Relato de viaje a Euskadi

Salimos el día 1 por la tarde llegando a Candasnos (Huesca) donde cenamos y dormimos en la autocaravana, en las calles de este pueblo bonito y acogedor, por el que anochecido estiramos las piernas y paseamos en bicicleta.

Carles Huguet Septiembre 2005
Día 2
Llegamos a comer a las afueras de Laguardia (Araba) Por la tarde visitamos la ciudad medieval y especialmente la portalada gótica policromada de una de sus dos iglesias, callejeamos, vimos los dantzaris del reloj de la udaltxea y disfrutamos de una tarde en un pueblo precioso. Después de pasar por el Balcón de la Rioja (excelentes vistas), nos dirigimos por el Condado de Treviño (Burgos) hasta Vitoria-Gasteiz, donde unos extremadamente amables ertzaintzas nos acompañaron hasta el parking de Mendizorrotza donde pernoctamos. Un paseo por la Gasteiz de noche nos ayudó a relajarnos y hacer la digestión de la cena.

Día 3
Paseamos por la Almendra (el barrio medieval de Gasteiz), disfrutando del mercado que allí se celebraba, mención especial la visita al museo de naipes de Heraclio Fournier. Comimos -como no- de tapeo, cerca de la Plaza Mayor y la plaza de la Virgen Blanca. Precioso.
Ya por la tarde nos dirigimos a las Campas de Garaio, la playa de Gasteiz, un conjunto de embalses con una zona excelentemente acondicionada para el baño y la estancia, un lugar maravilloso y digno de ser envidiado, Tomamos un relajante baño aprovechando el calor que hacia y decidimos quedarnos hasta el día 4 para descansar de los kilómetros y de las visitas urbanas.Nos dimos un largo paseo en bici para visitar toda la zona, felicidades Diputación Foral de Araba. Cabe decir que a pesar que todos los embalses que hemos visto este verano daban pena de lo vacíos que estaban, los dos de esta zona están prácticamente llenos y por tanto muy aprovechables para el solaz veraniego y el baño, otra vez que envidia!

Día 4
Tomamos rumbo norte bordeando los embalses y rumbo a Otxandio y Olaeta (preciosa iglesia) para visitar el valle de Aramaio, no tan verde como en primavera pero maravilloso, no en balde le llaman la Suiza Vasca. Seguimos rumbo norte cruzando el parque de Urkiola (precioso, merece la pena visitarlo con mas detenimiento) y nos dirigimos hasta Elorrio, en fiestas, una ciudad señorial repleta de palacetes y casas nobles, una gente encantadora y vasca hasta la médula, fue un acierto llegarse hasta allí.
Seguimos al atardecer hasta el parking del Guggenheim de Bilbo. Que decir de tan bello edificio (la vista desde lo alto del puente es la mejor, recomendable la excursioncita), como no queríamos seguir en tan gran ciudad que seguro lo merece, sino visitar la costa y el tiempo no sobra nos dirigimos a pernoctar al parking del castillo de Butron en Butroe. Dormir al pie de un castillo completamente a oscuras tiene su encanto. El castillo está cerrado al público desde hace unos seis meses, solo pudimos visitarlo por el exterior a la mañana siguiente.

Día 5
Comienza la parte que más nos apetece del viaje, reseguir la costa vasca. Desde Armintza nos llegamos a Bakio donde observamos la subida de la marea, experiencia siempre curiosa para los vecinos del Mediterráneo. Tomamos un saludable baño después de comer, gracias a un radiante sol que nos bañó después de una mañana muy nublada. Cuando el sol bajó nos dirigimos a visitar la ermita de Gaztelugatxe. Tal vez el lugar más espectacular de la costa vasca, un pecado no visitarlo. Las vistas, el emplazamiento, el acceso por la larga escalera tallada en la roca, todo maravilloso, lo que induce a tomarse el tiempo necesario para visitarlo.
A seguido nos vamos hasta el cabo Matxitxako con unas vistas excelentes de prácticamente toda la costa vasca, no en vano es el punto más al norte. Allí decidimos pernoctar puesto que es un lugar maravilloso y solitario.

Día 6
Seguimos el periplo costero visitando Bermeo (área de servicio para autocaravanas junto al campo de deportes, con punto de abastecimiento de agua y vaciado de aguas grises y negras, perfecto a no ser por un campamento organizado de aspecto lamentable, me abstengo de comentar lo que lavaban en una fuente los ocupantes de una autocaravana, pero desde aquí mi repulsa por su comportamiento que tanto daña nuestra imagen). Seguimos por la surfera playa de Mundaka y resiguiendo la ría de Gernika, tuvimos que pararnos en diversas ocasiones a observar su belleza desde los miradores de la carretera, imposible pasarla por alto. Llegamos a Gernika, donde gracias a un amable udaltzaingoa pudimos aparcar en una céntrica plaza, visitar la turismo bulegoa y así en poco mas de dos horas visitar la ciudad de forma organizada. Destacable la extraordinaria amabilidad del responsable de la casa de juntas que nos recibió como si fuésemos amigos de toda la vida y como si nos hubiese estado esperando, nos dio una exhaustiva explicación y nos animó a efectuar una mas que interesante visita a la Casa de Juntas, que no debe perderse quien visite Euskadi.
Seguimos viaje por Eletxanobe y Ea, poblaciones preciosas en ubicaciones sorprendentes, seguimos recorriendo lentamente la costa con constantes paradas para admirar paisajes, pueblos y lugares, hasta llegar a Mutriku y Deba, poblaciones de rápida visita debido a la llovizna que caía, el día iba estropeándose, paramos a comer en un rincón de la carretera, por cierto muy tranquila y de escaso trafico, con unas vistas maravillosas, entre Zumaia y Getaria, el tiempo empeoró hasta ponerse a llover y tronar con ganas, lo que nos gustó por hacer tiempo que no lo vivíamos, paramos a ver el mar embestir y invadir la carretera con su oleaje, hasta que la bajamar cercana alejó el oleaje y ya no era tan espectacular. Deja de llover por unos instantes y aprovechamos para visitar Getaria, en la cola del Ratón, población preciosa donde los restaurantes poseen asadores en plena calle donde preparar el pescado, hubiéramos cenado allí de buena gana de no ser por la vuelta de la lluvia, en vista de lo cual nos llegamos a Zarautz, de bellísima playa y paseo marítimo, donde tras visitar el restaurante del famoso Karlos Argiñano, nos dirigimos a pernoctar a la calle de la estación, donde supongo que por ser fuera de temporada y entre semana nadie nos molestó, decir que había varias autos estacionadas en la misma calle.

Día 7
El día lo destinamos a visitar mejor Zarautz y desplazarnos a Donostia, ciudad preciosa donde las haya, decir que el parking de autocaravanas ya estaba cerrado por lo que estacionamos cerca de la playa de ondarreta previo pago de la OTA. Visitamos una parte en la misma auto, buscando aparcamiento y el resto a pie, comiendo de pintxos en tasca del casco antiguo, y partiendo después hacia uno de los paisajes más maravillosos del país, la carretera del Jaizkibel, una zona sin urbanizar, paradisíaca. Comienza en Pasai Donibane, pueblo precioso digno de una visita detallada (aparcar en el parking de la entrada), va ascendiendo hasta Jaizkibel, las vistas sobretodo al atardecer son de pronostico (autenticas postales reales) hasta comenzar el descenso hacia Hondarribia con unas vistas preciosas de la desembocadura del Bidasoa, río fronterizo. No pudimos parar en la ermita por estar concentrados los alabarderos que al día siguiente celebraban la fiesta del Alarde. Pernoctamos en el parking del puerto, desembocadura del Bidasoa, junto al cabo Matxitxako los lugares más bonitos.

Día 8

visitamos el puerto viejo con sus típicas casas y la villa alta medieval, con el gentío que había celebrado el Alarde, todos vestidos para la ocasión. Algo realmente precioso y extraordinario. Decir que Hondarribia es una población con un encanto excepcional y digna de un desplazamiento largo aunque sea solo para visitarla. De repente una fuerte lluvia nos obliga a dirigirnos a la autocaravana a toda prisa, llegamos empapados puesto que habíamos hecho le excursión en las bicis, como de costumbre.
Después de asearnos y cambiarnos de ropa y viendo que la lluvia seguiría iniciamos el retorno tomando la carretera en dirección a Pamplona y Huesca, comimos de camino y llegamos hasta el pantano de Yesa (el mar de Aragón que lo llaman por allí) Visitamos el Monasterio de Leyre (visita interesantísima en la que por cierto te entregan la llave de la iglesia y te sientes párroco por unos instantes) Es un monasterio en el que destaca la cripta por ser única en su genero, y también su emplazamiento privilegiado. Buen parking. Fuentes cercanas. Solo notar que el embalse estaba bajo mínimos y la belleza del paisaje desmejorada, por no decir la falta de agua tan necesaria.
Fue oscureciendo y pernoctamos en una zona apartada de Puente la Reina para a la mañana siguiente visitar un lugar excepcional, el monasterio de San Juan de la Peña, emplazamiento espectacular y un par de guías excepcionales. A tener en cuenta que el parking es muy pequeño y en plena temporada o fin de semana debe ser difícil estacionar y más maniobrar con una auto grande. Aconsejable no pasar del parking de autobuses.

El relato no pretende ser exhaustivo solo para guía de futuros autocaravanistas que deseen hacer la misma o parte de la ruta. Remarcar la amabilidad tanto de los policías como de los agentes de turismo del país vasco así como de sus gentes, algo frias y distantes pero muy amables cuando te diriges a ellos.



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