Croacia, Serbia, Eslovenia, Italia, en Navidad

Hemos encontrado un lugar delicioso para descansar después de recorrer 558km (casi todos por autopista). Se trata del parking de un puente medieval que está al pie del pueblo Vins-sur-Caramy, a una hora de Niza.

Mª José Caldentey Diciembre 2018 - enero 2019
1º.- Miércoles 26 de diciembre. St Feliu – Vins-sur-Caramy = 558km

Hemos encontrado un lugar delicioso para descansar después de recorrer 558km (casi todos por autopista). Se trata del parking de un puente medieval que está al pie del pueblo Vins-sur-Caramy, a una hora de Niza. (43,43193/6,14232). Está al lado de la la carretera pero no pasa casi nadie. Sólo se oye el rumor del agua que en este tramo se encuentra con un desnivel formando una bonita cascada.

La anécdota del día ha sido la policía de aduanas que nos ha parado en un peaje para control. Conducía yo en aquel momento y ha sido divertido porque, de entrada no se creían que no era francesa y porque cuando me han preguntado si llevaba más de 10.000€ me ha entrado la risa. Nos hemos despedido tan amigos y han descartado entrar en la auto a revisar nada.



2º Jueves, 27 de diciembre. Vins-sur-Caramy – Peschiera = 567km

Hemos dormido muy bien aunque en el exterior ha hecho mucho frío. Por suerte nuestra calefacción funciona muy bien. Tenemos otro día de sol fantástico. Antes de coger la autopista paramos en un hyper para nuestras habituales compras de productos franceses (mantequilla, leche, queso…). Disfrutamos de otro día de sol fantástico hasta que llegando a Génova nos desviamos hacia el interior, entonces aparece la niebla que ya no nos abandona en toda la tarde.
Llegamos a Peschiera ya de noche (y son sólo las 17h), lo malo es que no sé si he puesto bien las coordenadas porque en lugar de ir al parking acabamos en un área de pago (17€/día con todos los servicios excepto wifi). Y ya que estamos decidimos, por primera vez desde uqe tenemos la Ac, utilizar la calefacción eléctrica en lugar de la de gas.



3º Viernes, 28 de diciembre. Peschiera – Zagreb = 519km

La calefacción de aire ha ido muy bien para no tener nada de frío pero por la mañana, como el aire caliente sube, yo tenía frio desayunando. Conclusión: antes de levantarnos hay que reforzar con la calefacción de gas.

No visitamos Peschiera aunque paramos a comprar en un Supermercado productos italianos.

Entramos en Slovenia y pagamos 15€ por una viñeta de 7 días (es el mínimo). A mediodía comemos en un área de la autopista a la altura de Ljubliana. Casi toda la mañana hemos viajado con un poco de niebla, por suerte no muy espesa. Por la tarde parece que despeja. Llegamos a Zagreb y empieza el lío: yo me dirigía, tal como habíamos acordado con mi marido, al lago, pero él decide que prefiere ir a un camping y enchufarse a luz. El problema es que los campings están lejos del centro. Probamos uno y está fatalmente situado al lado de la autopista, nos vamos al otro, el recomendado por todo el mundo (camping en Rakitje: 45,801899/15,8273) y está muy bien pero a 14km del centro. Yo prefería estar más en el centro pero quien manda, manda. Paciencia. Tendré que abrigarme mucho para no tener frio en la moto.



4º Sábado 29 de diciembre. Zagreb

Cuando nos hemos levantado hemos visto que todo a nuestro alrededor era blanco, no de nieve sino de hielo. Ayer noche Isidro sacó la moto del garaje y esta mañana estaba toda congelada, menos mal que habíamos decidido dedicar la mañana a descansar y como hacía un sol espléndido pronto el hielo se ha deshecho. Nos hemos podido resituar en uno de los mejores sitios del camping, frente al lago y hemos paseado un poco en los alrededores pues es muy bonito.

Tras el almuerzo nos hemos ido con la moto al centro de la ciudad, hemos estado viendo algunos lugares para aparcar con la auto más en el centro pero al final hemos decidido que nos quedamos en el camping, al menos por ahora. Todos los barrios periféricos llevan el inconfundible sello de país comunista aunque han intentado disimular la fealdad de los edificios pintándolos de colores. En el centro histórico, en cambio, abundan los edificios señoriales “de antes”. Aún no hemos visto mucho porque enseguida se hace de noche (a las 16’15h).

Nos hemos encontrado con Anna Maria y Domènec en el Sheraton y tras hacer su checking y dejar sus maletas nos hemos ido a pasear por la ciudad, en especial por los mercadillos navideños. La época navideña es el acontecimiento turístico más importante de la ciudad, de hecho su mercadillo (del 2 de diciembre al 7 de enero) ha sido elegido el “'Mejor Mercadillo Navideño de Europa” por la organización “European Best Destination” entre 54 ciudades del continente. Casi todo el centro histórico está dedicado a la navidad, con mercadillos, luces de colores, decoraciones navideñas, artesanía local, conciertos y otras actividades como en la plaza Tomislavac, primer lugar que hemos visitado pues estaba muy cerca del hotel y es uno de los lugares en los que hay animación navideña, en concreto una estupenda pista de patinaje sobre hielo además de casetas con comida, sobretodo salchichas y el dulce llamado Licitarsko, el 'corazón en busca de dueño' que es uno de los símbolos de Zagreb y de Croacia.

En su origen era una especie de galleta de harina y miel, pero ahora, pintada de colores (normalmente de rojo) ya no se come y se ha convertido en un objeto de decoración. Su tradición en Croacia se remonta al XVI y aunque al principio se hacía solo en monasterios, luego se extendió. Los moldes en que se elaboraban estaban muy tallados para que la galleta tuviera muchos detalles y relieve. Hoy es un regalo para ocasiones especiales, como es la Navidad y la venden en todos los tamaños en muchas de las casetas navideñas.

Después hemos cogido el tranvía (gratuito en estas fechas) y cuando nos ha parecido que había mucha animación hemos bajado, estábamos en la plaza Ban Josip Jelacic, el centro de la animación callejera. Hemos paseado por calles peatonales, hemos tomado una cervecita en uno de los miles de bares y finalmente hemos cenado una pizza y, en tranvía, hemos regresado al Sheraton donde hemos dejado a nuestros amigos y hemos regresado a casita en moto. A esa hora ya estábamos a cero grados y la verdad es que hemos llegado con las rodillas congeladas.



5º Domingo 30 de diciembre. Zagreb

Esta mañana ha seguido luciendo el sol y ha helado mucho menos que ayer. A las 11h nos hemos reunido con Anna y Dome en el Sheraton, muy satisfechos con la elección de su hotel del que han destacado el desayuno “fuera serie”. En tranvía nos hemos dirigido al Museo Técnico en el que se guardan todos los descubrimientos de la ciencia y de la técnica: de las minas a las estrellas. Ni que decir tiene que “los chicos” han disfrutado de lo lindo. Menos mal que a las 13h cerraban, jeje.

Hemos regresado al centro y he buscado por internet un restaurante, he visto uno, cerca del parque Zrinjevac por donde estábamos paseando (c/ Hebrangova, 34), se llama Gallo y tenía buenas referencias. Al llegar nos hemos sorprendido un poco porque tenía una estrella Michelín pero ha resultado un acierto fantástico, hemos comido muy bien, el servicio era amabilísimo y el precio justo (en comparación con España, barato).

Como muy rápidos no eran hemos salido del restaurante que ya anochecía. Siguiendo el bonito iluminado navideño hemos llegado a la famosa calle Ilica, la más comercial de la capital, y de allí hemos llegado hasta el Túnel de Gric, construido durante la segunda guerra mundial como refugio antiaéreo y pasaje que comunicaba la calle Stjepan Radi? con Mesni?ka. Ahora, durante la Navidad, una parte del largo túnel se transforma con decoraciones muy originales, instalaciones multimedia y proyecciones 3D en el techo.; hoy eran decoraciones en papel blanco y focos en azul creando una sensación de escenario polar y, al fondo focos rojos como en un infierno. Muy bonito y original.

A continuación hemos paseado por Ilica, mientras saboreábamos las castañas que ha comprado Dome en uno de los muchos puestos que se encontraban en la calle. Por lo demás, las tiendas de siempre: Zara, Mango y Geox y sobretodo muchas zapaterías.

Para descansar un rato nos hemos sentado en uno de los muchos bares-terraza cubiertos que llenan las calles colaterales, por supuesto peatonales.

Hoy hemos querido también regresar al hotel en tranvía pero al ser domingo no circulaba el que cogimos ayer así que hemos preguntado pero me he equivocado y cuando he visto que nos alejábamos de destino hemos bajado y hemos cogido un taxi: ¡más seguro! La verdad es que los taxis no son nada caros pero es más divertido coger los tranvías ¿verdad?.

El regreso en moto “a casita” hoy ha sido menos duro porque no hacía tanto frío.



6º Lunes 31 de diciembre. Zagreb

El último día del año brilla el sol y hace menos frío. De todas maneras dejamos la moto y cogemos un taxi para ir al centro aunque nos cuesta un enfado con la recepcionista suplente del camping que desaparece durante un buen rato justo a la hora que queremos salir. No somos los únicos indignados, el camping se ha casi llenado y somos un numeroso grupo los que queremos pedir un taxi. Aparte de esta anécdota el día transcurre de la mejor manera que podemos desear: paseamos por el mercado de verduras Dolac, al lado de la catedral, famoso por la abundancia de puestos y productos que se ofertan, luego, paseando por Ilica llegamos al funicular que nos lleva a la parte alta de Gradec donde está la torre Lotrscak, la única construcción que queda de un castillo del SXIII. Desde allí se dispara cada día un cañón a las 12 del mediodía, este cañón fue donado por un Rey en agradecimiento de la ayuda que le prestó la ciudad pero puso como condición que se disparara cada día para que no se oxidara. Así se hace. También aquí hay mercadillo navideño, sobretodo de comida y unos músicos que en estos momentos tocan “indi” y embelesan a Isidro que se hubiera quedado un buen rato escuchándolos. En este barrio se encuentra también la preciosa iglesia de San Marcos, con los escudos dibujados en el tejado a base de tejas de cerámica de colores; el Parlamento, el viejo Ayuntamiento y la residencia del jefe de Estado; la más antigua farmacia (del SXIV) y la Puerta de Piedra, antiguamente único paso de acceso a la ciudad alta. Almorzamos en un restaurante sencillo una carne de ternera buenísima, excepto el pobre Dome que pide atún a la plancha muy hecho y casi tiene que ir él personalmente a tostarlo porque se lo traen tres veces medio crudo. Pero lo peor del restaurante es la música machacona de “bum-bum” que no para y marea. Seguimos paseando un poco y descubrimos el pasaje Maricev Prolaz, un estrecho y corto pasaje interno decorado con miles de luces led que crean un aspecto mágico. Luego nos vamos al Sheraton a descansar. Estamos tan cómodos que nos quedamos a cenar algo ligero antes de volver a la calle para despedir el año.

Paseamos por el Parque Zrinjeva que por la noche está precioso con su iluminación navideña; tiene un pabellón de música y cuando llegamos una presentadora vestida del SXIX que no sabemos qué dice pero todo el mundo la escucha. Un poco más adelante una fuente sin agua pero completamente iluminada, un carrusel para delicia de los peques y un poco más arriba un escenario con música en vivo a todo volumen. Siempre todo rodeado de casetas que ofrecen bebidas (cerveza y vino caliente los que más) y comida tipo salchichas, patatas y otras especialidades del país. Comemos unos buñuelos de manzana que me parecen un poco sositos. Hay mucha gente por todas partes, sobretodo gente joven, chicas monísimas con minifaldas imposibles y, en general, bastante estilo en el vestir. Estamos de un humor excelente y reímos por cualquier tontería: una foto torcida o cortada puede provocar la hilaridad del grupo durante un buen rato. Llegamos hasta la catedral y de nuevo el pesebre viviente está vacío, asumimos que nos iremos sin verlo. Policía y ambulancias en la retaguardia esperan, vigilantes, por si se les necesita, lo cual no pasará porque la noche es muy animada pero pacífica, no se ven botellones, ni borrachos. Llega la hora y toda la plaza Ban Jelacic, centro neurálgico de la ciudad, está abarrotada mirando el cielo que, a las 12 en punto, empieza a iluminarse con los cohetes que reciben el nuevo año.

Regresamos a casita en taxi sin ningún tropiezo pero con la cantinela del taxista que en un inglés que apenas entendemos nos explica cosas de su vida. Pero pobre chico, la verdad es que es servicial y honrado, conozco el camino y me doy cuenta de que coge el más rápido y no se entretiene nada. Se gana la propina.



7º Martes 1 de enero de 2019. Zagreb

Tenemos una suerte increíble con el tiempo: otro día de sol y no mucho frío.

Por la mañana visitamos las plazas que albergan los grandes museos de la ciudad y el Teatro Nacional, un elegante edificio neobarroco construido en 1895, y en un tiempo récord de menos de dos años, por orden del emperador austríaco Francisco José. Rodeado de jardines está ubicado en la plaza del Mariscal Tito y es el centro de las artes escénicas, además de uno de los mayores símbolos de Zagreb. Paseamos por los alrededores ya que todos estos museos están hoy cerrados y luego nos dirigimos de nuevo al restaurante Gallo ya que nos gustó muchísimo y queremos empezar el año con una buena comida. Y así es, en efecto: una lubina a la sal perfecta -que compartimos los cuatro tras unos pequeños entrantes- y la amabilidad del servicio, hacen que todo resulte armonioso. Nos despedimos muy afectuosamente del camarero que nos ha atendido los dos días, ha sido muy profesional y amable sin caer en la adulación; entonces nos enseña un álbum de visitas en donde hay reyes, políticos y artistas de la talla de Richard Gere.

Tras un paseo nos vamos al hotel para poder ayudar a nuestros amigos a realizar su cheking de los vuelos de mañana ya que por esta mañana lo han intentado y no podían. Al final llamando a la compañía ha resultado que les han cambiado el vuelo por otro “compartido” con la compañía croata por lo que su código no era válido y les han dado uno nuevo. Solucionado el pequeño problema nos hemos despedido de Anna y Dome puesto que ellos regresan y nosotros seguimos viaje.

Llegamos a casa sin problemas y con no demasiado frío.



8º Miércoles, 2 de enero. De Zagreb a Jasenovak por el parque Lonjsko Polje = 149km

Dejamos Zagreb después de poner a punto al Auto y pagar 150€ de camping ¡30€ diarios! Para este país me parece carísimo, pero hemos estado bien.

Toda la mañana hace sol y disfrutamos mucho el paseo a través del parque Lonjsko Polje. Previamente, ya fuera de la capital, paramos en un colmado pequeñito a comprar pan y algunas cervezas locales que me encantan, la tendera no abre la boca, sonríe y nos atiende con gestos; todo es muy barato. Pero el desastre viene cuando, al guardar las cervezas en la nevera me olvido de poner el seguro: en una curva se abre la puerta, rompe uno de los goznes y toda la puerta queda tirada en el suelo. ¡Horror! Ya nos pasó una vez en Italia hace unos años… pero me he vuelto a despistar. Por suerte mi marido es muy mañoso y con paciencia, pegamento y cinta aislante lo arregla y volvemos a montar la puerta. ¡Uf!.

Vamos bordeando el río Sava, helado en muchos tramos, por la carretera que atraviesa el Parque. Está elevada como si fuera un dique por precaución ante unas crecidas del río que podrían inundarla. Además el dique protege a los pintorescos pueblecitos situados al otro lado de la carretera, con sus casas de madera (algunas derrumbadas, otras medio caídas y algunas restauradas) y sus nidos para cigüeñas. Precisamente en el pueblo que más las acoge, Cigoc, paramos a almorzar. No vemos más animales que las gallinas que corren por los patios de las casas, algunas vacas y un rebaño de corderos, pero es por la época del año pues parece ser que en este parque además de las cigüeñas hay muchas especies de aves, nutrias, castores y una raza especial de caballos.

Tras el descanso seguimos paseando hasta Jasenovac un pueblo que aún conserva las huellas de la guerra de los Balcanes en muchas fachadas agujereadas por la metralla y algunas casas incendiadas. Impresiona. Este pueblo también es tristemente conocido por haber albergado un campo de concentración, el “ustachi”, durante la Segunda Guerra Mundial en el que perecieron muchos judíos, gitanos, comunistas y antifascistas. Ahora en el lugar donde estuvo el emplazamiento del campo hay un memorial en cuyo parking vamos a pasar la noche. Es tranquilo, rodeado de naturaleza y el memorial tiene vigilancia. (45,27717/16,92175)



9º.- De Jasenovak a Belgrado = 305km

Día blanco: blanco el cielo, blanco el aire, blanco el suelo.

Hemos recorrido todos los kilómetros por una autopista que parecía trazada con una regla de tan recta y plana. Aburrida. El firme en Croacia era muy bueno pero al entrar en Serbia han empezado los baches. A ambos lados de la carretera campos y más campos salpicados por alguna aldea o pueblo grande. La autopista es de pago pero es muy barata. El LPG a casi mitad de precio y el gasoil a 1,20€. Todas las áreas de servicio muy limpias, con wifi gratuito.

No hemos pasado de 1ºC y a ratitos nos ha nevado un poco, pero al llegar a Belgrado estaba todo nevado, seguro que la noche pasada debe haber nevado bastante. Muy bonito pero muy sucio.

Hemos aparcado en la única área de servicio que tengo referenciada (44,818001/20,5033) porque queremos tener luz para poner la calefacción eléctrica toda la noche. El área es un patio grande de lo que fue una fábrica, en medio de una Avenida de la ciudad a casi 4km del centro pero casi delante de un Centro Comercial. No había nadie pero estaba abierto y un letrero indicaba que nos podíamos instalar (y enchufar) lo único cerrado son los lavabos.

Tras instalarnos nos hemos ido a pasear al Centro comercial, por cierto muy bonito con algunas tiendas de marca y por supuesto Zara. En el tercer piso cines (ahí no hemos subido por no ser de nuestro interés) y como en el segundo había una cafetería-restaurante que nos gustaba hemos hecho una merienda cena por 12€ los dos. Al salir hemos entrado en un pequeño supermercado en la planta baja para comprar pan y también porque nos gusta mirar la oferta local y he visto que tenían dulces turcos ¡con lo que me gustan!.



10º Viernes 4 de enero. Belgrado.

Hemos dormido bien y el ruido de los coches no ha sido más que un rumor un tanto lejano. Sigue sin haber nadie en el área cuando nos vamos con el bus nº 35 directos al centro histórico. No pagamos porque el conductor no me abre la cabina para que pueda hacerlo, una pasajera me dice por señas que no pague. Llegamos al centro y empieza el paseo, me siento mal, desplazada y muy incómoda porque no consigo un plano y nadie me sabe indicar dónde está la oficina de turismo. Por fin encuentro un hotel de lujo y sin dudarlo entro a pedir un plano. Todo el personal, desde el portero hasta la conserje de Recepción, me tratan como si yo fuera la reina de Saba y por supuesto me dan el plano. Ya me siento bien y en cuestión de segundos me ubico y nos vamos al centro peatonal a pasear, la calle principal es Knez Mihailova y se extiende desde la ciudadela Kalemegdan hasta la plaza de la República. Todo el centro histórico tiene edificios muy bonitos, muchos antiguos pero también otros muy modernos que, curiosamente, encajan bien. No todos, claro, sólo los más bonitos, los que se advierte que son de diseño y buenos materiales. En general parecen menos deteriorados que los de Zagreb, como si la mayoría de edificios hubieran utilizado mejores materiales, aunque también los hay que se caen a trocitos. Recordamos entonces a nuestro amigo Dome que entiende mucho del tema y en Zagreb nos explicaba el porqué del deterioro y el cómo debía repararse.

Aprovecho una bonita zapatería del centro, con buenas marcas, para comprarme unas botas bien forraditas como veo que llevan por aquí y como las que yo estoy llevando ahora prestadas por Anna que en Barcelona no las necesita.

Vamos a almorzar a un restaurante recomendado en Trip Advisor: Casa Nova, de comida italiana y europea. Resulta excelente, bueno y abundante, el servicio fantástico y el precio de risa: 24€ (dos platos, bebida y café).

Paseamos por la famosa calle Skardalija, una calle llena de casitas pequeñas y muchos bares de copas.

En taxi llegamos a la entrada del parque que rodea la ciudadela, es muy bonito y la nieve adorna las ramas de los árboles y cubre el césped de blanco. Paseamos la ciudadela y su castillo, como están en lo alto de una colina desde allí se aprecia bien el punto de unión del Danubio y el Sava. Esta fortaleza data del tiempo de los celtas y protegió en su momento un asentamiento romano, se calcula que tiene unos 2.300 años de historia.

Visitamos el Parlamento de Serbia, un soberbio edificio ahora profusamente iluminado. Como ha anochecido toda la ciudad se ha encendido y advertimos una muy bonita decoración navideña, con Papa Noel incluido ofreciéndose (gratuitamente, debe estar pagado por el Ayuntamiento) para fotografiarse con su carroza-trineo con los niños que lo deseen.

Nos sentamos un ratito en una cafetería-restaurante del centro, muy concurrida y bonita y nos tomamos dos capuchinos y un pastel por menos de 6€ pero lo que más nos llama la atención es la gran cantidad de camareros sirviendo las mesas (7, todos chicos) y las camareras dentro de la barra (5, todo chicas), y otra cosa: se permite fumar.

Cansados, decidimos regresar a casita en taxi y entonces tengo el disgusto del día porque me parece que el taxista nos tima; el taxi cuesta nada menos que 20€, lo cual es una barbaridad. Eso es lo que marca el taxímetro (el equivalente en su moneda) pero cuando protesto me dice que estamos fuera del centro por lo que deduzco que ha manipulado el taxímetro poniéndole tarifa de “fuera ciudad” lo que no es cierto. De hecho, ya en casita vemos una web en la que otros colegas que estuvieron aquí el verano pasado pagaron 4€ y 6€.. En fin, ¡todo sea esto!.

En la puerta de Ac nos encontramos con un prospecto de nuestro camping donde nos piden depositemos en un buzón 10€ diarios que por supuesto abonaremos gustosamente.

Anuncian mucha nieve y bajada de temperaturas por lo que renunciamos a ir a Sarajevo, otra vez será. Visitaremos un poco más Serbia y Croacia y regresaremos al mar.



11º sábado 5 de enero. Belgrado - Novi Sad= 94km – Ilok (frontera Croacia)

Toda la mañana paseamos con sol, el paisaje hasta Novi Sad es como el que ya vamos viendo desde hace días: completamente llano, campos cultivados , ahora cubiertos de nieve, pocos árboles y pocos pueblos.

En la entrada de Novi Sad paramos en un Super para comprar algunos productos del país que nos gustan, compro cervezas pero a la hora de pagar la cajera me dice algo en su idioma y como no entiendo nada, las dejo; luego resulta que como la chica de la cafetería estudia español, y además habla inglés, me explica que es que los envases de las botellas de 50cc hay que devolverlos. Como antes en nuestro país, pero no será por afán de reciclar porque a la mínima te endosan plástico: bolsas e incluso las cucharillas del café.

Al salir del Super se ha nublado y empieza a nevar por lo que aparcamos en el mismo centro de la ciudad, en una calle cualquiera y paseamos hasta el restaurante recomendado. Hoy pagamos unos euros más (no muchos) porque de segundo elegimos filete a la pimienta.

Al salir sigue nevando, ahora ya con fuerza por lo que decidimos irnos hacia Osijek (Croacia). Es una decisión malísima que nos pondrá en un buen aprieto.

El GPS del coche nos guía y cuando salimos de la ciudad y cogemos la carretera me da la impresión de que no parece una “Nacional”, está bastante helada y se puede circular porque al haber bastantes coches las roderas marcan bien el camino pero pronto me doy cuenta de que lo que ocurre es que el GPS nos la está jugando: nos lleva por una carretera comarcal cada vez con menos coches y con más nieve y hielo. Rápidamente cambiamos de sentido y nos dirigimos a la carretera nacional, para recuperarla atravesamos unos 12km realmente peligrosos, incluso una vez patinamos aunque por suerte Isidro puede recuperar el control. En otra ocasión casi nos comemos la barrera del tren, tiene una farola en medio que está rota y no funciona y además la barrera es muy finita y no brilla. Más adelante, ya en la nacional vemos un coche volcado en la cuneta izquierda, el segundo que Isidro lo mira basta para que se desvíe unos centímetros y nuestra rueda derecha se hunda en el arcén (segundo susto). Nuestra esperanza está en llegar a la frontera pues normalmente hemos visto que las carreteras croatas son mejores que las serbias. Es noche bien cerrada –las cinco de la tarde- cuando cruzamos y ¡nuestro gozo en un pozo! La carretera está peor. Nueva patinada. Circulamos a menos de 20km/hora, en segunda y tercera. No ponemos cadenas porque llevamos ruedas de nieve y porque Isidro considera que sólo servirían para romper las ruedas. Pero no podemos seguir. En medio de la carretera (estrecha) y bajo una intensa nevada, damos la vuelta (yo bajo para dar indicaciones) y entramos en el pueblo de la frontera croata, Iloc. Nos quedamos parados sin saber mucho hacia dónde ir cuando se nos acerca un coche de policía que muy amablemente nos acompaña hasta un estupendo parking que está al lado de un supermercado. Ya no nos moveremos hasta mañana.



12º domingo, 6 de enero: Ilok – Ljubliana (Eslovenia) = 467km

Noche muy tranquila, nadie nos molesta y parece que no ha helado por lo que en las calles ya sólo queda agua. Después de desayunar nos ponemos en camino aunque preguntamos a la policía qué camino nos aconseja y seguimos sus indicaciones. Como además sale el sol circulamos sin problemas. Pasamos por Vukovar que nos parece un pueblo de pasado glorioso, edificios bonitos, algunos monumentos, y también un Memorial y algunas casas con los agujeros de las balas en toda la fachada, ¡cómo impresiona! No importa que lo hayamos visto en cine o TV mil veces, la realidad que ven los ojos estremece.

Ya en la autopista Isidro comenta que hay muchos coches Suizos, me extraña pero constato que es verdad, también austríacos y alemanes. Al final caigo: son los turcos que vuelven a casa tras sus vacaciones. Se nota también en las áreas de descanso: cubos llenos de basura y el suelo con papeles, pieles de naranja y otros desechos. En el área que paramos a almorzar incluso se nos acercan dos gitanas pidiendo y dos individuos limpiando cristales aunque pasan de largo pues deben pensar que nuestros cristales son demasiado grandes. También vemos que los turcos se paran de cualquier manera, sin aparcar bien o incluso en el mismo puesto de llenado de gasolina y comen de pie, sin dejar pasar. Lo peor llega en el último peaje de salida de Croacia, ya parados antes de llegar, con filas múltiples y desordenadas, coches que van cambiando de fila… un caos. Lo peor es que la retención ya empalma con la de las aduanas de salida de Croacia y entrada en Eslovenia; parados antes y después. Pasamos más de dos horas y al final aprovecho para escribir un rato este diario.

Llegamos al área de Ljubliana casi a las 19h. Entonces descubrimos que no es un área sino un parking con servicio de luz gratuito para 5 Acs, no hay ningún otro servicio, pero lo peor es que entonces Isidro descubre que se dejó en el camping de Zagreb el enchufe trifásico que casi siempre necesitas en los campings. Mañana lo primero será comprar uno, por internet he visto que había centros de Acs y allí seguramente tendrán, sino en Decathlon. Además nos cambiaremos de sitio porque aquí no nos gusta estar.

 



13º lunes, 7 de enero. Ljubljana

Hemos dormido bien aunque no nos compensa los 12€ que hemos tenido que pagar. Paciencia. Nos vamos directamente a la tienda de “Campers” y por supuesto encontramos el conversor que necesitamos. Compramos dos, por si acaso. Luego visitamos un área recomendada (46,0215/ 14,523) pero no nos gusta y nos vamos a otra, más cara (25€) pero muy tranquilos ¡estamos solos! No está céntrica pero como pertenece a un hotel que está al lado tiene un convenio con un taxi que por 6€ te lleva al centro. También puedes llamarlo y te devuelve por el mismo precio.

A las 11h ya estábamos dando vueltas por Ljubliana que, tal como recordábamos, es muy bonita, y ahora más pues en los diez últimos años ha mejorado. Nos dirigimos al famoso puente triple y la plaza Preseren, centro neurálgico de la villa. Contratamos el bus turístico que durante casi una hora y media te pasea por toda la ciudad con explicaciones en español (16€ los dos). La guía informa que esta ciudad tiene sólo 280.000 habitantes por lo que es la capital más pequeña de Europa pero por su ubicación es y ha sido siempre un punto de confluencia de pueblos eslavos, mediterráneos y del este. Eslovenia se proclamó República independiente en 1991. Salimos de la Plaza del Ayuntamiento y primero subimos al castillo desde el que se contempla toda la ciudad desde hace más de 900 años aunque ha sido remodelado y restaurado varias veces en parte debido a la destrucción de los dos terremotos sufridos en la ciudad (en 1551 y en 1895), allí el bus se detiene un buen rato para que puedas visitar el castillo; luego sigue dando un paseo por toda la ciudad: el río, el jardín botánico, la casa del arquitecto que ha hecho que la ciudad sea tan bonita: Joze Plecnik; la antigua muralla romana, la Universidad, el Teatro Nacional, la Catedral, la plaza de la República, la Ópera, las casas Art Nouveau, el barrio donde aún quedan pequeños huertos que abastecen el mercado de la ciudad y el parque Tívoli. En conjunto hemos visto casas muy bonitas, todo muy limpio, pintado y reconstruido, aquí nuestro amigo Dome no tendría trabajo de reconstrucción.

Son casi las 14h y estamos hambrientos, paseando hemos visto un resturante que nos gustaba, el Soba 102 y allí nos dirigimos. Aquí ya tienen el euro por lo que los precios se acercan a los nuestros.

Paseamos por la calle comercial, Slovenska cesta, con bonitas tiendas. No faltan Zara, Mango y otras pero también hay unos almacenes de ropa con marcas de prestigio, aunque el “top” del “top” está en la Galería Emporium, en la plaza Preseren. Ubicada en un edificio modernista precioso, reúne en no muchos m2 las marcas más caras y de reconocido prestigio.

Antes de regresar a casita vamos a tomar un chocolate a la cafetería “Cocoa”, frente al río. Un chocolate deshecho buenísimo y lástima que no me cabe nada más porque tienen un mostrador de pasteles y de helados muy pero que muy tentadores.

Nuestro taxista acude presto y llegamos a casita sin problemas, todo en orden y calentitos porque hemos dejado la calefacción de aire funcionando. Una buena ducha, escribir y leer. Lo más.



14º martes, 8 de enero. Ljubliana – Venecia = 258km

Noche muy tranquila aunque anoche de repente me encontré mal, estaba como mareada, pero se me pasó , creo que era algo de vértigo.

Hemos dejado Ljubljana inmersa en la niebla y poco a poco ha ido mejorando el tiempo. Lo más espectacular ha sido la cola de camiones circulando en fila india por el carril derecho de la autopista, creo que hemos adelantado una cola de más de 20km. Camiones de Slovenia y de Italia pero también de Polonia, Rumanía, Bulgaria, Hungría, Letonia y hasta Rusia y uno o dos españoles. Unos pocos kilómetros sin camiones… y otra cola. Así hasta que nos hemos desviado hacia Venecia.

Hemos llegado a destino antes de mediodía, es una áres en San Giuliano, a las puertas de la carretera que atraviesa el canal para llegar a Venecia (45,467899/12,2793). Nos hemos instalado y hemos cocinado un “risotto”. Tras el almuerzo y descanso hemos bajado moto y nos hemos acercado hasta la Piazza Roma para ver cómo y dónde aparcaremos mañana, hoy Isidro ha preferido regresar al casita. Mañana seguimos.



15º miércoles 9 de enero. Venecia – Piacenza

Paso frío por la noche, Isidro no se entera y hasta las 7 de la mañana no enciende la calefacción. Al levantarnos descubrimos que ha helado: todo está blanco, la moto con dos dedos de hielo, hace mucho frío, hay niebla… Imposible circular con la moto, además tengo mucha tos y no me conviene enfriarme más. Abandonamos el área y no me devuelven el dinero de la luz del segundo día que me hicieron pagar por adelantado, mala suerte. Menos mal que el estacionamiento no se paga también por adelantado (18€/día). Decidimos irnos hacia el sur. Elijo Piacenza porque había leído que es una ciudad pequeña con un centro histórico bonito y además tenemos un área (con luz) a 600m del centro. Ideal.

Circulamos por autopista sin más problema que en un momento dado, no sabemos porqué el GPS nos hace salir y coger un “atajo” que nos hace perder un cuarto de hora por una carretera llena de baches.

Llegamos a mediodía al área (45,056198/9,7026), hay que llamar a un teléfono para que te abran la barrera y resulta que la que contesta es argentina. Estamos solos y muy anchos, parece tranquilo aunque hay un tren cerca. Almorzamos un potaje de garbanzos con bacalao que con el frío apetece muchísimo. Descansamos y sale el sol.

Salimos a pasear por el casco histórico de la ciudad (fundada en el 209 a. de C.) y la verdad es que nos gusta mucho, tiene una plaza muy bonita, la Piazza di Cavalli con un Palazzo gótico imponente. Tiene otros palazos y muchas iglesias y una zona peatonal pequeña pero agradable de pasear con tiendas con buenas marcas pero donde no faltan ni Zara ni HM ni Mango, calle animada a las seis de la tarde, con muchos abrigos de visón paseando y cafeterías acogedoras. Se respira un nivel de vida más bien alto, seguramente procedente de las muchas industrias que rodean la ciudad . Compramos pan y mortadela y nos tomamos un chocolatito en una terraza cubierta y resguardada.

Regresamos a casita y charlamos un ratito con la vigilante del parking que ha venido para cobrarnos (seguimos solos) y abrir los WC, como no necesitamos agua ni nada más, pagamos 13,40€ (con luz).



16º Jueves, 10 de enero. Piacenza – Pietra Ligure = 208km

Lástima de ruido del tren, es lo único que nos ha molestado esta noche pero esto resta muchos puntos al lugar.

Partimos con el sol ya bien alto y llegamos al mar a mediodía, dejamos la autopista y costeamos disfrutando de un día precioso con el mar en calma total y con escasa circulación lo que nos permite disfrutar el paisaje.

Buscamos un restaurante y por casualidad, o más bien por posibilidad de aparcamiento acabamos en la “Trattoria del camionista” en Vado Ligure. Está a tope y con lista de espera pero nos parece que el lugar vale la pena y decidimos ponernos en la cola. Van rápidos y a las 14h ya estamos en la mesa. Nos atiende una camarera simpatiquísima y la comida es buena. Nos marchamos encantados pagando 26€.

Seguimos costeando hasta Pietra Ligure donde nos instalamos en un área. No es muy acogedora pero está céntrica y parece muy tranquila aunque está bastante llena, el coste son 16€/día con luz. Tiene unos pequeños aseos con ducha. Bajamos moto y nos vamos a un Super que resulta estar muy cerca y luego al centro peatonal (al lado de la playa) en donde descubrimos una iglesia super barroca, todas las paredes decoradas, en fin de una ostentación fuera de lugar para un pueblecito como el que estamos. Me como un canolo de pistacho buenísimo y recuerdo el viaje por Sicilia, este dulce siciliano me entusiasma. Y la isla más, fue un viaje precioso, para mí uno de los mejores que hemos hecho.

Regresamos a casita para cenar y descansar.



17º viernes, 11 de enero. Paseo en moto por la costa de Liguria: Noli, Finale Liguria y Albenga

Hace un día precioso y tras el desayuno nos vamos a pasear en moto. Primero hacia el norte, hasta Noli. Este pueblecito, de apenas 3.000 habitantes existe desde hace más de mil años, de hecho la carretera actual recorre la antigua Via Julia romana. Pero Noli fue una población importante hacia el año 1000 cuando se construyó el castillo cuyas almenas medievales salen del centro histórico y llegan hasta la cima del monte Ursino (120 metros) donde se hallan las ruinas del castillo. En el pueblo se conservan también hasta ocho torres genovesas, esas que se construían los nobles para demostrar su riqueza. Calles empedradas, una iglesia lujosa que parece una catedral, calles porchadas y contrafuertes en todas las calles apoyándose unas casas con las otras.

A continuación hemos llegado hasta Finale Ligure que tiene dos zonas muy diferenciadas la de la playa que hemos paseado y donde hemos comido (bien pero caro) y la del barrio interior, el Finalborgo, amurallado pero bastante dejado, las casas mal conservadas. Ambos pueblos, y otros en medio que hemos recorrido sin entretenernos, tienen casas muy bonitas, grandes casonas típicas italianas, con sus persianas verdes que se abren en su mitad baja para que entre el aire pero no el sol (no sé por qué no las hacen en España), casas señoriales estilo neoclásico, palacetes… se nota que no son pueblos que han nacido para alimentarse del turismo de playa sino que eran pueblos de pescadores, agricultores donde una cierta clase social venía a descansar. Otro elemento que también se repite es o un castillo o al menos una torre de vigía, herencia de la época en la que era muy importante vigilar qué hacía el vecino.

Siguiendo nuestro paseo nos hemos dirigido al sur, hasta Albenga. La verdad es que después de Pietra Ligure, el pueblo donde estamos instalados, todos lo que venían a continuación nos han parecido bastante feos, con el tren pegado a la playa, con edificios altos, modernos y baratos … nada que ver con lo visto hasta el momento, pero Albenga es una ciudad de más de 20.000 habitantes con muchas industrias y que conserva un centro histórico medieval amurallado. Lo hemos paseado y estaba bien, hasta hemos parado a tomar un chocolate caliente en una bonita cafetería pero he tenido que tomarme la ración doble porque Isidre ha empezado a encontrarse mal: dolor de cabeza, algo de nauseas… Sin quejarse (haciendo un esfuerzo tremendo del que me entero más tarde) hemos llegado a casita y allí ha sido cuando ha empezado a vomitar, tanto que incluso he ido a la farmacia a buscar medicinas que no teníamos en nuestro botiquín (bastante surtido, por cierto).

Una alegría para distraer las penas: nos telefonean las peques, las nietecitas que tenemos en Australia, gracias a las nuevas tecnologías incluso nos vemos. Cuando ellas se dan cuenta que estamos en la Auto quieren venir ¡les encanta!, son unas correcaminos natas.

En fin, mañana iniciaremos regreso a casa aunque preveo que no llegaremos hasta el domingo.



18º- Sábado 12 de enero. Pietra Ligure – Narbona = 526km

Isidre ya se encuentra bien aunque por si acaso desayuna muy ligero.

Nos despedimos del área pagando 32€ que nos parecen caros por lo que nos han dado: la luz tenía tan poca potencia que si hacíamos dos cafés seguidos con la Nespresso saltaba el diferencial del camping. Da más amperios la placa solar que la luz que nos entraba.

Con un sol que nos ciega emprendemos el regreso a casa. Todo el camino el sol nos acompaña y hubiera sido un día de regreso perfecto de no ser por el pequeño encontronazo que hemos tenido en medio de la rotonda con otro coche. No entiendo muy bien qué ha pasado. Hemos escrito el parte amistoso con el contrario, ocupado por una parejita joven, encantadores.

Después hemos repostado comidas de capricho en el Carrefour y a continuación nos hemos acomodado en un parking fantástico que he encontrado recomendado (43,1777/ 3,01109). Estamos solos en una plaza muy amplia parece que en una zona un tanto residencial aunque no lo sé muy bien porque hemos llegado ya de noche.



19º Domingo 13 de enero. Narbona – Sant Feliu = 255km

Llegamos a casa a mediodía sin contratiempos. Fin de viaje.

 

Gastos:

Gasoil = 761,4€

GLP = 34,5€

Pernoctas = 274,5€

Autopistas = 381,37

Restaurantes = 277€

 



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