Ucrania y otros países del Este: Eslovaquia, Rumanía, Moldavia, Transnistria, y Rep. Checa.

Salimos muy pronto del camping Le Courtelet, Aiguebelette, ya que nos hemos levantado antes de las siete para despedir a las peques que estaban con nosotros y ahora se van a Eurodisney con su madre

Mª José Caldentey Verano 2021
1er día: 6 julio martes. Aiguebelette – Wangen in Allgau = 524km

Salimos muy pronto del camping Le Courtelet, Aiguebelette, ya que nos hemos levantado antes de las siete para despedir a las peques que estaban con nosotros y ahora se van a Eurodisney con su madre.

Atravesamos Suiza (viñeta 38,5€) completamente tapada y con lluvia a partir de mediodía. Pero se circula bien porque no se puede correr más de 100k/h, en muchos tramos 80km/h, los suizos te dejan paso si quieres adelantar y, en general, respetan las normas de circulación.

Paramos a comprar chocolate y leche en un hyper y de paso nos quedamos en su parking a almorzar. Y ya no paramos más hasta destino.

Llegamos al parking de Wangen in Allgau (47,685995/9,842564) que resulta ser un pueblo precioso, de estos típicos alemanes con centro medieval: con sus casas de fachadas decoradas con dibujos, torres altas de colores, murallas con almenas… El parking, además, es un lugar estupendo para pernoctar: silencio total y cerca del centro (andando 1’5km). Me voy un rato a pasear el centro histórico, así estiro las piernas y disfruto con el paseo. A las 6h en punto repican las campanas de todo el pueblo y cierran las tiendas excepto kioscos y supermercados. Las terrazas de las cafeterías de la zona peatonal están muy animadas pero prefiero tomarme la cervecita del día en casita con Isidre, él no ha venido al paseo por su problema de cadera. Hago muchas fotos y luego se las enseño.



2º día: 7 julio miércoles. Wangen – Melk =502km + 7km moto

Dormimos de película, ni un ruido, ni frío ni calor.

Hoy alternan nubes y sol. Entramos en Austria, pensábamos descansar en Lachstatt, cerca de Linz, en un lago, pero al final seguimos hasta Melk, hasta un área (48,230099/15,3304) donde por 5€ parece que podemos tener agua y luz aunque luego resulta que en este momento no funciona nada más que el parquímetro para pagar. Bueno, estamos al pie de la famosa abadía y en la ribera del Danubio así que no nos quejamos. Aunque el centro está muy cerca, bajamos moto para ir a pasearlo porque así Isidre no tiene que caminar tanto.

Resulta un pueblo bonito con muchas cafeterías en la zona peatonal, con terraza exterior donde podemos tomar un té/cervecita. Calles adoquinadas y casitas medievales. Muchas flores.

La Abadía, impresionante, enorme, es uno de los monasterios cristianos más importantes del mundo. Data del S.XI pues era un castillo que el rey Leopoldo donó a los monjes benedictinos que lo convirtieron en abadía. Destacó por la extensa colección de manuscritos y porque fue el centro de la “Reforma de Melk”, movimiento que impulsó la vida monástica de Austria y sur de Alemania. Hoy no se puede visitar, pero en verano hay conciertos en su interior, el próximo 31 de julio hay uno anunciado… si el covid lo permite.



3er día: 8 julio jueves. Melk – Bratislava = 185km + 31km moto

Día de sol y muchísimo calor, lo anunciaba ayer La Vanguardia que ya es raro que nombre Eslovaquia.

En la frontera nos piden el certificado covid (¡me hace ilusión!) y el pasaporte, es un guardia joven que habla inglés. A las 11h30 ya estamos en el camping (sólo hay uno en Bratislava) y como está casi vacío elegimos un buen lugar bajo los árboles. Con luz incluida pagamos 20,5€ (48,188179/17,18513), tiene acceso a la playa de un lago y los servicios están limpísimos aunque en conjunto todo recuerda a una ciudad de vacaciones de la época comunista.

Bajamos moto y nos vamos al centro, estamos a unos 8km pero siempre dentro de la ciudad lo que nos permite apreciar los barrios desde la periferia al centro.

Bratislava es una capital extensa pero pequeña, tiene poco más de 400.000 habitantes y como todas las ciudades del este conviven los viejos y maravillosos edificios de la época pre-comunista, muchos de ellos por restaurar, con los horrorosos edificios de la época soviética y los ultramodernos del momento post-sovietico. En conjunto está bastante descuidada, la periferia se ve humilde y no muy limpia, el centro, aparte de las avenidas más importantes tienen socavones y las aceras descuidadas. Ahora ya tienen el euro y todo ha subido el precio muchísimo. Llegamos al centro histórico, pequeño pero encantador, en la orilla norte del Danubio y a los pies del castillo. Hay poca gente, muy poca, se ven los restaurantes, con las mesas puestas en las calles, vacíos. El trenecito turístico (¡12€/pax!) parado. Calor extremo, veo un termómetro que marca 40ºC. En cada plaza hay un aparato que emite vapor de agua fría y está muy solicitado, lo pruebo y es refrescante. Muchas tiendas de souvenirs pero sin clientes. Busco el restaurante recomendado en la Lonely planet pero no nos quedamos porque sólo ofrecen cuatro platos y tres son de pollo (Isidre no come pollo). La cobradora del trenecito nos recomienda uno que está bien aunque me parece caro: un plato de goulash (con muy poca carne), una empanada de cerdo con patatas fritas, dos aguas y una clarita 30€. Me voy a la heladería italiana que he visto por el camino a comprarme un super helado de 3 gustos (6€) y nos sentamos en una bonita terraza de una cafetería en la plaza principal, Hlavné nam, a tomar café (7€) y descansar aprovechando una buena corriente de aire a la sombra.

Después seguimos paseando por el laberinto de la zona peatonal, nos hacemos la foto con varias de las estatuas de bronce: la de Napoleón, la del trabajador que sale de la alcantarilla, la del soldado… y recobrando la moto nos acercamos a la famosa Iglesia azul, una iglesia del 1907 de estilo art Nouveau toda pintada de azul pastel; al Puente viejo y al Castillo. Sólo nos queda visitar el Slavín, el monumento soviético de la segunda guerra mundial pero Isidre está muy cansado y preferimos volver a casita y descansar. Tenemos aire acondicionado y lo ponemos a tope aunque a mi una buena ducha ya me deja bastante mejor.

Me acero a la playa, son más de las siete de la tarde y aún está a tope, claro, con el calor que hace… hay una zona de casitas y también varios chiringuitos y es que además de por el camping se puede acceder por una entrada lateral pagando (no sé cuánto). No me baño y vuelvo a mi aire acondicionado.



4º día 9 julio viernes. Trnava, Trencín y Levoca = 374km

Estaba anunciado en todas las webs del tiempo que iba a caer una tormenta impresionante hoy en Bratislava, por esto recogimos moto y contratamos solamente un día en el camping pues pensamos “huir” de la tempestad. Pues nada. Han caído dos gotas esta noche y nada más, nos vamos de Bratislava sin ver la anunciada tormenta.

Dedicamos el día a pasear sobre todo con la auto para ver paisajes y alguna parada en algún punto de interés.

Por carreteras secundarias llegamos a la primera parada que es la muy antigua ciudad de Trnava, lo más interesante es su muralla, de las más antiguas de Eslovaquia.

La segunda parada es en Trencín que tiene un castillo espectacular. A la salida de esta ciudad paramos en un Tesco a repostar pan y cervecitas y, de paso, almorzar. Entonces empieza a llover y, como no hay prisa aprovechamos para hacer una reconfortante siestecita. Las dos ciudades que hemos visto eran pequeñas, con aspecto muy pueblerino y un tanto descuidadas.

Nos vamos acercando a los Cárpatos y el paisaje es todo verdor, primero bosques muy espesos, las primeras montañas, pueblecitos muy sencillos de calles estrechas y casas viejas. La carretera está bastante mal, muchos baches que casi son socavones. Luego desaparecen los bosques y llegan los prados con grandes extensiones cultivadas y, por suerte, aparece también una autopista.

Llegamos a Levoca hacia las seis y media de la tarde y aparcamos pegados a la muralla, al lado de una de las puertas de entrada a la ciudad medieval (49,026199/20,5933). Nos vamos de paseo -esta vez caminando pues ya estamos al lado de la zona peatonal- y tenemos la suerte de que la iglesia gótica de San Jacobo está abierta pues en este momento hay un grupito de gente rezando el rosario. Esta iglesia tiene un enorme tríptico de madera en el altar (S,XVI) que es realmente muy bonito. La plaza principal, la del ayuntamiento, está toda en obras pero aún así podemos sentarnos en una terraza a tomar una deliciosa cervecita. Sólo en este bar y en la plaza hay algo de gente, por lo demás el pueblo parece vacío. Ya no hace calor y seguramente refrescará más. Fantástico.



5º día 10 julio sábado. Levoca – Spis – Bardejov - Kosice = 197 km + 12km moto

Anoche por fín llegó la tan anunciada tormenta con rayos y truenos incluidos, llovió con mucha fuerza pero no sé cuándo paró porque me dormí.

Hemos dormido de maravilla y nos despiertan los pajaritos. ¿Se puede pedir más?

Tras el desayuno nos vamos a visitar el catillo de Spis, uno de los más grandes de Europa, espectacular, pero aunque protegido está en ruinas, como es sábado hay bastantes excursionistas de visita, todos autóctonos.

Seguimos hasta Bardejov aunque serán unos 30km que tendremos que hacer de vuelta. Bardejov es un pueblo que conserva toda la muralla medieval que rodea la población y además una plaza encantadora con el antiguo ayuntamiento en medio (como en Polonia, de hecho la frontera con este país está muy cerca) que es una joya de estilo renacentista con elementos muy característicos y bien conservados. Paseamos un buen rato a pesar de que el calor aprieta. Aquí también hay muy poca gente por la calle o en las terrazas.

Nos vamos y buscamos una sombra para parar a almorzar, la localizamos arrimados a la fachada (pero sin molestar) de unas casas en un pueblo de la carretera.

Seguimos camino hasta Kosice, (Pkg céntrico 48,72876/21,257214) una ciudad que nos conquista enseguida, su casco antiguo es muy bonito y está animadísimo de gente (¡por fin!), además como es sábado hay bodas en todas las iglesias y podemos presenciar un rito típico de estas tierras: cada invitado se acerca a los novios, les entrega una flor, les da dos besos y les dice algo (imaginamos que los buenos deseos). Si hay muchos invitados la cola es larga y el rito dura un buen rato. Nosotros lo contemplamos bien sentados en una cafetería del paseo, frente a la bonita catedral de Santa Isabel. Paseamos toda la tarde hasta la hora de la cervecita, también degustada en una de las múltiples cafeterías del paseo central.

Para dormir nos vamos al lado de un lago, en un gran parquing que durante el día ha estado muy ocupado pues tiene playa y chiringuito, ahora deseamos que se vaya todo el mundo a su casa y podamos descansar bien.



6º día 11 julio domingo. Kosice – Oradea – Cluj Napoca = 419km

A las 8h30 de la mañana mi “habitación” es un horno así que me levanto y voy directa a la ducha, no hemos encendido el agua caliente pero me da igual.

Saludamos a los únicos vecinos que hemos tenido esta noche y que resulta que son un matrimonio de español con eslovaca y un niño pequeño.

Toda la mañana nos acompaña un sol abrasador. Entramos en Hungría sin problemas, sólo pagar la viñeta a una mujer muy antipática y ningún otro control. Lo peor es la carretera, están acabando una autopista y la vemos, con envidia, paralela a nuestra destrozada carretera. Por suerte a partir de Debrecen sí encontramos autopista ya hasta la misma frontera con Rumanía, por cierto muy poco transitada lo que nos permite una conducción muy relajada.

En la frontera rumana cometo un error: para “ayudar” en lugar del DNI entrego pasaportes y certificado covid. El problema está en el certificado, dicen que tienen que comprobarlo y no les sale la comprobación, el policía llama a una señora y esta tampoco se aclara. Me da rabia porque delante nuestro un francés ha dado los DNI y nada más y ha pasado rápido. Nosotros estamos más de media hora hasta que por fin nos dejan pasar.

Aunque había descongelado salchichas con salsa para comer a mediodía, vemos un hostal y nos apetece quedarnos, luego resulta que lo que tienen en funcionamiento son las piscinas (que están a tope de gente) y una especie de chiringuito que sirve bebidas y algo de comidas. Nos quedamos y entonces nos damos cuenta de que no son las dos del mediodía sino las tres. Hace calor y todo el mundo se baña, menos nosotros. Tardan mucho en servirnos cervecita, una mini ensalada y un plato de carne con patatas fritas (pollo para mi, cerdo para Isidre). Tomamos café y pagamos el equivalente a 16€ lo cual es mucho para el país pero supongo que pagamos la piscina. No importa, seguimos y se pone a llover, llegamos a Oradea, al parking céntrico que es una avenida amplia, al lado del río y muy tranquila (47,054798/21,935801) es gratis el fin de semana y a partir de las seis de la tarde pero no nos quedamos porque a Isidre le apetece más recorrer más trayecto y quedarnos dos noches en un camping.

Nos dirigimos pues a Cluj Napoca y disfrutamos de bonitos paisajes: bosques espesos de robles, abedules, y hayas que de vez en cuando desparece para dejar paso a praderas esteparias. Atravesamos pueblos con casas bastante humildes, pajares en el jardín, flores… estamos en Transilvania y muchas de las mujeres mayores llevan el pañuelo atado a la cabeza al estilo “gitano”. De repente un pueblo con unas casas enormes de un lujoso mal gusto impresionante ¿estilo indú? Más o menos, pero, repito con muy mal gusto. Paramos a curiosear en los primeros mercadillos callejeros que encontramos, me encantan y compro salva- manteles hechos de madera que ya adquirí en el anterior viaje.

Llegamos a Cluj Napoca, al camping Colina (el único que hay) y aunque no nos gusta mucho (a Isidre le parece un poco campamento de gitanos), tiene todos los servicios, el dueño es amabilísimo y decidimos quedarnos. Hay bastante gente (muchos coches) y niños bañándose pero no están residiendo aquí, seguramente sólo pasando el domingo (de ahí el desorden general que hemos apreciado). Por la noche, en la carpa que hace función de bar y restaurante, cuatro televisores retransmiten la final de la copa de Europa: Italia, Inglaterra. Gana la primera en los penaltis, o sea, jaleo hasta pasadas las doce de la noche.



7º día 12 julio lunes. Cluj Napoca = 13km moto

Hemos dormido bien, acabado el partido se hizo el silencio y esta mañana a las 9h aún no se oía una mosca.

Tras el desayuno y breve lectura de nuestra imprescindible “La Vanguardia” (hay wifi en el camping), bajamos moto y nos vamos a la ciudad. Cluj es una ciudad universitaria, hay muchas facultades y por lo tanto muchos jóvenes. Vuelve a caer un sol de justicia por lo que paseamos buscando al máximo las sombras. No tenemos suerte con los monumentos y resulta que el principal, que es la iglesia de San Miguel, está cerrada por obras. El casco antiguo, empedrado, es pequeño y sobre todo lo que tiene son cafeterías y restaurantes sobre las aceras. Y flores, flores por todas partes. También son curiosas las ventanas que parecen ojos. Nos tomamos un café con hielo en la plaza Unirii. Saco 400Leu (85€) en un cajero y paseamos un ratito. No mucho, hace demasiado calor. A mediodía ya estamos en nuestra sombrita, bajo el toldo donde corre un aire muy agradable.

Pasamos una muy tranquila tarde leyendo, escuchando música y bañándonos en la piscinita del camping. Somos los únicos adultos bañándose y sólo cuatro niños.



8º día 13 julio martes. Cluj Napoca – Sibiu = 211km + 73km moto

Otro día de sol total y mucho calor. Pagamos unos 32€ por los dos días de camping y nos despedimos del simpático dueño.

El camino hasta Sibiu se hace un poco pesado porque el paisaje se repite: campos y más campos de praderas esteparias y la carretera a ratos es autopista pero de vez en cuando nos mandan a la general con las caravanas, semáforos y baches que ello supone. Atravesamos pueblos bastante pobres pero lo que nos parece peor es la cantidad de hilos (electricidad, teléfono…) que cuelgan de los postes, seguro que muchos ya inútiles pero abandonados.

El camping está bien pero como veremos más tarde escogemos una mala parcela ya que no podemos sacar ni toldo y no tenemos ni un palmo de sombra hasta las 8h de la noche. Y pagamos 20€. Al llegar, pero, nos vamos a un restaurante que está muy cerquita, se llama Apfel, (manzana en alemán) y es un chalet de estilo bávaro con dibujos típicos pintados en la fachada. Comemos muy bien por 30€ los dos ya que Isidre pide filete.

Luego nos vamos con la moto de excursión por los pueblecitos de la región: Sibiel, Saliste… son pueblos pequeñitos, de casas de agricultores que aún se trasladan con su caballo y su carro; en Sibiel hay una iglesia que tiene todo el techo decorado con unas pinturas fantásticas.

Y, de repente, lo inaudito: las tuberías de gas que han instalado en el pueblo que estamos atravesando, pasan por encima del dintel de las puertas de las casas para no tener que enterrarlas. También vemos que entran “voladas” por el jardín hasta la entrada a la casa. Esta barbaridad se irá repitiendo en muchos de los pueblos que veremos.

Luego vamos a la ciudad, aparcamos al lado de la famosa Piata Mare y paseamos un poco pero hace tanto calor que no disfrutamos mucho de esta bonita ciudad que ya conocíamos de un viaje anterior.

Regresamos al camping y los dos nos vamos directos a la ducha, luego nos sentamos a la sombra, aunque en otra parcela vacía ya que en la nuestra da el sol de lleno.

Mañana nos iremos a visitar a mi hermano que tiene una casa en Telega, un barrio de Cámpina.



9º día: 14 julio, miércoles. Sibiu - Cámpina = 232km

Encontramos muchísimo tráfico de Sibiu a Cámpina, sobre todo en Busteni y Sinaia que son dos pueblecitos tipo alpino, muy bonitos y muy concurridos.

Aunque con dificultad al final nos encontramos con mi hermano, Bartolomé, que nos espera en un cruce de la carretera y nos guía hasta su casa. Allí nos espera Mónica, su mujer, con la comida a punto pues ya pasa un rato de la hora acostumbrada.

Una gran alegría por el reencuentro y un bonito intercambio de regalos: nosotros por su boda religiosa (se casaron por lo civil en Sitges que es donde, en realidad, viven) y ellos a nosotros porque somos los padrinos. Hace muchísimo calor y pasamos la tarde charlando en su bonito jardín.



10º día: 15 julio jueves. Campina = moto 31km

Hemos dormido muy bien, con total silencio y sin calor.

A las 8h30 hemos quedado en salir con las motos a comprar a Cámpina. Durante el recorrido vamos parando en algunos puntos y mi hermano nos explica detalles sobre lo que vemos: una bonita vista desde lo alto de un monte, el barrio más bonito de la ciudad, con su club de tenis, parque y varios restaurantes (aquí no hay hilos colgando como muy bien apunta Isidre), luego el centro con sus amplias avenidas y muchos pequeños comercios incluyendo un supermercado Carrefour (no Hyper). En el mercado municipal compramos fruta, pan, queso… y estoy a punto de comprar tomates porque tienen un aspecto magnífico. Visitamos un momento a la nuera y la nieta de Mónica y regresamos a casa para, en coche, ir a visitar unas preciosas minas de sal que están muy cerca.

Llegamos, compramos las entradas (unos 5€/pax) y nos suben a un autobús que deberá bajarnos al fondo de la mina. Entonces Bartolomé comenta que veremos que es impresionante lo mucho que baja el autobús en las profundidades. Llegamos a la boca del túnel y de repente me doy cuenta de que tengo miedo de tener miedo, o sea, pánico. El bus está parado. Me levanto y digo que bajo, abro la puerta, tengo que bajar. Mi marido me sigue y mi hermano y cuñada también. Lo siento pero no vamos a hacer la excursión. Todos me consuelan y me piden que no me sienta culpable pues son cosas que pueden pasar. Y han pasado.

Nos vamos a un club instalado alrededor de un lago de agua salada, pagamos la entrada (30 lei = 6€ pax) y esto incluye, además de la utilización de servicios, una tumbona con sombrilla, lástima que el mantenimiento de todo el centro deja muchísimo que desear, cuidado debía ser bonito. El agua está casi caliente y es bastante salada, nos bañamos y nadamos un rato. Luego nos vamos a un restaurantito a comer bajo una buena sombra. La comida de los cuatro 201Lei, o sea 40€.

Regresamos a casita, a descansar y disfrutar de la sombra del jardín.



11º día 16 julio viernes. Telega/Campina = 39km moto

Esta mañana Bartolomé y Mónica se han ido de compras y recados para la boda; Isidre y yo aprovechamos para no hacer nada, o poca cosa: un par de lavadoras, leer el periódico a la sombra en el jardín… cuando ellos vuelven nosotros nos vamos con la moto a Campina, paseamos por el centro pero como hace mucho calor pronto nos acercamos a la zona residencial donde hay un parque y un par de restaurantes muy agradables para almorzar.

Elegimos la terraza del primero, muy aireada y con una apetitosa carta ¡focaccia de ajo para Isidre!. Lo malo es que hay tres mesas antes que nosotros y tardan 45 minutos en servirnos. Tenemos que comer rápido y salir corriendo porque tengo hora en la peluquería y se me hace tarde.

La peluquera es muy profesional y me gusta cómo me peina, además con tinte y todo pago sólo el equivalente a 20€.

Luego, en casa, empezamos a preparar el aperitivo para la fiesta de la boda, hago dos tortillas de patata que tengo que esconder para que los “chicos” no le peguen bocado antes de hora, pinchos de mozzarela con uva, rodajas de salchichón sobre tostadas, canastillas de chorizo, panecillos crujientes de ajo con rodajas de chorizo, frutos secos… y mañana prontito haremos los bocados que precisan ser hechos en el último momento.



12º día 17 julio sábado. Telega/Campina

¡Hoy es la boda! Nos levantamos a las 8h30 y mi hermano y mi cuñada ya hace rato que están preparando cosas. Tras el desayuno me uno a Mónica para acabar de preparar el “aperitivo” (lo que sería una comida tipo bufet para nosotros pero que aquí será sólo el entrante). Después ducha y vestidos de gala nos vamos a la iglesia.

Llegamos muy pronto porque Mónica se ha equivocado de hora así que aprovechamos para ir haciendo fotos por los jardines que rodean la iglesia.

Llegan las flores, un ramo para la novia y otro para la madrina. Luego los velones, que pesan más de 1kg por unidad, uno para el padrino, otro para la madrina (60€ los dos velones!) que deberemos sostener encendidos durante toda la ceremonia.

A las 13h30 llegan los Popes y poco después empieza el oficio. Desde el primer momento queda clarísimo que los protagonistas son los novios ¡y los padrinos! Los contrayentes se colocan en el centro, delante del altar, al lado de la novia la madrina -las dos a la izquierda-, y al lado del novio el padrino. Oficiada por dos popes se trata de una ceremonia larga, en la que tanto los novios como los padrinos van siendo aludidos y van participando; durante casi una hora los popes leen partes del evangelio, novios y padrinos besan imágenes santas (creo que de Cristo y la Virgen), los padrinos acompañando a los Popes, colocan juntos una corona previamente bendecida a los novios; popes, novios y padrinos dan vueltas alrededor del altar, y todo siempre bajo los cánticos y rezos de los Popes. Los novios intercambian anillos que les son entregados por los padrinos. Al final un sermón improvisado por uno de los Popes en el que exhorta a padrinos y novios a amarse siempre, y una bendición a los cuatro.

En conjunto es una ceremonia muy cercana y sencilla, lejos del rito solemne y hierático de la Iglesia Católica.

Sin movernos del sitio a continuación todos los invitados, uno a uno, pasan a felicitarnos a los cuatro, hombres y mujeres te dan dos besos y las felicitaciones, algunos se esfuerzan en español, inglés o italiano.

Por último charlamos con los Popes, son muy simpáticos y se interesan por saber quiénes somos, dónde vivimos etc, dicen algunas palabras en inglés, otras nos las traduce Mónica. A los novios el Pope les cobra 350 Lei, y a los padrinos nos dice que podemos contribuir con la voluntad que Mónica considera sean 800 Lei porque como somos españoles se da por supuesto que tenemos mucho dinero. Como estamos encantados con la experiencia vivida, damos los 800 Lei (120€) y los Popes están tan agradecidos que la confirmación de la boda, que debía hacerse 15 días más tarde, la adelantan a mañana para que podamos asistir los padrinos.

Más fotos y nos vamos a casa a comer que son casi las tres de la tarde.

La fiesta en casa resulta divertidísima porque los invitados (que por cierto, se cambian y se ponen ropa veraniega porque hace mucho calor) son muy simpáticos, cercanos, se esfuerzan por hablar con nosotros, nos sacan a bailar, en fin que nos hacen sentir “como si nos conociéramos de toda la vida” y nos integramos rápido.

En cuanto a la comida, el “aperitivo” va desapareciendo poco a poco (la tortilla de patata arrasa), pero el “primer plato” no aparece hasta las cinco de la tarde, se trata de “sarmale” (rollitos de hojas de col que envuelven carne picada cocinada con un sofrito de tomate y cebolla) que está buenísimo y me sirve de “merienda”, el segundo plato aparece hacia las ocho y consiste en costillas de cerdo cocinadas al horno con cerveza. Yo no lo pruebo porque aunque me gustaría no tengo hambre.

Para el pastel tendremos que esperar hasta pasadas las nueve de la noche. El momento del pastel también es una ceremonia en la que participan los novios y los padrinos: cogiendo el pastel entre los cuatro vamos dando vueltas mientras todos los invitados cantan una melodía de felicitación. Una fiesta realmente muy bonita, emotiva y que he disfrutado en todo momento.

Isidro y yo nos retiramos hacia las once agradeciendo a todos con unas sentidas palabras -que traduce Mónica- su trato cariñoso, su hospitalidad, su simpatía… La juerga sigue un poco más, los últimos se despedirán a la una de la madrugada.



13º día 18 julio domingo. Campina /Telega

Hoy cuesta levantarse, después del bailoteo de ayer todo el cuerpo pide descanso. Pero los Popes nos esperan a las 11h y antes de salir de casa quiero tender una última lavadora.

La madre de Mónica nos acompaña. Sigue haciendo muchísimo calor así que nos quedamos dentro del coche con el aire acondicionado en lugar de asistir a la “misa” ya que la iglesia está llena y tendríamos que seguir la ceremonia desde el jardín. Cuando esta acaba nos acercamos a los Popes que nos reciben muy cariñosos. Con las velas encendidas que aguantamos los padrinos se inicia de nuevo una ceremonia en la que hacen arrodillar a los novios con los padrinos de pie tras ellos. Los Popes cubren con su manto las cabezas de los novios y empiezan con sus rezos un buen rato, no sabemos qué les dicen pero van citando los nombres de los contrayentes. Luego los descubren y nos bendicen a los cuatro. Fin.

Nos despedimos de los cariñosos Popes charlando un poquito con ellos y nos vamos a la zona residencial a almorzar. Hoy elegimos el segundo restaurante, estamos en el interior con aire acondicionado y como todas las paredes son de cristal disfrutamos de buena vista. La comida es buena aunque yo prefiero el restaurante del otro día a pesar de la tardanza en servir.



14ºdía 19 julio lunes. Campina – Padureni (o Husi) = 346km

Paseamos muy tranquilos todo el día hacia la frontera de Moldavia, hay muchísimos camiones porque atravesamos una región eminentemente agrícola, los campos muy bien parcelados, mucho girasol, trigo y algunos viñedos. En las cunetas vendedores ambulantes de fruta y sobre todo de su famoso licor de cereza.

Llegamos hacia las seis al parking de la arboleda de Padureni, pueblecito cerca de Husi, ambos casi frontera con Moldavia. Al lado del parking hay una piscina de la “ciudad de vacaciones” y una tienda de comestibles que es al mismo tiempo bar; en la terraza, como siempre llena de flores, nos tomamos un refresco aunque hace muchísimo calor y mucha humedad por lo que pronto volvemos a casita donde ponemos en marcha el motor para disfrutar del aire acondicionado. (Pkg gratis; 46,621725/28,080778.)

A las 23h cae un chaparrón tremendo con rayos y truenos incluidos pero pronto me quedo dormida y no oigo nada más.



15ªdía 20 julio martes. Padureni – Chisinau = 138km + 48km moto

Yo he dormido como un lirón pero Isidre no, él dice que ha pasado calor.

Nos despedimos de Rumanía y pasamos la frontera de la República Moldava. Nos miran la auto desde la puerta (no entran), revisan la bodega y piden los papeles correspondientes pero en poco más de media hora está todo solucionado, incluida la viñeta (casi 5€ por 7 días) para poder utilizar las autopistas (¿existen?). Hace un día estupendo y circulamos casi solos, la carretera es a ratos fatal y a ratos buena. El paisaje es una continuación del ya visto en Rumanía: campos muy bien cultivados, algunas vacas y caballos. Los conductos de gas de algunos pueblos, de risa como en Rumanía: alzándose en puentes para saltar una puerta o sobrevolando a dos metros de altura por el jardín de la casa hasta la entrada de la cocina. Pero en general todo está limpio, no se ve suciedad.

El GPS del coche -ya no tenemos el del móvil pues no tenemos datos en estos países- va bien hasta Chisinau, después se vuelve loco y nos perdemos, vamos a un complejo que está en un lago y entramos por el camino equivocado circulando por lo que será una carretera pero ahora es un camino en obras. De todas formas, gracias a la amabilidad de unos jóvenes conseguimos llegar. Se trata de un Complejo turístico realmente muy bonito, (46,885693/28,752546) tiene diversas dependencias, en una están celebrando una Convención o algo parecido, en otra hay un hotelito de tres estrellas con vista al lago, también unas casitas en el mismo borde del agua que tienen su terraza con barbacoa y porche cubierto, algunas carpas de diferentes tamaños para celebraciones, una piscina con restaurante, servicios y duchas… voy a recepción y veo que debo ser la primera autocaravana que les pide instalarse allí dentro y con electricidad y como el parking tiene demasiado sol y en los jardines no pasamos por según qué arcos nos quedamos en medio de una avenida enlosada, a la sombra de unos robustos árboles y con un enchufe de 25 amperios a diez metros ‘fantástico!. Lo único no tan bueno es que no estamos a 10km de Chisinau sino a casi 20km.

Vamos a almorzar a la zona de piscina, no pagamos entrada porque explicamos que sólo queremos comer. Dos pizzas y dos bebidas 210 Leu (10€). El café lo tomamos en casita que con el aire acondicionado a tope ya se ha refrescado. Hasta dormimos una siestecita mientras cae un chaparrón de los buenos.

Como es típico en estas tierras, tras el chaparrón vuelve el sol así que bajamos moto y nos vamos a Chisinau, gracias al plano que sale en mi APP Park4night y que contraté con visualización sin conexión internet, encontramos el buen camino. El problema es que como acaba de llover hay muchos charcos y los coches que nos adelantan o los que se cruzan con nosotros nos van “duchando” pues ni siquiera disminuyen la velocidad. En fin, llegamos muy bien a la calle principal, el bulevard Stefan Mare -una especie de Diagonal por su tamaño- y de allí al Parcul Catedralei, que es un parque en el centro de la ciudad en cuya entrada está el arco del triunfo con una enorme bandera moldava. En el centro del parque está la Catedral de la Natividad y en una esquina el mercado de las flores, es un paseo muy agradable y se nota el fresquito bajo los enormes árboles que bordean los senderos asfaltados. En un cajero aprovecho para coger 250 Leu moldavos que son unos 12€ sólo por si compramos pan o algo muy barato (pan o un helado) porque si no, pagamos con Visa.

Paseamos un rato y acabamos en una terraza (a la sombra) tomando unos refrescos, en este caso elijo un batido medio granizado de melón con limón y menta que estaba muy bueno.

En general la ciudad no es bonita, ni demasiado interesante, se mezclan edificios de la época comunista “las casas del partido”, fácilmente identificables por su fealdad y su dejadez, con edificios clásicos del XIX, alguno “art déco” y otros sin ningún estilo que ni siquiera están acabados pues les falta el rebozado de la fachada.

Regresamos a casita sin más problemas que los baches de la carretera. O sea con dolor de cervicales y de espalda.



16º día 21 julio miércoles. Chisinau – Butuceni – cerca de Vadul lui Voda= 154km

Primer día que amanecemos con el cielo totalmente cubierto y sólo 19ºC ¡hace fresquito!.

Levamos anclas (quitamos freno) y nos vamos a conocer el famoso monasterio de Orheil Vechi , es un monasterio rupestre en lo alto de un montículo sobre el río Raut y el pueblo de Butuceni. Pero en este paraje no sólo está el monasterio rupestre también restos de murallas dacias, una iglesia medieval… Primero pagamos para poder subir a lo alto del monasterio pero resulta imposible con la auto así que el último tramo lo subo yo a pie. Visito el monasterio del SXIII pero no encuentro la entrada al antiguo monasterio rupestre porque no hay ninguna indicación. De hecho la verdad es que hemos llegado hasta aquí gracias a la APP Park4night que como ya he dicho antes me indica por dónde andamos y dónde están las cosas que vale la pena ver, porque hay muy pocas indicaciones por la carretera. Cuando ya estoy regresando a la auto empieza a caer un chirimiri que parece que no pero me deja empapada. Por suerte hemos aparcado delante mismo de uno de los restaurantes recomendados en la guía , el “Vila Étnica” y aquí almorzamos muy bien por 24€ los dos. Después visitamos el museo arqueológico con piezas de hace más de 2.000 años y otras de la Edad Media pero no hay nadie que nos pueda indicar cómo y dónde ver el resto de maravillas que esconde este paraje (sólo las vemos en un gran póster en la entrada del parking y en un folleto que no me atrevo a robar y que encuentro en la entrada del museo, sobre una mesa. Nos vamos de nuevo paseando, admirando los preciosos y extensísimos campos de girasoles, los viñedos, los robustos y altísimos árboles, las flores por todas partes, en jardines preciosos o en la puerta de casas humildes, a veces ni terminadas (por ejemplo sin rebozar)… y los miles de agujeros en las carreteras muchas veces con tramos en obras o cuando nos metemos sin querer en una que resulta que no está asfaltada, es muy amplia pero aún toda ella de tierra compactada con agujeros y ondulaciones que hacen vibrar toda la auto de manera ensordecedora. No faltan tampoco los camiones rusos que circulan a toda velocidad ni los coches que nos adelantan como si los persiguiera el diablo sin importarles si hay línea continua o cambio de rasante. Hoy más que otros días me fijo en la gran cantidad de pozos de agua que hay a disposición de quien quiera, o sea en la calle de cualquier aldea hay, por lo menos uno, a menudo dos o tres. Tampoco faltan las cruces del Cristo en la Cruz, muchas veces es una figura pintada, otras una escultura y a sus pies no falta la escalera, el martillo, unas tenazas y los clavos.

Nos vamos hacía Tiraspol para adelantar kilómetros pero buscando un lugar tranquilo para pasar la tarde. Lo encontramos al lado de un rio, en un resort turístico pero de medio pelo y bastante dejadillo: es una zona de playa con arena donde han construido una pequeña urbanización con casitas, bares, restaurantes, tiendecitas de chuches, flotadores, helados y también con alguna atracción de feria: columpios voladores, tiovivo y autochoques para niños. En la playa hay ducha y caseta para cambiarse. Todo estaría fantástico si estuviera más limpio y cuidado.

Aparcamos en el parking del resort por 20 lei o sea más o menos 1€.



17º día 22 julio jueves. Chisinau – Tiraspol - Odessa =

Anoche hubo música hasta las tres de la madrugada, no sabemos si los coches que pasaban o los garitos del complejo turístico. Aparte de esta molestia, todo bien.

Nos vamos a Tiraspol, capital de la República de Transnistria (Prodnevstroskaia en ruso) que es un país no reconocido por nadie más que por ellos mismos. Habíamos leído que era como volver a la época soviética, calles sin coches, silencio, poca gente… pero no ha sido así. Hemos pasado la aduana bastante rápido, una media horita y han sido amables pero, eso sí: hemos pagado una viñeta por la auto y otra por la moto ¡que va cerrada dentro del garage! (total 7€).

Llegamos a la capital, paseamos, bajamos a un mercado como nuestros “encantes” pero ¡de objetos de ferretería!, todo tiendecitas con piezas de ferretería elemental, cada tiendecita una especialidad, había una que sólo vendía hules, a cual más feo. Hay un gran parque con iconografía soviética en sus monumentos, algunos bares, restaurantes y edificios que parecen casi de lujo, al lado de casitas muy humildes y edificios “del partido” muchos que se caen a trozos; las calles limpias pero descuidadas, quizás menos baches por decir algo bueno.

Como sólo se puede pagar en rublos transnistrios, ni tarjetas ni euros, no gastamos nada y nos vamos a Ucrania.

El paso por la frontera nos lleva una hora larga, la inspección es la más exhaustiva que hemos pasado nunca, más que la de Marruecos, allí daban golpes a las paredes por si había un doble fondo, aquí me han hecho abrir absolutamente todos los cajones, armarios, el baúl bajo el asiento, en fin, todo. Más de una hora.

Paramos en un rincón de una gasolinera a comer, menos mal, porque, como se verá, lo que nos espera es de locos: llegando a Odessa cogemos un cinturón que rodea la ciudad para llegar más rápido al destino que tenemos previsto: un parking vigilado con servicio de agua y luz. El cinturón, de repente está colapsado, creemos que hay un accidente; los coches adelantan por la cuneta que muchas veces es de tierra. Se acaba el cinturón de tres carriles y se convierte en carretera de un solo carril; llevamos una hora y hemos recorrido dos kilómetros, nos faltan seis. Tardaremos aún otra hora y media más en salir del embotellamiento y habremos visto de todo: coches que saltan por las aceras y se cuelan aunque tengan que poner en peligro a los viandantes, pelea entre dos automovilistas porque uno no quiere que se cuelen de esta manera y se pone en medio, Isidre lo bautiza como “·el justiciero de Ucrania” y le guarda el hueco para cuando ha de volver a la cola. Llegamos a destino y resulta que no existe el área tal cual estaba referenciada, ahora es un descampado donde se han instalado todo tipo de gentes y coches, campers, tiendas de campaña… Nos vamos a otro destino y nos volvemos a encontrar en un embotellamiento esta vez en el centro de la ciudad: tres carriles de coches y de vez en cuando cuatro porque nos vienen coches de cara con dos ruedas sobre la acera. Creemos que la gente se ha vuelto loca, no damos crédito a lo que estamos viendo. También coches que adelantan un poco la cola por encima de la acera, esquivando peatones. Por cierto, tanto en el primer atasco como en el segundo, hemos visto policía… descansando o jugando con el móvil. Total unas cinco horas metidos en caravanas para muy poquísimos kilómetros. Y, de repente, descubrimos lo que ha pasado y está pasando: la parte baja y central de Odessa está inundada, se inundó anoche a causa de una tempestad que ha derribado árboles e inundado algunas de las calles de entrada a la ciudad. Nos encontramos de repente con una calle que es como un río y la opción es seguir (detrás tenemos una cola inmensa) o torcer saltando aceras y árboles hacia una calle lateral. Como la segunda opción es imposible para nuestra auto no nos queda más remedio que “navegar”, rezando para que no se inunde el tambucho de las baterías o cualquier otro posible desastre. En ese momento conduzco yo, Isidre me dice que en primera y poco gas y así voy, por lo menos dos kilómetros, procurando circular por el centro de la calzada. Por las cunetas van quedando camiones, autobuses y algunos coches. Cuando ya salimos del agua la policía nos obliga a girar y retroceder lo que habíamos avanzado. Frustre total. Vamos por una avenida de cuatro carriles con aceras muy amplias donde hay zonas dedicadas aparcamiento. Decidimos aprovechar una de ellas aparcando en una amplia zona, delante de una cafetería. Veo que hay un joven dentro de la cafetería, ahora ya cerrada y llamo para preguntarle qué ha pasado y puedo dejar la auto allí toda la noche. Me explica lo de la tormenta y asegura que podemos quedarnos allí sin problemas y que mañana podemos tomar café y desayunar en su cafetería.

Sabemos que tendremos mucho ruido de coches pues la calle en la que estamos parece una “Gran Vía” pero estamos perdidos, no tenemos GPS, es de noche y ya nos hemos arriesgado bastante. Toca descansar.

 

 



18º día 23 julio viernes. Odessa = 16km moto, luego 200km

Hemos dormido bastante regular, como ya suponíamos, pero el desayuno en la cafetería es buenísimo. Como nos falló el parking vigilado y como no hay camping y todo está muy embarrado, decidimos no mover la auto, bajar moto y conocer Odessa.

Odessa fue fundada en el año 1794, por orden de Catalina II y se consideró siempre como la principal ciudad portuaria de la costa del mar negro. Tiene más de un millón de habitantes y a menudo se la conoce como la perla del mar negro. La parte bonita y animada de la ciudad es la parte alta, sobre una colina que domina el mar.

Damos vueltas con la moto buscando el centro y sobre todo la Oficina de Información turística, llevo la dirección pero no encontramos la calle, un señor muy amable nos acompaña a la calle que, según la guía, está la oficina pero al llegar ésta no existe. Logramos llegar a la parte baja de la famosa escalera Potenkim, en este momento Isidre está muy acalorado y agobiado así que dejamos la moto y ascendemos con el funicular. Arriba está (a pocos metros) la plaza con la estatua de la reina y las calles principales, llenas de bares y comercios. Isidre se queda esperando en la terraza de un café, a la sombra, y yo voy a comprar una sym del país para mi teléfono, para poder orientarnos con el Google maps. También compro un mapa de la ciudad. La sym me cuesta 13€ y tiene 20GB. Como Isidre ya está mejor paseamos y nos apuntamos a un circuito con guía, es fantástico pues nos van acercando a todas partes con un mini trenecito del que bajamos para visitar, por ejemplo, las famosas galerías “Pasaje Odessa”, de finales del S.XIX; la catedral, el Teatro de la ópera, la calle Vorontsov, el Boulevard Primorsky. Hay bastantes turistas por todas partes pero no de la UE, más bien rusos o del país. Almorzamos en uno de los muchos restaurantes del centro, son casi las tres de la tarde y la típica lentitud del servicio en estos países nos pesa mucho pero queda compensada por un filete delicioso (Isidre) y un salmón con verduras y salsa de crema (yo)., siempre regado por unas copas inmensas de cerveza.

Recojo la moto y consigo llegar con ella a la plaza de la reina para recoger a Isidre. Debido a las inundaciones las posibilidades para acampar la auto, con su peso, son mínimas o nulas en esta ciudad, además Isidre querría ir a un camping a descansar y el más cercano está a 50km. Allí nos vamos, está señalado en Park4night en unas playas, al norte. La carretera es mala, como siempre, pero lo peor es que cuando llegamos el camping es horroroso: un descampado en medio de la playa, vagones de tren muy viejos y antiguos haciendo la función de bungalow, tiendas de campaña, coches y furgonetas con hilos de ropa tendida, papeles y suciedad diversa. Isidre no quiere quedarse así que nos vamos y decidimos ir sobre seguro (o sea a lo que yo ya he analizado y evaluado desde casa) así nos vamos dirección Kiev. Conduzco un rato y cuando ya anochece entramos en un pueblecito que se ve muy, muy sencillo, aparcamos frente a una casita, casi una cabaña, que parece deshabitada. Al otro lado de la calle aparece una señora que nos pregunta, por signos, si queremos algo, por signos Isidre le dice que dormir, se va y al momento regresa con una vaca a la que arrastra con una cuerda y la ata a un árbol para que coma la muy abundante hierba del campo. Entonces aparece un hombre de la casita que creíamos abandonada. Isidre le pregunta, por signos, si podemos quedarnos y acepta. Isidre le regala una botella de vino y el hombre se pone contentísimo soltándole un discurso del que naturalmente no entendemos nada.

Empieza a hacer fresquito por lo que prevemos una muy tranquila noche.



19º día, 24 julio sábado. Kiev = 383km

Dormimos mucho, recuperamos la mala noche anterior. Como siempre almorzamos y recogemos todo para marchar. Cuando Isidre enciende el motor sale el señor de su casa y le entrega una bolsa enorme ¡de nueces! Esto nos llega al corazón, será, seguro, la anécdota estrella del viaje.

Seguimos camino por esta autopista que no lo es por mil razones: de vez en cuando aparece un paso de peatones que la atraviesa; a ratos hay indicaciones de que se puede pasar la meridiana y dar un giro de 180º; no faltan los vendedores de melones y sandías, patatas y tomates en las cunetas. Más adelante también una serie de tenderetes de ferretería (¿para los camiones que se averían?). El paisaje es monótono, muy llano, plantaciones de trigo y de girasoles, resulta aburrido. El firme está regular, mucho mejor que la mayoría de carreteras pero eso no quiere decir que bien, hay trozos perfectos y otros fatal. Llegamos a Kiev y aparecen unos rascacielos que parecen colmenas, horrorosos. Nos desviamos hasta nuestro destino que está en las afueras de la ciudad, en lo que es el jardín-parking de un hotel donde por 15€ puedes aparcar y te dan luz, agua y wifi (50,436788/30,305278). La recepcionista no es muy simpática y exige el pago inmediato del primer día aunque le digo que posiblemente nos quedaremos más pero no sé cuanto.

Nos instalamos y creo que estaremos bien (dentro de lo que cabe).



20º día, 25 julio domingo. Kiev : moto 53km

Hemos dormido bien aunque a las 6h de la mañana nos ha despertado un autobús que ha pernoctado a nuestro lado y ya se iba.

De nuevo un día de calor a tope lo cual entorpece mucho el paseo por la ciudad.

En este país los conductores van como locos, menos mal que hoy es domingo y la circulación escasea. Bajamos moto y nos vamos al centro (18km). Otra ciudad donde convive lo nuevo con el abandono, las fachadas impolutas con las que se caen a trozos. Y muchos rascacielos, horrorosos, como nidos de abejas. Es verdad que también hay grandes avenidas, enormes plazas y algunos parques hoy muy concurridos. Llegamos a la calle principal, Khreschatyk, muy amplia con enormes aceras donde se concentran las tiendas, veo un Zara, un Mango y los grandes almacenes del país. Tomamos un café en una de las calles laterales, son cafés de lujo con precios de lujo: 2,5€ un capuchino (puedes comer una sopa de lentejas y legumbres por este precio), luego paseamos la calle de al lado en la que solo están las boutiques de las marcas más caras del mundo: Louis Vuitton, Ferragamo, Escada, etc. En la calle principal hay una tienda de recuerdos de calidad (no como la de los mercadillos ambulantes) y allí compro los regalitos para la familia. Gracias a la moto (a pesar del peligro) pasamos por la Plaza de la Independencia, con sus monumentos y llegamos a la Kiev Pechersk Lavra, hoy muy concurrido por los fieles al ser domingo. Este enorme complejo religioso (museos, Iglesias, tiendas de iconos) tiene más de 1.000 años, es de los más importantes si no el que más, de la religion ortodoxa y en él se hallan las cuevas donde se refugiaban los monjes cuando eran perseguidos, a semejanza de los católicos en las catacumbas. No las visitamos porque hace mucho calor y para llegar a ellas hay que caminar un buen trecho. Seguimos: el Museo de la Segunda Guerra mundial y la estatua de la Madre Patria, de más de 100m de altura. Y nos vamos a almorzar a un restaurante recomendado en la guía: O’Panas, en el parque Chevtchenko (Tereshchenkivska, 10) es una casita típica e medio del parque, decorada de lujo y, por supuesto con muchas flores. Comemos muy bien, de primero un plato típico del país, Isidre la sopa Borchs y yo los Varenyky que son una especie de ravioli, los míos rellenos de queso; de segundo los dos elegimos filete con verduras y de postre helado de limón. Con bebidas (cerveza y aguas) y el café incluido pagamos 60€, contentos porque la comida era muy buena y, lo más raro, ¡el servicio rápido!.

De nuevo hemos observado muchos turistas en esta ciudad pero del país o del entorno soviético.

Seguimos paseando en moto por Andriivski Uzviz, famosa por sus locales y porque dicen que allí se reúnen todos los famosos y queremos ir al barrio del Podil, que está junto al puerto pero no sabemos por qué la policía no deja pasar. Muy bonita la iglesia de Santa Sofía con sus cúpulas doradas.

De regreso a casita (Isidre insiste en que remarque lo muy peligroso que resulta conducir por este país) guardamos la moto puesto que mañana queremos ir a un museo pero con la auto.



21º día. 26 de julio, lunes. Kiev y camino de Liviv = 418km

Sigue el calor que a mediodía llega a 30º. Vamos a Mamayeva Sloboda que es un museo al aire libre que cuenta la historia de los cosacos. Pero cuando vemos que es un parque bastante extenso que hay que recorrer caminando, Isidre no se atreve (por el calor y por la cadera) y nos vamos. Tampoco iremos al otro museo al aire libre, el Museo de folclore en Pyrohiv, (casas, iglesias, molinos, granjas, pozos, y objetos de la vida cotidiana ucraniana) porque nos pasaría lo mismo.

Nos vamos a Leópolis. Habíamos pensado visitar la zona de los Cárpatos, sus castillos y pueblecitos, pero lo descartamos debido al pésimo estado de las carreteras, es un sufrir continuo tanto socavón, tanto traqueteo que destroza no sólo la auto sino también la espalda.

El trayecto hacia Leópolis es aburrido porque el paisaje es llano y monótono, lo bueno es que la carretera tiene un buen firme aunque tampoco se puede correr mucho porque está lleno de pasos de peatones, zonas de cambio de dirección y entradas y salidas a pueblos sin demasiado margen y sin apenas señalización.

A mediodía paramos en Zytomyr, una ciudad importante pero tan llena de baches en sus calles como el más pequeño pueblo. Entramos en un área comercial y compramos cuatro cosas en su supermercado. Almorzamos en el parking y seguimos camino.

Nos vamos alternando Isidre y yo en la conducción, una de las veces que conduce él nos para la policía y nos multa porque en uno de los múltiples tramos que, de repente indica velocidad máxima 70km/h íbamos demasiado rápidos. Primero se acerca una policía pero como no habla inglés va a buscar a un compañero -que resultará ser el jefe- que sí habla el idioma. Nos explica el caso y nos dice que son 349Grivnas, (unos 12€), no aceptan dinero, se ha de pagar con Visa. Isidre se va con los papeles y el poli para cumplimentar la multa y éste le cuenta que ha estado haciendo prácticas de policía en Holanda, le pregunta si nos gusta su país (Isidre le dice que mucho, claro) y el policía le dice que España es un país fantástico con mucho sol y mucho dinero; desde luego, comparado con ellos seguro. Cuando se despiden el policía le dice: “Yo soy un hombre bueno”, como a modo de disculpa. Isidre le dice que siente el haber corrido y le da las gracias.

Saliendo de la carretera principal encontramos una buena explanada para descansar, hay una tiendecita que también es bar y por lo que vemos muy frecuentada por los trabajadores de las harineras que debe haber por allí pues pasan muchos camiones con trigo. Toda esta región al oeste de Kiev se ve más rica (o menos pobre) que la del sur y este.

Se nos acerca un señor hablando un poco de español y que conduce un coche de nuestro país, nos cuenta que está trabajando de alicatador en Gandía y ahora ha venido de vacaciones, cuando lo hace viene en coche y se lo vende aquí, su hijo se dedica a ello y le sale a cuenta. Nos invita a tomar un café en su casa pero lo rechazamos cortésmente pues nos parece que lo hace más por cumplido que por deseo.

A las 23h ya no hay nadie, la tiendecita ha cerrado y nosotros nos vamos a dormir.



22º día 27 julio, martes Lviv = 120 + 5km moto

A las 7h de la mañana llueve un ratito pero a las 11h ya sale el sol. Hemos dormido bastante bien aunque de buena mañana algunos coches han parado haciendo mucho ruido: música, risas…

Seguimos camino hacia Liviv, la carretera sólo es autopista en algún tramo pero por lo menos no hay agujeros ni ondulaciones. Grandes extensiones de trigo y algunas de girasoles nos acompañan todo el camino. Y muchos camiones porque esta es la ruta hacia Europa. Seguimos con anécdotas insólitas: un coche antiguo (un fiat 124 ruso), con el conductor en su sitio, literalmente atravesado y parado en la carretera, detrás suyo, a dos metros, otro coche que parece está averiado. ¿qué hace el coche en medio de la calzada? El conductor nos mira como si no nos viera mientras lo esquivamos ocupando el otro lado de la calzada pues por suerte no viene nadie en ese momento en sentido contrario.

Llegamos a Lviv o Leópolis y nos dirigimos al resort que citaban los abueletes en su recorrido pero al llegar nos dicen que allí no es posible, que no admiten ACs. Vamos al hotel Jockey recomendado en Park4nigth y no nos gusta nada, es un descampado a pleno sol y lleno de autocares. Nos vamos a una calle que termina en un parque, (también recomendado en Park4night) con mucha sombra, y allí nos quedamos (49,825939 724,023553).

Bajamos moto y nos vamos a visitar el Centro Histórico. Aparcamos en la plaza Mickiewicza donde el gran bulevar Svobody se une a la plaza Halytska. Desde ahí paseamos por las calles Kopernika y Doroshenka. Hay muchos tranvías, son antiguos y de colorines, parecen casi de juguete. En un extremo del bulevar Svobody se alza el edificio barroco de la ópera. En la plaza del Mercado nuevo encontramos cuatro estatuas paganas en cada una de sus esquinas: Neptuno, Adonis, Diana y Afrodita. En el centro la Ratoucha (ayuntamiento) donde cada día a las 12h una trompeta toca el himno nacional, nosotros estamos allí a las 18h y el trompetista nos obsequia también con su música. En esta plaza destacan las casas, muy bonitas y con no más de 3 ventanas por piso: desde el SXV prohibido más de 3 ventanas que den a la plaza! No hay números sino nombres del propietario. Cogemos el trenecito turístico para dar un paseo y no caminar tanto, es una hora de paseo.

Compramos algunos recuerdos como un huevo o Pisanka; es un huevo decorado y cada dibujo y cada color tiene un significado.

Regresamos a la auto a cenar y dormir, se está bien en el callejón y de paso damos un paseíto por el parque, entonces descubrimos que un rincón están proyectando cine al aire libre, hay muchos jóvenes y en una esquina hay un kiosco de bebidas, el cine es gratis y la película que proyectan es muy buena, lo sabemos porque la hemos visto.

Pero hoy no es mi día: he roto la manivela que acciona el tambucho del baño, luego se me ha caído (por enésima vez) el móvil y se me ha roto la pantalla, o sea ahora no tengo móvil. Y como no hay dos sin tres, se me ha caído el empaste de una muela.



23º día, 28 de julio miércoles. = 448km

Hemos dormido muy bien, muy tranquilos. A las 8h30 me despierta un camión (debe ir al parque, están haciendo obras) y ya nos ponemos en marcha.

Lo peor son las dos horas que tardamos en pasar la aduana, pero ya se sabe que en estos países el tema es así. Y lo nuestro no es nada: unos cuatro kilómetros antes de llegar al puesto fronterizo hay cola de camiones ¡parados!, deben tardar días en pasar. La verdad es que estamos muy felices de volver a la CEE. De entrada, la autopista es fantástica: amplia, con un firme liso y sin baches, parece recién construida. Y hasta que no llegamos a la altura de Cracovia, con pocos coches. El paisaje verde, limpio, con bosques frondosos. Almorzamos en un área de descanso a una hora rara porque hemos cambiado de uso horario y ganado una hora. Tenemos hambre pero sólo es las una del mediodía (para nosotros las dos).

Antes de llegar a Katowice salimos de autopista para llegar a un camping que he localizado cerca de un lago pequeñito. Atravesamos pueblos con bonitas edificaciones, todo impoluto, jardines cuidados, las casas acabadas, sin cables colgando por todas partes, o sea, lo normal en países como el nuestro pero que ya no veíamos hacía días. Llegando al camping incluso atravesamos una zona con unos chalets preciosos, realmente de categoría.

El camping es pequeñito pero está muy bien, tiene de todo. Pagamos el equivalente a unos 10€ con electricidad. (50,12637/19,216186). A las 16h30 ya estamos instalados y disfrutamos de nuestro “jardín” hasta que, ya anocheciendo, empieza a llover.



24º día 29 de julio jueves – Olomouc = 202km + 10km moto

Hemos dormido de maravilla, ni un solo ruido, a las 9h parece que todo el mundo duerme aún. Esta noche ha llovido mucho, menos mal que recogimos el toldo, pero por la mañana el sol ya pica.

Entramos a la República Checa por una autopista sin que se note cuando cambiamos de país excepto por un discreto panel. La carretera sigue siendo buena pero no tanto como la polaca, las casas también se ven más sencillas y cuando entramos en una población los parterres están descuidados, hay más “casas del partido” deslucidas e incluso cochambrosas y, en general se ve más pobre todo.

Llegamos a Olomouc y encontramos fácil el camping que está a sólo dos kilómetros del centro. Es un camping muy sencillo pero con un buen árbol bajo el que nos cobijamos. También nos conectamos a la electricidad. Pagamos 20€ por un día.

Hoy Isidre me cocina sus magníficos macarrones (traíamos la salsa ya preparada y congelada) y me como tres platos. Descansamos y nos vamos a pasear la ciudad.

El casco antiguo de Olomouc es muy bonito, conserva la muralla con alguna puerta y dentro destaca sobre todo la plaza del Ayuntamiento, un edificio precioso en medio de una gran plaza. El ayuntamiento es del 1378 pero fue reformado en el 1607; lo más bonito es el mirador, en el lado sur y el reloj astronómico muy bonito y original pues fue reformado en la época comunista y cambiaron las figuras de forma que las horas las dijera un obrero y no un santo además de honrar el mundo científico con algunas imágenes. En la plaza destaca también la columna de la Santísima Trinidad, enorme, barroca, y las fuentes de Hércules y de César, dos de las siete fuentes que tiene la ciudad.

En una tienda de móviles me cambian el sym del estropeado al móvil que tenía de recambio pero este es tan sencillo que no admite la actualización del WhatsApp ni tampoco el Park4night así que me quedo “a medias”.

Compramos queso del país y cuatro tonterías más en el súper y nos sentamos en una terraza de la plaza a tomar una tónica bien fresquita.

Luego con la moto nos acercamos a la catedral de San Mauricio, de estilo gótico, que también es magnífica y tras la visita regresamos a casita.



25º día 30 de julio viernes. Olomouc – Cesky Krumlov = 331km + 38km moto

Hemos dormido muy bien pero esta mañana me he equivocado de hora, mi reloj marcaba las 8h15 pero yo, medio dormida he recordado que no lo había cambiado al pasar frontera y que había 1 hora de diferencia, creyendo que eran las 9h15 he querido despertar a Isidre pero resulta que en su reloj (con la hora correcta) eran las 7h15. Hemos podido desayunar bajo el árbol que nos alojaba, el lugar más privilegiado de este camping y que cuando hemos marchado nuestros vecinos se han apurado en ocupar.

Otra vez sol y mucho calor, la autopista marcaba 43ºC (al sol, claro), pero las carreteras estaban bien y sin excesivo tráfico. El paisaje muy bonito y cuando hemos llegado a la región de Bohemia advertimos que hay más nivel, más riqueza en general.

Hemos parado a almorzar en uno de los muchos restaurantitos que encontrábamos por el camino, tenían tan buen aspecto que nos han tentado y hemos dejado nuestras albóndigas para otro día. Lo hemos acertado porque hemos comido muy bien en un bufete libre donde sin entender el idioma hemos podido comer lo que nos apetecía. Para mí lo mejor la sopa que tenía de todo, era buenísima. Todo 20€ los dos.

Hemos llegado al camping previsto, muy cerca de Cesky Krumlov pero el sitio que les quedaba era muy malo pues esperaban un grupo de italianos, pero nos han recomendado otro, a pocos kilómetros, que nos han dicho que era precioso y muy bien llevado por unos holandeses. Y sí, el camping es muy bonito, limpísimo, con lago y piscina y además nos han dado un sitio perfecto, bajo un árbol. Se llama Camping Chvalsiny (48,859703/14,21452), 30€/día en temporada alta.

Hemos bajado moto y nos hemos ido a Cesky Krumlov. Es un pueblecito precioso, rodeado por un río, con calles medievales, un castillo… pero hoy sólo hemos paseado un trocito. Mañana más.

Estamos muy bien el camping, ha sido un acierto porque es tranquilo pero tiene todos los servicios y de calidad.

Da gusto estar en nuestra terracita y esta noche hasta tenemos que abrigarnos pues ¡hace frío! Qué bien nos viene un poquito de fresco.



26º día 31 de julio, sábado. Chvalsiny - Cesky Krumlov - Holasovice: moto 79km

Ha llovido bastante pero cuando nos levantamos ya ha salido el sol y podemos desayunar en nuestra terracita. Estamos recogiendo los platos cuando unos vecinos se acercan a saludarnos, resulta que Antonia y Pere son menorquines y aprovechan sus vacaciones estivales para recorrer Europa, son encantadores y pasamos un buen rato de charla con ellos.

Luego nos vamos a acabar de pasear Cesky Krumlov. Hoy está a tope de gente, es sábado y además 31 de julio; son turistas sobre todo del país, alemanes y austríacos. Este bonito pueblo estuvo abandonado durante la época comunista pero tras la restauración es uno de los más bonitos (y por esto de los más visitados) del país. Los visitantes más atrevidos se pasean por el río que rodea la ciudad en lanchas de remos teniendo que bajar por un par de pequeñas cascadas.

El castillo se puede visitar pero no lo hacemos porque hay que subir caminado. Paseamos por las callejuelas medievales, nos entretenemos en las tiendecitas de la calle Latrán y el museo regional que tiene mobiliario, armas y muestras de arte de la región, pero pasamos de largo del museo de la tortura. Finalizamos el paseo en una terracita de las que se asoman al río degustando la famosa cerveza de la región.

Tras el almuerzo -hoy en casa- y el descanso, nos vamos con la moto de paseo por la región. Es un paisaje precioso de tierras muy bien cuidadas, cultivadas, bosques y muchísimos lagos, pasamos por pueblecitos encantadores con casas bien pintadas y jardines con muchas flores, comentamos que bastantes casas tienen el aspecto de segundas residencias. Y llegamos a Holasovice, es un pueblo que ha restaurado las tradicionales casas de campo, o sea con unas fachadas muy ornamentadas que resultan preciosas y originales, por eso son Patrimonio Mundial de la Unesco. Nos tomamos un helado y seguimos por caminos hasta Zlata Koruna para pasear por su aldea y sobre todo su monasterio “Corona de Oro”, del SXIII y muy bien conservado aunque lo que más me gusta es su Museo de la Literatura Bohemia tradicional ubicado en una antigua mansión que aún conserva el suelo de gruesos guijarros.

Regresamos paseando siempre por esta encantadora zona de bosques, lagos, maíz y trigo.

Regresan nuestros encantadores compatriotas, Antonia y Pere, de su excursión; han caminado por las montañas casi 15km disfrutando de la naturaleza y el paisaje, llegan muy tarde porque de regreso han encontrado un accidente en la carretera que les ha tenido retenidos más de una hora. Charlamos un rato intercambiando experiencias de viaje, les remito a mis escritos publicados porque Antonia dice que le encanta leer relatos de viaje ya que la hacen soñar. Estoy segura de que se cumplirán sus sueños y visitará todos los lugares que ahora vislumbra a través de las páginas de los demás.



27º día, 1 de agosto domingo : Chvalsiny – Cesky Budejovice

Ha llovido bastante esta noche pero cuando nos levantamos ha parado y parece que quisiera salir el sol. Nos abrigamos un poco y desayunamos fuera.

Con un café nos despedimos de nuestros ya amigos, Antonia y Pere, emplazándonos a un nuevo encuentro en su isla o en Barcelona… ¡o en cualquier parte de Europa!.

Parece que llovizna un poco y cada vez hace más frío pero decidimos hacer la excursión prevista: Cesky Budejovice. Cometo el error de siempre: pido la opinión a Isidre sobre el abrigo que debo coger y, por supuesto, me quedo corta: aunque ha parado de lloviznar llegamos a la plaza mayor de Budejovice helados de frío, además en aquel momento se pone a llover así que nos abrigamos con unos impermeables plásticos de urgencia que siempre llevamos en la moto. Vamos a una cafetería a tomar un capuchino bien caliente para dejar de temblar y de paso pruebo los panqueques con mermelada y crema de leche.

Paseamos por la preciosa y enorme plaza de edificios con soportales. Destaca el ayuntamiento, un precioso edificio barroco que combina el azul/gris con blanco y en cuya balaustrada destacan las figuras alegóricas de la justicia, la sabiduría, el coraje y la prudencia. En medio de la plaza está la fuente de Sansón y en un lado la Torre negra, de 72m de altura. Todas las casas de la plaza resultan armónicas aunque son una mezcla ecléctica. De la muralla que rodeaba la ciudad apenas queda algún fragmento. Pero esta ciudad es sobre todo famosa por ser la cuna de la cerveza Budweiser Budvar, una de las más antiguas y prestigiosas. Nos llevaremos una caja a casa porque hoy, con el frío, no es lo que más nos apetece.

Regresamos a comer a casa para podernos abrigar más, lo hacemos por una carretera del interior que aunque es un poco más larga tienen menos tráfico y, por tanto, más segura para nosotros.

Pasamos una entretenida tarde de música, libros y diarios, muy abrigados y tomando un chocolate bien calentito para merendar, lástima que nos faltan los churros.

Cuando anochece hace tanto frío que no podemos estar fuera (14ºC), parece increíble pues estamos sólo a 600m sobre el nivel del mar y hasta ahora el calor era insoportable.



28º día 2 agosto, lunes Chvalsiny – Landsberg am Lech = 341km

Increíble pero cierto: esta noche Isidre ha encendido un rato la calefacción y además yo he dormido con pijama de invierno. Pero como hace mucho sol desayunamos fuera. Luego recogemos y nos despedimos de este fantástico camping. Hemos pagado 93€ por tres días pero nos parece barato porque los servicios han sido de primera y estamos en temporada alta. Si estuviera más cerca me encantaría venir con mis nietas, se lo pasarían en grande con tantos juegos como hay además de la piscina.

Nos vamos recorriendo unos paisajes preciosos, a veces atravesando bosques, otras campos perfectamente parcelados y cultivados, casitas de madera, casitas con fachadas adornadas, flores por todas partes… podemos decir que la República Checa nos ha enamorado, conocíamos Praga y Karlovi Vary que ya nos gustó mucho, pero no esperábamos que estas otras regiones (Moravia y Bohemia) nos encandilaran tanto.

Entramos en Alemania sin más frontera que el panel indicativo en la carretera. A ratos el día se nubla y el termómetro marca poco más de 20ºC.

Antes de las 17h llegamos a Landsberg am Lech, nuestro destino, pero antes de aparcar en el área nos acercamos a un supermercado Kaufman para comprar más cervecitas, francfurt y cuatro cositas más.

Luego entramos en Landsberg y enseguida nos sorprende su puerta de entrada, su muralla…, ya desde la auto vemos que es una ciudad animadísima con un centro peatonal lleno de terrazas. No sé si nos equivocamos de camino pero encontramos una calle cerrada por obras que nos corta el paso al área. Justo ahí hay un parking, estamos al lado del río, casi en el centro, hay un hueco… y nos quedamos.

Bordeando el río atravesamos un puente y paseamos hasta el centro peatonal con fachadas de edificios preciosas, ¡tan típicas alemanas! En la plaza una gran fuente y la columna de la Santísima Trinidad y la gran torre con su reloj.

Regresamos a casita con un poco de frío pues las temperaturas van bajando, en esta parte del río hay una pequeña cascada que provoca el ruido de las aguas agitadas, dormiremos con él y es algo que me encanta.



29º día 3 de agosto, martes. Landsberg – Murten (SUIZA) = 393km

Pues sí, hemos dormido muy bien, sólo a las 8h han sonado las campanas de la iglesia, cosa que me encanta aunque me medio-despierten.

Tras el desayuno cogemos la autopista, salimos de Alemania por Lindau, atravesamos un poquito de Austria y entramos en Suiza. Toda la mañana nos acompaña un sol medio tapado y una temperatura que oscila entre los 18 y los 20ªC. Cerca de Aarau dejamos la autopista para circular por los pueblecitos. En un hyper compramos un montón de tabletas de chocolate “Cailler” (de las grandes que son las que Isidre prefiere) y almorzamos aparcados en su parking.

Tras el almuerzo empieza a lloviznar, luego para, vuelve, hasta que a las cuatro y media cae un chaparrón de los buenos.

Circulamos por carreteras secundarias, el paisaje del campo es siempre verde y bonito, pero el de las ciudades no nos gusta porque hay muchos edificios horrorosos sin ningún estilo; los pueblos pequeños, en cambio, sí conservan el estilo de construcción suizo y por lo tanto mucho encanto. En especial queremos pasear por Buren an der Aaren que tiene una zona peatonal con soportales y casas preciosas, pero no logramos aparcar. Seguimos ruta hasta Morte y, hacia las 17h aparcamos en un Pkg recomendado (46,9198/7, 09968). No hay nada cerca pero me voy caminando más de 2km hasta el pueblo. Como no hay nada interesante regreso a leer y escribir.

FRANCIA

Alby sur Cheran. Seguimos camino: 179km más

A las 20h ya hemos cenado y como no ha parado de llover no hemos podido salir, entonces le propongo a Isidre algo que nunca hemos hecho: conducir de noche unas horitas más para llegar a Francia donde volveremos a tener cobertura de internet para buscar un área y dormir. Y mañana estaremos más cerca de casa y, si todo va bien podemos llegar por la noche. Dicho y hecho. Como a mi no me molesta conducir de noche cojo yo el volante hasta pasar la frontera. Sigue lloviendo siempre y además, sorprendentemente la carretera no drena por lo que se levanta mucha agua y no se ven bien las marcas de la carretera. Que esto pase en un país donde llueve mucho y que económicamente puede permitírselo todo, no lo entiendo.

Cuando pasamos la frontera (no hay ni un solo guardia en las aduanas) paso el volante a Isidro y conecto móviles pero no captan internet, supongo que porque el cielo está muy tapado. Paramos en la primera gasolinera que encontramos y allí hay wifi así que localizo enseguida en Park4night un sitio para pernoctar a sólo 8km.

A las 12h ya nos vamos a dormir.



30ª día 4 agosto miércoles Alby – casa = 728km

Ha sido un gran acierto avanzar kilómetros. Hemos dormido de maravilla y como sigue lloviendo tampoco hubiésemos podido pasear ni visitar nada.

Nos vamos a casa con la lluvia que no para en todo el camino. A las seis de la tarde estamos en casa. ¡Fin de viaje!



Viajar en Autocaravana
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