Regreso a Eslovenia y Croacia

No es la primera vez que repetimos un destino. Los años pasan, los paises y sus circunstancias cambian y, sobretodo, cambia nuestra forma de ver las cosas y nuestra escala de valores. Visitamos Eslovenia, Croacia, Montenegro y Bosnia en el 2006:

Toni de Ros Verano 2019
INTRODUCCIÓN

No es la primera vez que repetimos un destino. Los años pasan, los paises y sus circunstancias cambian y, sobretodo, cambia nuestra forma de ver las cosas y nuestra escala de valores. Visitamos Eslovenia, Croacia, Montenegro y Bosnia en el 2006: http://www.viajarenautocaravana.com/viajes_detall.php?idg=12088, pero más bien debería decir que pasamos por estos paises. Eran otros tiempos y viajábamos e otra manera, primaba más el ver muchas cosas que el relax y el descanso vacacional. No me arrepiento de nada, en su momento disfrutamos un montón hasta el punto de que nos hemos ambtenido en esta forma de viajar, la autocaravana, pero ahora nos lo tomamos con algo más de calma.

En el anterior viaje apenas vimos nada de Eslovenia, sólo el lago Bled y las cuevas de Postojna, y un corto paseo por Ljubjana. En Croacia nos dedicamos más a sus impresionantes ciudades medievales que a sus playas, y nos gustó Istria cuando ya íbamos de regreso. Nos apetecía esta vez hacer algo distinto, conocer un poco más de Eslovenia y disfrutar de las playas de Istria, dedicando a todo el viaje cerca de 3 semanas completas. Ahora llevamos una moto en el garaje que nos da un extra de movilidad.

Planeamos un viaje sin muchas ambiciones, solamente marcando en un mapa algunos puntos de interés que, por lo leído, nos llamaban la atención: el paso de Vrši?, las cuevas de Škocjan, las gargantas de Vintgar, el lago Bohinj, Ljubjana, Ptuj... y de Croacia principalmente queríamos disfrutar del mar y del relax en alguna de sus islas, amén de repetir los lagos de Plitvice y conocer la capital, Zagreb, de la que no sabíamos prácticamente nada salvo que mucha gente la recomienda. hecho esto unimos los distintos puntos repartiéndolos en etapas aproximadas para encajarlas en los días disponibles y dejando muchas cosas a la improvisación. El resultado es este viaje que ahora os presento y que me gusta compartir con vosotros.

 



Domingo, 28 de Julio: Sant Andreu de Llavaneres - Sainte-Maxime (639,2 km)

Salimos de casa a las 11:45 con 46817 km en el marcador. Esta noche hemos tenido tormenta y ha refrescado, se agradece.
Circulamos a buen ritmo por la A2 y enlazamos con la AP-7, con tráfico pero bastante fluido. Cruzamos la frontera y aumenta mucho la densidad de vehículos hasta que pronto nos detenemos, es la primera retención por el peaje de Le Boulou. Pasado el "bouchon" circulamos con relativa fluidez mientras el termómetro exterior va subiendo lenta e inexorablemente.
Paramos a comer en el área de descanso "Des Pavillons", hace bastante viento y gracias a ello la temperatura es soportable. Se nos llena la autocaravana de moscas.
La siuiente parada es en un area de descanso cerca de Nimes, en Caissargues, donde han montado la fachada del teatro de Nimes. Es muy bonito, pero un poco chocante.
El Tom Tom nos hace dar un rodeo muy extraño para evitar una retención, incluyendo un cambio de sentido en la autopista (salendo y volviendo a entrar, por supuesto).
Volvemos a parar a las 2 horas y ya buscamos algún sitio donde dormir, pero el azar nos ha llevado a una zona, la Costa Azul, donde es extremadamente difícil. Llevamos una guía que señala un área de autocaravanas en Saint Tropez, y a falta de algo mejor decidimos probar suerte con escasa confianza: zona de costa, no muy grande, temporada super alta... Si no hay sitio, que no lo habrá, probaremos con los aparcamientos más o menos cercanos que sugiere Park4Night. Pero la casualidad se cruza en nuestro camino en forma de indicador de área de autocaravanas saliendo de una rotonda a unos 15 km de Saint Tropez, después de atravesar una zona comercial donde nos planteamos estacionar en algún parking. Estamos en Sainte-Maxime y vemos muchas autocaravanas aparcadas, una zona delimitada y con barrera que encontramos abierta. Habrá cerca de medio centenar de autocaravanas pero aún encontramos un hueco ámplio y creemos que no es el único. No veo como funciona el cajero para cobrar (10 € 24 h), asi que espero que mañana pase el cobrador tradicional.
Cenamos unos langostinos hervidos regados con una botella de cava para celebrar que ya soy pensionista.
Nos acostamos a las 12, sopla bastante viento y hay mucho ruido de tráfico, muy tranquila no es...



Gasoleo: km. 47358. 74,82 l. 116,84 €
Área de autocaravanas de Sainte-Maxime: N 43º 19' 01,87" E 6º 37' 48,05"


Lunes, 29 de julio: Sainte-Maxime - Udine (775,1 km)

La noche no ha sido calurosa pero si un poco ruidosa, esta área está pegada a la carretera y el ruido de coches es constante, pero hemos descansado bien.
Cuando queremos salir nos encontramos con la barrera cerrada. Por lo que me explican otros autocaravanistas anoche no funcionaba por culpa del viento, y hoy tendríamos que llamar para que nos cobren sin ticket de entrada. Como ven mi cara, un señor inmediatamente se ofrece a llamar por el interfono en mi nombre y me lo soluciona todo. Cara a cara nos entendemos bastante bien en francés, pero por teléfono le tengo un poco de miedo aunque siempre me he podido defender.
Salimos a las 9:30, desandamos el tramo de carretera que hicimos ayer de noche y desembocamos de nuevo en la autopista, con una temperatura lo suficientemente agradable como para desconectar el aire acondicionado con una ventanilla abierta.
Encontramos un tráfico moderado con muchos camiones, hoy ya es día laborable y se incrementa y ralentiza a la altura de Nice. La autopista va siendo cada vez más agobiante y lenta, muchos túneles y limitaciones de velocidad. Sin contratiempos cruzamos la frontera y atacamos el largo tramo que más odio de los viajes a Italia, la autopista hasta Génova. Los carriles son estrechos, hay muchos camiones y los túneles y viaductos se suceden uno tras de otro sin arcenes de ningún tipo. En algún momento adelantar a un camión dentro de un túnel se convierte en un peligro por alguna que otra ligera curva que hay que tomar con precisión de cirujano.
Paramos a descansar y cambiar de conductor en una ámplia (excepcionalmente) área de la autopista con zona de vaciado pero sin agua a excepción de una fuente con pulsador y casi sin presión.
Paramos a comer en otra área atiborrada de camiones y descansamos hasta que un camionero me pide, muy amablemente, si le puedo ceder el sitio para aparcar. Sé cual es su problema y accedo gustosamente, ya es hora de reemprender la marcha.
Cuando nos desviamos hacia Milán y dejamos atrás las montañas la cosa mejora notablemente y podemos circular bastante más rápido.
Paramos cada 2 horas para tomar un refrigerio, descansar y turnarnos al volante, y sobre las 7 de la tarde empezamos a buscar donde dormir. Decidimos acercarnos hasta Udine donde aparece una área di sosta con buenas referencias y nos viene de paso, pero antes tenemos que tragarnos más de 50 km de autopista en obras con, otra vez, carriles estrechos, ausencia de arcenes, velocidad muy limitada y trafico infernal de camiones.
Llegamos a Udine sobre las 10 de la noche, el área es un enorme parking en una zona residencial muy tranquila con plazas marcadas aunque no específicas para autocaravanas. Se paga de 8 a 20 h a razón de 0,40 € la hora o bien un forfait de 2 € por todo el día. Si os vais antes de las 8 de la mañana es gratis. Hay vaciado y carga de agua, parece que gratuita.
Para estirar un poco las piernas vamos a cenar a un restaurante que está a unos 20' andando, y que es el único que está abierto en lunes por los alrededores. Se llama Ancona 2 y comemos muy bien. Una pizza, unos spaguetti al frutti di mare (poppa), 2 cervezas medianas (400 cc) un tiamisú y 2 dedales de café 39,40 €. Todo delicioso. El local es muy agradable y tranquilo aunque un poco caluroso y el servicio muy atento y profesional.
Regresamos a la autocaravana y a las 12 de la noche ya estamos para acostarnos, hace un poco de calor.



Gasoleo: 64,12 L 107,03€ 47.937Km
Área di sosta camper Udine: N 46º 04' 51,79" E 13º 13' 16,99"


Martes, 30 de julio: Udine - Kobarid (47,3 km)
Nos levantamos sobre las 8 de la mañana después de una noche sin excesivo calor, pero de buena mañana el día apunta maneras.
Anoche saqué un ticket de 1€ para poder estar hoy hasta las 10:30 sin tener que preocuparme, así que vamos tranquilos.
Vaciamos grises y negras y cargamos agua potable, y le indicamos a María que nos lleve al Kamp Koren de Kobarid, ya en Eslovenia.
El trayecto es corto pero muy agradable, enseguida nos adentramos en un paisaje de montaña y la temperatura empieza a bajar hasta unos agradables 23 grados. Durará poco...
Encontramos el camping sin problemas tras cruzar el pueblo y un precioso puente con bonitas vistas sobre el So?a. Nos situan en una zona sin parcelar pues el resto está lleno o reservado, y me temo que más tarde cuelguen el letrero de completo.
Nos instalamos bajo un sol de justicia y un calor agobiante, desplegamos el toldo y sacamos mesa y sillas para comer fuera. Preparamos un poco la ruta de los próximos días y decidimos que nos vamos a quedar aquí una sola noche. Seguidamente vamos a dar un paseo hasta el pueblo que es muy agradable y repleto de restaurantes y terrazas con muy buena fama según la guía. Por lo visto se come un pescado excelente, pero hoy nos portaremos bien y comeremos en la autocaravana. También encontramos muchos establecimientos que ofrecen rutas guiadas, deportes de aventura, descensos en kayak y un sinfín de actividades vacacionales un poco alejadas de nuestras preferencias pero que otorgan un valor añadido a la ya extensa oferta turística de la zona. En otras palabras, que es para pasárselo bomba.
Regresamos al camping y comemos bajo el toldo que arde. Cuando sopla un poco de brisa se agradece, pero es escasa.
Descansamos depués de comer como podemos mientras las nubes van cubriendo las montañas que nos rodean presagiando una típica tormenta de verano.
Después de arreglar con un apaño una súbita fuga de un desagüe (se ha soltado un manguito y no hay forma de volver a unirlo) nos dirigimos a la cascada de Kozjak, a escasos 20' a pie desde el camping. Es paseo es muy agradable y el paisaje es precioso.
Al llegar a la cascada hay que pagar un pequeño peaje de 4€ por persona y estreno mi recién adquirida condición de pensionista: nos cuesta 3€ por cabeza. La cascada puede admirarse desde una pasarela de madera en la misma poza que ha excavado el agua, y es sencillamente preciosa. Merece la pena la excursión.
Regresamos al camping acompañados por los truenos de la tormenta que se avecina, y llegamos a la autocaravana ya bajo la lluvia.
Nos relajamos al fresco de la tarde con un poco de lectura y un té, la temperatura ha bajado a la categoría de delicia. Acabamos de pasar la tarde en el camping y nos acostamos temprano.


Miércoles, 31 de julio: Kobarid - Paso de Vrši? - Bled (103,9 km)
Nos levantamos a las 7 tras una noche apacible pero con algún episodio de lluvia intensa. La mañana está algo neblinosa y húmeda, pero desayunamos fuera con una temperatura muy agradable. Recogemos todo y liquidamos la cuenta: unos 28 €.
Salimos del camping y aparcamos en un parking justo a la salida, bajamos la moto y nos vamos a Tolmin, donde se celebró, hace apenas una semana, uno de los hitos anuales del metal, el festival MetalDays. Nuestro hijo mayor es un asiduo asistente y nos recomendó visitar una cascada cercana que no aparece en las guías, la Slap Beri. Se parte de la cercana población de Poljubinj y se siguen los indicadores. Es un bonito paseo por el bosque de unos 30', muy agradable, y que termina en un salto de agua de 32 m en medio de una naturaleza exuberante. Apenas nos hemos cruzado com 1/2 docena de personas en todo el camino de ida y vuelta, y hemos podido fotografiar la cascada a placer sin nadie alrededor. Literalmente te puedes meter debajo.
Regresamos a la autocaravana y emprendemos la ruta que nos tiene que conducir a uno de los paisajes más espectaculares del país, no sin una cierta aprehensión pues en el mapa señala que es una carretera prohibida a las caravanas. Se trata de la carretera que va de Bovec a Kranjska Gora por el paso de Vrši?, aunque previamente me había informado a través de los foros de que se podía hacer.
Nos enfrentamos a una carretera con rampas del 14% y con nada menos que 49 curvas de 180 grados e incluso más, pero conduciendo con cuidado los motores de nuestras autocaravanas pueden con esto sin problemas. La carretera no es muy ancha pero los vehículos nos podemos cruzar con cuidado aunque sean algo grandes como un autobús o un camión de reparto, todo ellos de largo inferior a los 12 m y por debajo de los 7.500 kg, por encima tienen prohibido el acceso. Todo va bien a excepción del cruce con un descerebrado que no se le ocurre nada mejor que adelantar en una de las curvas, poniendo en peligro nuestra integridad y la de 2 coches más. De puro milagro consigue esquivarnos a todos, pero el susto ya nos lo hemos llevado.
Como es de suponer, el paisaje es una pura maravilla, totalmente alpino y de una majestuosidad sobrecogedora. Si no le teméis a las carreteras de montaña os recomiendo mucho este trayecto. Comemos en el mismo paso, a 1611 m y descansamos un buen rato.
Al final, ya en Kranjska Gora, nos encontramos el lago Jasna, precioso y muy popular vista la ingente cantidad de coches aparcados por todos lados. Conseguimos encontar un sitio pues ya es hora de retiro y amenaza tormenta, pero al ir a pagar a través de la aplicación Easy Park me sale un importe desmesurado y desistimos. Además empieza a llover con fuerza y decidimos seguir hacia Bled.
Hay que decir que las carreteras que hemos encontrado hasta ahora son francamente buenas y que es muy agradable conducir por este país, al menos por el momento. Compramos la viñeta de las autopistas para 1 semana y la estrenamos en un corto tramo bajo un diluvio hasta llegar a Bled.
En esta localidad hay un área de autocaravanas con plazas marcadas, electricidad y zona de servicios, pero a un precio desorbitado: 25€ por 24 h con todos los servicios. Lo malo es que la máquina expendedora de tickets sólo acepta efectivo, no devuelve el cambio y, en mi caso, no acepta monedas pues se las traga y no las contabiliza. Total, que le meto 24€ y 50 cts y solo me indica que le he metido 20€. Además el personal está alborotado porque no funciona la electricidad y hay quien ha venido ex profeso por ella. No hay ningún teléfono de contacto, pero aparece una chica en un coche que lleva luces como de algo más o menos oficial y llama por teléfono a alguien consiguiendo que vengan a arreglar la electricidad y la máquina expendedora. Al final, tras un buen rato de guardia, conseguimos sacar el ticket de aparcamiento, pero la electricidad sigue sin funcionar en algunas tomas. La única que queda libre, la que tengo que escoger yo, no funciona.
Dejamos el cable conectado y bajamos la moto para ir a pasear alredor del lago, al menos estiramos las piernas pues tengo la sensación de haber pasado la tarde en un parking.
Damos un largo paseo muy agradable y volvemos a la auto a cenar, la electricidad sigue sin funcionar. Dejamos la moto fuera para usarla mañana temprano.


Camper Stop Bled: N 46º 22' 12,84" E 14º 07' 05,91"

Jueves, 1 de agosto: Bled - Bohinjska Bistrica (42,4 km)
Y la electricidad sigue sin funcionar. La verdad es que da un poco de rabia pagar 25€ en un área con todos los servicios y que alguno de estos no funcionen, pero es lo que hay.
Nos levantamos a las 7 y antes de las 9 ya estamos a punto de marcha. Hoy toca recorrer las gargantas de Vintgar que, teóricamente, están muy cerca. Aún así cogemos la moto y vamos a Podhom esperando encontrar un parking cerca de la entrada, pero los indicadores nos llevan una y otra vez a un park&raid donde tomar un bus hasta la entrada. Reconozco que seguramente es culpa mía, pero somos incapaces de encontrar el parking y dejamos la moto cerca de la estación de tren. Nos toca caminar cerca de 20' para encontrarnos con un enorme parking con plazas para motos, vacias, justo junto la caseta de la entrada. Las coordenadas para llegar hasta aquí son N 46º 23' 33,91"  E 16º 05' 05,34". Están sacadas de Google Earth y creo que son fiables.
En fin, sacamos las entradas (no hay descuento para pensionistas) e iniciamos el camino en medio de una riada de gente que, como nosotros, se detiene a cada paso para sacar fotos. Si queréis evitar esto, la entrada abre a las 8 de la mañana...
Ahora bien, pese a los turistas el recorrido es precioso y merece la pena hacerlo en cualquier circunstancia, es uno de los indispensables de Eslovenia.
Las gargantas de Vintgar están formadas por el estrecho desfiladero entre los Montes Hom y Borst, por donde discurren las aguas turquesas del río Radovna. Un conjunto de puentes y pasarelas de madera nos permiten recorrer cómodamente los escasos 3 km entre ida y vuelta, alternando de una a otra orilla. A primera hora una tenue neblina se mantiene por encima del agua confiriendo un aspecto aún más mágico si cabe, luego, a medida que sube la temperatura, desaparece.
Al regreso constatamos que no hay indicadores apenas para llegar al parking más cercano a la entrada, o al menos nosotros no los sabemos encontrar.
De nuevo en el área comprobamos que ya tenemos corriente (no sabemos desde cuando) y vamos a comprar un poco de fruta al supermercado adjunto.
Comemos temprano y descansamos un poco, luego hacemos las aguas y nos dirigimos a Bohinj o, mejor dicho, al lago Bohinj. Tenemos la referencia de un camping, pero ya és la tarde y nos tememos que no habrá sitio, pero lo intentamos. Las alternativas que nos ofrece Park4night no son muy alentadoras que digamos, pero algo encontraremos.
La ruta es espectacular, el paisaje es muy bonito desde la salida de Bled y la vista del lago Bohinj es preciosa. Dicen las guías que este lago no es tan turístico como el de Bled, pero nosotros encontramos muchísima gente, parkings abarrotados y carreteras invadidas por coches mal aparcados que dificultan la circulación de vehículos un poco anchos como el nuestro.
Al llegar al camping comprobamos al primer vistazo que no cabe un alfiler, aunque preguntamos por si acaso. Aunque en un principio nos fastidia mucho no encontrar plaza luego resulta un acierto, pues el amontonamiento de caravanas y autocaravanas en espacios inverosímiles es de lo más agobiante. En el mismo camping nos recomiendan retroceder hasta Bohinjska Bistrica donde hay otro camping, y, si no, en el mismo pueblo hay una "Camper Stop" o área de autocaravanas. Así que volvemos sobre nuestros pasos y, primero, preguntamos si tienen plazas en el camping Danica, en el mismo Bohinjska Bistrica. Como es de suponer está todo lleno pero nos indican como llegar al camper stop, junto a la estación de tren. Una vez alli nos encontramos con un área con todas las de la ley, con zona de vaciado, luz y lavabos. Se paga en una oficina adjunta (hay un cajero automático pero no funciona) y cobran por persona y por instalación. 2 personas, 19€ con luz, y a la hora que llegamos está medio vacía.
Nos instalamos e incluso desplegamos el toldo para que termine de secarse, bajamos la moto y vamos a bañarnos al otro extremos del lago, una vez pasado el fatídico camping. Es una delicia porque el paisaje es una maravilla, el agua está limpia y fresca y nos podemos relajar después de una tarde de tensión.
Cuando el sol se oculta tras los nubarrones de la tarde, regresamos con la moto al área donde ya hay muchas más autocaravanas, muchas compartiendo plazas ya ocupadas pues son desmesuradamente grandes.
Preparamos la cena y un poco del planning de mañana, y a una hora prudente nos acostaremos. Ya hemos decidido que renunciamos al camping y que nos quedaremos una noche más aqui.


Camper Stop Bohinjska Bistrica: N 46º 16' 32,04" E 13º 57' 33,05"
Gargantas de Vintgar:
Camper Stop Bohinjska Bistrica: 19 €


Viernes, 2 de agosto: Bohinjska Bistrica - Ljubjana (111 km)
El hombre propone... Ha estado lloviendo buena parte de la noche y a las 7 de la mañana sigue lloviendo. La previsión es que siga así... ¡Toda la semana!! En fin, poco podemos hacer y aplicaremos lo de al mal tiempo buena cara.
La noche, aparte de la lluvia, ha sido perfectamente tranquila. Estamos pegados a la vía del tren, pero apenas ha pasado uno desde que estamos aquí y un par de locomotoras maniobrando con mucho ruido, una ayer por la tarde y otra hoy a las 8:30.
En mi opinión esta área es una opción mucho mejor que el cámping a menos que tengáis reserva y os apetezca acampar junto al lago. Me explico: lo que hemos visto en los dos campings no tiene nombre, un amontonamiento de instalaciones sin espacios marcados para nada atractivo. En el segundo camping incluso con quejas por parte de los campistas y excusas de la recepción. El área está un poco alejada de las zonas de más interés, pero si no tenéis un medio de transporte alternativo (moto o bicicletas), os podéis mover con la auto y aparcar en los numerosos parkings de la zona. Si os movéis por la mañana creo que no habrá problemas, luego os lo cuento. En el área han habido plazas libres hasta la noche, aunque esto no es ninguna garantía, claro.
Salimos con la autocaravana hacia Ukanc, en el extremo más alejado del lago. La idea que teníamos ayer era tomar el teleférico de Vogel y pasar alli la mañana haciendo alguna excursión, pero ante el panorama de lluvia y niebla lo descartamos. En su lugar optamos por visitar la cascada Savica, y para ello tomamos una carretera asfaltada que parte de Ukanc. Son unos 4 km sin más problemas que negociar al cruzarnos con alguna otra autocaravana, pero nada comprometido. Al llegar, un gran aparcamiento que, en otras circunstancias, se debe de llenar hasta la bandera, y una mojada cobradora que nos informa amablemente: aparcar 3 h, 10€. Si es todo el día 20€ pero no se puede pernoctar, las señales son claras: prohibido estacionar autocaravanas entre las 23 h y las 7h. Optamos por las 3 h y aparcamos, está lloviendo a mares. No obstante vemos que de los coches que van llegando la gente sale equipada con impermeables y capelinas y se lanzan a caminar, por lo que nosotros hacemos lo mismo pero un poco mejor equipados: botas de montaña impermeables, pantalones de motorista y chaquetas de Gore-Tex, y buenos paraguas, que para la lluvia es lo mejor.
Emprendemos la caminata siguiendo los indicadores. A los pocos metros la garita del peaje con un muchacho absolutamente adormilado que nos cobra 4 € por 2 "seniors". Seguidamente las escaleras, unos 25' y más de 500 escalones bajo un chaparrón de los de órdago, pero en un entorno extraordinario, un bosque espectacular con algún claro desde el que se divisa un magnífico panorama hoy bastante tapado por la niebla.
Nos cruzamos con algunos excursionistas con equipaciones variopintas, pero más de uno sin equipo alguno, es decir, ni un triste impermeable desechable del Decathlon y, por todo calzado, unas chanclas. Esto se acerca a la temeridad.
El final del recorrido es una caseta donde refugiarnos y desde la cual se tiene la mejor vista de la cascada, que es muy bonita. Apenas cabemos bajo el cobertizo, así que si el tiempo es bueno se deben formar hasta colas.
Tomamos un refrigerio y unas cuantas fotos y emprendemos el regreso por el mismo camino.
Llegamos con bastante menos lluvia a la autocaravana y tomamos de nuevo la carretera hacia Ukanc, disfrutando ahora más del paisaje. Si ahora es bonito, en otoño tiene que ser una pasada, pues estamos en un hayedo muy frondoso.
Vamos directamente a Ljubjana, a un parking con área y electricidad que según Park4Night está muy cerca del centro y es tranquila. Por culpa de unas obras nos cuesta muchísimo encontrar el acceso, y cuando llegamos resulta que sólo hay 5 espacios reservados a autocaravanas con conexión eléctrica, pero hay bastante espacio para estacionar y así lo han hecho unas cuantas autos. Buscamos un sitio donde no molestemos y ocupamos una plaza y media, y ya nos preparamos la comida y descansamos un poquito.
Dejaremos para mañana la visita a la ciudad, ahora, en vista de que sale el sol, tomamos la moto para ir a visitar Skofja Loka, a unos 20 km y que según la guía es una de las localidades más antiguas y bonitas de Eslovenia. Ciertamente tiene un centro histórico muy interesante y las casas son muy antiguas. En la oficina de turismo nos dan un folleto en castellano con los lugares más destacados, principalmente casas medievales muy bien conservadas e interesantes. Subimos al castillo pero las vistas no son bonitas por los árboles, que necesitan una poda urgente.
Merendamos en una pastelería en una de las casas más destacables, la casa Homan, que es preciosa. Las mesas están dispuestas en una bonita terraza muy agradable. El pastel de crema, muy esloveno, delicioso, y el trato simplemente correcto, no pedimos mucho más.
Con calma regresamos al parking, ahora ya a tope de autocaravanas, y nos metemos en la nuestra cuando empiezan a caer 4 gotas, que se convertirán en lluvia torrencial hasta ahora, casi las 10 de la noche.
Vamos a cenar y nos acostaremos con el sonido de la lluvia como acompañamiento.


Sábado, 3 de agosto: Ljubljiana
Aún tengo el despertador programado de cuando trabajaba y, por tanto, hoy no ha sonado a las 7 y nos hemos despertado a las 8. No pasa nada, nos aseamos tranquilamente y desayunamos mientras el parking, lleno de autocaravanas, también se va poniendo en marcha. Cuando ya nos estamos preparando para irnos una de las autocaravanas que ocupan plaza específica se va, y tenemos la suerte de podernos colocar nosotros sin necesidad de discutir con nadie. Además, ha dejado libre una de las tomas de corriente. Así que nos conectamos y salimos en la moto hacia el casco antiguo.
Aparcamos junto a la plaza del mercado, muy cerca de la salida del funicular del castillo. El billete combinado de funicular + castillo cuesta 12€. Desde arriba se tiene una muy buena vista de la ciudad, del casco antiguo, el río y toda la parte nueva, así como de las montañas al fondo. Vemos toda la parte visitable y tomamos un café en la lujosa cafetería del castillo, bastante caro pero hay pequeños placeres que uno paga con gusto. El castillo es bonito y merece la pena, pero nos encanta lo más inesperado y que estamos a punto de desdeñar: el museo de las marionetas. Está muy bien montado, es interactivo y tiene algunas piezas preciosas muy bien iluminadas y ambientadas. Merece la pena a cualquier edad, de verdad.
Pasamos en el castillo y el museo buena parte de la mañana, luego damos un paseo por el magnífico y enorme mercado. Las paradas de frutas y verduras son una pasada y nos lamentamos por no poder cargar todo el día con la compra, pero dan ganas de llenar la despensa por la calidad y presentación del género. Los precios, en general, son como los de nuestro país.
Buscamos un restaurante donde comer pescado recomendado en la guía, y encontramos uno con igual nombre (o parecido) y por tanto nos confundimos. No pasa nada porque comemos muy bien y a un precio razonable. Buscamos el Ribca, que está en la misma zona del mercado, y comemos en el Zlata Ribica, en una agradable terraza. La carta está ilustrada con unas fotografías muy buenas (y de esto entiendo un poco) que invitan a comer y que, además, reproducen fielmente los platos servidos. En definitiva, es recomendable y el precio razonable teniendo en cuenta el lugar y que una copa de vino blanco de 100 cc cuesta 4,80 € y que, de entrada, nos sirven 200 cc a cada uno porque de lo contrario ni nos enteraríamos. Nos sirven, por recomendación del camarero, una excelente malvasía.
Después del café hacemos todo el recorrido que la guía recomienda para conocer Ljubljana en un día: Mestni trg, Stari trg y Gorni trg, tres plazas/ calles contiguas y que són el meollo del casco antiguo. Es muy bonito, casas muy antiguas pero perfectamente restauradas para ser habitadas, tiendas muy bonitas evidentemente para atraer al turista, pero en general con muy buen gusto, cafeterías, restaurantes, vinacotecas (las botellas de vino las encuentro carísimas), artesanía, souvenirs, etc. Luego atravesamos el puente y visitamos la perla de la ciudad, la biblioteca Nacional y Universitaria obra del omnipresente Joze Ple?nik, que vendría a ser en Ljubljanna lo que Antoni Gaudí en Barcelona. La biblioteca es una maravilla y Ple?nik cuidó de todos los detalles, no sólo de la arquitectura sinó también del mobiliario, las lámparas del techo y de las mesas, la disposición de las mismas, la iluminación de la gran sala de lectura... Incluso las sillas están pensadas para favorecer el estudio, proporcionando una adecuada postura pero no excesivamente cómodas para evitar la somnolencia.
Cuando salimos de la biblioteca empieza a gotear y nos protegemos nosotros y el equipo fotográfico, y al poco rato se desata un chaparrón que seguramente dejaría el Diluvio Universal a la categoría de llovizna suave. Ni los toldos de las cafeterías son suficientes para guarecernos y tenemos que meternos dentro de un establecimiento si no queremos acabar empapados. Dura pocos minutos y después queda una tarde preciosa de sol y aire limpio. 
Somos testigos de una, para nosotros, inexplicable costumbre muy en boga hoy en día: una pareja de novios recién casados posa para las fotografías de rigor en uno de los puentes, precioso con la luz de la tarde y las gotas de agua brillando por doquier. Las barandas del puente están hechas de cables de acero tensado, y en ellos cuegan muchos miles de candados. La pareja, siempre bajo las fotos, coloca un candado más no sin cierta dificultad para encontrar hueco, y seguidamente lanzan la llave al río. Hay varias cosas que nos chirrían en este rito: ¿qué significado tiene? ¿encadenar el vínculo del matrimonio o el amor de la pareja bajo llave y hacerla desaparecer? ¿Esto es un proyecto de vida en común basado en el amor, la libertad y el respeto? Para mi, obviamente, no. Luego están otros aspectos más prosaicos como el ingente peso que tienen que soportar estos cables, y no es una exageración. Estamos hablando de varias decenas de miles de candados la mayoría de un cierto tamaño, sólo a un promedio de 100 gr por candado salen varias toneladas de sobrepeso para el que no está calculada la estructura. Y por último, decenas de miles de llaves al fondo del río, un atentado ecológico en toda regla. En fin, me consta que en muchos sitios las autoridades ya están tomando medidas para erradicar esta absurda costumbre.
Nos sentamos a merendar en Torta Ljubljana donde tomamos un pastel del mismo nombre, rico pero no para tirar cohetes. Volvemos a recorrer las tres plazas disfrutando de nuevo del ambiente y cosmopolitismo de esta ciudad que nos encanta. Ha sido un redescubrimiento, la vez pasada no la disfrutamos así ni mucho menos y a punto estuvimos de pasar de largo. Si alguna vez volvemos a Eslovenia, a buen seguro que volveremos a pasear por Ljubljana.
Regresamos a la auto en moto, el parking sigue igual de repleto y nos preparamos la cena, vemos una peli y nos acostamos hoy muy tarde.
Un dia perfecto.


Domingo, 4 de agosto: Ljubljiana - ?elje - Celje - Ptuj (292,5 km)
En un viaje siempre hay días buenos, muy buenos y no tan buenos, esto es algo inevitable y hoy ha sido uno de estos últimos... en gran parte por culpa nuestra. Pero vayamos por partes:
Ayer nos acostamos tarde por culpa de la peli y hoy no hemos madrugado, además es domingo y no toca. Así que hemos salido del parking de Ljubljiana donde hemos pasado 2 noches muy tranquilas y hemos pagado 24€, siempre en efectivo, sobre las 10:30 de la mañana. La idea de hoy es visitar Celje y en especial el estudio de fotografía de Josip Pelikan, de principios del s. XX y probablemente el primer fotógrafo con un cierto renombre en Eslovenia.
Al poner en el navegador el nombre de la población, la primera opción que me ha salido es ?elje, y como no sé nada de esloveno pues la he dado por buena. Pues no, el dichoso sombrerito invertido encima de la C cambia por completo el nombre del pueblo y nos ha enviado a una remota aldea de montaña allá por donde cristo perdió el mechero, totalmente en dirección contraria de donde queríamos ir. Uno puede tener experiencia tras más de 30 años viajando con la casa a cuestas y usando navegadores GPS desde los primeros que aparecieron, pero esto no quita que puedas cometer errores que cuestan 150 km y un quarto de depósito de gas-oil, amén de las horas al volante y el consiguiente cansancio. Por suerte este país es muy bonito, que si no...
Una vez subsanado el error y llegados al Celje correcto, sobre las 2 de la tarde, aparcamos en la calle y comemos primero. Está todo desierto y cerrado, desistimos incluso de buscar algún sitio donde comer. Los museos cierran a las 6 de la tarde, y a las 4 estamos ante el que contiene el estudio fotográfico casualmente a unos 20 m de donde hemos aparcado. Pues bien, podemos visitar el Museo de la Historia Reciente, pero casualmente los domingos de vacaciones el estudio está cerrado. Obviamente en la guía no dice nada de esto sino todo lo contrario: domingos de julio y agosto abierto de 14 a 18 h. Ni que decir que nos cabreamos un poco, pero no merece la pena discutir ni medio segundo con quien, además, no tiene ninguna culpa ni poder de decisión.
Optamos por visitar el Museo Regional y más en concreto el extraordinario Celjski Strop o techo de Celje, una enorme tela de más de 14 m que decora el techo de la sala principal, con un efecto de perspectiva sorprendente. La sala tiene varias filas de sillas para sentarse y un par de divanes para tumbarse boca arriba y admirar esta obra de arte. El resto del museo, repartido entre 2 edificios, lo visitamos a paso de carga pues la historia del castillo y el pueblo no nos seduce tanto comompara dedicarle muchas horas. No obstante hay salas muy bien montadas y muy bonitas, las pinturas no son nada del otro mundo y la enorme cantidad de piezas arqueológicas expuestas nos abruman un poco. Es muy interesante una calzada romana en el subsuelo así como los restos de casas romanas y murallas.
Cuando salimos recibimos de lleno el chaparrón de la tarde, algo más modesto que el de ayer en la capital.
Hay que decir que Celje, por otro lado, es una hermosa ciudad, muy tranquila y con un precioso paseo junto al río, amén de calles y efificios muy atractivos. Pero nosotros no estamos de mucho humor y llueve.
En un parque hay un parking y adjunto al mismo una zona reservada para autocarvanas con borne de servicios. Las pocas plazas están ocupadas, pero podemos vaciar grises y negras y por 1 € llenar el depósito de agua limpia.
Seguidamente nos vamos hacia Ptuj casi todo por autopista. Hay una zona de Camper Stop frente al camping y regentada por el mismo. Cuesta 24,50€ por noche con electricidad. No nos dejan quedar 2 noches, para ello nos hacen entrar al camping, pero como está lleno debemos hacer y pagar ahora la reserva para mañana. Y dormir esta noche en la Camper Stop. No nos interesa, mañana seguiremos de ruta con la autocaravana en lugar de hacerla con la moto como era nuestra intención.
Pagamos y con la moto nos vamos al centro de la ciudad, que aunque es tarde y no hay casi nadie por la calle, se ve muy bonita. Las casas del casco antiguo son preciosas y muy antiguas, de la edad media y alguna anterior y todo (romana).
Buscamos un sitio donde cenar , la guía recomienda una pizzeria, un restaurante chino y un restaurante tradicional esloveno.
La primera no hay mesas en la terraza y en el interior hace mucho calor, y además la camarera o encargada o propietaria, no muestra el más mínimo interés en captarnos, ni una sonrisa ni un esperen 10' que algunas mesas ya está terminando ya que así es. El chino no nos apetece en absoluto y nos queda el tradicional, según la guía el mejor restaurante de la ciudad, el Gostilna Ribi?. Tiene una preciosa terraza sobre el río y les queda una mesa libre un poco apartada pero es suficiente. De nuevo la camarera muestra escasa empatía, no es desagradable pero no esboza ni una sonrisa ni una palabra amable. Comemos muy bien, los platos principales de pescado vienen con un generoso acompañamiento de verduras y patatas, y todo está muy rico. El precio es más que razonable: 24 € incluyendo 4 copas de excelente vino blanco.
Volvemos a la autocaravana, ha refrescado mucho y tenemos que cerrar ventilaciones para mantener el comfort. Han llegado algunas autocaravanas más que probablemente se irán a primera hora de la mañana para ahorrarse el pasar por caja. No es una mala opción.


Lunes, 5 de agosto: Ptuj - Jeruzalem - Zagreb (164,5 km)
Noche tranquilísima y fresca ¡hemos tenido que sacar una manta! Como me suponía, antes de las 8 se han ido varias autocaravanas y nos hemos quedado sólo 3 y un coche que a todas luces quería plaza de camping y no la encontraron por la noche. Son una pareja joven con cara de sueño que se preparan el desayuno en una pequeña mesa al lado del coche.
Nosotros nos lo tomamos con calma, hoy queremos ver la zona vinícola de Jeruzalem y entrar en Croacia, que tenemos prácticamente al lado. El vino blanco que tomamos ayer en la cena era excelente y me imagino que debe de ser de la región pues estamos muy cerca de los viñedos de Jeruzalem, donde dicen que se elaboran los mejores blancos del país.
Por carreteras secundarias en estado correcto y cada vez más estrechas a medida que nos acercamos al destino, circulamos por un paisaje agradable pero nada espectacular, y no vemos un viñedo hasta prácticamente enfilar la cuesta que lleva a Jeruzalem.
Se trata de un pueblo muy pequeño pero estratégicamente situado para formar parte de una postal o de un cuadro de los impresionistas franceses: en lo alto de una colina, rodeado de viñas y con la esbelta aguja del campanario apuntando al cielo. Alrededor, a lo lejos, otras colinas muestran sus campanarios en un entorno de paz y armonía. De alguna forma me recuerda la Toscana del año pasado pero en formato menor.
La oficina de turismo está junto al parking y, además de información y folletos, ofrece una amplísima selección de vinos con posibilidad de probarlos. Un amable joven está al cargo de la oficina y nos sugiere una ruta circular a pie señalizada que parte de la misma oficina y recorre todos los viñedos que tenemos delante, pasando por un par de pueblos con sus iglesias, varias bodegas y un par de restaurantes. En total nos dice que no más de 2 h a paso tranquilo. Le hacemos caso y seguimos una ruta que empieza junto a nuestra autocaravana y que está señalizada con unas flechas amarillas de madera, y nos lo pasamos bomba a pesar del calor y el esfuerzo (que no es mucho, dicho sea de paso). El paisaje es precioso y apenas pasan coches, y, efectivamente, encontramos varias bodegas y restaurantes con venta de vinos, pero no es hora todavía de comer y no sabemos si estas bodegas son las mejores o no, por lo que nos limitamos a disfrutar del paseo que no es poco.
Completamos el recorrido, efectivamente, en unas 2 horas y con alguna rozadura en los pies por no haber tomado la precaución de calzarnos adecuadamente.
Comemos en la autocaravana, descansamos un rato y cuando ya tenemos todo recogido volvemos a visitar a nuestro amigo de la oficina de turismo, para decirle que la ruta nos ha encantado y que ahora queremos comprar vino.
Nos deja probar varios hasta que decimos que ya tenemos suficiente, porque lo cierto es que tienen numerosas variedades y todas están buenas, con un toque bastante característico seguramente debido a la elaboración.
Probamos un Sipon, probablente la uva autóctona, y nos gusta mucho, y también un Riesling, un Pinot Gris y un Chardonay. Este último lo encontramos un poco insulso y con poco cuerpo, y compramos un par de botellas de cada uno de los otros tres. También nos tienta un espumoso elaborado siguiendo el metodo clásico, que suponemoa es el mismo de nuestros cavas o del champán francés. Anque solemos llevar cava a bordo, compramos una botella por curiosidad, y no es precisamente barato aunque no llegue a los desorbitados precios del francés.
Una vez cargada la mercancía empezamos la primera despedida de Eslovenia para dirigirnos a Croacia, concretamente a Zagreb que no conocemos. Nos hemos llevado una estupenda impresión de este pequeño país del que no conocíamos apenas nada, y que volveremos a pisar al regreso para visitar un par de asignaturas pendientes.
Desandamos lo andado hasta Ptuj y enfilamos una excelente autopista hacia Croacia. Atravesamos la frontera con algunas colas, no más de 15' y nos dejan pasar con sólo echarles un somero vistazo a nuestros DNI's.
La autopista croata está bastante bien, per los límites de velocidad són poco menos que arbitrarios y desconcertantes: el genérico es 130 km/h, pero sin venir a cuento cambia a 110. No hay problema, pero los túneles hay que pasarlos a 80 km/h,a la salida 130 y, de golpe y porrazo y sin nada que lo justifique, 100 km/h.
Llevamos la referencia de una zona autorizada para la pernocta en un parque cercano a Zagreb, sacada de Park4Night. Hay que pagar por entrar al parque y solo admiten kunas, por lo que tenemos que dar la vuelta y buscar un cajero por una zona residencial más bien modesta. Tengo que preguntar para encontrar uno que me da dinero y me informa de la tasa de cambio, mucho más favorable que desde España y sin comisión alguna. Hace ya bastantes años que no cambiamos moneda en España, no es nada práctico llevar tanto dinero encima y, hoy en día, hay cajeros automáticos en todas partes, a la tasa de cambio oficial del día y sin otra comisión que la habitual por sacar dinero en un cajero que no es de tu entidad.
Estamos en un enorme parque urbano, con un gran lago en el centro y que es un lugar de baño y esparcimiento: bicicleta, correr, gimnasia, remo, etc. Es muy agradable. Encontramos una zona de parking donde hay media docena de autocaravanas y ninguna señal de prohibición, hay sitio de sobra y podemos aparcar en una plaza sin molestar ni ocupar más espacio del marcado.
Son más de laa 7 de la tarde y estamos cansados, hace bastante calor y decidimos quedarnos aqui y dejar la visita de la ciudad para mañana.


Martes, 6 de agosto: Zagreb
Bajamos la moto para acercarnos al centro cómoda y rápidamente, aunque este parque está perfectamente comunicado con transporte público. Podemos aparcar en Kaptol, a pocos pasos de la plaza del Ban Jela?i? y casi en frente de la catedral. Buscamos la oficina de turismo que está bastante escondida, y nos facilitan un plano en el que nos marcan el recorrido indispensable y también nos dan un folleto en castellano con explicaciones de los puntos más interesantes de la ciudad. Bien pertrechados empezamos el recorrido por el interesante mercado Dolac, con sus característicos parasoles de color rojo y su variada oferta de productos de proximidad. Nos da la impresión de un auténtico mercado en el que los productores ofrecen directamente sus productos, pues hay bastantes paradas en las que solo ofrecen un producto: calabacines, pimientos o tomates, por ejemplo. Tomamos un café en una terraza desde la que se domina todo el mercado, que nos sirven en la mesa acompañado de un vaso de agua. Por cierto, el café es excelente y la oferta y preparación es genuinamente italiana, igual que en Eslovenia.
Seguimos nuestra ruta ascendiendo hacia la ciudad alta, Gradec, por unas calles que nos sorprenden por su belleza. Las casas son preciosas, muy antiguas y casi todas con atractivas terrazas donde comer o tomar algo. Pasamos por la curiosa puerta Kamenita, la única que se conserva de la antigua muralla y que aloja una capilla con la patrona de Zagreb. Hay varios fieles rezando a la Madona en lo que podríamos decir es plena calle. A nosotros nos sorprende un poco pues estamos acostumbrados a que la devoción sea un acto más íntimo y recogido, pero por estas tierras hemos podido comprobar que la religión se vive de una forma bastante más expansiva.
Llegamos a la plaza de San Marcos dominada por la iglesia del mismo nombre y su impresionante tejado, que se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad. Desde esta aquí nos desplazamos hasta la torre Lotrs?ak, al final de la calle. Desde lejos hemos visto que se puede subir a ella y se debe divisar una buena vista, y efectivamente hay una oficina de turismo y venden los tickets para subir por una estrecha escalera de caracol por la que hay que ponerse de acuerdo entre los que suben y los que bajan. En los 3 pisos intermedios hay exposiciones con fotografías de principios del siglo pasado, que permiten tomar aliento y dejar bajar o subir a los que esperan.
Efectivamente el panorama desde arriba es muy bonito, se divisa toda la ciudad alta y los alrededores, y se tiene una muy buena perspectiva de San Marcos.
Desde esta torre cada dia, a las 12, se dispara un cañonazo que, según la leyenda, conmemora el que hizo huir a los turcos cuando hizo volar el pavo asado que le estaban sirviendo al bajá. Se non è vero, è ben trovato.
Junto a la torre está la estación superior del funicular, pero nosotros bajamos a pie siguiendo una calle zigzagueante bordeada de artesanos y cafeterías.
Esto nos lleva a la ciudad baja de nuevo y a la calle principal, la que conduce a la plaza del ban Jela?i? y al primer edificio alto que se construyó en Zagreb. El piso 16 de este edificio es accesible al público y tiene una magníficas vistas sobre la plaza y la ciudad en general. El ticket cuesta 6 € por persona y permite el acceso cuantas veces quieras durante el día, para lo cual te estampan un tampón con tinta invisible en el brazo. Hay una muy agradable cafetería donde descansar viendo el paisaje.
De bajada buscamos un lugar para comer y nos desplazamos a las terrazas que nos han llamado la atención por encima del mercado. Está todo muy lleno pero encontramos aún una mesa a la sombra, porque el calor ahora ya es sofocante.
Comemos unos platos combinados abundantes y sabrosos por 206 kn (cerca de 28€) los dos, incluyendo dos cervezas grandes y 2 cafés.
Proseguimos el recorrido por la ciudad baja y seguimos la llamada "U verde de Lenuci", una sucesión de parques y jardines rematados por el jardín botánico y la estación del ferrocarril. Junto a la misma está el hotel Esplanade donce, dicen, se alojaban los pasajeros del Orient Express en su camino hacia Estambul. Se trata de un lujoso hotel de estilo "art decó" donde entramos a refrescarnos y a tomar un café que nos sirven junto a un vaso de agua con hielo.
Terminamos el recorrido derrengados por el calor más que por la caminata, y barajamos las posibilidades que se nos presentan: continuar el viaje hacia los lagos de jPlitvice e intentar acampar cerca para visitarlos mañana o ir a descansar al parque y seguir viaje mañana aparcando en el parking de Plitvice y buscando camping para la noche camino de la costa. Optamos por la segunda opción que era el plan inicial y, para terminar la visita a Zagreb, nos desplazamos con la moto al cementerio de lMirogoj. Es una visita altamente recomendable pues está considerado el cementerio más bello de Europa. Las imponentes arcadas de la entrada, de más de 500 m de longitud impresionan ya de lejos, y el interior del recinto es un remanso de paz a la vez que un jardín precioso. La pena es que literalmente nos echan los mosquitos, aunque antes de salir vistamos la tumba de Franjo Tudman.
Volvemos al parque y nos refrescamos con un gin tonic junto al lago antes de ducharnos, cenar y a dormir.
He de decir, como la mayoría de relatos que he leído sobre Zagreb, que es una ciudad que nos ha sorprendido. No es espectacular en su monumentalidad, pero es muy agradable, muy interesante y ciertamente bonita. Merece la pena la visita y el parque una excelente opción para las autocaravanas.


Miércoles, 7 de agosto: Zagreb - Plitvi?ka Jezera - Vrhovine (179,1km)
A las 3 de la madrugada tengo que hacer una rectificación a lo escrito: hace 1/2 hora hemos tenido un conato de robo a varias de las autocaravanas estacionadas, incluida la nuestra. Carme se ha despertado intranquila y se ha levantado, al poco rato hemos oido gritos y hemos salido todos fuera. Por lo visto eran 3 jóvenes que han abierto una autocaravana y han removido papeles buscando dinero, han forzado una de nuestras cerraduras sin haber podido abrir (llevamos cerraduras de seguridad) y han sido decubiertos por otro colega que es el que ha gritado.
Por tanto, el sitio es cómodo y bonito, pero no es seguro y hay que tomar todas las precauciones posibles.
Por cierto, a otros colegas estacionados en el mismo sitio les robaron ayer en el parking del Decathlon de Zagreb y hoy han estado a punto de forzarles la cerradura de la cabina, los han pillado en este momento. Los pobres llevan un susto tras de otro.
Hoy ha sido un día duro. La decisión de ayer de quedarnos una noche más en Zagreb no fue la acertada, por una parte por la experiencia vivida y que prácticamente nos ha impedido pegar ojo en toda la noche, y por otra porque el viaje entre Zagreb y el P.N. de Plitvi?ka Jezera es muy largo por el tráfico y las estrictas y absurdas limitaciones de velocidad. Se necesitan alrededor de 2 horas para recorrer algo más de 100 km buena parte de ellos por autopista, y además nos paramos para vaciar grises y negras y cargar potable en el área privada de un restaurante. Total, que llegamos al parking muchísimo más tarde de lo previsto y está a reventar. En la zona de autocaravanas ya no cabe ni una, y tenemos que meternos bosque arriba para encontrar un hueco donde aparcar. Luego la cola para sacar las entradas es sencillamente kilométrica y muy mal organizada, por lo que avanza muy lentamente. Después de más de 2 h. de cola nos dicen que no podremos entrar hasta las 3 de la tarde. Es decir, hay tramos horarios para la entrada y no lo avisan hasta que llevas media mañana aguantando de pie bajo un sol de plomo. Hay quien se larga cabreado y quien monta un escándalo con aviso a la policía incluido, nosotros ya llevamos tanto rato aqui que decidimos aguantar hasta el final. Total, hemos llegado a las 11:15 y entramos a las 15:00, cerca de 4 horas de colas. Tenedlo en cuenta, creo que se pueden comprar las entradas por internet si sabes exactamente el día que llegarás, que nunca es nuestro caso.
Cuando estuvimos en Croacia en la otra ocasión escribí que la visita al Plitvi?ka Jezera justificaba el viaje, y me reafirmo en lo dicho después de visitarlo por segunda vez. Es sencillamente precioso, y esta vez hacemos uno de los recorridos largos, el C, que nos lleva por los lagos superiores que la otra vez no vimos. Una maravilla.
Al regreso nos hacemos un lío monumental con el parking, porque hay 2. Estamos seguros de haber entrado por la entrada 2, pero el bus lanzadera nos deja en un parking que no es el nuestro. Lo indignante del caso es que pago en una oficina, a un empleado que es incapaz de advertirme que no estoy en el mismo parking que he entrado y que no tengo el vehículo alli. Además, teóricamente, tengo sólo 20' para retirar el vehículo. Cuando ya estamos dentro nos damos cuenta de nuestro error y vamos a preguntar a los empleados que están en las barreras, que sólo viendo la tarjeta del parking ven que nos hemos equivocado. Nos dicen que nuestro parking está 2 km carretera abajo, y al decirles que sólo tengo 20' para retirar el vehículo simplemente se encogen de hombros. No es su problema. Uno de ellos, al menos, nos sugiere que podemos tomar un taxi, que nos costará 50 kn. Le decimos que ok y nos dice que vale, y ahí queda la cosa, como si fuera lo más natural y los taxis estuvieran esperando como en la Sagrada Familia de Barcelona. No hacen el más mínimo gesto para ayudarnos, pasan de nosotros totalmente. Hay una garita de información, le explico a la señora el caso, me pide el ticket del parking y, esta si, me dice que me espere unos minutos mientras llama por teléfono al taxi, que efectivamente nos recoge al poco rato. Nos ha ayudado, eso si, pero ni una sonrisa. La taxista si, al menos esta nos sonríe al subir y al bajar del taxi ya en el que reconocemos como nuestro parking. No tenemos problemas para salir a peasar de haber superado los 20', creo. Menos mal porque en tal caso habría sido yo el que hubiera montado el pollo con aviso a la policía incluido.
Estamos muy cansados y acalorados, pero conducir nuestra autocaravana, y ahora sin demasiado agobio de tráfico, nos relaja un poco y hace que volvamos a ver las cosas de otro color.
Nos dirgimos hacia la costa, pero sabemos que no llegaremos y buscamos un camping por el camino, cuando empieza a anochecer. Encontramos el Big Bear en la misma carretera y anunciado con bastante antelación, nos metemos en él. La recepción parece estar abierta hasta tarde y, por fin, una cara sonriente y una persona amable. Hay plazas de sobras, pagaremos cuando queramos y como queramos, podemos ir a cenar y volver luego... Es decir,todo facilidades. El camping es completamente nuevo, tiene muy escasa ocupación y es muy agradable.
Nos pegamos una buena ducha a caño libre y cenamos con la botella de champán esloveno que compramos en Jeruzalem. No está nada mal.
Nos metemos en la cama rendidos.


Jueves, 8 de agosto: Vrhovine - Punat (142,8 km)
Efectivamente el camping es muy nuevo, han abierto hace 3 meses y todo está casi por estrenar. Nos ha resultado muy cómodo para esta etapa, hemos dormido como lirones y frescos.
A las 9 de la mañana ya estamos en camino, hoy queremos dormir en la costa, en la isla de Krk.
Vamos por un paisaje de montañas y pastos, una carretera en muy buen estado en general pero con tramos de muchas curvas. Siguen las limitaciones arbitrarias, largos tramos a 50 km/h sin ninguna población ni caserío cercano, y que mayoritariamente la gente respeta. Nos ha sorprendido este detalle, la otra vez, en el 2006, los conductores croatas eran unos locos temerarios que no respetaban ninguna norma de circulación y la conducción por estas carreteras era ciertamente peligrosa. Ahora parece que todo ha cambiado, no sé si han pasado 13 años de mano dura y radares pero ahora circulan mucho más despacio y adelantan correctamente. Con honrosas excepciones, claro está.
Compramos en el mercado de un pueblo de camino, mercado que solo tiene una parada montada probablemente porque hoy no debe ser día de mercado. Tiene fruta y verdura y la señora habla inglés con relativa fluidez, es muy amable y nos informa del precio antes de servirnos cada artículo. Salimos muy cargados por una cantidad irrisoria comparada con lo que pagamos en casa por lo mismo. Yo diría que sobre una cuarta parte...
Después de un desvío la carretera asciende en zig zag durante unos cuantos km, y al llegar a la cima y canviar de vertiente aparece ante nuestros ojos el mar Adriático salpicado de islas e islotes. Es un "¡uala!!! Sincero que se nos escapa de dentro y que nos ensancha los pulmones. Bajamos hasta la linea de la costa y en Senj tomamos la carretera D8 / E65, la famosa Jadranska Magistrala que recorre toda la costa desde Eslovenia hasta Montenegro. Es una carretera preciosa que antaño era peligrosísima por los adelantamientos suicidas, y que ahora sólo es lenta por la intensidad de tráfico y el cruce de poblaciones costeras con sus rotondas y pasos de peatones. Por cierto otra vez, pasos de peatones respetados escrupulosamente también en su inmensa mayoría.
Seguimos esta carretera hasta enlazar con el viaducto de peaje que nos llevará a la isla de Krk, ahí con una buena retención principalmente por la salida del peaje pues cinco carriles desembocan en 1 solo. Luego vamos circulando por un firme perfecto hasta Porat, en el centro de la isla. Alli Park4Night aconseja una área camper que no es tal sino un parking de playa donde el vigilante, después de advertirte por activa y por pasiva que no se puede acampar, y cobrarnos 70 kn por todo el día, nos dice que el no verá nada si nos quedamos a pasar la noche. Hay 3 autocaravanas italianas y una española con toldos y mesas en el exterior, nosotros no sacamos nada porque sólo vamos a estar una noche.
El vigilante pasa luego a controlar los tickets y nos advierte que nos quiere fuera mañana a las 9. ¿Sólo a nosotros? Mañana lo veremos, pero no nos representa ningún inconveniente.
Después de comer y la siesta de rigor, nos vamos a pasar la tarde en la "playa". Las comillas son porque de playa poco, unos enormes cantos rodados que se te clavan en todas partes pero con un agua preciosa y una temperatura ideal, está bastante nublado y estamos de fábula. Nos quedamos hasta casi las 8 de la tarde. Relax...
 


Viernes, 9 de agosto: Punat - camping Konobe (Punat) 5,7 km
Empezamos bien...
El lugar, tal como reseñan los colegas de Park4Night, es idílico, sin duda: primera linea de mar, el arrullo de las olas... Pero hoy a las 7 de la mañana han venido a multarnos a todos: 2000 kn del ala, 1000 si pagas antes de 3 días. Yo no puedo decir que no me avisaron, a los compañeros el guarda no les dijo nada, pero uno se fia de las recomendaciones cuando el único responsable eres tu mismo. Nos ha salido cara la noche...
Cambiamos de planes: teníamos previsto hacer algo de playa hoy por la mañana y por la tarde cambiar de isla, pero con el disgusto - cabreo que llevamos nos apetece obsequiarnos con relax y tranquilidad, por lo que buscamos un camping cercano con playa y nos quedaremos 2 noches más en Krk. A escasos km de donde estamos está el camping Konobe, y ahí nos vamos. Acceso directo a la playa y todos los servicios.
Una vez instalados bajamos la moto y nos vamos a Punat a buscar un banco para pagar la multa, lo encontramos fácil y el trámite, aunque doloroso, no conlleva más problemas. Tomamos un café en una terraza, estamos en un inmenso puerto deportivo y pesquero con escaso interés para nosotros, así que volvemos al camping, nos tomamos un baño para quitarnos el calor y nos disponemos a hacer el vago lo que queda de día que es casi todo.
El camping no está mal pero la playa es excesivamente "familiar", es muy pequeña y hay muchas parejas jóvenes con niños, nos gustaría un poco más de tranquilidad.
Y para tranquilidad la de ahora, a las 10 menos cuarto de la noche, con la música de la discoteca de la playa a todo volumen a escasos 100 m. Es un camping de playa y veraneo, es lo que hay...


Sábado, 10 de agosto: Punat
La juerga ha durado hasta la madrugada. La disco ha cerrado sobre las 23:30, pero luego la música ambiente no ha parado aunque a un volumen mucho más bajo. Aún así se oía demasiado.
Por la mañana nos damos un baño antes de desayunar, luego desayunamos, nos preparamos y baño hasta las 11, hora en que nos duchamos y vestimos para ir a hacer un poco de turismo.
Con la moto vamos a la ciudad de Krk, que merece la pena y mucho. Es una ciudad medieval de la que quedan aún muchos restos de la muralla. Callejones estrechos de piedras pulidas por el tiempo y los millones de pasos que a veces resultan resbaladizas.
Mucha animación por la zona del puerto pero también un calor asfixiante, buscamos una terraza donde comer a la sombra y a ser posible con un poco de aire. Lo primero lo conseguimos, lo segundo es casi imposible aunque los ventiladores ayudan bastante.
Comemos muy bien, una fritura de pescado y unas verduras a la parrilla todo muy rico y regado con un par de copas de vino blanco de dudosa procedencia. Nos viene a salir por unos 25€ por cabeza, no lo encuentro caro porque el pescado es muy bueno y muy bien presentado.
Terminada la comida nos lanzamos a la exploración, pero el calor y la perspectiva de sombra agradable nos obligan a pararnos a los pocos minutos en una terraza a tomar un helado y un café, que siempre acompañan con un vaso de agua fría.
Recorremos todo el casco antiguo, pero el calor del mediodía y primera hora de la tarde hacen que esta práctica sea desaconsejable. Personalmente me empecé a notar alguno de los síntomas del golpe de calor y no tardamos en volver a guarecernos y a hidratarnos con agua mineral con hielo y limón. Tiene el mismo aspecto que un gin-tonic pero es más adecuado dadas las circunstancias.
Regresamos al camping sobre las 6 de la tarde y nos metemos en el agua casi de inmediato, tenemos necesidad de bajar la temperatura corporal como sea. Enseguida nos encontramos mucho mejor y estamos al fresco hasta que la luz empieza a bajar.
Hoy no hay disco, pero si música en la cafetería hasta altas horas. Para los que buscamos tranquilidad este no es un camping adecuado, o al menos no lo son las parcelas de la parte plana cercana a la playa. No dormimos bien.


Domingo, 11 de agosto: Punat - Camping Ulika (Porec) (153,1 km)
Como ya he dicho, es la segunda vez que visitamos Croacia y los lugares recurrentes e indispensables ya los conocemos: Dubrovnik, Split, Zadar, Sibenik, Hvar... Precisamente la otra vez no nos centramos casi nada en la península de Istria porque todas las guías la calificaban como muy turística y masificada, y en cambio nos encantó Pula y Rovinj, vistos rápido al final del viaje. Esta vez nos interesaba precisamente lo contrario, centrarnos en una zona mucho más pequeña y con especial énfasis en la costa de Istria. Las 2 anteriores poblaciones ya las conocemos, por tanto montamos campamento en otra joya: Porec.
Por internet reservamos, por si acaso, en el camping Ulika, pinta bien en la web sin más referencias. El precio es caro por lo que son los campings en Croacia pero muy barato si lo comparamos con un camping de playa en la Costa Brava en agosto: alrededor de 50€ por noche todo incluído 2 personas, en parcela de más de 100 m2.
Salir de la isla de Krk ya resulta un infierno por las colas y el calor, el puente es un cuello de botella y las retenciones, tanto para entrar como para salir, son terribles. Luego el paisaje no es ninguna maravilla y me siguen enervando las absurdas limitaciones de velocidad, casi siempre a 50 km/h, que se respetan mayoritariamente.
Tenemos que parar a comer a las 14:30 en un apartadero de una carretera secundaria bajo un sol de plomo y al lado de un vulcanizador de neumáticos. A veces viajar en Autocaravana no es todo lo guapo que parece.
Llegamos al camping por la tarde, la zona de Porec es muy turística y hay mucho tráfico. La reserva previa ha sido un acierto, ya tenemos una parecela asignada enorme y con mucha sombra. El camping es muy grande y, además de la piscina, tiene acceso a muchas zonas de baño de mar, tanto mini playas de guijarros como muelles de hormigón con escaleras. El agua absolutamente transparente, invita al baño, lo cual hacemos hasta las 6 de la tarde.
Después de una buena ducha cogemos la moto para visitar Vrsar, más al sur. Una ciudad menos visitada pero muy interesante, callejones medievales que apetece recorrer con calma, bonitas plazas y mucha tranquilidad. Las calles, como es habitual en estos cascos antiguos, son muy empinadas hasta llegar a la iglesia, habitualmente en el punto más alto para estar más cerca del cielo. Desde aqui el panorama es ciertamente hermoso a la luz del atardecer.
Hay una ruta Giacomo Casanova con un romántico mirador y alguna terraza estratégicamente colocada para tomar algo y disfrutar del placer de perder el tiempo.
Cuando se acerca la hora de cenar tomamos de nuevo la moto y nos acercamos a Porec, no sabemos a donde ir y optamos por el puerto. Nos encontramos con un puerto deportivo lleno de yates de lujo, todos ellos con sus pasarelas directamente al paseo. En algunos hay grupos de gente cenando animadamente y nos llama la atención uno en concreto en el que vemos camareros con el uniforme del restaurante de enfrente subiendo y bajando de cubierta. Una bonita forma de agasajar a los invitados...
El restaurante en si tiene muy buena pinta y los precios en la carta no parecen excesivamente caros, por lo que pedimos mesa y nos asignan una en una especie de patio adjunto. El problema es que corre poco aire, pero la atención es muy profesional y educada y nos quedamos.
Será el restaurante más elegante que visitaremos en este viaje, y la cuenta final sube algo más de lo que teníamos previsto, pero la comida está muy buena, el pescado delicioso, el vino excelente y bien explicado y servido, el postre buenísimo y el café a la altura del resto. ¿Qué más se puede pedir? Un poco de fresco, pero entiendo que no está en sus manos.
Gracias a esta cena me reconcilio un poco con la atención croata. Por primera vez en todo el viaje nos atienden con absoluta profesionalidad y amabilidad, hacen que te sientas bien recibido e importante. Supongo que en Croacia es un restaurante caro, pero el precio final viene a ser el normal en un restaurante medio en Barcelona: aperitivo (2 Aperol Spritz), una botella de vino blanco local, una ensalada, una parrillada de pescado para 2, un postre local y 2 cafés ... €. 2 copas de grappa van a cuenta de la casa.
Después de cenar vamos a dar un paseo por el puerto para ayudar la digestión y disfrutar del frescor de la noche por primera vez. Es todo lo que vemos hoy de Porec, fiesta en los barcos de lujo, discotecas atronadoras en el mismo muelle, mucha animación, mucha terraza, mucho helado...
Sobre las 11 de la noche regresamos al camping, y por contraste apenas de oye el rumor de los árboles. El camping es muy grande, pero no se oye ni una mosca.


Lunes, 12 de agosto: Porec
Nos levantamos temprano pero no mucho, aquí si que hemos descansado muy bien, no se oye ningún ruido en toda la noche y por la mañana la gente se levanta también en silencio. Una delicia.
Con la experiencia de anteayer, nos lo tomamos con calma y relax todo el día: baño y sol hasta las 12, comprar provisiones en la parada del exterior del camping muy bien surtida, por cierto (fruta y verdura, quesos y miel a precios como en Barcelona, es decir, caros), preparar la comida, hacer la siesta, probar la piscina... en definitiva, disfrutar de las vacaciones.
Sobre las 6 de la tarde vamos a ducharnos y a visitar la región con la moto. Teníamos previsto acercarnos hoy a Novigrad, pero lo cierto es que ayer apenas vimos nada de Pore? y creemos que es una ciudad más interesante que el puerto y los yates de lujo, por lo que volvemos allá y aparcamos la moto lo más cerca que nos permiten del casco antiguo.
Es un acierto porque Pore? es más que bonito. Vemos entera la Basilica Eufrasiana y paseamos por los callejones medievales y por las calles más comerciales, en plena animación turística y ocupadas por tiendas de los más variados artículos. La mayoría de edificios del centro son antiguos palacios y son una maravilla. Buscamos una terraza lo más ventilada posible para cenar pero aún así hace mucho calor, y los interiores con aire acondicionado no abundan o mantienen las puertas abiertas de par en par, con lo que apenas se nota.
Cenamos bastante bien a base de pescado a la plancha con verduras y después vamos a tomar un helado en otro sitio porque, como viene siendo desgraciadamente demasiado habitual, aqui las ganas de atender son escasas. Los helados en cambio nos los sirven unos chicos en una parada callejera super enrollados que hacen bromas a todo el mundo y preguntan y comentan. Mantenemos un corto y animado diálogo entre risas que nos ayuda a equilibrar la balanza del trato recibido.
Regresamos al camping ya noche cerrada y nos acostamos tras un ratito de tertulia al fresco en voz muy baja. ¡Qué maravilla de silencio!


Martes, 13 de agosto: Porec - Izola (46,7 km)

Otra noche deliciosa por la tranquilidad que se respira en este camping. Nos levantamos a una hora prudencial, desayunamos tranquilamente y vamos a darnos un baño rápido en el mar. No hay una playa propiamente dicha, aunque si que han habilitado algunos accesos de playa de guijarros que nos parecen algo artificiales. Nosotros usamos las escaleras directamente al mar desde unos espigones de hormigon. No hay mucha profundidad y se hace pie sobre un fondo de rocas planas bastante cómodas.

Después del baño y ducha vamos a vaciar grises y a llenar agua potable pues no sabemos qué no va a deparar el futuro, y salimos del camping con ganas de volver y hacer una estancia más larga.

Tomamos la carretera dirección Eslovenia, vamos a volver a entrar en este país tan agradable para ver algo de la poca costa que tienen y visitar las cuevas de Škocjan, de las que tenemos muy buenas referencias. Hay mucho tráfico por la carretera y seguimos con las dichosas limitaciones de velocidad absurdas, pasando de los 80 km/h que es la velocidad genérica por carretera a 70 o 60 km/h sin ninguna razón aparente y sin que se señalice el fin de la limitación en la mayoría de los casos. A medida que nos acercamos a la frontera va aumentando la densidad de tráfico y las retenciones, hasta llegar al punto de la detención total. Es mediodía, hace calor y estamos completamente parados a pocos km de la frontera. Algunos vehículos nos adelantan por el arcén para tomar una salida cercana, pero nuestro navegador nos hace seguir recto.

A la hora de comer la cosa no tiene visos de moverse, por lo que giro el asiento del conductor, Carme vigila que la cola no avance y comemos cómodamente sentados a la mesa un plato frío que llevábamos preparado. En estos casos viajar en autocaravana nos parece aún más un privilegio.

A poco más de las 2 de la tarde la cola se pone en marcha de repente y circulamos con relativa fluidez y pasamos la frontera sin más retenciones. ¿Es muy aventurado suponer que han cerrado el país durante algo más de 1 h para ir a comer? Al menos tiene toda la pinta...

En la costa eslovena hay una parada obligada: Piran. Pero nuestra guía, la Lonely Planet, afirma que el mejor pescado se come en Izola, a pocos km. Así que intentaremos aparcar en Izola, visitar Piran con la moto y regresar a cenar a Izola. Camper Stop y Park4Night señalan un parking autorizado para autocaravanas relativamente céntrico, y vamos a probar allí como primera opción con la suerte de que encontramos sitio con toma de corriente incluida. El precio, como es habitual en estas latitudes, es de camping, pero nos resulta cómodo: 22 € por 24 h y se puede pagar con la aplicación para móvil Easy Park, que ya uso en España.

Una vez instalados bajamos la moto y nos vamos a Piran, hace bastante calor y no llevamos ninguna chaqueta ni impermeable, hace un sol de justicia.

Piran es sencillamente precioso. Originalmente fue un puerto pesquero y lo sigue siendo, hasta el punto que la plaza principal, la más vistosa y ultrafotografiada Tartinijev Trg fue precisamente el puerto hasta que fue rellenado en 1894 y cubierto de marmol rosa. Uno de sus estremos desemboca en el actual puerto resultando un conjunto muy pintoresco y curioso.

Nos volvemos a encontrar con la típica ciudad medieval con callejuelas empinadas que ascienden hasta la catedral de San Jorge, de inspiración renacentista italiana y con el "campanile" separado de la iglesia. No en vano Piran estuvo bajo el dominio veneciano durante 5 largos siglos. Es indispensable subir a este campanario para disfrutar de unas espléndidas vistas de Piran, la plaza, la península y el mar.

De regreso nos acercamos a los espigones, habilitados como baños públicos. Allí la gente se baña en el mar, toma el sol sobre las rocas o en el paseo o disfruta del "dolce far niente" en cualquiera de las numerosas terrazas. Nosotros optamos por esto último y nos tomamos unos spritz mientras vemos como los chavales se lo pasan bomba dejándose azotar por las olas rompientes.

Cuando ya decae la tarde tomamos de nuevo la moto y regresamos a Izola a buscar donde cenar. La guía recomienda el Marina, restaurante del hotel del mismo nombre y ahí vamos como primera opción. Nos parece un sitio bastante refinado aunque la guía asegura que no es caro, pero nos dicen que no podemos comer si no tenemos reserva. ¡Mala suerte! Vamos a la aventura y a pocos metros encontramos un restaurante de aspecto mucho más sencillo con una agradable terraza, el Ribi?. Hay bastante gente a pesar de que es temprano (el Marina estaba vacío) y esto es buena señal. Los platos están fotografiados y tienen muy buena pinta, y hay mesas libres. La verdad es que comemos muy bien, pescado y marico fresco a la plancha delicioso, siempre acompañado de verduras y que constituye un copioso plato único. A mitad de la cena vemos que la dueña (suponemos) y varios camareros corren a desalojar las mesas exteriores. al poco rato empezamos a oir algún trueno y hacia el final de la cena empieza a caer el preludio del Diluvio Universal. ¡Y nosotros en moto, en camiseta y sin trajes de agua!!!! En un momento en que parece que la cantidad de agua que cae ya no es una ducha de hidromasaje me armo de valor y me voy en la moto a la autocaravana a buscar los impermeables. Llueve bastante y me pierdo, pero lo consigo no sin terminar empapado. Por suerte no hace nada de frío y la ropa mojada no es un grave problema, pero aún así, y a la vista de que ya no hay gente esperando para mesa, pedimos otro café y unos gin-tonics para hacer tiempo y esperar a que escampe. A cubierto, con la seguridad de que nos podremos proteger de la lluvia y con una temperatura agradable, disfrutamos de una agradable velada viendo llover a cántaros. La cuenta, al final, hace que no podamos dejar de recomendar este restaurante por su excelente relación calidad-precio.

Cuando regresamos a la autocaravana la lluvia ya no es una amenaza. Dejamos la moto fuera y nos acostamos muy satisfechos pr el día que hemos tenido.



Miércoles, 14 de agosto: Izola - Škocjan - Monteccio Maggiore (279,7 km)

Para hoy teníamos la intención de recuperar una asignatura pendiente del anterior viaje, el castillo de Predjama muy cerca de las populares cuevas de Postojna. Habitualmente se visitan juntas las 2 atracciones, cueva y castillo, pero nosotros nos quedamos solo con las cuevas y hemos leido que el castillo también es espectacular. Pero como las cuevas de Postojna ya las visitamos, nos llamaban la atención otras cuevas quizás no tan conocidas, Škocjan, pero de las que teníamos muy buenas referencias a través del relato de nuestros amigos Loli y Conrad y de la guía que llevábamos. Después de la experiencia de Plitvice procuramos darnos un poco de prisa y llegar a la hora de abertura, a las 10 de la mañana. Hacemos bien, no tenemos ningún problema para entrar y encontrar sitio en la zona reservada para las autocaravanas, pero cuando nos ponemos en la cola ya se ha completado el primer grupo y tenemos que esperar al segundo, entrada a las 11. Es un mal menor y nos esperamos.

Cuando se forma nuestro grupo ya vemos que la cola de los que van llegando empieza a ser desalentadora, y cuando con el grupo pasamos cerca de la entrada de vehículos vemos que hay un considerable atasco para acceder al parking que se ha llenado en poco rato.

Hacemos un corto recorrido a pie hasta la entrada de las cuevas. Allí nos distribuyen en grupos según idiomas: inglés, alemán e italiano/esloveno. Decidimos acoplarnos a este último, creemos que entenderemos mejor las explicaciones en italiano que en inglés, y salimos los últimos. La chica que nos hace de guía hace las explicaciones primero en esloveno y luego en italiano, y lo podemos seguir muy bien. Las cuevas de Škocjan están formadas por el desfiladero subterráneo excavado por el río Reka. El recorrido es cómodo y apto para todos, muy bien acondicionado aunque no es accesible como Postojna, hay bastantes escaleras. En el interior no se pueden hacer fotos ni vídeos, nos ordenan que guardemos los móviles y nos advierten que estaremos constantemente vigilados por las cámaras de seguridad; por tanto, y lamentándolo mucho, no os puedo mostrar fotos del interior. Si queréis disfrutar del espectáculo de las cuevas de Škocjan no tendréis más remedio que hacerme caso e ir allí, no os arrepentiréis y regresaréis a casa sin fotos pero con la sensación de haber visto una de las grandes maravillas de nuestro mundo.

Efectivamente las cuevas de Škocjan son un espectáculo impresionante, en nuestra opinión mejores que las de Postojna. Pasada la zona típica de estalactitas y estalagmitas, accedemos a algunas de las salas más grandes que os podáis imaginar, todo iluminado de forma que nos sentimos rodeados de magia y misterio. Más adelante el desfiladero del Reka, unas estrechas gargantas como tantas habremos recorrido que si a la luz del día impresionan, no os podéis imaginar la sensación cuando las visitamos bajo tierra. a nosotros nos impactaron. En muchos tramos la guía nos muestra los vestigios del antiguo trazado que recorrían los primeros turistas que visitaron estas cuevas, auténticos aventureros no sin cierto riesgo.

No quiero extenderme mucho más en la descripción de esta atracción, os recomiendo mucho que la incluyáis en vuestro viaje a Eslovenia con la seguridad de que viviréis una grata experiencia.

A la salida se nos ofrece la posibilidad de regresar al parking directamente en un ascensor o continuar el paseo al aire libre y realizar una tranquila ascensión de unos 30' hasta el centro de información. Nosotros optamos por esta segunda opción y gracias a ello os puedo mostrar algunas fotos tomadas con el móvil a la salida.

Llegados al parking comemos en la autocaravana. Observamos que las colas se han diluido y todo está tranquilo, nos parece que venden tickets para visitas inmediatas, por lo que al mediodía parece ser una buena hora.

Quedamos con unos amigos que están de turismo por la zona y pasamos un rato agradable de tertulia en la autocaravana, pero no podemos extendernos mucho pues ellos todavía tienen que hacer el check-in en la casa de turismo rural que han reservado. Así pues que con esta visita y esta reunión terminamos nuestro viaje por tierras eslovenas. Con tranquilidad y sin prisas le pedimos a María que nos lleve a casa, así hoy podremos hacer unos km y rebajar el cansancio de los próximos días.

Con la sensación de que el viaje se acaba cruzamos la frontera con Italia ysobre las 8 de la tarde buscamos un lugar donde pasar la noche de camino. Las aplicaciones nos muestran una área municipal de pago en Monteccio Maggiore, en la región del Veneto y que apenas nos hace desviar de la ruta, tiene acceso directo desde la autopista. Con el navegador la encontramos sin dificultad, está en la ciudad en un barrio muy tranquilo. Es muy nueva, tiene todos los servicios incluida la luz, vigilancia por cámaras y, cuando llegamos nosotros, no hay nadie. Si no recuerdo mal el precio es de 6 € y se paga únicamente con tarjeta contact-less.

Nos instalamos, cenamos, lectura y a dormir.



Area di sosta Comunale: N 45º 29' 56,89" E 11º 25' 31,06"

Jueves, 15 de agosto: Monteccio Maggiore - La Voulte-sur-Rhône (672,2 km)
El área ha resultado ser perfecta, mínima desviación de la ruta, todos los servicios y la tranquilidad necesaria para un buen descanso. Para quien lo necesite, cerca hay de todo, pero hoy es el “Ferragosto”, el día que en Italia todo el mundo se va a la playa o a la montaña a pasar el día y las ciudades quedan desiertas.
Salimos después de repostar y antes de entrar en la autopista cargamos gas-oil, cerca de 0,30€ por litro más barato.
Luego el viaje es plácido. Decidimos tomar la vía del norte, por Torino y el túnel de Frejus, 20 min. más lenta y bastante más cara por los 62€ del peje del túnel, pero infinitamente más bonita y relajada que el infierno de la ruta de Génova. Hay muy poco tráfico y la autopista, en general, es excelente. También hay muchos túneles, pero no hay apenas camiones y los carriles son anchos, nada que ver.
Comemos aún en Italia y seguimos ruta parando religiosamente cada 2 h y cambiando de conductor, con lo que se hace más llevadero y descansado.
A las 7 de la tarde buscamos donde parar y por CamperContact encontramos un parking de un Intermarché con servicios y, por lo visto, tranquilo. No nos hemos de desviar mucho, hoy está cerrado y el parking está vacio, pero parece tranquilo. Hay un kiosko pizzeria abierto hasta las 21:30 y encargamos unas pizzas para cenar que, sin ser ninguna maravilla, no están mal. Para quien le pueda interesar, hay lavadora y secadora con monedas, camper service con fichas que se compran en la gasolinera (hasta las 19:30) y gasolinera a precios aceptables.
Al poco rato aparece una autocaravana alemana con familia numerosa incluída. Ya no dormiremos solos...


Viernes, 16 de agosto: La Voulte-sur-Rhône - Pals - Sant Andreu de Llavaneres (538,4 km)
Noche tranquila aunque con el sordo rumor de fondo de una fábrica contigua. El Hipermarché abre a las 8:30, pero desde antes vienen coches para la gasolinera y el autolavado. Cuando abren nosotros nos acercamos para comprar un par de botellas de agua y el parking se va llenando rápidamente de coches, hasta el punto de que cuando nos vamos ya vienen a aparcar a nuestra zona, la más alejada de la entrada.
Nos ponemos en marcha a las 9:30 y no tenemos que volver atrás para retomar la autopista, por tanto es un buen sitio para una etapa pues no obliga a desviarse apenas.
El día está totalmente despejado y la temperatura va subiendo, aunque se mantendrá en unos moderados 25-27 grados que nos permiten circular con las ventanillas abiertas y sin el aire acondicionado, que procuramos evitar en lo posible por los problemas de garganta que suele provocar.
Esta parte de las autopistas francesas lleva ya más tráfico y muchos camiones, la conducción ya no es tan relajada como ayer aunque por fortuna no sufrimos retenciones, no pueden decir lo mismo los que circulan en sentido contrario.
Llegamos a Pals a las 14:30. Viene ya a ser un clásico el terminar el viaje con una paella de pescado en un restaurante de la playa al que solemos ir varias veces al año, pero hoy no están inspirados. Demasiado personal nuevo de temporada y falta el camarero con experiencia que organice el trabajo, esto se traduce en que todos van desbordados y los clientes mal servidos, nosotros tenemos que esperar una barbaridad para casi todo, no nos traen pan, los cafés los tenemos que pedir tres veces y la cuenta cuatro, mientras que otras mesas son servidas al momento. El próximo año quizás cambiemos...
Y prácticamente aqui acaba la historia, a las 7 de la tarde la autocaravana está aparcada en el mismo sitio que el primer día, el 28 de julio, pero con más de 4000 km más en el contador.


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