Cádiz, Semana Santa 2008

La ruta más directa para ir a Cádiz desde Barcelona es pasando por Córdoba.
Pero si antes queremos visitar los pueblos blancos hemos de tomar la autovía de Murcia a Granada para coger la carretera de Antequera a Jerez, la A384 según la guía, la A382 según el mapa.

Jaume Huertas y Núria Martinez marzo 2008
Domingo, 16 de marzo de 2008
Salimos de Barcelona el domingo, 16 de marzo de 2008

La ruta más directa para ir a Cádiz es pasando por Córdoba.
Pero si antes queremos visitar los pueblos blancos hemos de tomar la autovía de Murcia a Granada para coger la carretera de Antequera a Jerez, la A384 según la guía, la A382 según el mapa.
En Baza pernoctamos en el aparcamiento del Hospital Comarcal. Nos dan permiso.


Lunes, 17 de marzo de 2008

Circulamos por la carretera de los Pueblos Blancos, Olvera, uno de los pueblos, se alza bellísimo en la carretera.
Pasamos por Algodonales y otros. No tenemos muchos días y decidimos que pararemos en Arcos de la Frontera, último pueblo blanco al oeste.

Los paisajes son increíblemente verdes  y bonitos. Son bajos cerros alfombrados de verdes y marrones, trabajados;  los olivos, las encinas, la retama nos acompañan. Algún blanco cortijo salpica el campo.

Hemos escogido a Miguel Poveda, a Diana Navarro, a Estrella Morente, a Lole, a Bebe para que nos acompañen en nuestro trayecto. Una buena ocasión para escuchar flamenco. Nos acompañaran junto al olor del azahar de los naranjos floridos que están en todos los pueblos

Llegamos al empinado Arcos de la Frontera. Arcos es un pueblo largo y el castillo y la zona más interesante está más al oeste, así que dejamos la auto aparcada en la segunda entrada a Arcos para tener que andar menos.

Subimos por la empinada y estrecha Cuesta del Perro que nos lleva a la Plaza del Cabildo, preciosa, pero llena de coches aparcados. Allí el Castillo, nobles edificios y un mirador de puerta blanca con unas vistas a unos hermosísimos campos. Allí está el Parador Nacional, estos carísimos hoteles del estado tan lujosos y bellos.

Una gran iglesia, muy original, con ribeteados azules, de piedra gris muy ornamentada, plateresco seguramente, y con pequeño balcón con geranios, manda en la plaza del Cabildo.

Paseamos por Arcos, las paredes blancas, encaladas, se mezclan con portales de casas nobles de piedra desgastada a veces.  Vislumbramos patios en las casas privadas. Comemos en el restaurante del Hotel del Marques de Torresoto.
 
“No hay mesa en el patio”, nos dicen, pues nos vamos; “si se quieren esperar....sí”, vale, o comemos en el patio o nos vamos.

Un patio con pozo, bonitos tiestos con plantas, sofás, arcos de medio punto y sencillas columnas. Cálido. Si sois de mucha vida pedir la carta, si no, el menú es barato.

Por las empinadas calles del pueblo los coches caben muy justamente,... peligro...

Después de comer nos vamos a Jerez.

Jerez de la Frontera, ciudad señorial. Aparcamos en una calle cerca de la parada del autobús 10 llamada Ferrocarril. Es la calle paralela a las vías del tren.

Nos vamos a la plaza de las Angustias, todo está cortado para la procesión de Semana Santa. Palcos por todo el pueblo dejan estrechas calles para que pasen los pasos precedidos de cofrades encapuchados, bandas de músicos y gente del pueblo.

Pasamos por la del Arenal, con la estatua ecuestre de Primo de Rivera en medio.

Desde allí al Alcázar, iluminado de noche, rodeado de naranjos siempre presentes también en el olfato. Y altísimas palmeras. Vemos la alameda, es bonito Jerez.

Enseguida entablas conversación con la gente, muy abierta y acogedora.



Martes, 18 de marzo de 2008
Nos vamos a visitar Jerez de día.

Nos acompaña constantemente el olor al azahar de los naranjos que hay por toda la ciudad.

Hay multitud de gente. Vamos directamente al Alcázar, no hay que perdérselo. Hay una parte en obras pero podemos visitar la Plaza de Armas, la farmacia, el molino de aceite, los baños árabes y el palacio. El molino de aceite es interesantísimo, vemos como prensaban las olivas con unas enormes prensas y molinos.

Jardín con geranios rojos, delicados papiros, bajito, de estilo árabe. Entramos a los baños árabes, con tres salas, la fría, la templada y la caliente. Fuera la leñera y la Puerta del campo. Desde la leñera se calentaba el agua para los baños.

La puerta del Campo daba al campo. La salida no era directa sino con recodos de manera que no se pudiese entrar a caballo a galope. Estos recodos también permitían controlar mejor la entrada del enemigo.

En la Mezquita, la sala de abluciones donde se purificaban, pasamos a la sala de oraciones donde encontramos un altar con inscripciones de Alfonso X el Sabio.

Este Alcázar fue construido por los árabes y lo conquistaron los cristianos en el s. XIII. Entonces repoblaron la zona con un 80% de población venida de Castilla y León.

Visitamos el sólido palacio, sobrio y elegante, barandas de madera negra y algún gran cuadro de claroscuro, y la farmacia, modernista, bien conservada, de maderas bien trabajadas; podemos ver antiguos medicamentos, vasijas contenedoras de plantas, material antiguo, recipientes clínicos de cristal, autoclaves que se usaban para esterilizar y una antigua estufa que usaban para hacer cultivos.

Y unas vistas a Jerez, desde el torreón del palacio, a las bodegas de Tío Pepe-González Byass y a la catedral, plateresca, gris, abarrotada de ornamentación, parece piedra de no mucha calidad. Volvemos a ver las cenefas azules que vimos en Arcos. No acostumbrados a ver muchos curas, y alguno de ellos con cinturón y gorrito lila, nos llaman la atención.

Visitamos también el mercado de abastos, no muy grande, edificio interesante del XIX. Al lado un gran local provisional donde venden nada más que pescado y marisco. Está abarrotado, los precios no son caros. Gran variedad, rape, escorpora, marrajos, acedillas que son unos lenguaditos, puntillitas, que son calamarcitos pequeñitos, chocos, que son sepias. Compramos para la cena.

Las bodegas abren cada hora hasta las 2 del mediodía. La visita dura una hora y vale 10 € con degustación y 15 con tapas. El vino típico de Jerez es el fino. A finales del XIX, ingleses fundaron empresas vinícolas.

Volvemos a la Plaza de las Angustias a coger el 10 que nos deja en la parada del Ferrocarril donde tenemos la auto. La gente enseguida te guía, igual que en Arcos.

Vamos a comer a Sanlúcar de Barrameda. Aparcamos en la calle Bajo de Guía, buscamos Casa Bigotes, famoso restaurante. Cerrado. Pero hay varios, una línea delante de la playa, locales con terrazas tapadas con toldos. Comemos en Paco Secundino. Uno de ellos. Comimos bien, puntillitas, variado de fritos, chocos con papas, nosotros les llamamos sepia estofada con patatas, cazón guisado. 54 € los dos.

Las playas son grandes, anchas, no muy limpias, quizás en verano lo estén más. No vemos papeleras.

Desde Sanlúcar se visita el Parque Natural de Doñana. Se puede hacer de dos maneras:

En barco, hay que reservarlo de un día para otro y el paseo consiste en cruzar la desembocadura y dos paradas, una en cada orilla, y en coche, que parece ser que vale más la pena, la visita es de 3 horas y te guían en un todoterreno. Llamamos por teléfono y nos dijeron que toda la semana santa estaba al completo. Así que decidimos ir en barco a la mañana siguiente. Salen a las 10 y a las 4 de la tarde.

Por la tarde estuvimos en la playa y paseamos por Sanlúcar. Tuvimos cuidado de estar en el paseo Marítimo para poder disfrutar de la puesta de sol, a las 8 menos 20. Espectacular, lo mejor. En el paseo Marítimo, por la noche, se dan cita jovenzuelos que se reúnen o se emparejan y ponen música alta y ruidean con las motos. Pero no hay problema para pernoctar en Sanlúcar, es ancho y con espacios de sobra.


Miércoles, 19 de marzo de 2008

Por la mañana nos dirigimos a buscar el barco, salía a las 10 pero a las 9 horas ya no habían plazas, así que ya tenemos excusa para volver el año que viene, a visitar Doñana, reservando todoterreno desde Barcelona.

Nos vamos a Chipiona, al  entrar nos encontramos la estatua de Rocío Jurado, me la imaginaba más espectacular.
Siguiendo la costa, en obras, encontramos un amplio aparcamiento donde hay otras autos. En la playa de la Cruz del Mar.
A lo lejos vemos el campanario azul de santa María de la O.  La placita, pequeña, cuidada, con palmeras antiguas, la iglesia, el Ayuntamiento, y una especie de altar floral para la Virgen de la Concepción, con una media luna en los pies.

Paseamos por las calles. Vemos un castillo del s XIV, no muy grande, lo han restaurado, de tal forma que parece actual; algunas calles están adornadas con plantas y flores.

A la hora que salimos están los comercios y bares cerrados, son las 10 h. La oferta delante de la playa, incluso para llevarse, es variada, los precios: un cuarto de langostinos 8 euros.

El mar es azul turquesa, hay unas construcciones rocosas en el mar, los corrales, un sistema de pesca muy antiguo, puede que de la época romana, son muros semicirculares; en la pleamar entran los peces y en la bajamar quedan atrapados, lo que posibilita la captura incluso a pie, mediante útiles ancestrales, es lo que ellos llaman “el marisqueo”. A primera hora de la mañana hemos visto los corrales, al mediodía, subida ya la marea, ya no se ven.

Un trozo del paseo marítimo de piedra blanca y granate. Sencillos faroles y vegetación lo adornan; desde allí la mirada se va hacia los azules turquesas de la inmensidad del Atlántico.

El faro es el más alto de España, el tercero de Europa y el quinto del mundo. 72 mts. Lo construyó en la Punta del Perro, Jaume Font, arquitecto catalán en 1867. Es aeromarítimo, sirve también para los aviones. Señala la entrada para navegar el Guadalquivir.

El vino de Chipiona es el moscatel. Este vino se obtiene en tierras de barro arcilloso o arena. Las playas  poseen galardones de bandera azul, de las más limpias de Europa, desde 1989. Son muy amplias.

El nombre de Chipiona viene de un antiguo faro que había construido por Quinto Caepión en el año 40 antes de Cristo.Dicen que discípulos de S. Agustin huyendo de los vándalos en Africa llegan a Chipiona por mar con la Virgen de Regla. Gran devoción al santuario de Regla. Animal típico de la zona, el camaleón.

Por la tarde, después de comer unas huevas compradas en Jerez  y unos langostinos de Chipiona, intentamos ir a ver el Santuario. No es posible, llueve tanto que decidimos irnos a Rota.

Por el camino encontramos la Costa Ballena y decidimos visitarla sin bajar de la auto, no podemos hacer otra cosa. Es una ciudad vacacional construida hace poco que abarca buena parte de Rota y sus playas, para veranear, con su campo de golf, a la inglesa, hay agua para todos.

Paseando por Rota desde la auto no nos parece muy interesante, vemos los rótulos de la antigua base naval americana. Comentamos que los roteños no recibieron de buen grado la marcha de los americanos, era un buen negocio para ellos. Leemos que en Rota también hay corrales de pesca.

Decidimos seguir a Puerto de Santa María. Llueve y aprovecharemos para llenar aguas, limpiar, cargar baterías y usar el ordenador. Así que al camping las dunas. De primera 21 € al día.



Jueves, 20 de marzo de 2008
Llueve a mares, aparcamos en Puerto de Santa María en el aparcamiento de la calle Pozos Dulces, al lado del Guadalete.
En El puerto de Santa María desemboca el Guadalete. Paseamos por sus calles, como en los otros pueblos no hay tiendas que inviten a comprar esas cosas que nos gustan cuando salimos, artesanía, bisutería,...., caracolas... y no será porque no hay potencial....

Vemos el castillo de San Marcos, está cerrado, no es municipal, es de la marca Caballero, privado. De esta población son los Osborne. Desde allí, a la calle Santo Domingo, aquí nació Rafael Alberti.

Día perfecto para estar en algún interior. El museo es la casa donde nació, aquí hay una fundación que recoge la obra pictórica de este gran poeta que ha cantado a España con el dolor del exilado. Sus poemas, esos que nos han acompañado a tantos en la voz de Paco Ibáñez, A galopar, o en la de Agua Viva, en el franquismo y en la transición, aparecen colgados en gran formato en las paredes. Aparece fotografiado junto a Dolores Ibarruri, junto a Fellini, junto a García Lorca, Neruda, Picasso, la generación del 29. La pintura, el color, la mar y el dolor por su país masacrado dominan su vida. Teresa León, otra mujer que ha pasado desapercibida a la sombra de su pareja, escritora, defensora de libertades, también comunista. Alberti es el poeta de este viaje. En Arcos vimos un poema de Pemán en sus calles, no nos conmovió.

Alberti dibujaba las letras, la caligrafía, cada letra estaba pintadita de colores. Sus últimos dibujos, al final de sus días eran las líneas curvadas de las mujeres.

Pasamos por la Plaza de España, allí una pequeña pastelería que nos llama..... y una iglesia que no nos llama.... ¿plateresca???....

En el Romerijo venden variados mariscos cocidos, al lado hay unos bares donde puedes comerlos si te tomas algo, o bien puedes pedirlo todo allí. Los precios, normales.

Continua lloviendo comemos el marisco en la AC, por la tarde deja de llover y aprovechamos para dar un paseo por el Puerto de Santa María.

Nos desplazamos a Cádiz vamos al aparcamiento de la Caleta, no vemos claro el acceso y continuamos hacia mas adelante hasta el Parque Genovés donde encontramos un gran estacionamiento vigilado y de pago y unas 10 AC; nos situamos en primera línea de mar , unas vistas fantásticas. Desde allí, delante del Parador pasa la línea 10 de BUS, que nos lleva hasta el centro de la ciudad. Encontramos el típico ambiente de Semana Santa, mucho bullicio y palcos por las calles, nos damos un paseo por la ciudad.

Viernes 21 de Marzo

A primera hora nos desplazamos al centro con la intención de coger el BUS turístico, bus de dos pisos vale 12 euros por persona, vale para dos días, tiene 9 paradas. Vale la pena.

Resaltamos la belleza natural de Cádiz, península atlántica, donde el mar es el protagonista, grandes playas como la de La Victoria, La Caleta... Es una ciudad con murallas y fortificaciones como el Castillo de San Cristóbal. La puerta de Tierra era la única puerta de acceso a la ciudad. Importante puerto, astilleros donde se construyen o reparan barcos de la Armada.

Ciudad de calles estrechas, recuerda un poco a la antigua Barceloneta, con olor a mar aunque aquí mezclado con el del azahar. Paseamos por la noche por la Alameda Podaca, junto al mar, donde admiramos unos ficus gigantes traídos de América por unas monjas; también por su Parque Genovés del siglo XIX. Nos dirigimos a la Catedral, blanca magnífica tanto por fuera como por dentro; la cúpula fue pintada de dorado para que brillara con el Sol.

Después nos dirigimos a la Torre Tavira, se llama así por el apellido del primer vigía, es una de las 120 torres que quedan de las 164 que había. Tienen un sistema a modo de periscopio,  en una cámara oscura refleja  las imágenes en directo de la ciudad, es muy intereresante y un poco indiscreta.

En la ciudad hay casas señoriales de ricos comerciantes que controlaban desde las torres de sus mismas casas la mercancía que llegaba de América.

Vamos a comer  al Barrio de la Viña, buscamos casa Manteca, local típico de la ciudad decorado con motivos taurinos donde  se tapea. Era muy estrecho y estaba muy lleno. Así que  en la calle de al lado,  peatonal, sencilla, con bares y restaurantes con mesas exteriores,  comimos en la Taberna Albero, ortiguillas, puntillitas y otros fritos crujientes; Muy recomendable, 5 raciones de de pescaditos y tres cervezas no llego a 30 euros. Al final de la calle la bonita iglesia de Virgen de la Palma.

Volvemos a la auto a pasear al chucho, damos un paseo por el Parque Genovés con interesantes especies de árboles. Hacemos tiempo con la intención de tomar unas fotos  de la puesta de sol desde el parking. Por la noche nos desplazamos de nuevo al centro, donde nos encontramos en varias ocasiones con procesiones, nos llama la atención con el fervor que celebran la Semana Santa.

En la plaza donde está correos, pequeño edificio modernista a tener en cuenta, hay una freiduría- cervecería Casa Flores,  donde fríen puntillitas, chocos, cazón rebozado, etc. Que te sirven  en papelinas, si no hay mesas disponibles la gente lo come tan ricamente en los bancos de la plaza. Las calles repletas.

Volvemos paseando a la AC, el centro histórico de Cádiz es pequeño se puede recorrer fácilmente a pie.



Sábado 21
Salimos de Cádiz para dirigirnos a Medina Sidonia, visitamos el pueblo y las ruinas, pero las más interesantes que son las cloacas romanas nos dicen que están cerradas.

Podríamos seguir viaje hacia la costa, visitarla hasta Tarifa, nos queda un día, pero decidimos volver a Barcelona, según el Tom Tom estamos a 1200 km de Barcelona;  pernoctamos en Vélez Rubio (Almería).

Al día siguiente  llegamos a Barcelona a eso de las 20 horas.

Nos ha gustado Cádiz, volveremos.

Jaume Huertas y Núria Martínez

Viajar en Autocaravana
Con el soporte de Autosuministres Motor, S.A.



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