Por tierras burgalesas

En la comunidad autónoma de Castilla-León se encuentra la provincia de Burgos, lugar escogido como destino para pasar los cinco días que teníamos de descanso en Semana Santa.

Familia Tiramillas Semana Santa 2009
Introducción
En la comunidad autónoma de Castilla-León se encuentra la provincia de Burgos, lugar escogido como destino para pasar los cinco días que teníamos  de descanso en Semana Santa. La ignorancia nos llevó a creer que podríamos visitar la zona en poco tiempo, pero una vez in situ descubrimos ante nuestra sorpresa que la ruta inicial que habíamos elaborado debía ser modificada para centrarnos exclusivamente en tres comarcas de las diez que tiene  para poder conocer la zona íntegramente, sin prisas pero sin pausas, disfrutando de cada lugar el tiempo que fuera necesario, respirando profundamente su historia, sufriendo su inestable clima y deleitándonos con su deliciosa gastronomía. Así pues dejaríamos para más adelante el resto.
Realizamos una ruta en círculo acariciando la Sierra de la Demanda, Burgos y Arlanza.
Durante estos días nos acompañaron pueblos medievales, desfiladeros rodeados de verdes  bosques, extensas llanuras, ríos de gélidas aguas, cascadas, ermitas, castillos, iglesias conventos y sobre todo lo que nos había traido hasta este lugar, historia, muchísima historia refugiada entre estas cordilleras y sierras.
Recorrimos parte del camino que según “El Cantar” recorrió el Cid camino a su destierro.
Comenzamos por Stº Domingo de Silos, Covarrubias, Lerma, Burgos, Ibeas de Juarros y finalmente Atapuerca.

En la comunidad autónoma de Castilla-León se encuentra la provincia de Burgos, lugar escogido como destino para pasar los cinco días que teníamos  de descanso en Semana Santa. La ignorancia nos llevó a creer que podríamos visitar la zona en poco tiempo, pero una vez in situ descubrimos ante nuestra sorpresa que la ruta inicial que habíamos elaborado debía ser modificada para centrarnos exclusivamente en tres comarcas de las diez que tiene  para poder conocer la zona íntegramente, sin prisas pero sin pausas, disfrutando de cada lugar el tiempo que fuera necesario, respirando profundamente su historia, sufriendo su inestable clima y deleitándonos con su deliciosa gastronomía. Así pues dejaríamos para más adelante el resto.

Realizamos una ruta en círculo acariciando la Sierra de la Demanda, Burgos y Arlanza. Durante estos días nos acompañaron pueblos medievales, desfiladeros rodeados de verdes  bosques, extensas llanuras, ríos de gélidas aguas, cascadas, ermitas, castillos, iglesias conventos y sobre todo lo que nos había traido hasta este lugar, historia, muchísima historia refugiada entre estas cordilleras y sierras.

Recorrimos parte del camino que según “El Cantar” recorrió el Cid camino a su destierro. Comenzamos por Stº Domingo de Silos, Covarrubias, Lerma, Burgos, Ibeas de Juarros y finalmente Atapuerca.



9/04/2009 Jueves.
Salimos muy temprano de Badalona para recoger nuestra Tiramillas que esperaba ya preparada para comenzar nuestra aventura por tierras de Castilla. Sobre las 8h 30 salimos dirección Zaragoza sin encontrar retenciones en el peaje de Martorell al que le tenemos especial respeto. Tras cruzar la ciudad de Zaragoza  nos adentramos  en la provincia de Soria por la nacional 232 descubriendo  paisajes deslumbrantes.. Tras pasar esta ciudad nos encontramos una explanada de tierra y como teníamos hambre decidimos parar para comer. Al  mirar por la ventana nos sorprendió un rótulo de madera donde había escrito “ Valonsadero” ya que nuestras hijas habían ido a una guardería con ese mismo nombre y desconocíamos el significado del mismo. Después de comer paseamos por la zona, un lugar totalmente adaptado como zona lúdica con carril de bici. Hacía mucho frio y no había mucha gente por el lugar pero un atrevido lugareño había salido a caminar y decidimos preguntarle sobre el lugar. Nos informó que ese gran terreno había sido legado al ayuntamiento por una señora muy rica con el propósito de que jamás se construyeras en  él y se utilizara como zona de ocio. Según el lugareño los Sorianos se esmeran  en cuidar y mimar el lugar y damos fe de ello. El monte con el mismo nombre nos vigilaba a lo lejos.
Tras el breve descanso seguimos nuestro camino hacia el primer destino marcado de la provincia de Burgos. 
Cuando llegamos a Stº Domingo de Silos el cielo tenía un manto de nubes espesas y negras  amenazando tormenta y el viento azotaba con verdadera fuerza por lo que decidimos  estacionar  en el  aparcamiento de tierra muy cercano a la localidad y descansar con una siesta ya que el clima  invitaba a ello y esperábamos que cesara.
Nos abrigamos bien y nos introdujimos por las estrechas y adoquinadas calles  del conjunto urbano hasta llegar a la plaza del pueblo donde encontramos el monasterio con su claustro románico que atesora el viejo cenobio de Santo Domingo. Dentro de la iglesia se iba a producir en breves momentos algo que dejaría maravillados los oídos de casi  todos los asistentes. Los monjes iban a  cantar en gregoriano la misa vespertina del jueves Santo y el recinto estaba a rebosar. Durante un buen rato los oídos nos dejaron llevar  junto a los sentidos en un ambiente de paz y sosiego interior que invitaba a la reflexión.
Al salir nos dirigimos hacia la loma del pequeño montículo donde hay una ermita y varias tumbas de piedra gris. Desde este rincón pudimos divisar Silos en todo su esplendor y con la mejor luz del día, la de tarde.
Mientras  regresábamos a la auto  el cielo se volvió oscuro y comenzó a caer una tímida lluvia que pronto se convirtió en una tormenta desmesurada, con relámpagos, truenos y un viento sacados de una peli de miedo.
En ese aparcamiento se podía pernoctar, pero estaba muy desprotegido y el  aire balanceaba la auto con lo cual no hubiéramos estado tranquilos así que  decidimos seguir el camino para encontrar un lugar recogido.
Sobre las 19h llegamos a Covarrubias pero los aparcamientos que pudimos ver estaban completos  por lo que decidimos pasar de largo hasta Puentedura  para volver al día siguiente.
Un forero de Acpasion nos comentó que en este pueblo se podía pernoctar tras cruzar el puente de piedra a  mano izquierda, así que allí nos dirigimos. Encontramos un lugar  refugiado del  viento y parecía  también un lugar muy tranquilo.
Mientras las chicas se quedaban en  la auto jugando una partida del Rumi asustadas por el frio que hacía fuera, nosotros dos nos abrigamos bien   para descubrir el pueblo. Éramos los únicos forasteros  y los lugareños nos miraban especialmente. Encima del campanario de la vieja y casi derruida iglesia descansaba una  gran cigüeña que también nos observaba, una estampa típica en estas tierras. En la plaza había un café  donde las familias saboreaban  los últimos momentos de la tarde y veían despedirse el día tras las nubes.
Regresamos a la auto buscando el calor de la calefacción ya que nos habíamos quedados helados. 
Sobre las cuatro de la madrugada un vehículo aparcó justo  a nuestro lado con la música a tope  realizando su propia fiesta sin ser conscientes de que allí había una autocaravana  (algo extremadamente extraño en el pueblo) y algunas viviendas, con lo cual perturbó nuestro descanso hasta bien entrada la mañana.

Salimos muy temprano de Badalona para recoger nuestra Tiramillas que esperaba ya preparada para comenzar nuestra aventura por tierras de Castilla. Sobre las 8h 30 salimos dirección Zaragoza sin encontrar retenciones en el peaje de Martorell al que le tenemos especial respeto. Tras cruzar la ciudad de Zaragoza  nos adentramos  en la provincia de Soria por la nacional 232 descubriendo  paisajes deslumbrantes.. Tras pasar esta ciudad nos encontramos una explanada de tierra y como teníamos hambre decidimos parar para comer. Al  mirar por la ventana nos sorprendió un rótulo de madera donde había escrito “ Valonsadero” ya que nuestras hijas habían ido a una guardería con ese mismo nombre y desconocíamos el significado del mismo. Después de comer paseamos por la zona, un lugar totalmente adaptado como zona lúdica con carril de bici. Hacía mucho frio y no había mucha gente por el lugar pero un atrevido lugareño había salido a caminar y decidimos preguntarle sobre el lugar. Nos informó que ese gran terreno había sido legado al ayuntamiento por una señora muy rica con el propósito de que jamás se construyeras en  él y se utilizara como zona de ocio. Según el lugareño los Sorianos se esmeran  en cuidar y mimar el lugar y damos fe de ello. El monte con el mismo nombre nos vigilaba a lo lejos.

Tras el breve descanso seguimos nuestro camino hacia el primer destino marcado de la provincia de Burgos. 

Cuando llegamos a Stº Domingo de Silos el cielo tenía un manto de nubes espesas y negras  amenazando tormenta y el viento azotaba con verdadera fuerza por lo que decidimos  estacionar  en el  aparcamiento de tierra muy cercano a la localidad y descansar con una siesta ya que el clima  invitaba a ello y esperábamos que cesara.

Nos abrigamos bien y nos introdujimos por las estrechas y adoquinadas calles  del conjunto urbano hasta llegar a la plaza del pueblo donde encontramos el monasterio con su claustro románico que atesora el viejo cenobio de Santo Domingo. Dentro de la iglesia se iba a producir en breves momentos algo que dejaría maravillados los oídos de casi  todos los asistentes. Los monjes iban a  cantar en gregoriano la misa vespertina del jueves Santo y el recinto estaba a rebosar. Durante un buen rato los oídos nos dejaron llevar  junto a los sentidos en un ambiente de paz y sosiego interior que invitaba a la reflexión.

Al salir nos dirigimos hacia la loma del pequeño montículo donde hay una ermita y varias tumbas de piedra gris. Desde este rincón pudimos divisar Silos en todo su esplendor y con la mejor luz del día, la de tarde.

Mientras  regresábamos a la auto  el cielo se volvió oscuro y comenzó a caer una tímida lluvia que pronto se convirtió en una tormenta desmesurada, con relámpagos, truenos y un viento sacados de una peli de miedo.

En ese aparcamiento se podía pernoctar, pero estaba muy desprotegido y el  aire balanceaba la auto con lo cual no hubiéramos estado tranquilos así que decidimos seguir el camino para encontrar un lugar recogido.

Sobre las 19h llegamos a Covarrubias pero los aparcamientos que pudimos ver estaban completos  por lo que decidimos pasar de largo hasta Puentedura  para volver al día siguiente.

Un forero de Acpasion nos comentó que en este pueblo se podía pernoctar tras cruzar el puente de piedra a  mano izquierda, así que allí nos dirigimos. Encontramos un lugar  refugiado del  viento y parecía  también un lugar muy tranquilo.

Mientras las chicas se quedaban en  la auto jugando una partida del Rumi asustadas por el frio que hacía fuera, nosotros dos nos abrigamos bien para descubrir el pueblo. Éramos los únicos forasteros  y los lugareños nos miraban especialmente. Encima del campanario de la vieja y casi derruida iglesia descansaba una  gran cigüeña que también nos observaba, una estampa típica en estas tierras. En la plaza había un café  donde las familias saboreaban  los últimos momentos de la tarde y veían despedirse el día tras las nubes.

Regresamos a la auto buscando el calor de la calefacción ya que nos habíamos quedados helados. Sobre las cuatro de la madrugada un vehículo aparcó justo  a nuestro lado con la música a tope  realizando su propia fiesta sin ser conscientes de que allí había una autocaravana  (algo extremadamente extraño en el pueblo) y algunas viviendas, con lo cual perturbó nuestro descanso hasta bien entrada la mañana.



10/ 04/ 2009 Viernes
El viernes Santo lo recordaremos especialmente porque amaneció regalándonos una estampa inusual para nosotros. Nevaba y la lluvia no dejaba que cuajara, así que desayunamos nuestro chocolate caliente mientras veíamos  nevar  al son del chumba- chumba  del coche de al lado que todavía no se había ido. Tras el desayuno retrocedimos unos km hasta Covarrubias y aparcamos en una de las calles interiores a 5 minutos  del centro pero con el espacio suficiente para dejar tranquilamente la auto  y no fuera motivo de molestia. El tiempo nos había dado una pequeña tregua así que  con paraguas en mano y abrigados hasta los dientes por lo cortante que era el frio nos dispusimos a  adentrarnos en esta población donde parece que el tiempo se haya detenido. Al principio   las calles estaban  desérticas y silenciosas, los muros de de las casas de la villa y los adoquines de la calzada  parecía que quisieran  contar historias  allí acontecidas, pero el  murmullo del viento se adelantaba  haciendo que quitáramos la atención  poniéndola en otro lugar.
Este lugar conserva gran parte de su estructura medieval. Pudimos ver  parte de la muralla dentro de la cual se levantó  esta villa con sus  calles estrechas y  grandes adoquines y sus casas con grandes fachadas de grande piedra gris y fría  con bello entramado castellano que llevan a las distintas plazas y a los edificios más  significativos, como la Colegiata de San Cosme y San Damián, un templo del S.xv que posee el órgano más antiguo de Castilla y que sigue sonando gracias a quienes lo cuidan y miman diariamente. Su sonido es angelical y sinceramente es de los sonidos que despiertan mis sentidos.
 Ya con  los paraguas abiertos puesto que la lluvia empezó a hacerse notar, vimos el Torreón de Fernán González, la torre de vigilancia y defensiva donde cuenta la leyenda que fue encerrada Doña Urraca por su padre como castigo por sus amoríos con un pastor. También pasamos por el Archivo del Adelantamiento de Castilla, archivo de documentación que perdió su función al trasladarlo al de  Simancas, hoy  se utiliza como oficina de turismo y biblioteca municipal.
En las Plazas del Obispo Peña, Doña Urraca y especialmente en la casa de Doña Sancha se puede observar el gran entramado que he citado anteriormente y el  amplio soportal y  balconada, para protegerse y disfrutar del sol. 
Esta villa nos sorprendió especialmente  por la  bella arquitectura castellana, por  sus leyendas y  el hecho de  que en el S.X  el  primer conde “independiente” de castilla y su hijo  conviertan este lugar en capital  del primer Infantado de España. Sin duda alguna  el atractivo fundamental de este lugar  desde nuestro humilde punto de vista.
Compramos pan recién hecho  y morcillas de arroz caseras, lo necesario para volver a la auto, entrar en calor y darle combustible a nuestra tripa helada.
Con la panza llena y el cuerpo calentito reprendimos nuestro viaje hacia Lerma.
Llegamos al mediodía y aparcamos la auto en un aparcamiento de autobuses las afueras de la Villa Ducal a cinco minutos  del  centro.
La  fuerte lluvia no cesaba y nuestras hijas decidieron no acompañarnos en nuestra visita de reconocimiento del lugar. Así que nosotros dos junto a nuestros paraguas nos adentramos por las calles hasta llegar a la oficina de turismo y concertar una visita guiada para  las 5 de la tarde para poder visitar la Colegiata de San Pedro, parte del  convento de las clarisas y algunos lugares emblemáticos del lugar.
Volvimos a la auto, comimos tranquilamente y ya que el lugar lo propinaba  “pedimos” para que dejara de llover o por lo menos lo hiciera con menos intensidad.
Después de una pequeña pero gratificante siesta nos abastecimos de chubasqueros y paraguas y nos dirigimos al punto de salida donde empezaba la visita.
Lerma es sin lugar a dudas un lugar con un mágico e increíble encanto que hace  que le prestes una singular atención, y  eso lo hizo posible  un hombre que emprendió un ambicioso proyecto constructivo a principios del S XVII. Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, más conocido como Duque de Lerma y valido del rey FelipeIII.
Entorno a su propio gran palacio y la maravillosa iglesia de San Pedro se abre una amplia plaza y se levantan varios conventos con distintas órdenes religiosas. El monasterio de la Ascensión iniciado en 1605 para monjas franciscanas clarisas fue el primero  que se construyó de los seis que alberga  Lerma. Esta comunidad que pudimos visitar muy por encima, la forman 120 hermanas de 25 a 25 años  y aunque parezca increíble, sobretodo para nosotros desconocedores de estos temas,  hay lista de espera para entrar en la hermandad.
En la pequeña iglesia del convento tras una gran reja de clausura bajo el coro, pudimos ver el Cristo que tenían las clarisas preparado dentro de un ataúd de cristal para la Celebración de la muerte del Señor que procedía en esta iglesia,  ante la atenta mirada de las hermanas que descubrimos tras las rendijas de la gran puerta de madera interior .A la misma hora, las 16.30, tanto las Clarisas como las Dominicas y las Carmelitas habían celebrado el mismo acto por lo cual no pudimos acceder a la iglesia hasta las 18h.
La guía siguió explicándonos leyendas e historias por las calles de esta villa inquietante y al finalizar nos dirigimos hacia la zona del convento donde las clarisas venden sus productos de pastelería más suculentos.
En una pequeña entrada  de un edificio nos encontramos un panel giratorio de madera con un timbre y a su lado un listado de precios. Llamamos al timbre y nos saludó y atendió una fina y joven voz de mujer que nos mostró , describió  y explicó detenidamente cada uno de los ingredientes de todos los dulces que realizaban. Nos decidimos por unas almendras rebozadas en cacao. Abonamos el importe y la Clarisa giró el panel dándonos el producto. Realmente resultó muy extraño  y frio comprar algo sin ver el rostro de quien te lo vende…en fin.
Nuestras hijas estaban  increíblemente impactadas, (hablo de dos chicas de  13  y 16 años) habían oído y leído sobre estas órdenes pero jamás lo habían vivido in situ. Así pues una vez  en la auto y mientras merendábamos  ambas reflexionaron un poco sobre el tema y mantuvimos un pequeño pero intenso debate  preguntándose el porqué de estos hechos a los cuales intentamos responder  dentro de nuestro conocimiento.
Algunas de las cosas que se preguntaron…
-Mujeres jóvenes entregan su vida por completo a la fe. 
-no tienen contacto con nadie que no sea de la orden.
- no pisan la calle para nada, ni cuando están enfermas.
-Sólo pueden hablar por teléfono con la familia.
Les impactó tanto  la distinta  forma de vida  de las hermanas y la que ellas dos mantenían  que no se podían imaginar  en una vida  de clausura.
De hecho al final y tras recordarles  algunas  historias  de mujeres que nos había contado la guía, por fin llegaron a la conclusión que la vida es una ELECCIÓN  constante, ni mejor ni peor, sólo distinta, pero antetodo tiene que ser LIBRE .
Lerma nos dejó un buen sabor de boca, no sólo por sus exquisitos dulces, sino  por lo que habíamos aprendido y cavilado.
Esa tarde salimos  de Lerma dirección a Burgos  junto a una tormenta que nos acompañó gran parte del trayecto.
Llegamos  sobre las 19h 30 y aparcamos en la Plaza de Stª Teresa junto al convento del mismo nombre, a diez minutos caminando del centro. Al ser viernes por la tarde el aparcamiento se encontraba a rebosar pero tuvimos una suerte increíble al marcharse una  gran furgoneta y pudimos aparcar sin molestar a nadie.
EL frio era intenso  y nuestras hijas estaban cansadas, así que mientras nosotros dos nos fuimos a pasear, las dejamos  calentitas viendo una peli  entre  pipas y kikos.
Estábamos más céntricos de lo que creíamos y tras pasear un poco por esas calles gélidas, nos llegamos hasta la Calle San Lorenzo , en  un lugar muy coqueto llamado “ El Pancho”  donde tuvimos que esperar mesa o barra  un buen rato dado a la gente que había. Tuvimos suerte y pudimos sentarnos en una pequeña mesa  cercana a la entrada, estábamos rodeados de gente y la puerta no cesaba de abrir con lo cual pasamos un  pelín de frio, pero las tapas y el vino hicieron que no lo notáramos jajaja.
Cuando ya fue entrando la noche y los coches fueron desapareciendo del aparcamiento pudimos comprobar que habíamos unas seis autos aparcadas.
Sobre las 2 de la madrugada esa tribu de juventud incívica y maleducada volvió a hacer acto de presencia por desgracia  cerca de nuestra auto.
Dos parejas estuvieron dentro y fuera del coche con el frio que hacía, fumando porros y bebiendo desmesuradamente, gritando, cantando e  incluso vomitando  cerca de nosotros hasta las 9 de la mañana. No sabíamos dónde pernoctar  y mantuvimos la calma. Ninguna auto se movió aunque una si tocó el claxon pero hicieron caso omiso.

El viernes Santo lo recordaremos especialmente porque amaneció regalándonos una estampa inusual para nosotros. Nevaba y la lluvia no dejaba que cuajara, así que desayunamos nuestro chocolate caliente mientras veíamos  nevar  al son del chumba- chumba  del coche de al lado que todavía no se había ido. Tras el desayuno retrocedimos unos km hasta Covarrubias y aparcamos en una de las calles interiores a 5 minutos  del centro pero con el espacio suficiente para dejar tranquilamente la auto  y no fuera motivo de molestia. El tiempo nos había dado una pequeña tregua así que  con paraguas en mano y abrigados hasta los dientes por lo cortante que era el frio nos dispusimos a  adentrarnos en esta población donde parece que el tiempo se haya detenido. Al principio las calles estaban  desérticas y silenciosas, los muros de de las casas de la villa y los adoquines de la calzada  parecía que quisieran  contar historias  allí acontecidas, pero el  murmullo del viento se adelantaba  haciendo que quitáramos la atención  poniéndola en otro lugar.

Este lugar conserva gran parte de su estructura medieval. Pudimos ver  parte de la muralla dentro de la cual se levantó  esta villa con sus  calles estrechas y grandes adoquines y sus casas con grandes fachadas de grande piedra gris y fría  con bello entramado castellano que llevan a las distintas plazas y a los edificios más  significativos, como la Colegiata de San Cosme y San Damián, un templo del S.xv que posee el órgano más antiguo de Castilla y que sigue sonando gracias a quienes lo cuidan y miman diariamente. Su sonido es angelical y sinceramente es de los sonidos que despiertan mis sentidos. Ya con  los paraguas abiertos puesto que la lluvia empezó a hacerse notar, vimos el Torreón de Fernán González, la torre de vigilancia y defensiva donde cuenta la leyenda que fue encerrada Doña Urraca por su padre como castigo por sus amoríos con un pastor. También pasamos por el Archivo del Adelantamiento de Castilla, archivo de documentación que perdió su función al trasladarlo al de  Simancas, hoy  se utiliza como oficina de turismo y biblioteca municipal.

En las Plazas del Obispo Peña, Doña Urraca y especialmente en la casa de Doña Sancha se puede observar el gran entramado que he citado anteriormente y el  amplio soportal y  balconada, para protegerse y disfrutar del sol. Esta villa nos sorprendió especialmente  por la  bella arquitectura castellana, por  sus leyendas y  el hecho de  que en el S.X  el  primer conde “independiente” de castilla y su hijo  conviertan este lugar en capital  del primer Infantado de España. Sin duda alguna  el atractivo fundamental de este lugar  desde nuestro humilde punto de vista.

Compramos pan recién hecho  y morcillas de arroz caseras, lo necesario para volver a la auto, entrar en calor y darle combustible a nuestra tripa helada.

Con la panza llena y el cuerpo calentito reprendimos nuestro viaje hacia Lerma.

Llegamos al mediodía y aparcamos la auto en un aparcamiento de autobuses las afueras de la Villa Ducal a cinco minutos  del  centro.

La  fuerte lluvia no cesaba y nuestras hijas decidieron no acompañarnos en nuestra visita de reconocimiento del lugar. Así que nosotros dos junto a nuestros paraguas nos adentramos por las calles hasta llegar a la oficina de turismo y concertar una visita guiada para  las 5 de la tarde para poder visitar la Colegiata de San Pedro, parte del  convento de las clarisas y algunos lugares emblemáticos del lugar.

Volvimos a la auto, comimos tranquilamente y ya que el lugar lo propinaba  “pedimos” para que dejara de llover o por lo menos lo hiciera con menos intensidad.

Después de una pequeña pero gratificante siesta nos abastecimos de chubasqueros y paraguas y nos dirigimos al punto de salida donde empezaba la visita.

Lerma es sin lugar a dudas un lugar con un mágico e increíble encanto que hace  que le prestes una singular atención, y  eso lo hizo posible  un hombre que emprendió un ambicioso proyecto constructivo a principios del S XVII. Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, más conocido como Duque de Lerma y valido del rey FelipeIII.

Entorno a su propio gran palacio y la maravillosa iglesia de San Pedro se abre una amplia plaza y se levantan varios conventos con distintas órdenes religiosas. El monasterio de la Ascensión iniciado en 1605 para monjas franciscanas clarisas fue el primero  que se construyó de los seis que alberga  Lerma. Esta comunidad que pudimos visitar muy por encima, la forman 120 hermanas de 25 a 25 años  y aunque parezca increíble, sobretodo para nosotros desconocedores de estos temas,  hay lista de espera para entrar en la hermandad.

En la pequeña iglesia del convento tras una gran reja de clausura bajo el coro, pudimos ver el Cristo que tenían las clarisas preparado dentro de un ataúd de cristal para la Celebración de la muerte del Señor que procedía en esta iglesia,  ante la atenta mirada de las hermanas que descubrimos tras las rendijas de la gran puerta de madera interior. A la misma hora, las 16.30, tanto las Clarisas como las Dominicas y las Carmelitas habían celebrado el mismo acto por lo cual no pudimos acceder a la iglesia hasta las 18h.

La guía siguió explicándonos leyendas e historias por las calles de esta villa inquietante y al finalizar nos dirigimos hacia la zona del convento donde las clarisas venden sus productos de pastelería más suculentos.

En una pequeña entrada  de un edificio nos encontramos un panel giratorio de madera con un timbre y a su lado un listado de precios. Llamamos al timbre y nos saludó y atendió una fina y joven voz de mujer que nos mostró, describió y explicó detenidamente cada uno de los ingredientes de todos los dulces que realizaban. Nos decidimos por unas almendras rebozadas en cacao. Abonamos el importe y la Clarisa giró el panel dándonos el producto. Realmente resultó muy extraño  y frio comprar algo sin ver el rostro de quien te lo vende…en fin.

Nuestras hijas estaban increíblemente impactadas (hablo de dos chicas de 13 y16 años), habían oído y leído sobre estas órdenes pero jamás lo habían vivido in situ. Así pues una vez  en la auto y mientras merendábamos  ambas reflexionaron un poco sobre el tema y mantuvimos un pequeño pero intenso debate preguntándose el porqué de estos hechos a los cuales intentamos responder  dentro de nuestro conocimiento.

Algunas de las cosas que se preguntaron…

-Mujeres jóvenes entregan su vida por completo a la fe. 

-no tienen contacto con nadie que no sea de la orden.

-no pisan la calle para nada, ni cuando están enfermas.

-Sólo pueden hablar por teléfono con la familia.

Les impactó tanto  la distinta  forma de vida  de las hermanas y la que ellas dos mantenían  que no se podían imaginar  en una vida  de clausura.

De hecho al final y tras recordarles  algunas  historias  de mujeres que nos había contado la guía, por fin llegaron a la conclusión que la vida es una ELECCIÓN  constante, ni mejor ni peor, sólo distinta, pero antetodo tiene que ser LIBRE.

Lerma nos dejó un buen sabor de boca, no sólo por sus exquisitos dulces, sino  por lo que habíamos aprendido y cavilado.

Esa tarde salimos  de Lerma dirección a Burgos  junto a una tormenta que nos acompañó gran parte del trayecto.

Llegamos  sobre las 19h 30 y aparcamos en la Plaza de Stª Teresa junto al convento del mismo nombre, a diez minutos caminando del centro. Al ser viernes por la tarde el aparcamiento se encontraba a rebosar pero tuvimos una suerte increíble al marcharse una gran furgoneta y pudimos aparcar sin molestar a nadie.

EL frio era intenso  y nuestras hijas estaban cansadas, así que mientras nosotros dos nos fuimos a pasear, las dejamos  calentitas viendo una peli entre  pipas y kikos.

Estábamos más céntricos de lo que creíamos y tras pasear un poco por esas calles gélidas, nos llegamos hasta la Calle San Lorenzo , en  un lugar muy coqueto llamado “ El Pancho”  donde tuvimos que esperar mesa o barra  un buen rato dado a la gente que había. Tuvimos suerte y pudimos sentarnos en una pequeña mesa  cercana a la entrada, estábamos rodeados de gente y la puerta no cesaba de abrir con lo cual pasamos un  pelín de frio, pero las tapas y el vino hicieron que no lo notáramos jajaja.

Cuando ya fue entrando la noche y los coches fueron desapareciendo del aparcamiento pudimos comprobar que habíamos unas seis autos aparcadas.

Sobre las 2 de la madrugada esa tribu de juventud incívica y maleducada volvió a hacer acto de presencia por desgracia  cerca de nuestra auto.

Dos parejas estuvieron dentro y fuera del coche con el frio que hacía, fumando porros y bebiendo desmesuradamente, gritando, cantando e  incluso vomitando cerca de nosotros hasta las 9 de la mañana. No sabíamos dónde pernoctar  y mantuvimos la calma. Ninguna auto se movió aunque una si tocó el claxon pero hicieron caso omiso.



11/ 04/ 2009 Sábado
La mañana amaneció gélida pero muy clara, incluso pudimos ver asomarse el sol muy tímidamente, cosa que nos dio una gran alegría tras pasar la mala noche.
Después de llenar la tripa y abrigamos bien nos dirigimos hacia el centro por el paseo de la Quintana.
La ciudad se alza a orillas del rio Arlazón que la cruza de Este a Oeste, desde nuestro humilde punto de vista una de las ciudades más bellas de España que hemos podido ver.
Comenzamos nuestro recorrido entrando  a la ciudad por el Arco de Santa María, uno de  los monumentos más emblemáticos de la ciudad, una de las doce puertas  de acceso a la misma en la Edad Media que comunica el puente de Santa María por el que accedimos con la plaza  de San Fernando hasta la majestuosa  catedral  de Santa María declarada monumento histórico artístico y patrimonio de la humanidad. Un templo gótico dedicado a la Virgen María. Como no la entrada es previo pago, 12 euracos los cuatro.
En ella se puede encontrar la tumba del Cid y su esposa Doña Jimena, además de su cofre y la carta de arras.
En lo alto casi rozando el techo se puede ver el popular Papamoscas, un reloj con una figura que articula la boca cuando da las horas.
Nos llamó muchísimo la atención su arquitectura exterior, las esbeltas torres rematadas con las características agujas y el gran conjunto de sus líneas..
Al salir subimos por la gran escalinata de enfrente, y callejeamos un buen rato por sus calles comprando unos dulces y embutido burgalés.
Al mediodía nos dirigimos hacia el Monasterio de  Santa María Real de las Huelgas, situado en el barrio del mismo nombre. Aparcamos casi enfrente de la entrada al mismo en una calle  ancha con viviendas y decidimos comer.
Por la tarde tras pagar 12 euros los cuatro comenzamos la visita guiada. 
El Monasterio fue fundado por el Rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Inglaterra como panteón real, además  lugar donde los monarcas armaban a los caballeros. Observamos algunas de las tumbas reales y de monjas nobles .
Es el Cenobio Cisterciense femenino más importante e influyente de los que el Cister estableció en España. Las Abadesas tuvieron un notable poder y acogieron  como monjas  a importantes damas de la nobleza castellana. En la actualidad esta congregación está formada por 36 monjas la mayoría bastante mayores que se dedican a la decoración de porcelana, elaboran rosarios y lavan ropa  para hoteles. Además disponen de 10 habitaciones exclusivamente para mujeres que quieran un retiro espiritual sin ningún pago establecido, simplemente dando  la voluntad.
Al salir nos dirigimos a la tienda del monasterio para hacernos con un mapa de los distintos reyes de España  en forma de árbol  genealógico para poder entender con claridad todo lo que nos había contado la guía, por cierto un encanto de mujer, lo contaba todo como si lo estuviera viviendo en el momento haciendo fácil y comprensible la interpretación de sus palabras a grandes y pequeños.
Subimos a nuestra Tiramillas, mientras merendamos, procesamos toda la información recibida  y nos dirigimos al último de nuestros  destinos, Ibeas de Juarros y Atapuerca.
A eso de las 18h llegamos a Ibeas pero el pueblo estuvo visto en un plis, por lo que decidimos llegar a Atapuerca para buscar un lugar donde pernoctar.
Aparcamos en una gran explanada que parecía un campo de fútbol al lado de otras dos autos y dos campers y salimos esta vez los cuatro a reconocer el lugar.
La Sierra de Atapuerca fue declarada patrimonio de la humanidad debido a la gran multitud de restos paleoarqueológicos que esconden sus entrañas. Sobre esta tierra han pasado grupos del Homo antecesor, Heidelbergensis, neandertales y sapiens. Hoy es una de las principales fuentes de restos de la actividad humana de épocas ancestrales sobre las que se desarrolla un importante actividad de investigación que está permitiendo profundizar en el conocimiento de la evolución de la especie humana a través de sus descubrimientos.
El interior de esta Sierra es un auténtico hormiguero de galerías y Simas formando un corredor natural  que favoreció la llegada de gentes y animales de épocas remotas y que se han conservado extraordinariamente a lo largo de los milenios por ello ha hecho de este sitio un lugar único en el mundo.
A finales del S XlX una compañía inglesa trazó una vía de ferrocarril para transportar carbón que unía las minas con Burgos. Para hacer el trazado se tuvo que cortar una parte de la sierra dejando al descubierto parte de su interior y el descubrimiento casual de algunos de los yacimientos como el de la Galería  donde quedaron atrapados hace 300.000 años caballos, ciervos, bisontes, etc., el de la Dolina, donde se encontró los restos de una especie que se documentaba por primera vez y fue llamada Homo Antecesor, símbolos grabados en paredes, cerámica, símbolos funerarios, etc, etc.
Estábamos aparcados muy cerca del centro de recepción del visitante, donde habíamos reservado las entradas por teléfono un par de meses antes ( 40 euros los cuatro) ya que nos lo habían aconsejado ellos mismos debido a la gran afluencia de visitantes  en estos días. Teléfono 902 024 246  (de 9h a 14h)    www.visitasatapuerca.com
Solamente se puede acceder a los yacimientos desde los autobuses que parten desde esta recepción. La duración de la visita completa tal y como nosotros hicimos que consta de los yacimientos, parque arqueológico y exposición es de unas tres horas aprox. Nosotros al  llegar una tarde antes  y dormir tan cerca comenzamos al revés, por la exposición donde estuvimos esa tarde  hasta la hora de la cena observando los hallazgos encontrados en los yacimientos y que junto a los audiovisuales nos ayudaron a conocer e interpretar lo que vimos el día siguiente.  Antes de salir nos recordaron que los autobuses salían a las 9h de la mañana y debíamos ser puntuales.

La mañana amaneció gélida pero muy clara, incluso pudimos ver asomarse el sol muy tímidamente, cosa que nos dio una gran alegría tras pasar la mala noche.

Después de llenar la tripa y abrigamos bien nos dirigimos hacia el centro por el paseo de la Quintana.

La ciudad se alza a orillas del rio Arlazón que la cruza de Este a Oeste, desde nuestro humilde punto de vista una de las ciudades más bellas de España que hemos podido ver.

Comenzamos nuestro recorrido entrando  a la ciudad por el Arco de Santa María, uno de  los monumentos más emblemáticos de la ciudad, una de las doce puertas  de acceso a la misma en la Edad Media que comunica el puente de Santa María por el que accedimos con la plaza  de San Fernando hasta la majestuosa  catedral  de Santa María declarada monumento histórico artístico y patrimonio de la humanidad. Un templo gótico dedicado a la Virgen María. Como no la entrada es previo pago, 12 euracos los cuatro.

En ella se puede encontrar la tumba del Cid y su esposa Doña Jimena, además de su cofre y la carta de arras.

En lo alto casi rozando el techo se puede ver el popular Papamoscas, un reloj con una figura que articula la boca cuando da las horas.

Nos llamó muchísimo la atención su arquitectura exterior, las esbeltas torres rematadas con las características agujas y el gran conjunto de sus líneas..

Al salir subimos por la gran escalinata de enfrente, y callejeamos un buen rato por sus calles comprando unos dulces y embutido burgalés.

Al mediodía nos dirigimos hacia el Monasterio de  Santa María Real de las Huelgas, situado en el barrio del mismo nombre. Aparcamos casi enfrente de la entrada al mismo en una calle  ancha con viviendas y decidimos comer.

Por la tarde tras pagar 12 euros los cuatro comenzamos la visita guiada. El Monasterio fue fundado por el Rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Inglaterra como panteón real, además  lugar donde los monarcas armaban a los caballeros. Observamos algunas de las tumbas reales y de monjas nobles.

Es el Cenobio Cisterciense femenino más importante e influyente de los que el Cister estableció en España. Las Abadesas tuvieron un notable poder y acogieron como monjas  a importantes damas de la nobleza castellana. En la actualidad esta congregación está formada por 36 monjas la mayoría bastante mayores que se dedican a la decoración de porcelana, elaboran rosarios y lavan ropa  para hoteles. Además disponen de 10 habitaciones exclusivamente para mujeres que quieran un retiro espiritual sin ningún pago establecido, simplemente dando  la voluntad.

Al salir nos dirigimos a la tienda del monasterio para hacernos con un mapa de los distintos reyes de España  en forma de árbol  genealógico para poder entender con claridad todo lo que nos había contado la guía, por cierto un encanto de mujer, lo contaba todo como si lo estuviera viviendo en el momento haciendo fácil y comprensible la interpretación de sus palabras a grandes y pequeños.

Subimos a nuestra Tiramillas, mientras merendamos, procesamos toda la información recibida  y nos dirigimos al último de nuestros  destinos, Ibeas de Juarros y Atapuerca.

A eso de las 18h llegamos a Ibeas pero el pueblo estuvo visto en un plis, por lo que decidimos llegar a Atapuerca para buscar un lugar donde pernoctar. Aparcamos en una gran explanada que parecía un campo de fútbol al lado de otras dos autos y dos campers y salimos esta vez los cuatro a reconocer el lugar.

La Sierra de Atapuerca fue declarada patrimonio de la humanidad debido a la gran multitud de restos paleoarqueológicos que esconden sus entrañas. Sobre esta tierra han pasado grupos del Homo antecesor, Heidelbergensis, neandertales y sapiens. Hoy es una de las principales fuentes de restos de la actividad humana de épocas ancestrales sobre las que se desarrolla un importante actividad de investigación que está permitiendo profundizar en el conocimiento de la evolución de la especie humana a través de sus descubrimientos.

El interior de esta Sierra es un auténtico hormiguero de galerías y Simas formando un corredor natural  que favoreció la llegada de gentes y animales de épocas remotas y que se han conservado extraordinariamente a lo largo de los milenios por ello ha hecho de este sitio un lugar único en el mundo.

A finales del S XlX una compañía inglesa trazó una vía de ferrocarril para transportar carbón que unía las minas con Burgos. Para hacer el trazado se tuvo que cortar una parte de la sierra dejando al descubierto parte de su interior y el descubrimiento casual de algunos de los yacimientos como el de la Galería  donde quedaron atrapados hace 300.000 años caballos, ciervos, bisontes, etc., el de la Dolina, donde se encontró los restos de una especie que se documentaba por primera vez y fue llamada Homo Antecesor, símbolos grabados en paredes, cerámica, símbolos funerarios, etc, etc.

Estábamos aparcados muy cerca del centro de recepción del visitante, donde habíamos reservado las entradas por teléfono un par de meses antes (40 euros los cuatro) ya que nos lo habían aconsejado ellos mismos debido a la gran afluencia de visitantes  en estos días. Teléfono 902 024 246  (de 9h a 14h)    www.visitasatapuerca.com

Solamente se puede acceder a los yacimientos desde los autobuses que parten desde esta recepción. La duración de la visita completa tal y como nosotros hicimos que consta de los yacimientos, parque arqueológico y exposición es de unas tres horas aprox. Nosotros al  llegar una tarde antes  y dormir tan cerca comenzamos al revés, por la exposición donde estuvimos esa tarde  hasta la hora de la cena observando los hallazgos encontrados en los yacimientos y que junto a los audiovisuales nos ayudaron a conocer e interpretar lo que vimos el día siguiente.  Antes de salir nos recordaron que los autobuses salían a las 9h de la mañana y debíamos ser puntuales.



12/ 04/ 2009 Domingo
El día amaneció gélido y sin rastro de sol. Un manto de gigantescas nubes de distintas tonalidades de grises, desde el más claro al más espeluznante  oscuro cubría el cielo por completo, pero teníamos la gran esperanza de que no lloviera para poder visitar tranquilamente los yacimientos, así que preparamos nuestras mochilas y tras  un gran desayuno, vestidos como si fuéramos a la luna, bufandas, guantes, etc, etc nos dirigimos hasta el centro de recepción de visitantes.
La empresa Paleorama S.L nos vino a recoger puntualmente con una guía increíble  que fue capaz de tener a todo el grupo con los cinco sentidos  puestos en ella, incluso los peques. Unos 6 km separan Atapuerca de  los yacimientos. Al  llegar nos hicieron coger un casco y comenzamos la visita a la trinchera.
Comenzamos por un trazado libre por el que llegamos a la Sima del Elefante, el yacimiento en excavación más reciente. Sus sedimentos alcanzan  una profundidad de unos 15 m que cronológicamente abarcan todo el periodo de ocupación humana correspondiente al Pleistoceno. De aquí fuimos a visitar la Galeria o trampa natural, el primer yacimiento excavado, una galería subterránea con una apertura hacia el exterior con forma de chimenea que parece haber sido una gran trampa natural  donde cayeron animales de la zona que fueron aprovechados a posteriori por carnívoros y humanos.
En el yacimiento se encontró mucha presencia humana  con herramientas  líticas asociadas a restos de animales, como bisontes, osos, etc, y también se halló una mandíbula y cráneo humano que pertenece a la especie Homo Heidelbergensis (Conocemos esta ciudad Alemana  y nos  hizo gracia que esta especie fuera hallada por primera vez allí) la guía contó que le llamaban  “Miguelón”, por haber sido hallado el año en que Miguel Induráin ganó la primera vuelta a España.
El día seguía muy frio pero por suerte no llovía,  y nos sentíamos  afortunados por ello. Sin paraguas la visita era más llevadera.
Nos dirigimos hacia el yacimiento más conocido en toda la trinchera, la Gran Dolina, cuna del homo Antecesor, descubierto en 1994,  una nueva especie humana de las más antiguas de Europa. Sus 18 m de sedimentos componen 11 niveles geológicos distintos que abarcan desde  hace 1.000.000 de años  en su base hasta hace unos 200.000 años en el nivel superior. Primeros europeos  de carácter explorador y pionero, que provenían de África atravesando miles de km desde estepas a altas montañas  para acabar su peregrinaje en Atapuerca lugar que les ofrecía multitud de cuevas como refugio, agua, caza  y materia prima para fabricar sus utensilios de piedra.
Nos mostraron la Sima de los huesos,  una pequeña cámara situada en la base de un pozo vertical de unos 13m de profundidad donde se conservan fósiles de carnívoros y humanos. Se encontraron 5000 fósiles humanos  de ambos sexos y otros tantos de osos, se cree que lo utilizaron para depositar los miembros fallecidos del grupo y restos de animales. Aquí se encontró un bifaz (herramienta de dos caras iguales) de cuarcita roja y ocre llamado Excalibur, materia prima desconocida  en los otros yacimientos de la sierra  con lo cual se encuentra el primer ajuar de la prehistoria, lo que implicaría una mente simbólica capaz de reflexionar sobre el significado de la vida y la muerte .Por esta razón este lugar es único en el mundo. También pudimos ver grabados, pinturas, etc.
Cuando finalizó la visita dejamos nuestros cascos, subimos al bus que nos llevó de vuelta a Atapuerca donde cada uno debía llegar por sus medios  al Parque Arqueológico que quedaba relativamente cerca, pero decidimos ir con la auto aunque para después poder comer.
Aquí una guía muy simpática nos llevó desde las primeras huellas del chimpancé hasta las del homo sapiens- sapiens  y nos introdujo en la recreación de un poblado paseando desde por cabañas prehistóricas, charcas, dólmenes y  figuras a escala recreando situaciones. Además aprendimos a hacer fuego, tallar sílex , lanzamos flechas ,y realizamos pintura rupestre con la técnica del soplado.
Casi al final de la visita comenzó a llover y ya la guía se apresuró a finalizarla para que todo el mundo pudiera refugiarse en sus vehículos.
Mientras comíamos  una gran tormenta se apoderó de Atapuerca y decidimos esa tarde regresar a casa.
Sin ningún lugar  a dudas un lugar extraordinario del que aprendimos muchísimo.
Nuestro objetivo estos días era ir en busca de historia y magia y  aunque estábamos cansados del frío y tanta información, por otro lado nos sentíamos muy satisfechos porque nuestras expectativas habían sido “ sobrecubiertas”.
Gasto total : 300 euros.

El día amaneció gélido y sin rastro de sol. Un manto de gigantescas nubes de distintas tonalidades de grises, desde el más claro al más espeluznante  oscuro cubría el cielo por completo, pero teníamos la gran esperanza de que no lloviera para poder visitar tranquilamente los yacimientos, así que preparamos nuestras mochilas y tras  un gran desayuno, vestidos como si fuéramos a la luna, bufandas, guantes, etc, etc nos dirigimos hasta el centro de recepción de visitantes.

La empresa Paleorama S.L nos vino a recoger puntualmente con una guía increíble  que fue capaz de tener a todo el grupo con los cinco sentidos  puestos en ella, incluso los peques. Unos 6 km separan Atapuerca de  los yacimientos. Al  llegar nos hicieron coger un casco y comenzamos la visita a la trinchera.

Comenzamos por un trazado libre por el que llegamos a la Sima del Elefante, el yacimiento en excavación más reciente. Sus sedimentos alcanzan  una profundidad de unos 15 m que cronológicamente abarcan todo el periodo de ocupación humana correspondiente al Pleistoceno. De aquí fuimos a visitar la Galeria o trampa natural, el primer yacimiento excavado, una galería subterránea con una apertura hacia el exterior con forma de chimenea que parece haber sido una gran trampa natural  donde cayeron animales de la zona que fueron aprovechados a posteriori por carnívoros y humanos.

En el yacimiento se encontró mucha presencia humana  con herramientas  líticas asociadas a restos de animales, como bisontes, osos, etc, y también se halló una mandíbula y cráneo humano que pertenece a la especie Homo Heidelbergensis (Conocemos esta ciudad Alemana  y nos  hizo gracia que esta especie fuera hallada por primera vez allí) la guía contó que le llamaban  “Miguelón”, por haber sido hallado el año en que Miguel Induráin ganó la primera vuelta a España.

El día seguía muy frio pero por suerte no llovía,  y nos sentíamos  afortunados por ello. Sin paraguas la visita era más llevadera.

Nos dirigimos hacia el yacimiento más conocido en toda la trinchera, la Gran Dolina, cuna del homo Antecesor, descubierto en 1994,  una nueva especie humana de las más antiguas de Europa. Sus 18 m de sedimentos componen 11 niveles geológicos distintos que abarcan desde  hace 1.000.000 de años  en su base hasta hace unos 200.000 años en el nivel superior. Primeros europeos  de carácter explorador y pionero, que provenían de África atravesando miles de km desde estepas a altas montañas  para acabar su peregrinaje en Atapuerca lugar que les ofrecía multitud de cuevas como refugio, agua, caza  y materia prima para fabricar sus utensilios de piedra.

Nos mostraron la Sima de los huesos,  una pequeña cámara situada en la base de un pozo vertical de unos 13m de profundidad donde se conservan fósiles de carnívoros y humanos. Se encontraron 5000 fósiles humanos  de ambos sexos y otros tantos de osos, se cree que lo utilizaron para depositar los miembros fallecidos del grupo y restos de animales. Aquí se encontró un bifaz (herramienta de dos caras iguales) de cuarcita roja y ocre llamado Excalibur, materia prima desconocida  en los otros yacimientos de la sierra  con lo cual se encuentra el primer ajuar de la prehistoria, lo que implicaría una mente simbólica capaz de reflexionar sobre el significado de la vida y la muerte. Por esta razón este lugar es único en el mundo. También pudimos ver grabados, pinturas, etc.

Cuando finalizó la visita dejamos nuestros cascos, subimos al bus que nos llevó de vuelta a Atapuerca donde cada uno debía llegar por sus medios  al Parque Arqueológico que quedaba relativamente cerca, pero decidimos ir con la auto aunque para después poder comer.

Aquí una guía muy simpática nos llevó desde las primeras huellas del chimpancé hasta las del homo sapiens- sapiens  y nos introdujo en la recreación de un poblado paseando desde por cabañas prehistóricas, charcas, dólmenes y  figuras a escala recreando situaciones. Además aprendimos a hacer fuego, tallar sílex, lanzamos flechas y realizamos pintura rupestre con la técnica del soplado.

Casi al final de la visita comenzó a llover y ya la guía se apresuró a finalizarla para que todo el mundo pudiera refugiarse en sus vehículos.

Mientras comíamos  una gran tormenta se apoderó de Atapuerca y decidimos esa tarde regresar a casa.

Sin ningún lugar  a dudas un lugar extraordinario del que aprendimos muchísimo.

Nuestro objetivo estos días era ir en busca de historia y magia y  aunque estábamos cansados del frío y tanta información, por otro lado nos sentíamos muy satisfechos porque nuestras expectativas habían sido “ sobrecubiertas”.

Gasto total : 300 euros.



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