Extremadura Abril de 2010

Nos ha extra˝ado no encontrarádemasiados relatosásobre viajes a Extremadura, lo que nos ha decidido a relatar el nuestro.

Aurelio y M¬ Jes˙s Semana Santa 2010
Introducciˇn
Nos ha extrañado no encontrar demasiados relatos sobre viajes a Extremadura, lo que nos ha decidido a relatar el nuestro. Debido a nuestra falta de información nos hemos llevado una grata sorpresa, pues Extremadura en esta época del año está preciosa, la multitud de colores que puedes encontrar en sus prados es alucinante, verde, amarillo, lila, blanco, marrón, todos ellos procedentes de la vegetación y la cantidad de agua que contienen la hace verdaderamente preciosa, así como la vista de la sierra de Gredos de fondo en sus valles del norte, también tenemos que destacar que ha sido un invierno en el que ha nevado y llovido bastante, lo cual ayuda a que la primavera sea muy esplendorosa. Este viaje lo recomendamos a quien guste disfrutar de la naturaleza y sus parajes.

1 de abril
Iniciamos el viaje desde Valencia el día 1 de abril a las 11 horas de la mañana y llegamos a Mérida sobre las 19 horas. Aparcamos en el párking Hernán Cortés, situado al lado del Centro de Atención al Visitante, muy tranquilo. Tiene área de servicio para autocaravanas. Nos costó 22 euros 2 noches. Está muy cercano al teatro, anfiteatro y circo romanos, tiendas, restaurantes y el casco antiguo de la ciudad. 
Esa misma tarde nos dio tiempo de dar una vuelta por Mérida y visitar las ruinas romanas que hay a pie de calle. así como disfrutar de su agradable paseo por el río Guadiana. 

Iniciamos el viaje desde Valencia el día 1 de abril a las 11 horas de la mañana y llegamos a Mérida sobre las 19 horas. Aparcamos en el párking Hernán Cortés, situado al lado del Centro de Atención al Visitante, muy tranquilo. Tiene área de servicio para autocaravanas. Nos costó 22 euros 2 noches. Está muy cercano al teatro, anfiteatro y circo romanos, tiendas, restaurantes y el casco antiguo de la ciudad. 

Esa misma tarde nos dio tiempo de dar una vuelta por Mérida y visitar las ruinas romanas que hay a pie de calle. así como disfrutar de su agradable paseo por el río Guadiana. 



2 de abril
El día 2 de abril lo dedicamos exclusivamente a visitar las ruinas romanas y museos, que por 12 euros adultos y 6 los visitantes de entre 8 y 18 años te permite visitar los 7 monumentos, Teatro/Anfiteatro y Circo romanos, la Casa Anfiteatro, Cripta Santa Eulalia, Alcazaba, Casa Mitreo/Columbarios, Zona Arqueológica de Morería, el Museo Romano es gratuito por la tarde, por la mañana cuesta 3 euros.
Por supuesto que hicimos alguna que otra paradita para probar el jamón ibérico y las ricas “tostas” que desde 1 a 3 euros se pueden degustar, el jamón mejor comprarlo en la provincia de Badajoz.

El día 2 de abril lo dedicamos exclusivamente a visitar las ruinas romanas y museos, que por 12 euros adultos y 6 los visitantes de entre 8 y 18 años te permite visitar los 7 monumentos, Teatro/Anfiteatro y Circo romanos, la Casa Anfiteatro, Cripta Santa Eulalia, Alcazaba, Casa Mitreo/Columbarios, Zona Arqueológica de Morería, el Museo Romano es gratuito por la tarde, por la mañana cuesta 3 euros.

Por supuesto que hicimos alguna que otra paradita para probar el jamón ibérico y las ricas “tostas” que desde 1 a 3 euros se pueden degustar, el jamón mejor comprarlo en la provincia de Badajoz.



3 de abril

El día 3 de abril visitamos Trujillo, aparcamos en la plaza de toros, a la entrada del pueblo, subimos al castillo (la entrada nos costó 1,40 euros por persona) desde el cual disfrutamos de las maravillosas vistas. Deambulamos por las calles del pueblo y la Plaza Mayor, encantadores, y compramos dulces típicos, puesto que la cultura islámica les dejó como legado todo un recetario culinario impresionante, a destacar también la morcilla patatera y la torta de El Casar.

Desde Trujillo nos encaminamos hacia Cáceres, aparcamos en el Albergue Municipal Ciudad de Cáceres, donde disponemos de área de servicio para autocaravanas y parking gratuitos. Muy bien comunicado con el casco antiguo de la ciudad. Esa misma tarde nos dimos un gran paseo por la ciudad, visitando algibes árabes y museos, gratuitos todos. Tuvimos la suerte de que cayó un pequeño chaparrón y vimos cómo los algibes recogían el agua.  También existe la posibilidad de realizar una visita nocturna guiada por 5 euros por persona, muy interesante. Como nuestros hijos se habían cansado de subir y bajar cuestas los dejamos en el auto (ya tienen 17, 14 y 13 años) y nos dimos un paseo nocturno por la ciudad, encantador.
Desde Trujillo nos encaminamos hacia Cáceres, aparcamos en el Albergue Municipal Ciudad de Cáceres, donde disponemos de área de servicio para autocaravanas y parking gratuitos. Muy bien comunicado con el casco antiguo de la ciudad. Esa misma tarde nos dimos un gran paseo por la ciudad, visitando algibes árabes y museos, gratuitos todos. Tuvimos la suerte de que cayó un pequeño chaparrón y vimos cómo los algibes recogían el agua.  También existe la posibilidad de realizar una visita nocturna guiada por 5 euros por persona, muy interesante. Como nuestros hijos se habían cansado de subir y bajar cuestas los dejamos en el auto (ya tienen 17, 14 y 13 años) y nos dimos un paseo nocturno por la ciudad, encantador.



4 de abril
El día 4 de abril cargamos el auto de agua y vaciamos depósitos de grises y negras y nos encaminamos hacia el Valle del Jerte en busca de la floración de los cerezos. Nos decepcionamos bastante, pues este año la floración está muy atrasada y no pudimos verlo en todo su esplendor, ya que este invierno ha nevado y llovido bastante. Aun así nos dimos un paseo por el pueblo de Jerte, tiene una zona del río muy bonita para disfrutar de un relajado paseo, donde también hay un parque en el que los más pequeños pueden divertirse un rato.
De aquí fuimos a Cabezuela del Valle, pudiendo aparcar sin problemas frente a la Oficina de Turismo, donde pernoctamos junto a otras autos, a orillas del río Jerte. Muy agradable y silencioso. El paseo por este pueblo también merece la pena. Aquí compramos el famoso “Pimentón de la Vera”, fué donde más barato lo encontramos, en los demás sitios hasta duplicaba el precio. También fué donde nos pudimos hacer las mejores fotografías junto a los típicos cerezos del valle, pues era donde más florecidos estaban, debido a la pequeña diferencia de temperatura entre Cabezuela del Valle y El Jerte.

El día 4 de abril cargamos el auto de agua y vaciamos depósitos de grises y negras y nos encaminamos hacia el Valle del Jerte en busca de la floración de los cerezos. Nos decepcionamos bastante, pues este año la floración está muy atrasada y no pudimos verlo en todo su esplendor, ya que este invierno ha nevado y llovido bastante. Aun así nos dimos un paseo por el pueblo de Jerte, tiene una zona del río muy bonita para disfrutar de un relajado paseo, donde también hay un parque en el que los más pequeños pueden divertirse un rato.

De aquí fuimos a Cabezuela del Valle, pudiendo aparcar sin problemas frente a la Oficina de Turismo, donde pernoctamos junto a otras autos, a orillas del río Jerte. Muy agradable y silencioso. El paseo por este pueblo también merece la pena. Aquí compramos el famoso “Pimentón de la Vera”, fué donde más barato lo encontramos, en los demás sitios hasta duplicaba el precio. También fué donde nos pudimos hacer las mejores fotografías junto a los típicos cerezos del valle, pues era donde más florecidos estaban, debido a la pequeña diferencia de temperatura entre Cabezuela del Valle y El Jerte.



5 de abril
El día 5 de abril volvimos en dirección a El Jerte, donde a unos 2 kilómetros antes de llegar aparcamos en el párking que hay al lado mismo de la carretera, donde indica Garganta de los Infiernos, para desde allí iniciar la excursión de “Los Pilones”. Los parajes son preciosos, se puede subir al mirador del Manto de la Virgen, es una cascada que en invierno está congelada dando forma de dicho manto. Nos costó alrededor de una hora llegar al final de la ruta, donde el curso del río forma unas piscinas naturales sobre piedra caliza impresionantes, eso sí, el agua está congelada en esta época del año. A la vuelta comimos un plato combinado en el restaurante que hay en el camping al inicio de la ruta. No tiene mucha variedad y requiere algo de paciencia para que te sirvan, pero para salir del paso está bien de precio.

El día 5 de abril volvimos en dirección a El Jerte, donde a unos 2 kilómetros antes de llegar aparcamos en el párking que hay al lado mismo de la carretera, donde indica Garganta de los Infiernos, para desde allí iniciar la excursión de “Los Pilones”. Los parajes son preciosos, se puede subir al mirador del Manto de la Virgen, es una cascada que en invierno está congelada dando forma de dicho manto. Nos costó alrededor de una hora llegar al final de la ruta, donde el curso del río forma unas piscinas naturales sobre piedra caliza impresionantes, eso sí, el agua está congelada en esta época del año. A la vuelta comimos un plato combinado en el restaurante que hay en el camping al inicio de la ruta. No tiene mucha variedad y requiere algo de paciencia para que te sirvan, pero para salir del paso está bien de precio.

Por la tarde nos dirigimos al Parque Natural de Monfragüe, aparcamos sin problemas en Villarreal de San Carlos. Dimos una vuelta por la pequeña localidad y visitamos el Centro de Interpretación del Agua y el Centro de Interpretación del Parque Natural de Monfragüe, muy interesantes. También nos informamos sobre las rutas que desde allí podíamos hacer. 

Como llevábamos llenos los depósitos de aguas grises y negras y la ducha era imprescindible, nos fuimos a pernoctar al Camping Monfragüe, donde las autos podemos pernoctar y utilizar todos los servicios del cámping desde las 21 horas hasta las 9 horas del día siguiente por 9,50 euros.



6 de abril
El día 6 de abril lo dedicamos a recorrer el Parque de Monfragüe. Aparcamos en Villarreal de San Carlos, antes de entrar a la localidad, pasado un pequeño párking que hay a la derecha, se toma un camino a la izquierda que bordea la pequeña población, dando paso a una explanada donde aparcamos junto a otras autos. Desde allí realizamos la ruta al Cerro Gimio, donde con prismáticos en mano “imprescindibles”, pudimos ver desde lo alto un nido de buitre negro, el cual estaba incubando sus huevos y disfrutamos de sus maravillosas vistas sobre el río Tajo, desde allí se puede ver el Salto del Gitano desde la otra orilla del río, así como el Castillo de Monfragüe. La ruta es encantadora, pues la vegetación es espectacular, se pueden distinguir perfectamente las flores lilas, amarillas y blancas del cantueso, la retama y la jara. 
Volvimos a la autocaravana a comer. Tomamos café en el restaurante de Villarreal y pudimos comprobar que a las 15,30 ya no servían comidas, si se tiene previsto comer allí se debería reservar y llegar sobre las 14 horas, pues se suele llenar en esta época del año.

El día 6 de abril lo dedicamos a recorrer el Parque de Monfragüe. Aparcamos en Villarreal de San Carlos, antes de entrar a la localidad, pasado un pequeño párking que hay a la derecha, se toma un camino a la izquierda que bordea la pequeña población, dando paso a una explanada donde aparcamos junto a otras autos. Desde allí realizamos la ruta al Cerro Gimio, donde con prismáticos en mano “imprescindibles”, pudimos ver desde lo alto un nido de buitre negro, el cual estaba incubando sus huevos y disfrutamos de sus maravillosas vistas sobre el río Tajo, desde allí se puede ver el Salto del Gitano desde la otra orilla del río, así como el Castillo de Monfragüe. La ruta es encantadora, pues la vegetación es espectacular, se pueden distinguir perfectamente las flores lilas, amarillas y blancas del cantueso, la retama y la jara. 

Volvimos a la autocaravana a comer. Tomamos café en el restaurante de Villarreal y pudimos comprobar que a las 15,30 ya no servían comidas, si se tiene previsto comer allí se debería reservar y llegar sobre las 14 horas, pues se suele llenar en esta época del año.

 

La tarde la dedicamos a recorrer todos los miradores, con suficiente espacio para aparcar el auto, desde los cuales disfrutamos de la fauna del parque. Pudimos ver desde el Mirador del Salto del Gitano los nidos, crías y parejas del buitre leonado y la cigüeña negra, así como alguna águila. Desde el mirador de La Tajadilla pudimos observar un grupo de ciervos que pastaba al otro lado de la ladera, así como una pareja de alimoches y un cormorán real (estos últimos gracias a los prismáticos de largo alcance de una pareja de alemanes con la cual intercambiamos información). También pudimos oir los gritos de un jabalí, al que no pudimos localizar visualmente. Fué todo muy impresionante.

Volvimos a dormir en el párquing de Villarreal de San Carlos, lugar muy silencioso, y acompañados por cuatro autos más.

El día 7 de abril iniciamos la vuelta hacia Valencia. Esperando deseosos la siguiente salida con nuestra auto.

 



Aurelio y M¬ Jes˙s

Viajar en Autocaravana
Con el soporte de Autosuministres Motor, S.A.



© Viajar en Autocaravana, 2006