición didáctica con vídeos, maquetas a tamaño real y piezas halladas en los distintos yacimientos. En la planta baja hay una zona de juegos sobre el tema en cuestión para los niños y los que se sienten como ellos. Un lugar entretenido sin duda. Aprendimos que los dinosaurios que vivieron en estas tierras riojanas lo hicieron en un período donde el clima era bueno y húmedo, había infinidad de zonas pantanosas que se abrían a ambos lados del Cidacos. Estos bichos eran tan grandes que al caminar sobre el suelo fangoso a causa de su gran peso entre 80 y 5.000kg, dejaron unas profundas huellas rellenadas con un barro de distinta composición que el paso del tiempo fosilizó dando lugar a las “ icnitas”. Este proceso como no es frecuente ni sencillo otorga un valor excepcional a los yacimientos de esta región. Un lugar donde verdaderamente se aprende mucho!
Al salir topamos con la familia Quincho pues se dirigían hacia el centro, los niños estaban ansiosos por ver los dinosaurios así que no los entretuvimos y nos dirigimos hacia el yacimiento de la Virgen del Campo ya que teníamos curiosidad por ver las icnitas.
La chica de la recepción del centro nos había comentado que en este yacimiento había 506 icnitas que estaban repasadas con pintura blanca, pero al llegar pudimos comprobar que por causas meteorológicas y ambientales el reseguido en muchas de ellas se había perdido. Había una gran pasarela con suelo de madera y con algunos trozos de cristal transparente para poder observar mejor las pisadas. También había representados en tamaño real dos dinosaurios peleándose, uno herbívoro y el otro carnívoro.
Yendo al centro y seguidamente al yacimiento nos pudimos hacer una idea de la vida y costumbres de estos animales, la verdad es que la magia y el misterio que envuelve a estos bichos hacen de ellos que sean si cabe más interesantes.
Al terminar la visita volvimos a la auto, como las nubes estaban escampando y un tímido rayo de sol asomaba entre las nubes y por narices teníamos que volver por Arnedillo, Manolo se empeñó en parar y bañarse en las pozas.
Aparcamos entre dos autos más en un lado amplio de la carreta, muy cerca de la pozas y el balneario ya que no se podía bajar hasta él pues disponía de una barra limitadora de altura y una señal de prohibido las autos. Hacía un frio que pelaba y el sol aparecía y se escondía cuando menos te lo esperabas pero Manolo siguió con la suya se puso el bañador y se apropió de una toalla y mucho valor para dirigirse hacia las pozas antes de comer.
Carla y yo acompañamos al valiente en su aventura, para darle apoyo moral, jajaja. Al llegar pudimos comprobar con nuestros ojos el regalo que la madre Naturaleza a legado a este pueblo. Tres pozas o piscinas naturales de aguas termales al lado mismo del río Cidacos. Su agua es salada ya que está compuesta por distintos minerales y su temperatura oscila entre los 38ºC y 42ºC. Fuera hay una ducha para lavarse antes de entrar o salir, y la gente que estaba allí metida alternaba el agua de las pozas con la fría agua que lleva el rio Cidacos ya que nos contaron que el contraste era una buena terapia para la circulación.
Tras observar su alrededor, Manolo se despojó de sus ropas y casi levitando se metió en una de las pozas. Estaba tan ricamente que el trabajo fue nuestro para sacarlo de allí, ¡uffff!. Carla y yo alucinamos pepinillos viendo tal espectáculo ya que no nos creíamos que pudiera hacer tal cosa con el frio que hacía, un frio que entumecía el rostro. Al Salir se secó como si estuviera poseso, jajjaja, y ya nos fuimos hacia la auto donde nos esperaba mi madre para celebrar San José (mi santo) y el día del padre con un delicioso vermut y un rustido celestial. Después de una siesta nos dirigimos hacia Logroño, capital de la región.
Nos habían comentado que debíamos pernoctar en la zona de las Norias cerca del camping de la localidad que se encuentra al otro lado del río. De hecho quisimos entrar al camping pero al llegar ni nos dejaron casi acercar, un trabajador salió diciendo que estaba completo pero que por los alrededores podríamos pernoctar. La verdad es que no nos dio ningún disgusto porque con lo poco que vimos del camping desde fuera ya nos fue suficiente para no querer acceder. Este mismo personaje nos comentó que muy cerca de allí había una pasarela que nos conduciría al mismísimo centro en diez minutos, así que le dimos la gracias y nos dirigimos a aparcar la auto muy cerca de la pasarela delante mismo de un restaurante y al lado de varios coches y campers. Pusimos todos los medios de seguridad que disponemos, nos abrigamos bien, y esta vez los cuatro al ritmo de mi madre cruzamos la pasarela atravesando el rio y nos adentramos por calles que dan nombre a antiguas profesiones, mercaderes, herreros, etc., hasta llegar a la Iglesia de Santiago el Real que se encuentra justo al lado de la fuente de Santiago. En su interior los cófrades preparaban y galardonaban sus bellos “pasos “ya que esa noche había procesión. Me acerqué a un grupo para preguntar si podía fotografiar las escenas respondiéndome que no había ningún problema, y uno de los cófrades se acercó a nosotros para explicarnos la historia de la iglesia y de su cofradía, siendo tanto una como la otra las más antiguas de Logroño. Nos comentó que nos fijáramos en la fachada de la entrada principal donde impresiona una gran imagen de Santiago Matamoros subido a su caballo. Al salir nos dirigimos a la plaza del Mercado por la calle Portales, paralela al rio, llena de tiendas de todo bajo soportales, lugar de encuentro y paseo de los Logroñeses. Nos contaron que en esta calle se filmó en 1956 “Calle Mayor” conocida como la mayor obra de su director, Juan Antonio Bardem. En el centro de la plaza se alza majestuosa la concatedral donde en lo más alto de su campanario las cigüeñas en sus nidos observaban el ir y venir de la gente. Su interior estaba repleto de “pasos” que también estaban acabando de retocar para poder mostrarlos esa noche en la procesión. Preguntamos a unas señoras cual era el dulce típico de allí y nos aconsejaron que fuéramos a la golmajeria “ la golosina” que se encuentra en el nº 5 de esa misma calle Portales y donde venden los mejores dulces de Logroño, sobretodo los “ Fardelejos” que son originarios de Arnedo; los más ricos son los de la marca “ La Pala”. Aprendimos que la palabra golmajeria es como denominan ellos a los dulces en toda la Rioja. Estos dulces son una especie de empanadilla rellena de una pasta de almendras y las venden en cajas de seis o doce. ¡Riquisimos! Al salir de la tienda nos dirigimos hacia la oficina de turismo que se encuentra delante mismo de la concatedral y nos comentaron que si queríamos visitar el museo del vino debíamos reservar, así que nos proporcionó el teléfono y llamamos en aquel instante para hacer la reserva. Al haber visto tantos dulces nos entró hambre y nos acercamos hacia las calles que rodean la plaza y donde hay un recorrido muy peculiar y famoso llamado “la senda de los elefantes” que comienza en la calle Laurel, calles llenas de bares donde en cada uno de ellos hacen distintas tapas y con ellas te dan un vino. Probamos la famosa tapa de champiñones y las de distintas especialidades riojanas junto a sus vinos. ¡Realmente una experiéncia sabrosísima!
Cuando terminamos nuestra ruta “elefantera” ya que yo iba con media trompa, nos dirigimos hacia la auto para cambiarla de lugar ya que pensamos que delante del restaurante no sería un lugar muy tranquilo para pernoctar y decidimos dar una vuelta a la manzana donde nos encontramos cuatro autos más aparcadas y nos quedamos junto a ellas. Le contaron a Manolo que les había ocurrido lo mismo que a nosotros con el tema del camping y decidieron pernoctar allí. Un lugar seguro y tranquilo.
Logroño nos sorprendió gratamente, capital de la Rioja a orillas del Ebro, una ciudad moderna, limpia, señorial, con bonitos jardines y encantadora ¡como su gente!!

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Imagenes del viaje

Arnedillo   Pozas termales al lado del rio Cidacos ( Arnedillo)
Arnedillo   Pozas termales al lado del rio Cidacos ( Arnedillo)
Concatedral de Logroño   Calle Laurel ( Senda de los elefantes)
Concatedral de Logroño   Calle Laurel ( Senda de los elefantes)
 
     
   
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