Algunos Alpes Suizos

Tras tres veranos consecutivos en países escandinavos buscábamos un destino fresco y de naturaleza impresionante más próximo a casa. Queríamos viajar a un ritmo menos pautado, y disponer de teleféricos y funiculares para acceder a las montañas. Nuestro objetivo tenía que ser alguna zona alpina de Suiza…

Eva Verdaguer (EvaV) agosto 2008
   
INTRODUCCIÓN
   

MOTIVACIÓN DEL VIAJE
Tras tres veranos consecutivos en países escandinavos buscábamos un destino fresco y de naturaleza impresionante más próximo a casa. Queríamos viajar a un ritmo menos pautado, y disponer de teleféricos y funiculares para acceder a las montañas. Nuestro objetivo tenía que ser alguna zona alpina de Suiza…

Tracé sobre el mapa una serie imposible de puntos inconexos, descartando las grandes ciudades. Gracias a los expertos consejos de una forera (cacharrilla), centré la zona objetivo en los cantones de Berner Oberland y del Valais. Y añadí algunos destinos como el laberinto, el aquaparc y algún trineo de verano, para evitar que las niñas sufrieran un empacho de sólo montañas (... que era precisamente el empacho que nos apetecía a David y a mí).

BIBLIOGRAFÍA
Solicité y recibí muchos folletos de la oficina de turismo, cuya página web contiene una ingente cantidad de excelente material informativo ( http://www.myswitzerland.com )

Consulté 4 guías de viaje. Mis preferencias personales me llevan a destacar 3 de ellas:

* La guía de Océano (traducción al español de las Insight Guides). La leo casi como si de una novela se tratase, en la fase inicial de los preparativos del viaje. Contiene amenos e interesantes textos, así como muchas y excelentes fotografías.


La guía verde Michelin. Siempre me resulta muy útil en la segunda fase, al trazar la ruta que une los diversos puntos de interés, gracias a los mapas esquemáticos. Permite profundizar, consultando las excursiones cercanas, etc.

* Y por último, la Rough Guide, en inglés. Ni es de amena lectura ni tiene casi fotografías, pero siempre aporta muy valiosos y minuciosos detalles, una vez que ya tengo el esquema de viaje trazado y un poco maduro.
Esta es la guía donde leí que un Swiss Pass (de elevado precio y pocos días de validez) no necesariamente es la mejor opción de entre el amplio abanico de pases para los medios de transporte públicos. Nosotros elegimos el ½ Price Pass: En cada trayecto de tren, autobús, teleférico, funicular, cremallera, etc., entre los 4 pagaríamos el equivalente al precio de un único adulto (los 2 adultos a media tarifa, y las 2 niñas gratis). Este pase tiene validez para todo un mes y para todo el país, y su precio es mucho más asequible que el de otros tipos de abonos.
Sólo con este consejo la guía ya habría quedado completamente amortizada.
También en esta guía leí una frase acerca del valle de Lauterbrunnen que se me grabó en la mente antes del viaje, y en el espíritu una vez de regreso: “...Tanto si estás dos horas como dos semanas, no querrás irte...”.

Ya hacia el final de los preparativos conté con el programa de viaje elaborado por un gran conocedor de la zona, Xanquete_22.

CARTOGRAFÍA
Tenía los 3 mapas regionales de carreteras Michelin, a escala 1/200.000, aunque finalmente sólo necesité uno de ellos, el correspondiente a Suiza Suroeste.

Compré dos mapas con topografía (de la Oficina Federal Suiza de topografía, Swisstopo), a escala 1/100.000, para preparar las excursiones. No eran lo suficientemente detallados como para caminar por las montañas (en las que existen muchísimos kilómetros de senderos perfectamente señalizados), pero sí lo eran para estudiar las posibilidades.

Un par de meses antes de salir, actualizamos el TomTom Go, tanto el software, como los mapas y los PDIs.

ANTI-MOSQUITOS
Al igual que los últimos veranos, una semana antes de partir empezamos a tomarnos el remedio homeopático Ledum Palustre 9 CH, en dosis de 3 bolitas dos veces al día. Continuamos con la misma dosis durante el viaje. Casualidad o no, los mosquitos no nos han molestado estas últimas vacaciones, ni en Finlandia ni en Suiza!

VIÑETA
No teníamos intención de circular por las autopistas suizas. Precisamente nos apetecía transitar por carreteras pintorescas a través de valles y puertos de montaña. Decidimos no comprar la viñeta. Programamos el TomTom para evitar meternos accidentalmente en tramos de autopistas de peaje, y las indicaciones fueron correctas. Sólo en un par de ocasiones tuvimos algunas dudas sobre la ruta a seguir: 

* En una ocasión la carretera estaba cortada por obras y aparentemente la autopista era la única alternativa. Acabamos metiéndonos en una angosta carretera local que ni siquiera figuraba en el mapa Michelin, aunque sí en el topográfico. En la vía sólo cabía nuestra autocaravana.

* En otra ocasión el TomTom nos metió en un tramo final de la autopista, ya de un único carril, y que acabó transformándose en carretera ordinaria.



 
Glaciar Aletsch, un enorme río de hielo
Glaciar Aletsch, un enorme río de hielo
Indicadores de senderos de montaña
Indicadores de senderos de montaña
Los Alpes
Los Alpes
Mapa del itinerario de viaje
Mapa del itinerario de viaje
Viernes, 1 Agosto 2008, Centelles- Sigean, 228 km.
   

Operación salida
Por fin llega el gran día.

Por la radio se anuncia operación salida a partir de las 15:00 horas.  La jornada intensiva de los viernes me permite salir del trabajo, en Barcelona capital, a las 14:00 horas. Me dirijo rápidamente a casa, de la que me separan 50 km. en coche.  Me invade la excitación propia de este momento tan esperado durante todo el año.

Ayer ya dejamos la autocaravana lista, con la nevera llena.

Salimos de Centelles a las 15:45, con 50.407 Km. en el cuentakilómetros. Estamos a 30,4ºC.

Al cabo de unos minutos la familia Serraima nos envía un SMS. Ya están en el área de La Jonquera (querían evitar verse inmersos en la operación salida), y continuarán hasta Le Village Catalan, donde nos esperarán para continuar la etapa juntos.

En la autopista nos adelanta una autocaravana. Nos hace señas: Son Josep (Peponides) y Gloria! Vaya casualidad. Nos acompañarán hasta Le Village Catalan, ya que les apetece saludar a la familia Serraima.

Ambas autos repostamos diesel en la penúltima área de la autopista, la de Figueres. Evitamos el área de La Jonquera, la última antes de la frontera francesa, por sus previsibles colas, aunque también debemos esperar bastante aquí. ..Somos muchos los que hemos tenido la misma idea.

Cruzamos la aduana sin novedades, con mucha fluidez. No parece haber nadie en los controles. Ya en Le Village Catalan las 3 familias charlamos un buen rato bajo la sombra de unos árboles. Josep y Gloria continúan hacia su destino, y la familia Serraima y nosotros retomamos ruta.

Nos detenemos en el camping La Grange Neuve, en Sigean. Son casi las ocho de la noche y la piscina ya está cerrada, lo que desilusiona a las niñas, que esperaban tener ocasión para darse un chapuzón. Estamos en una zona de Francia donde el viento es habitual, entre Sigean y Narbonne.

Cenamos pan con tomate, queso, longaniza, jamón y tortilla de patatas (Neus nos preparó una deliciosa tortilla ayer).

Disfrutamos del fresco en nuestra primera cena de vacaciones, antes de irnos a la cama.  Por fin estamos de vacaciones!!!



Diesel: 18,16
Peajes: 6,40+11,20
Camping: 28


 
Sábado, 2 de Agosto 2008, Sigean-Brette, 277 km.
   

Campos de lavanda en “La Ferme du Villard”, en Brette

El camping de Sigean donde hemos pasado la noche está muy próximo a la autopista. Se oye bastante su rumor. A pesar de ello, no tardé en dormirme.

De nuevo en ruta, nos encontramos con alguna retención puntual en la autopista, aunque rodamos sin problemas. No obstante, el tráfico es bastante denso, especialmente en sentido contrario.
Finalmente, María, el navegador de la familia Serraima, señala unas largas retenciones unos kilómetros por delante de nosotros y salimos de la autopista después de Orange. Empezamos a circular por carreteras departamentales.

El paisaje tiene una luz brillante. Hay muchos tonos de verde. Pasamos junto al cañón de un río, por el que la carretera es bastante estrecha, y vemos las primeras plantas aisladas de lavanda en flor, nuestro objetivo para hoy. Las dudas nos asaltan: sabemos que en muchas zonas ya han recolectado la lavanda a mediados de julio. Esperamos llegar todavía a tiempo para poder pasearnos por campos de lavanda en flor.

Y de pronto aparece ante nosotros un campo de lavanda en flor, exuberante, a pie de carretera.
Nos detenemos para tomar unas fotografías.

Llegamos a nuestro camping, “La Ferme du Villard”, en Brette.
Casi son las 15:00. Nos indican las dos parcelas que tenemos reservadas. Todas las parcelas están bastante separadas entre sí, dispuestas en círculo a diferentes alturas, en terraza. Nos parece más práctico compartir una de las dos parcelas y así disfrutar de los ratos de compañía.

Almorzamos invadidos por las moscas (en la granja hay cabras y ovejas, y el dueño nos asegura que no hay de lo uno sin lo otro). En seguida recogemos, y ya vemos a Eddy subir por los prados. Viene a buscarnos para guiarnos en un paseo por los campos de lavanda. Habíamos quedado con él para las 16:00 horas.

Cae un sol de justicia, y llegamos muy acalorados a los campos de lavanda, que quedan por encima de nosotros.

Bajo la sombra el aire es fresquito. Por el camino encontramos unas pocas sombras, y en ellas Eddy aprovecha para explicarnos que en el Midi francés (más al sur) se cultiva la lavanda Aspic. En esta zona (Drôme Provenzal) crece de forma silvestre otra especie distinta, la lavanda fina, que es más resistente a la altura y al frío (por el camino recogemos unos brotes).
Con el paso del tiempo se ha intentado optimizar la producción de lavanda fina, eligiendo los mejores ejemplares, y se les ha hecho reproducir por esqueje. Eddy los llama clones.
Esa es la razón por la que los campos exhiben hileras uniformes del mismo color.

Cruzamos por un campo de lavanda en flor, es mi estereotipo de imagen provenzal, me encanta verme en mitad de esta postal. Debo agradecer a las intensas lluvias de esta primavera el retraso de unos días en la floración y recolección de la lavanda. Nos ha permitido disfrutar de este intenso color y olor.

Más adelante, tras un último esfuerzo cuesta arriba, pasamos por un campo de lavandina, un híbrido entre la lavanda Aspic y la lavanda fina, de la que se extrae unas 4 veces más de aceite esencial que de la lavanda fina, aunque no es de tan buena calidad y no se utiliza para la elaboración de perfumes, sino de jabones, ya que huele de forma más intensa.

Por fin el camino es cuesta abajo!!! Pasamos junto a un campo que han segado esta mañana. En una esquina han dejado la lavanda cortada. Le conviene secarse durante 24 horas antes de que la recojan y la carguen en el remolque del tractor, donde no debe pasar más de otras 24 horas hasta su destilación, ya que de lo contrario fermentaría.

Se oye un intenso zumbido de abejas volando alrededor de la lavanda cortada.

Cruzamos por otro campo de lavanda en flor, y Eddy nos acompaña a la antigua destilería. Nos enseña la máquina donde antes destilaban de forma artesanal, así como unas fotografías que muestran los procesos modernos de recolección y destilación: Se destila conectando una manguera de vapor a la parte inferior del remolque, cargado de lavanda. El remolque se tapa con un sombrero o gran tapa metálica. El producto que se extrae es una mezcla de agua floral (que huele de forma muy agradable si se deja circular por una fuente de agua continua) y aceite esencial, que flota por encima del agua, lo que permite separarlo fácilmente de la misma. El aceite se extrae del cáliz de las flores.

La paja resultante casi no huele, y la generan en mucha cantidad. Eddy está estudiando cómo aprovecharla en forma de material aislante para la construcción.

Isabelle nos sirve unos vasos de casis y unos dados de membrillo.

Finalmente cruzamos por la nave donde guardan la nueva máquina, recién comprada, para cortar lavanda. Aquí se almacenan las balas de paja.

Nos despedimos de Eddy, y nos dirigimos directamente a la piscina. Son más de las ocho, pero todavía brilla un rayo de sol en un rincón, y el agua fresca nos hace resucitar, todos anhelábamos el momento.

Nos duchamos y vamos a cenar: hoy tenemos cena de despedida (pan con tomate, quesos, longaniza, espárragos Cojonudos, Mágnums). Mañana la familia Serraima parte hacia su destino vacacional, y nosotros hacia el nuestro.

Estamos en una zona poco poblada, casi sin contaminación lumínica, y podemos disfrutar contemplando las muchas estrellas. El silencio es estremecedor y la luz de las estrellas no permite ver el color del firmamento. Se respira una paz sobrecogedora.

A Eddy le ha extrañado que no nos quedáramos unos días más, lo que no nos importaría, para ver más detalles acerca del proceso de destilación de la lavanda, o de la producción de quesos. Realmente debemos volver con más tiempo, el lugar es precioso.



Peaje = 11,90 + 10,70
Diesel = 55,42
Excursión = 42


 
Primeros campos de lavanda en flor
Primeros campos de lavanda en flor
Campo de lavanda parcialmente recolectada en La Ferme du Villard
Campo de lavanda parcialmente recolectada en La Ferme du Villard
Campo de lavanda en flor, estamos dentro de la postal provenzal
Campo de lavanda en flor, estamos dentro de la postal provenzal
Campo de lavanda en flor en La Ferme du Villard
Campo de lavanda en flor en La Ferme du Villard
Domingo, 3 de Agosto 2008, Brette-St. Pierre en Faucigny, 303 km.
   

Visita de Annecy

La familia Serraima sale temprano del camping, tal como tenía previsto. No quieren despertarnos, y nos dejan una nota.

Nosotros nos levantamos más tarde, desayunamos y vamos a liquidar la cuenta a la recepción del camping. Allí compramos pan recién hecho (es pan artesano, muy tupido y de color oscuro), esencias de lavanda y de lavandina, un corazón de queso fresco de cabra con lavanda, y clairette, el vino espumoso de la zona. Nos atienden la hija (todo atenciones y delicadeza) y el hijo (muy tímido) del propietario.

Llenamos el depósito de agua y el bidón de agua para beber. Los dueños del camping nos comentan que el agua proviene de una fuente de la que ellos también se abastecen en casa.
Vaciamos químico, tiramos basura, y salimos. Son las 11:13.

Ayer Eddy nos había comentado la posibilidad de que tomáramos una pista no asfaltada, que nos evitaría dar un buen rodeo. Decidimos, aunque con dudas, seguir el consejo. El paisaje es bonito, y vemos algún campo de lavanda en flor. Aunque el recorrido nos inquieta un poco. No sabemos si alguna cuesta será demasiado dura para nuestra cabezona.

Llegamos al asfalto sin novedad (creemos que en sentido contrario, y debido a la pendiente de algunas rampas sí podíamos haber tenido problemas) y seguimos el curso de unos ríos con muchas pozas. Es domingo, y en cualquier  rincón hay bañistas. El agua es de un precioso color entre azul blanquecino y turquesa. En muchos puntos hay pequeños muros de piedras de río, que forman más pozas a modo de pequeñas piscinas.

El TomTom intenta llevarnos por un puerto de montaña. Dudamos de si estará o no asfaltado, y desestimamos esa ruta, preferimos transitar por carreteras algo más importantes. Finalmente Marta se resigna y nos acaba dirigiendo hacia la autopista.

Antes de entrar en la autopista nos detenemos para almorzar en un área de descanso. Preparamos un combinado con todo lo que nos ha ido quedando de estas cenas en compañía, le añadimos un pica-pica dominical, y el corazón de queso fresco con lavanda, de un delicado sabor.
Nos sentamos fuera, hay mesas y bancos de piedra.
De vez en cuando soplan rachas de viento y debemos asegurarlo todo, para que no salga volando.
El aire caliente nos envuelve, pero nos apetece almorzar fuera de la autocaravana.

Todavía antes de entrar en la autopista nos detenemos en una gasolinera autoservicio de un supermercado. Queremos comprobar qué tal funcionan nuestras nuevas tarjetas de crédito con chip en los surtidores de autoservicio. No funcionan...

Llevamos el depósito de diesel por la mitad, es domingo. Repostamos en la autopista.

Nos dirigimos hacia Annecy. Aparcamos en una calle bastante céntrica, en zona azul. Al ser domingo no es de pago.

Paseamos frente al lago, donde se alquilan pedalos y fuera bordas.
Cruzamos por el puente del amor, y entramos en el casco antiguo, peatonal. Es una zona absolutamente turística, con casas de piedra sobre soportales, adornadas con geranios en los balcones. Por las calles hay fuentes, tiendas de souvenirs, heladerías, y restaurantes que ofrecen especialidades savoyardes, como la fondue savoyarde o la tartiflette.

Es un lugar precioso, aunque nuestras recientes escapadas a DisneyLand Resort París han minado nuestra capacidad para impresionarnos, aún a sabiendas de que en DLRP hay mucho cartón piedra y Annecy es real!!!

Dejamos Annecy. Nuestro siguiente destino es Chamonix.
Pero salimos tarde de Annecy, ya son casi las nueve de la noche. Posiblemente durmamos en ruta.

El TomTom nos indica un área para autocaravanas en St. Pierre en Faucigny. El área sólo tiene asignadas 4 plazas (y están ocupadas), pero está situada en el aparcamiento de la estación de ferrocarril, donde todavía queda mucho espacio libre, y decidimos quedarnos.

Oímos pasar un tren “por la cocina” de la autocaravana, con un considerable estruendo. Casualmente o no en ese momento se marchan dos de las siete autocaravanas que nos encontrábamos en el lugar.
Nos da la sensación que por la noche en esta línea no deben circular demasiados trenes, y no nos movemos.

Cenamos, y ya con las niñas en la cama, David y yo salimos a tirar la basura.
Fuera estamos a 22ºC. Una de las autocaravanas duerme con todas las ventanas abiertas. Nosotros tenemos algún recelo, lo cerramos todo excepto las claraboyas, y conectamos el Viesa, que enfría muy satisfactoriamente.



 
Pozas en el río, bañistas
Pozas en el río, bañistas
Annecy I
Annecy I
Sombra en Annecy
Sombra en Annecy
Annecy II
Annecy II
Lunes, 4 de Agosto 2008, St. Pierre en Faucigny - Chamonix, 56 km.
   

Mer de Glace

Hemos dormido muy bien. Esta mañana, pronto, ya ha circulado algún tren. Cuando nos despertamos el aparcamiento ya se encuentra a pleno sol, lo que nos incomoda. No queremos tardar mucho en irnos. Si llegan muchos coches a la estación nos podrían complicar la maniobra de salida del aparcamiento. Decidimos irnos a desayunar a otro lugar.

Salimos a las 9:02, estamos a 22,2ºC. Pasamos frente a un lavadero de coches con altura suficiente para la autocaravana y la lavamos. En la pista de tierra de ayer cogimos polvo. Llenamos diesel.

Entramos en la autopista, y desayunamos en un área de descanso con vistas al Mont Blanc. Las nubes alrededor del Mont Blanc están creciendo. Dudamos entre la excursión a la Aiguille du Midi o al Mer de Glace. Ambas merecen la pena, pero creemos que si hay buen tiempo debemos aprovechar la ocasión para ir a la Aiguille du Midi. No sabemos cuántos días con buena visibilidad tendremos en Suiza. Hay que aprovechar todas las oportunidades.

Envío un SMS a Xanquete_22, para saber si les encontraremos en el camping de Saint Gervais Les Bains. Han cambiado de idea, y se han instalado en el Camping Les Molliasses, de Chamonix, en el que ya habían estado en varias ocasiones.
Esta noche quisiéramos saludarle y agradecerle su programa de viaje para Suiza, que llevamos bien impreso.

Entramos en Chamonix, capital del alpinismo, y nos quedamos sorprendidos al ver tal cantidad de gente y tráfico!!! Va a ser difícil aparcar, por lo que decidimos entrar en el camping. De este modo ya estaremos instalados para esta noche, y nos evitamos estar mal aparcados durante todo el día. El camping está bastante lleno, pero no hay problemas para encontrar plaza.

Por fin “olemos a Alpes”: Estamos en una pradera verde, rodeados de árboles, junto a un río que suena a río, y con vistas al espectáculo de los cuatro-miles y a un glaciar muy próximo. No es un camping muy tranquilo, pero es muy apropiado para realizar las excursiones desde Chamonix, y tiene muchos servicios, entre los cuales un restaurante.

El recepcionista del camping nos sugiere que preguntemos por el pronóstico del tiempo en las mismas taquillas del teleférico de la Aiguille du Midi. Allí nos informan de que a causa del viento el tramo superior está cerrado, no funciona.

Decidimos, por tanto, irnos al tren de Montenvers. Es un precioso tren cremallera de color rojo, que este año celebra su centenario. Hace posible que los no-alpinistas tengamos fácil acceso a un glaciar (Mer de Glace).

Nos situamos en el serpentín de cola para los billetes, y sacamos el ticket familiar. Nos informan que hoy el tramo final, entre el tren cremallera y la cueva de hielo (excavada bajo el glaciar) no tiene servicio de teleférico, a causa del viento. Hay que cubrir ese tramo a pie.

La visión del glaciar desde el tren es preciosa. Realmente se comprende el porqué del nombre, al ver ese mar de hielo, con olas de color azul. Se perciben síntomas de la regresión del glaciar.

Desde el mirador vemos el camino que conduce hasta la cueva de hielo, repleto de diminutas figuras multicolores de personas. Somos muchos los turistas congregados en el lugar.

Antes de tomar el camino visitamos la exposición de cristales. Se describe su formación en las montañas. Algunos están ahumados, debido a la radiactividad de los granitos.

Engrosamos la larga hilera de gente que sube y baja por el estrecho y pedregoso camino hacia la cueva de hielo. A veces unos deben pararse y ceder el paso a los otros.

El tiempo medio de recorrido cuesta abajo es de 20 minutos para las personas en forma, y de 30 minutos para la mayoría de personas.

Nos desviamos hacia un mirador sobre el glaciar, donde no hay nadie más. Por fin estamos un poco solos en este precioso aunque concurrido lugar. Tomamos muchas fotos. En este punto podemos contemplar en silencio la inmensidad del río de hielo que se desliza a razón de 1 cm. por hora, aunque no es perceptible para el ojo humano.

Llegamos a la cueva, que debe ser re-excavada de nuevo cada año, debido al movimiento del glaciar. En la entrada chorrea bastante agua de deshielo.
En el interior se han practicado diversas galerías con esculturas de hielo, y luces que van cambiando de colores. El hielo es compacto y transparente, como el cristal. Produce una extraña sensación saberse en las entrañas del glaciar.

... Y todo lo que se baja debe subirse. Quedamos maravillados de lo bien que andan las niñas. En 20 minutos, que incluyen una parada de avituallamiento de galleta Príncipe, estamos de nuevo arriba!!

Compramos unas postales y nos ponemos en la cola para tomar el tren de vuelta.
Ya en el tren Aina se duerme.

Había pensado en ir al tobogán (o trineo) de verano, una vez de vuelta a Chamonix. Pero a las niñas les parece que puede ser complicado, no acaban de convencerse. Finalmente optamos por merendar unos helados y crêpes en la terraza del bar situado frente a la estación del tren de Montenvers. Disfrutamos de unas impagables vistas del Mont Blanc …aunque deben estar incluidas en los precios de la terraza. Nos relajamos en nuestras sillas, nos deleitamos con el espectáculo visual y aprovecho para escribir estas líneas en el diario de ruta.

Volvemos al camping. Al dirigimos a la ducha nos encontramos con Xanquete_22 y familia. Quedamos en visitarles para disfrutar con ellos de una tertulia tras la cena.

En el restaurante del camping compramos dos pizzas para llevar: Una pizza savoyarde (les encanta a las niñas) y una napolitana. Lo acompañamos de agua Perrier para Xènia, y de vino blanco de Saboya para David y para mí.

Tras la cena vamos a visitar a la familia Xanquete_22. Aina se queda durmiendo en la autocaravana y Xènia inicialmente nos acompaña pero no resistirá mucho rato hasta su retirada. Angelitos...

Disfrutamos de una buena sobremesa, tomando galletas, chocolate y otros productos “dietéticos” diversos. Comentamos diversas excursiones a realizar en Suiza. El rato es muy agradable, son una familia más que encantadora, y se nos hace tarde sin darnos cuenta. Nos retiramos a dormir. Ha sido un día intenso, y nos metemos en la cama pasadas las dos de la madrugada...O las tres...



Lavado de la autocaravana = 3
Diesel = 46,10
Peaje= 6,20
Camping Chamonix = 28
Tren de Montenvers = 63
Postales = 2
Helados y crêpes = 28,80
Pizzas, Perrier y vino (cena) = 35,5


 
Mer de Glace, Chamonix I
Mer de Glace, Chamonix I
Entrada a la cueva bajo el glaciar
Entrada a la cueva bajo el glaciar
Interior de la cueva bajo el glaciar
Interior de la cueva bajo el glaciar
Mer de Glace, Chamonix II
Mer de Glace, Chamonix II
Martes, 5 de Agosto 2008, Chamonix - Saillon, 53 km.
   

Barrage de Emosson

Nos levantamos tarde, sobre las diez, y desayunamos en la mesa que tenemos desplegada bajo el toldo. Vaciamos químico, grises, llenamos agua y bidones para beber, tiramos la basura, devolvemos el envase de Perrier, y nos despedimos de la familia Xanquete_22, que nos indica cómo cruzar Chamonix dando un rodeo que nos evitará las importantes retenciones de tráfico.

Salimos del camping a las 12:51, estamos a 22ºC. Cruzamos la frontera suiza casi sin detenernos, y nos dirigimos al embalse o Barrage de Emosson. Es la segunda presa más grande de Suiza. Aunque podríamos llegar por carretera, decidimos subir en el funicular de Le Châtelard. Es uno de los funiculares con más pendiente de Suiza, y el funicular de dos cabinas más inclinado del mundo. La pendiente en algún punto llega a ser del 87%. El funicular sube 692 metros de desnivel en 12 minutos. Está catalogado con dos estrellas en la guía Michelin, y es impresionante.

Al pagar el billete nos entregan unos cupones-descuento para otras atracciones del Valais. Después del tramo en funicular, enlazamos con un pequeño tren panorámico, construido sobre el trazado del antiguo tren que llevaba los materiales de construcción para la presa, sobre una vía estrecha de 60 cm. El recorrido pasa por algún túnel, y tiene muy buenas vistas sobre los Alpes. Y el último tramo es un “mini funicular” que nos lleva desde la base hasta la parte superior de la pared de la presa, de 180 metros de altura.

En la pared de la presa hace unos años que unos escaladores abrieron una vía de escalada. La pared tiene la peculiaridad de que en sus últimos metros no es vertical, sino cóncava. Los escaladores dejaron clavadas unas 600 piezas para apoyar pies y manos, y hoy en día es una vía conocida en los circuitos de los escaladores experimentados.

Antiguamente existió otra presa de menor capacidad. Actualmente no es visible, ya que la pared antigua queda unos 42 metros por debajo del nivel del agua cuando el pantano está a su nivel máximo de capacidad.

Hay unas vistas espléndidas sobre el macizo del Mont Blanc y sus cuatro-miles. Nos hallamos a 1.970 metros, pero la perspectiva engaña. Casi nos parece estar a la misma altura que los cuatro-miles nevados, cuyas cimas ahora ya están cubiertas de nubes.

Podemos ver una turbina expuesta al aire libre. Un cartel junto a la misma informa de que la oficina de turismo ha organizado unas visitas guiadas por la presa. Esperamos media hora para unirnos a una de ellas.

El guía nos acompaña hasta una sala en la que se exhiben unas maquetas con las montañas cercanas, y nos explica cómo el agua de distintos glaciares es conducida por diversas tuberías subterráneas hasta el embalse. También vemos unas fotografías de la presa original.

Después entramos en una galería que discurre por el interior del muro de la presa, por la que lo cruzaremos de extremo a extremo. En esta galería se han instalado distintos péndulos que miden el movimiento del muro. En una ocasión el péndulo de la zona central registró un movimiento horizontal de 8 centímetros. En la galería hace fresco, nos abrigamos.

Ya finalizada la visita, salimos de la galería por el otro extremo del muro de la presa. Esta vez lo cruzamos por el exterior, y regresamos a la auto deshaciendo el camino: mini funicular, tren panorámico y funicular.

Son casi las 18:00. Imaginamos que nuestro siguiente destino, el laberinto, ya debe estar cerrado. Este país “cierra” a las 17:00. Decidimos irnos pronto a un camping, ver si conseguimos ir temprano a dormir, y mañana levantarnos también temprano. Debemos ir transformando los horarios, para poder subir a las montañas antes de que las nubes de evolución diurna hagan su aparición (y evolución).

Bajamos por el puerto de la Forclaz. Nos impresionan las enormes dimensiones del valle del Rhône, enmarcado por unos picos también espectaculares.

Pasamos junto a varios puestos ambulantes ya cerrados de albaricoques del Valais, de los que ayer nos había hablado la familia de Xanquete_22.

Elegimos el Camping de la Sarvaz, en Saillon, precisamente porque está fuera de Martigny. Nos apetece encontrar un lugar tranquilo y poco concurrido, fuera de cualquier población importante.

En la recepción del camping tienen albaricoques del Valais en venta. Compro albaricoques y una barra de pan. Insisten en cobrarme mañana. Después me doy cuenta de que la recepción y el supermercado han cerrado a las 17:00 horas y ya son las 19:00.

Recién instalados en la parcela se acerca a saludarnos una señora suiza. Estuvo durante dos años trabajando en España. Le contamos que hoy se le ha caído un diente a Aina, y nos explica que en Suiza los ratoncitos (no explicita si se llaman o no Pérez) son los encargados de repartir regalos a los niños a los que se les ha caído algún diente. O sea que esta noche no le faltará una visita a nuestra Aineta!!

Las niñas pasean con las bicis por el camping, tras haber estado un rato en los columpios. Mientras tanto, David y yo nos tomamos una copa de cava, esperando a que el arroz acabe su cocción.

Después de cenar, las niñas pasean nuevamente en bici, mientras nosotros nos preparamos unas infusiones antes de irnos a dormir, intrigados por ver cómo se comportarán los ratoncitos de los dientes.



Barrage de Emosson: 152,40 FrS = 101,57 €
Postales y sellos: 9 FrS = 5,99 €
Helados: 3,80 FrS = 2,53 €
Pan y albaricoques: 10,50 FrS = 7 €


 
Funicular de Le Châtelard
Funicular de Le Châtelard
Mini funicular desde la base hasta la parte superior de la pared de la presa
Mini funicular desde la base hasta la parte superior de la pared de la presa
Pared de la presa, Barrage de Emosson I
Pared de la presa, Barrage de Emosson I
Pared de la presa, Barrage de Emosson II
Pared de la presa, Barrage de Emosson II
Miércoles, 6 de Agosto 2008, Saillon - Le Bouveret, 48 km.
   

Laberinto de Evionnaz

Nos levantamos temprano, a las 7:10. Aina está nerviosa por ver qué regalo le han dejado los ratoncitos o angelitos. Inicialmente no lo encuentra, pero no se han olvidado de ella!!

Hoy tenemos intención de ir al laberinto y al aquaparc. Los primeros días somos demasiado ambiciosos, no llegamos a cumplir con todos nuestros objetivos hasta que aprendemos a fijarnos menos actividades.

Estamos en una región de viñas y compramos una botella de vino blanco en el supermercado del camping. Las viñas tapizan las faldas de las montañas, están dispuestas en terrazas. Suiza es un país productor de buenos vinos, aunque exporta muy pocos. También compramos mermelada de uva. Se nos está acabando la mermelada de la abuela !!

Salimos a las 10:16, estamos a 21,9ºC.

Conducimos por el valle del Rhône. Hay muchos árboles frutales. Vemos muchos manzanos y perales. Es un valle amplio y soleado.

Llegamos al laberinto de Evionnaz (Labyrinthe Aventure), que además de ser el mayor laberinto permanente del mundo, con 10.000 m2 de superficie y más de 18.000 tuyas plantadas, también es parque de atracciones. La atracción estrella es una gigantesca torre de toboganes, de 30 metros de altura, con muchos bajantes de tubos en espiral, de distintas pendientes y alturas.

Al pagar usamos los cupones descuento que nos entregaron ayer en Le Châtelard.

Tras probar los toboganes nos introducimos en el laberinto, que plantea algunos retos, tales como tirolinas, puentes de troncos que se mueven, escaleras para cambiar de zona, o zonas de agua con troncos para cruzar haciendo equilibrios.

En mitad del recorrido aparecemos en una zona de recreo con crepería, toboganes, ollas giratorias, máquina de escalada (es una cinta-rodillo vertical, en continuo movimiento descendente, por la que hay que ir escalando hacia arriba, apoyando manos y pies en las piezas de la cinta).

Tras otro buen rato de laberinto llegamos a la salida. Ya deseábamos encontrarla. Imaginamos que a la hora del cierre revisarán que no se haya quedado nadie extraviado por los 3,5 km. de sus serpenteantes caminos.

Más toboganes, ping-pong, y nos vamos.

Nuestro siguiente destino es Le Bouveret, donde hay dos atracciones que nos interesan ...Pero el país cierra a las 17:00 y cuando arrancamos ya son las 16:00.

Una vez en Le Bouveret, nos proponemos empezar por el Swiss Vapeur Parc, un parque de trenes en miniatura. Nos indican que el aparcamiento está muy lleno y no encontraremos espacio para la autocaravana, y nos aconsejan que aparquemos en el Aquaparc, a unos 600 metros de distancia.

Entre ambos parques hay un camping, el Rive Bleue, y nos parece una buena opción pasar dos noches en él, de forma que podamos dedicar todo el día de mañana a los dos parques.

Una vez instalados en el camping vamos a dar un paseo a pie. Vemos los horarios del Aquaparc, que cierra mucho más tarde que el Swiss Vapeur Parc. Decidimos que mañana por la mañana primero iremos al parque de los trenes, quizás almorcemos en la autocaravana, y después nos dirigiremos al Aquaparc.

La tarde es bochornosa, teníamos otro concepto bien distinto del clima de Suiza.... Visto después, suponemos que se trataba del bochorno previo a las lluvias que se avecinaban. El clima de los valles puede llegar a ser caluroso, mientras que el de las montañas es fresco o incluso frío, en función de la altura.

Estamos a orillas del lago Léman. La puesta de sol ha sido muy larga, casi hasta las 21:00 horas.

Hemos cenado encogidos bajo la sombra de un pequeño árbol que nos separa de los vecinos de la parcela de atrás, ya que nuestro toldo proyecta la sombra justo encima de nuestra autocaravana.

Todavía nos quedaba algo de lechuga, pimiento y cebolla, que ya se acaban. Resulta una deliciosa ensalada. Asamos unos pinchos suizos, y preparamos una sopa bien calentita para tomar bajo el sol (a petición de Aina ... aunque papá está sofocado de calor).

Por fin se esconde el sol, refresca el ambiente y encendemos la vela. Las niñas apuran unos paseos más en bicicleta por el camping. Nosotros lavamos los platos y nos disponemos a disfrutar del descanso del guerrero. Nos preparamos la infusión, y vamos a tirar la basura, lo que siempre es un pretexto para dar una pequeña vuelta por los alrededores, en este caso a orillas del enorme lago Léman, que refleja en sus aguas las luces de las poblaciones ribereñas.

Al otro lado de la carretera hay otra zona del mismo camping, con bungalows que tienen vistas al lago. Nos comentamos que esos bungalows deben ir tan solicitados que incluso deben transmitirse en herencia !!!

De fondo se oye la música de un saxo. Proviene de un barco, amarrado, con luces de colores. Es un bar de copas, pero ahora mismo no tiene clientela. Está preparado para recibir clientes por tierra y por agua. Podría merecer una visita.

Nos vamos a dormir dejando todas las ventanas bien abiertas, a ver si refresca un poco en el interior de la autocaravana.



Camping de la Sarvaz: 47,74 FrS = 31,82 €
Supermercado camping: 30,55 FrS = 20,37 €
Laberinto: 52 FrS = 34,66 €
Crêpes y cervezas almuerzo: 33,80 FrS = 22,53 €
Supermercado camping Rive Bleue: 42,50 FrS = 28,33 €


 
Zona de agua en el laberinto de Evionnaz
Zona de agua en el laberinto de Evionnaz
Tobogán en el laberinto de Evionnaz
Tobogán en el laberinto de Evionnaz
Fichas de ajedrez en el laberinto de Evionnaz
Fichas de ajedrez en el laberinto de Evionnaz
Le Bouveret, lago Léman
Le Bouveret, lago Léman
Jueves, 7 de Agosto 2008, Le Bouveret, 0 km.
   

Swiss Vapeur Parc y Aquaparc

Hoy no movemos la autocaravana del camping. Desayunamos en la mesa que tenemos fuera.

Ya salíamos del camping hacia el Swiss Vapeur Parc cuando una fuerte racha de viento nos aconseja recoger el toldo, las sillas y la mesa exteriores. Tomamos las mochilas con nosotros. Inicialmente queríamos dejarlas en la auto, pero de este modo podremos llevarnos las chaquetas paravientos. Podría empezar a llover en cualquier momento.
En realidad, no habíamos caminado más que unos metros cuando ha empezado a llover. Por unos momentos hemos dudado de si debíamos ir primero a la piscina, que al permanecer abierta también en invierno, debe estar preparada para disfrutarla aún con lluvia. Finalmente optamos por empezar por los trenes.

En el camping ayer nos entregaron una tarjeta de huéspedes que nos ha valido para un descuento del 20% en las entradas del Swiss Vapeur Parc.

El parque tiene una extensión de unos 17.000 m2. La sensación que se experimenta es como si uno encogiera y se introdujera en una enorme maqueta de tren eléctrico, con sus paisajes de perfecto color verde, edificios, iglesias, castillos, árboles, ríos, lagos, puentes, semáforos, agujas, barreras, estación, túneles, caminos peatonales, etc. El parque cuenta con seis locomotoras de vapor, que consumen agua y carbón, y otras seis locomotoras diesel. Los trenes llevan entre 4 y 8 vagones, con una capacidad de 5 adultos sentados por vagón. Cada trayecto dura unos 12 minutos, recorriendo siempre el mismo circuito, bastante largo, de unos 1.500 metros de vía principal.

Durante los primeros recorridos nos ha tocado ponernos y sacarnos las chaquetas, según si empezaba o paraba de llover. Hemos subido a distintos trenes, unos arrastrados por locomotoras de vapor y otros por locomotoras diesel. Nos ha parecido que un tren cremallera tenía una variante en el trayecto, subiendo por una pendiente. Después de tomar los 3 primeros trenes, hemos dejado pasar un par de ellos sin subirnos, esperando al Rätische Bahn, aunque ha circulado por exactamente el mismo recorrido que los demás.

Luego hemos ido a dar un paseo por los caminos peatonales, y a tomarnos unas crêpes. Redescubrimos lo bien que saben el zumo de manzana y la sidra.

Y cambiamos de escenario. Pasamos por el camping para dejar las mochilas en la autocaravana y recoger las bolsas playeras, con las toallas y bañadores.

Compramos las entradas para el Aquaparc en la recepción del camping, donde las ofrecen con algún descuento. Nos decidimos por unos pases de cinco horas de validez.

Entramos en el Aquaparc poco después de las 14:00 horas. Nos entregan unas pulseras para codificar las taquillas (una por adulto). Pre cargo mi pulsera con 50 CHF, ya que funciona como monedero dentro del parque.

Nos asignamos dos taquillas, nos vestimos en los cambiadores individuales, y entramos en la zona de aguas.

Primero probamos la piscina de olas.

Después nos vamos a la Splash Lagoon, una nueva atracción de este año para los niños, situada en el exterior, equipada con toboganes, pasarelas, duchas, surtidores de agua, y sobre todo un enorme bidón que una vez lleno suelta 2.000 litros de agua sobre las cabezas de los valientes visitantes.

A continuación pasamos al Lazy River, en el que se puede viajar sobre unos flotadores enormes y dejarse llevar por la corriente a través de un sinuoso recorrido circular, con salida opcional al exterior.

Luego visitamos el barco pirata, en el que las niñas bajan por un tobogán bastante retorcido.

... Y nos vamos a la zona de los toboganes, donde hay diversos, de distintos grados de dificultad.
Xènia y David se atreven con el Buccaneer's Adventure, un tobogán familiar, catalogado como fácil, por el que se baja sobre unas neumáticas amarillas con asas, que tienen capacidad para hasta 3 personas. El correspondiente tobogán también es de color amarillo, y la parte superior del tubo es traslúcida.
Tras un par de descensos, Aina se suma a la fiesta, y finalmente yo también decido unirme a ellos, dividiéndonos en dos grupos de dos personas.
Entramos en un trepidante no parar, con subidas por las escaleras con la neumática a cuestas, y bajadas muy divertidas por el tobogán amarillo.

Decidimos darnos una pausa, queremos cruzar por el puente que comunica el parque con las piscinas exteriores y con la playa sobre el lago Léman. Pero las sucesivas lluvias han provocado que cerrasen el acceso una hora antes de lo previsto, aunque en estos momentos ya vuelva a lucir el sol.

Salimos a una terraza, ahora soleada, donde por fin se alisan las arrugas de manos y pies de las niñas, que ya llevaban unas horas en remojo. Y Aina entra de nuevo en calor, después de un rato temblando. Nos tomamos unos croissants y unas bebidas.

Volvemos a las neumáticas amarillas del tobogán amarillo. Hay mucha menos gente y ya es un frenesí: Arriba, abajo, arriba, abajo ... Se nos acaban las cinco horas.

Nos despedimos del parque en otro tobogán, y nos retiramos a los vestuarios, donde nos damos unas buenas duchas, con lavado de melenas incluido.

Nos cambiamos, y pasamos por caja, donde les compramos a las niñas unos llaveros con la foto que más les ha gustado de todos nuestros descensos por el tobogán amarillo.

Para Xènia y Aina ha resultado, con diferencia, lo mejor de Suiza !!! Esta etapa me daba algo de pereza, pero ha sido un éxito rotundo para la parte “menuda” de la familia, mientras David y yo seguimos esperando llegar a nuestras ansiadas, blancas y frescas montañas.

Salimos a la recepción del parque. El cielo está muy oscuro. Amenaza tormenta inminente. Debemos caminar unos 500 metros hasta el camping, pero no hemos traído las mochilas donde están los paraguas. Nos entretienen con una encuesta de satisfacción del parque (registrada directamente en un terminal touch-screen), y cuando salimos a la calle ya ha empezado a llover y sopla un fuerte viento.

De repente vemos correr a todo el mundo: Aparece el trenecito que a menudo hemos visto pasar por delante del camping. Llueve muchísimo. Tomamos carrerilla y subimos. El trenecito arranca, nos mojamos bastante e intentamos cubrir a las niñas con las toallas. La lluvia es fría, y hace viento. Vemos estupefactos cómo pasamos por delante del camping sin detenernos, y nos alejamos unos 2 o 3 km. bajo la tormenta, que se nos hacen eternos, hasta llegar a un gran aparcamiento situado en las afueras del pueblo. Le pregunto al maquinista si en el viaje de vuelta podrá parar en el camping y me responde que debido a la tormenta ya no hará más viajes y se dirige a cocheras. Me indica la posición de una parada de autobús, donde podemos esperar al autobús ...en mitad del barro.

Empieza a granizar !!!. Tras un rato de tormenta con relámpagos aparece el autobús. Un cartel en el propio autobús indica que es necesario tener billete y cancelarlo. El autobús no vende billetes, y la multa por subir sin billete es de 100 CHF. Le explicamos la odisea al conductor del autobús. Nos invita a subir (sin cobrarnos) y se detiene ante el camping.

Por fin estamos en la auto. Estamos salvados !!! Y empapados. Nos preparamos una cena calentita: arroz negro y albóndigas. ... Y el surtido de quesos. Qué bien se está “en casa” con la calefacción encendida ¡

David se queda absorto contemplando una camper suiza, en la que viaja una joven pareja. Chica de unos 25 años y chico de unos 30. Están instalados frente a nuestra autocaravana. Él, el verdadero ejemplo del anfitrión perfecto, prestando un sinfín de atenciones a la joven: Partido de badmington, infusión, barbacoa encendida con madera cortada en hacha, velita, flor. Y un farolillo de papel con la bandera suiza, encendido en el exterior de la camper a la hora de irse a dormir.

David y las niñas juegan al Uno mientras yo empiezo a escribir mi diario de ruta. Fin de partida, todo el mundo a la cama !!!

David y yo salimos a tirar las basuras. No llueve, pero no tardará mucho en hacerlo. La temperatura ha bajado considerablemente. Todos nuestros vecinos se han marchado definitivamente, como si adivinasen que las próximas lluvias torrenciales pondrían fin a su temporada vacacional.

Por la noche llueve mucho. Nos despertamos y estamos un buen rato contemplando a través de las ventanas el aguacero que cae fuera de nuestro nido.



Swiss Vapeur Parc: 41,60 = 27,81 €
Crêpes, zumos desayuno: 26,50 = 17,72 €
Aquaparc: 130 = 86,92 €
Bebidas y croissants merienda: 18 = 12,03€
Llaveros Aquaparc: 16 = 10,70 €


 
Swiss Vapeur Parc I
Swiss Vapeur Parc I
Swiss Vapeur Parc II
Swiss Vapeur Parc II
Iglesia a escala en el Swiss Vapeur Parc
Iglesia a escala en el Swiss Vapeur Parc
Splash Lagoon en el Aquaparc
Splash Lagoon en el Aquaparc
Viernes, 8 de Agosto 2008, Le Bouveret - Gruyères, 59 km.
   

Castillo de Chillon, fábrica de Cailler en Broc, Maison du Gruyère y fondue en Gruyères

Vaciamos y llenamos aguas y salimos del camping a las 10:50. Estamos a 20,9 ºC.

Hay mucho movimiento de salida del camping. Se van muchas de las caravanas que estaban instaladas a nuestro alrededor, suponemos que debido al cambio de semana.

Tomamos rumbo a Chillon. Nos detenemos para visitar el impresionante castillo a orillas del Léman. A menudo se nos olvida que el Léman es un lago, al ver sus olas como las del mar.

El castillo de Chillon es medieval. Está muy bien conservado y es uno de los monumentos más conocidos de Suiza. Está situado en una posición estratégica para el control del tráfico en la ruta de Italia -la ruta que enlazaba el norte y el sur de Europa-, encaramado en un islote rocoso sobre el lago, y unido a tierra por un pequeño puente de madera.

El castillo fue también prisión de seguridad, y uno de sus prisioneros fue François Bonivard, monje y político de Ginebra. Estuvo encadenado a una columna durante 6 años, condenado por su soporte a la Reforma y por incitar a los habitantes de Ginebra a rebelarse contra el dominio de la casa de Saboya. La única luz que veía era la que las aguas del lago reflejaban por unas estrechas y altas aberturas. Oía aterrorizado el ruido de las olas, creyendo que se encontraba bajo el nivel de las aguas, ya que su corta cadena no le permitía acercarse a mirar a través de las ventanas.

Casi 300 años después Lord Byron visitó el castillo, y esta historia le inspiró el poema “El prisionero de Chillon”.

Visitamos el castillo, sus salas, el subterráneo y la célebre prisión, los patios, las habitaciones. Quedamos fascinados por su enclave en el lago y por el conjunto de edificaciones que lo conforman.

Al finalizar la visita, pasamos por la tienda de souvenirs.

Repostamos diesel por si mañana sábado nos encontramos con las gasolineras cerradas.

Nuestro siguiente destino es Broc. Allí visitamos la fábrica de Nestlé en la que se elabora el chocolate Cailler, que recibe el apellido de uno de los chocolateros pioneros del siglo XIX. La visita es gratuita.

Empezamos en la sala de proyecciones viendo unas acarameladas películas antiguas relativas al chocolate y a su proceso de elaboración. Las películas tienen pocos diálogos, y mayoritariamente son en blanco y negro.

Luego seguimos un itinerario que empieza por la explicación de las materias primas en la  elaboración del chocolate. Nos dan a probar un grano torrefacto de cacao.

Pasamos a la sala de degustación. Contiene multitud de bandejas llenas con absolutamente todas las variedades de los productos Cailler. Nos tememos que nos de un ataque al hígado con todo lo que probamos, no damos abasto.

Las manos todavía nos huelen a chocolate cuando pasamos por una sección de la fábrica en la que vemos parte del proceso de fabricación a través de unos cristales. Luego cruzamos por una galería con fotografías y cromos de época, que nos conducen al pasado de la fábrica.

Finalmente, ya camino de la salida, nos encontramos en la tienda. En ella se venden todos los productos de la marca con descuento, e inevitablemente salimos con unos surtidos de napolitanas, de las que probaremos algunas cada noche, tras la cena.

Partimos hacia la vecina Gruyères. Ya son las 17:00, por lo ni siquiera creo necesario intentar visitar la quesería alpina de Moléson, en este país que cierra a las 17:00. Pero aún tengo esperanzas de poder ver algo en la mucho más turística Maison du Gruyère.

Dejamos la autocaravana en unos enormes aparcamientos fuera de la ciudad y nos acercamos a la quesería a pie.

En la entrada hay un cajero automático. Se traga una tarjeta de crédito de David, probablemente caducada (ha elegido un precioso lugar para su jubilación !!).

Por un módico precio compramos entradas para la visita auto guiada. Incluye unas raciones de queso Gruyère de distintos grados de maduración: De 6 meses, el más cremoso y dulce, seguramente el que conocíamos de antemano; de 8 meses, mediano; y de 10 meses, bastante más salado.

La visita auto guiada, en boca de su protagonista, la vaca Cérise (cuyo nombre fue elegido por su dueño por haber nacido en época de cerezas) nos ambienta el recorrido con el sonido de un riachuelo y de un cencerro de vaca, y nos permite oler los aromas de distintas flores habituales en los pastos. Una película explica el proceso de elaboración del queso.

La vaca Cérise a partir de esta visita se ha convertido en un icono para Aina, cualquier vaca solitaria se encarna en su querida vaca Cérise.

En la quesería hay 4 cubas, cada una de ellas con una capacidad de 4.800 litros de leche, de las que se obtendrán 4 x 12 quesos de 35 kg. cada uno. Los quesos se bañan en agua salada, y se les somete a presión para que cuajen. Maduran en unas impresionantes cavas robotizadas.

Pasamos por la tienda de souvenirs, donde compramos un cuchillo para queso con el escudo suizo (y alguno más para los abuelos), una bandera suiza para izar en el exterior de la auto, y dos raciones de queso para consumo inmediato, una de 8 meses de maduración, y otra de alpage (cuya leche se obtiene directamente en los pastos veraniegos de los Alpes, y se procesa allí mismo para obtener el queso alpino).

Cuando salimos de la Maison du Gruyère llueve, aunque no con excesiva intensidad. Llevamos paraguas, pero calzamos sandalias y vestimos en manga corta. Pasamos por la autocaravana, donde nos enfundamos en las chaquetas Gore-Tex y en las botas de montaña.

Salimos a dar una vuelta por el pueblo de Gruyères, que tiene una única calle peatonal, muy fotogénica, repleta de restaurantes y casas antiguas. La ausencia de vehículos magnifica la imagen de tranquilidad. La perfecta iluminación y ambientación invitan al recorrido.

Nos acercamos a la entrada del castillo. Obviamente (dada la hora) está cerrado.

Hemos pasado por delante del bar y museo HR Giger, artista gráfico suizo famoso por haber diseñado entre otros los efectos especiales de la película Alien. Está cerrado, pero parece un lugar muy curioso y recomendable para su visita. Tomamos algunas fotografías de su bar temático, ambientado en aliens. Hay algunas japonesas que parecen dispuestas a llevarse todo el local en fotos.

También habíamos pasado por delante del restaurante “Le Chalet Gruyères”, que desprendía un sugerente aroma a fondue. Es el chalet de madera más kitsch del pueblo, con geranios en flor y cortinas de cuadros rojiblancos. Nos quedamos. Nos apetece cenar una excelente fondue de queso. Nos la sirven con pan, patatas con piel, cebollas y pepinillos encurtidos en vinagre.

Salimos acalorados, aunque fuera ha llovido, ha bajado la temperatura, y ya es de noche. Nos guiamos con las linternas por el camino que nos lleva hasta el aparcamiento, y sin otro preludio que la escritura de estas líneas nos vamos a dormir.

Hoy hemos satisfecho muchos de nuestros tópicos suizos.



Camping Rive Bleue (2 noches): 108,40 = 72,48 €
Entradas castillo Chillon: 28 = 18,72 €
Souvenirs Chillon: 18,90 =12,64 €
Diesel: 49,30 = 32,96 €
Supermercado gasolinera: 50,65 = 33,86 €
Tienda Cailler: 14 = 9,36 €
Entradas Maison du Gruyère: 12 = 8,02 €
Souvenirs Maison du Gruyère: 133,20 = 89,06 €
Cena fondue Gruyère: 117,90 = 78,83 €


 
Castillo de Chillon
Castillo de Chillon
Castillo de Chillon, prisión
Castillo de Chillon, prisión
Cava robotizada en la Maison du Gruyère
Cava robotizada en la Maison du Gruyère
Calle peatonal en Gruyères
Calle peatonal en Gruyères
Sábado, 9 de Agosto 2008, Gruyères - Kandersteg, 101 km.
   

Por fin hacia las montañas. Teleférico de Stockhorn

Esta noche ha refrescado bastante.

Aunque en un rincón del aparcamiento había un cartel indicando que las caravanas y autocaravanas no debían aparcar entre las 23:00 y las 07:00 horas, ha habido 9 autocaravanas pernoctando en el lugar.

Esta mañana el aparcamiento se ha empezado a llenar de coches, tal como la guía profetizaba que ocurriría a partir de las 10:00 horas. Hemos tenido la suerte de conocer este lugar en soledad y tranquilidad, al haber llegado ayer a las 18:00.

Dejamos pendiente para otra ocasión la visita al museo Giger y los paseos por el Moléson.

A las 10:20 izamos nuestra flamante bandera suiza en la trasera de la auto, en la escalerilla exterior.

Salimos a las 10:33.

El TomTom intenta llevarnos a Kandersteg por Fribourg, pero preferimos cruzar el Jaunpass hacia Boltigen. Es un puerto de montaña que separa la Suiza francófona, en la que hemos estado hasta ahora, de la germano parlante, donde pasaremos buena parte de estas vacaciones.

Vemos algunas casas típicas suizas, con los bajos de piedra o de obra, y el resto de madera, con muchos geranios de colores en los balcones (algunas parece que concursen entre sí).

Nos detenemos en el parking del teleférico de Stockhorn. Para hoy tenía previsto uno de los dos objetivos: El Stockhorn o el Niesen. El día parece despejado, aunque hay unas nubes en la cima. Nos decidimos a subir.

Nos equipamos con la crema para el sol, forros polares, guantes, buffs, orejeras, y nos calzamos las botas y calcetines de montaña.

Un pequeño chispazo al desenchufar el DVD de las niñas (el enchufe tipo mechero se había aflojado) hace saltar un fusible que nos deja sin luz en el habitáculo, y se vacía el boiler en mitad del parking. David levanta manualmente el seguro del boiler (lo que nos supone un ahorro de agua y de vergüenza), y reponemos el fusible.

Al comprar los billetes para el teleférico no podemos (aunque querríamos) sacarnos el Swiss Half Price Pass. Hay que tramitarlo en una estación de ferrocarril. Debemos pagar los billetes a tarifa completa, y las niñas a media tarifa.

Tomamos el teleférico, las vistas prometen. Hay una estación intermedia donde debemos cambiar de teleférico. Está situada junto a un lago con muchos pescadores.

Cuando llegamos a la estación superior ya hay bastantes nubes, que nos impiden ver las cimas de los alrededores. No obstante, subimos a pie los últimos metros que separan la estación de teleférico de la cima del Stockhorn. El camino está rodeado de una multitud de pequeños carteles amarillos mostrando los nombres de las distintas flores alpinas del lugar.

En la cima nos hacemos la foto de rigor, y volvemos a la cafetería, donde hace poco que han dejado de servir almuerzos. Nos compramos unas bolsas de patatas y nos vamos a esperar al teleférico de las 14:05.

Aunque estamos los primeros en la cola, hacen pasar a un grupo de jóvenes con síndrome de Down, y en seguida organizan un segundo teleférico para recoger al resto del pasaje.

Ya en la estación intermedia constatamos que el último teleférico baja a las 17:50, por lo que tenemos suficiente tiempo para el camino educativo de 2,5 - 3 horas y 16 estaciones que transcurre  alrededor de los dos lagos. Compramos un bocadillo para las niñas, que no les acaba de gustar, y emprendemos el camino. Pasamos junto a un chalet suizo con muchos cencerros, cruzamos por un par de túneles y vemos muchas flores.

Sin embargo, tras un rato andando alrededor del primer lago, nos damos cuenta de que hemos tomado el camino equivocado y estamos regresando al teleférico en lugar de dirigirnos hacia el segundo lago. Decidimos continuar con la equivocación, e intentar llegar pronto a nuestro destino de hoy, el camping “Rendez-vous” de Kandersteg. Tomamos el teleférico de las 15:50.

Retomamos camino en la autocaravana. No llevamos viñeta y hay un tramo de carretera cortado cerca de Spiez. Nos cuesta encontrar una alternativa que no entre en la autopista. Damos algunas vueltas y acabamos tomando un camino muy estrecho que sólo aparece en el plano topográfico. Se hace difícil incluso cruzarse con peatones.

Rodamos al borde del Thunersee, hay mucha gente para nuestro gusto, igual que en la carretera que conduce a Kandersteg, ya que debe absorber el tráfico hacia la estación de tren que permite a los coches cruzar hacia el sur evitando un rodeo de muchos kilómetros. Una vez superado el desvío que lleva hacia el túnel del tren, todo se tranquiliza.

Llegamos al camping, nos quedamos en una parcela llana sobre grava, debajo del telesilla que queremos tomar mañana, con unas impresionantes vistas de cimas nevadas y glaciares colgantes. Por fin estamos en nuestras montañas !! Nos sentimos tan a gusto en este lugar que pensamos que podríamos quedarnos varios días. Hay muchas excursiones por hacer, y se respira paz y calma.

Para la cena preparo Rösti (de sobre) que había comprado en Le Bouveret, con ensalada y una especialidad local de carne envuelta en bacon, que nos parece deliciosa.

La cena se sirve acompañada de vistas al espectacular circo de montañas. La puesta de sol es corta pero intensa. Parece que alguien haya encendido una potente luz roja sobre las cimas nevadas.

Las niñas se van a la cama y David y yo nos preparamos la infusión y carquinyoli, con la velita puesta en la mesa de fuera.

Y a dormir, que para mañana nos toca una excursión chula !! Yo ya me pongo el pijama de invierno. De momento fuera tenemos 15 grados y bajando, a pie de estos glaciares !!



Teleférico Stockhorn (sin pase): 138 = 92,27 €
Patatas: 8 = 5,35 €
Bocadillos: 6 = 4,01 €
Supermercado del camping: Mapa y leche: 18,80 = 12,57 €
Supermercado del camping: Vino: 22 = 14,71 €


 
Jaunpass
Jaunpass
Teleférico de Stockhorn
Teleférico de Stockhorn
Chalet suizo bajo el teleférico de Stockhorn
Chalet suizo bajo el teleférico de Stockhorn
Atardecer en el camping de Kandersteg
Atardecer en el camping de Kandersteg
Domingo, 10 de Agosto 2008, Kandersteg
   

Lago Oeschinen

Exactamente tal como ayer nos predijo el dueño del camping, esta mañana en cuanto ha salido el sol ha hecho calor. Pero alrededor de las diez de la mañana, ya hacia el final de nuestro desayuno, ha empezado a bajar un aire fresco de los glaciares y el calor ha perdido intensidad.

Preparamos las mochilas con unas manzanas, los forros polares, las chaquetas de Gore-Tex, y las gafas de sol. El tiempo puede cambiar muy rápidamente en la montaña, aunque ahora mismo el cielo tiene un color azul intenso, y el día promete.

Nos dirigimos al telesilla, el que pasa exactamente por encima de nuestra autocaravana. Ya hay una larga cola de espera. El telesilla lleva funcionando desde las 7:30. A las 10:57 sacamos los billetes (tenemos 3 CHF de descuento con la tarjeta de huéspedes del camping). Subimos al telesilla por parejas, con las mochilas colgando de la barandilla de la silla. Estas sillas tienen la peculiaridad de que se desplazan lateralmente en lugar de hacerlo de frente.

El día 7 de septiembre estas nostálgicas sillas harán sus últimos viajes. Serán sustituidas por unas telecabinas de 8 plazas que deben estrenarse en diciembre, en plena temporada de esquí. Por el camino vemos las bases de las futuras nuevas columnas del telecabina.

Una vez arriba, nos vamos al tobogán de verano. Tiene un recorrido de 750 metros de longitud y 50 metros de desnivel, y está situado junto al telesilla. Primero subimos Aina y yo juntas, compartiendo trineo, y después David y Xènia, separados. Nos parece muy divertido. Los trineos suben un desnivel arrastrados por un cable, y a continuación bajan por un circuito de curvas muy bien peraltadas. Nos emplazamos para repetir experiencia a la vuelta de nuestra excursión de hoy.

Pasamos por el bar, donde Aina se encapricha de un helado con sorpresa, al estilo de los huevos Kinder, y resulta ser un dominó con fichas de papel, muy apropiado para la autocaravana.

Empezamos a caminar los 20 minutos de trayecto que nos separan del lago, envueltos en una multitud de excursionistas y paseantes.

Al llegar al lado nos asombra lo precioso que es, de color turquesa, enmarcado por un magnífico circo de montañas alpinas con glaciares. Es mi imagen tópica canadiense, donde aún no tengo la suerte de haber estado.

Por el camino hemos ido recolectando fresitas silvestres. En el lago hay quien se baña, quien asa salchichas al fuego, quien rema en barca.

Nos bañamos los pies en este increíble escenario, donde nos dedicamos un rato a la contemplación. Es una lástima no habernos traído los bañadores y las toallas de micro fibra.

Desistimos de la idea inicial de caminar más arriba, en busca de glaciares, y nos tomamos el día con calma, parando, paseando por caminos, recogiendo fresitas, contemplando las esculturas que se hallan diseminadas por el lugar...

En el extremo del lago incluso hay una banda tocando música (es domingo), y mucha gente bañándose, paseando, merendando...De repente todo el público cesa sus actividades y se pone en pie, con la mano sobre el corazón. Nos envuelven los acordes del himno suizo. La imagen de respeto y orgullo es notable.

Compramos unas patatas para las niñas, que se lo pasan en grande en los columpios y en el tobogán ondulado de un parque infantil.

Nos dirigimos a la otra orilla, donde merendamos las manzanas, aunque antes Xènia y yo nos damos un nuevo baño de pies.

Regresamos hacia el telesilla, compartiendo trayecto con muchísima gente: grupos de scouts, familias con niños en sillitas de paseo, bicicletas de montaña... Se puede realizar el trayecto en un romántico taxi: un carro tirado por caballos. Nos hemos cruzado con él en los dos sentidos del trayecto, y el camino huele a ...abono de caballo.

Decidimos repetir en el tobogán de verano. Hay mucha más gente que por la mañana, y en particular varios grupos de scouts. Esta vez primero suben David y Xènia mientras Aina y yo guardamos las mochilas y tomamos fotos, y después invertimos los roles.

Ya son casi las cinco de la tarde. La cola para el telesilla es bastante larga. Una vez en el telesilla nos abrigamos con los polares. Pasamos por encima del camping, y tras una breve escala en la autocaravana, nos dirigimos a pie hacia la estación de tren de Kandersteg (está a unos 15 minutos), donde por fin compramos los Swiss ½ Price Pass para David y para mí, válidos por un mes, y que nos permiten viajar a mitad de tarifa. Tramitamos la tarjeta familiar para las niñas, que les permite viajar gratis durante un año. Ya hace un par de días que intentábamos comprar los pases, pero no encontrábamos estaciones de tren con los mostradores abiertos (eran estaciones pequeñas).

De regreso de la estación pasamos por delante de un supermercado y de una tienda de navajas suizas Victor-Inox, ambos establecimientos cerrados (es tarde, y es domingo). Queremos comprarles a las niñas su primera navaja para la mochila, de punta redonda, y aquí la vemos, muy chula, típica suiza, opcionalmente en rojo o en azul, transparente. A ver si mañana podemos acercarnos.

Tocan duchas. El agua caliente del camping funciona con una moneda de 1 CHF. No tengo 4 monedas, y optamos por ducharnos en la autocaravana.

Cenamos spaghetti y salchichas de Frankfurt bajo el toldo.

Jugamos una partida de Uno, y cuando las niñas ya duermen, los papis nos tomamos unas infusiones con carquinyoli, debidamente abrigados (ha caído bastante la temperatura), y a dormir !!!



Telesilla: 57 = 38,11 €
Tobogán de verano: 22 = 14,71 €
Helado Aina: 6,50 = 4,35 €
Patatas: 4 = 2,67 €
Pases ½ Price y tarjetas familiares: 238 = 159,12 €


 
Camino al lago Oeschinen
Camino al lago Oeschinen
Al fondo el lago Oeschinen
Al fondo el lago Oeschinen
Lago Oeschinen
Lago Oeschinen
Kandersteg
Kandersteg
Lunes, 11 de Agosto 2008, Kandersteg – Lauterbrunnen (48 km)
   

Lauterbrunnen, cascada de Staubbach

Desayunamos. Vaciamos y llenamos aguas, y salimos del camping a las 11:00. Estamos a 20,6ºC. Pasamos por Kandersteg, nos reaprovisionamos en el supermercado, y compramos las navajas suizas Victor Inox Junior de punta redonda que vimos ayer. Nos detenemos para repostar diesel en una gasolinera automática. Nos pide el PIN y ... funciona !!! En Suiza no tendremos problemas para usar los surtidores automáticos.

Seguimos trayecto hacia Lauterbrunnen. El TomTom nos evita pasar por Spiez. Nos dirige hacia  una carretera secundaria muy bonita, con vistas a los dos lagos entre los que se encuentra Interlaken. Poco amantes de los lugares concurridos, pasamos de puntillas por las afueras de Interlaken (la visité hace unos veinticinco años, seguramente era mucho más tranquila). Nos dirigimos directamente a Lauterbrunnen.
La primera visión del pueblo y de la cascada de Staubbach “sobre” el mismo, nos deja boquiabiertos por su belleza imposible. El valle de Lauterbrunnen se considera uno de los más hermosos valles glaciares de Europa. No defrauda para nada las expectativas que me había generado la Rough Guide con este párrafo: "Es difícil exagerar lo impresionante que es el valle Lauterbrunnen - incluso los endurecidos alpinistas se encogen de hombros y lo llaman el valle más hermoso de Europa, sin excepción. Un inmenso valle en forma de U (el más profundo del mundo), con paredes a uno y otro lado que se elevan a 1000m, por las que caen alrededor de 72 cascadas, absolutamente espectacular. Quedarse en Grindelwald o Interlaken es una pobre segunda opción respecto a tener base en o sobre Lauterbrunnen, durante una estancia en el Oberland. Tanto si te quedas dos horas como dos semanas, no querrás irte."

Llegamos al camping Jungfrau a las 14:00. La recepción abre a las 15:00, aunque de todas formas nos acomodan en una parcela cercana al parque infantil, con unas impresionantes vistas a la cascada de Staubbach. Es la más alta de Suiza, y se descuelga desde casi 300 metros de altura en caída libre. No es sorprendente que haya inspirado a numerosos poetas y artistas. No nos cansamos de admirarla. Esperamos a que abra la recepción para formalizar la entrada, y nos entretenemos con unos quesos en nuestra mesa con vistas.

Al planificar el viaje decidí pasar 5 días en este lugar, aunque el ritmo más pausado de nuestro viaje me había llevado a reducir la estancia prevista a 3 días. No obstante, sólo con ver el camping y el lugar, decidimos aumentarla de nuevo a 4 días.

En la recepción saco el billete de tren para ir intentando en sucesivos días, en función de la climatología, subir a Jungfraujoch. El billete tiene una validez de 10 días, y supone el primer ahorro obtenido mediante nuestro pase “Half Price”: Entre los cuatro pagamos 157,40 CHF (102,79 €). Nos habría costado el triple, de no haber tenido ningún tipo de abono (lo que nos sucedió en el Stockhorn).
Este año existe una promoción especial para el país ganador de la Eurocopa de fútbol (España): El país anfitrión (Suiza) ofrece a los ciudadanos españoles unos importantes descuentos en los billetes a Jungfraujoch, aunque nos comentan que esta promoción sólo es válida desde Interlaken, no desde Lauterbrunnen. El cielo oscurece, amenaza lluvia. Queremos ir hasta el pueblo de Lauterbrunnen, ver dónde está la estación de tren, por si mañana es el gran día... Nos calzamos las botas, cogemos las chaquetas paravientos y salimos. No habíamos andado más que unos minutos cuando ha empezado a llover. No obstante no podemos evitar fotografiar sin cesar este hermoso valle.

La lluvia se intensifica y nos “vemos obligados” a entrar en una cafetería para merendar. Yo pido un Apfelstrudel, y las niñas tarta Sacher. David prueba una cerveza clara de barril. Después de la merienda sigue lloviendo, aunque con menos intensidad.

En una tienda de deportes vemos expuestas unas mochilas de la misma marca que las que tenemos David, Xènia y yo. Pensamos que aquí podríamos encontrar una mochila para Aina, de más capacidad que la que lleva actualmente, y así podría estrenarla mañana, en la gran excursión. Entramos y preguntamos: Resulta que tienen mochilas exactamente iguales a las nuestras, aunque Aina la elige en un color distinto. Sale de la tienda radiante. Se ha hecho mayor. Llegamos a la estación, contemplamos el movimiento de trenes, y tomamos el camino de vuelta hacia el camping, sin dejar de hacer fotos, claro !!

Deja de llover. Cuando pasamos frente a la cascada Staubbach vemos un camino que permite acercarse a ella. Fue inaugurado en el 2006, y existe un proyecto para prolongarlo, si se recaudan suficientes fondos. El camino y galerías actuales terminan casi debajo de la cascada, por detrás de la misma, y el proyecto consiste en prolongar el camino otros 30 metros, hasta sobrepasar la cascada.
Volvemos emocionados hacia el camping. Durante nuestra ausencia ha llegado un enorme grupo de Contiki. Viajan en 5 autocares y con más de 60 tiendas de campaña, todas del mismo modelo y color. En este caso se trata de jóvenes americanos en un tour de camping por Europa.
Cenamos, las niñas escriben postales, preparamos las mochilas para mañana, ponemos el despertador y nos vamos a dormir con la incertidumbre de no saber qué tiempo hará. Sin embargo, antes de meternos en la cama salimos a contemplar la cascada de Staubbach. De noche, iluminada, está imponente.



Pilas reloj: 20 = 13,37 €
Navajas suizas: 53 = 35,44 €
Supermercado: 175,05 = 117,04 €
Camping “Rendez-vous” de Kandersteg (2 días): 87,20 = 58,30 €
Diesel: 36,60 = 24,47 €
Billetes de tren a Jungfraujoch: 157,40 = 105,24 €
Mochila Aina: 99,90 = 66,79 €
Merienda: 34 = 22,73 €


 
Camping Jungfrau, parcela frente a la cascada Staubbach
Camping Jungfrau, parcela frente a la cascada Staubbach
Cementerio de Lauterbrunnen
Cementerio de Lauterbrunnen
Cascada Staubbach sobre Lauterbrunnen I
Cascada Staubbach sobre Lauterbrunnen I
Cascada Staubbach sobre Lauterbrunnen II
Cascada Staubbach sobre Lauterbrunnen II
Martes, 12 de Agosto 2008, Lauterbrunnen (0 km)
   

Sendero Grütschalp - Mürren, cascadas de Trümmelbach

El despertador suena a las seis de la madrugada. Ha estado lloviendo toda la noche, aunque ahora ya no lo hace. El cielo está muy cubierto. No obstante, el tiempo puede ser muy variable, especialmente a 3.500 metros de altura. Salimos cargados con todo el equipo hacia la recepción del camping, que abre a las siete. La señora que está en la recepción nos comenta que el nivel de las nubes se encuentra exactamente a la altura del mirador de Jungfraujoch. Nos aconseja, si disponemos de más días para intentar la excursión, que cambiemos nuestros planes para hoy. Nos sugiere como alternativa subir en teleférico hasta Grütschalp, tomar el sendero panorámico de Grütschalp a Mürren, que discurre casi sin desniveles por encima del valle de Lauterbrunnen, luego bajar en teleférico de Mürren a Stechelberg y volver a pie por el valle, pasando por las cascadas de Trümmelbach. Ella misma nos emite los billetes, a media tarifa para David y para mí, y gratis para las niñas. Nos parece una muy buena opción, y además la góndola de Lauterbrunnen a Grütschalp abre a las ocho. Pasamos de nuevo por la auto, dejamos los anoraks y guantes de nieve y en su lugar tomamos las chaquetas paravientos.

Emprendemos el camino hacia Lauterbrunnen. Esperamos a que llegue el teleférico, que circula suspendido por encima de las vías del antiguo cremallera.  Ya en Grütschalp, Aina se marea y yo me lastimo cortando longaniza con las nuevas y afiladísimas Victor Inox Junior.
Finalmente conseguimos emprender el camino, por un sendero peatonal paralelo a la vía del tren, siempre ante la presencia del imponente trío de colosos del macizo de la Jungfrau: Eiger, Mönch y Jungfrau (cuyos nombres alemanes significan ogro, monje y virgen). A ratos vemos el Eiger en su totalidad, aunque las otras dos cimas están cubiertas de nubes.
Llevamos un rato (poco) caminando, cuando vemos dos bancos muy bien colocados (a menudo encontramos bancos y papeleras), con vistas, y nos detenemos para desayunar los dos albaricoques que cada uno lleva en su mochila. Según relata la placa de uno de los bancos, una pareja pasó tan felices días, los dos sentados contemplando la hermosa vista, que cuando ella se fue, él encargó poner otro banco de modo que nunca le faltara un lugar desde donde contemplar tan magnífica vista.
El siguiente tramo lo andamos a ratos con sol y a ratos con algo de viento, en un continuo quita y pon de chaquetas y forros polares. No acabamos de encontrar la combinación idónea.
Unos metros antes de llegar a la estación de Winteregg pasamos por un chalet de madera, la quesería alpina de Staubbach, donde podemos comprar queso (AlpKäse). Lo compro de este año, a fin de que tenga un sabor suave y les guste a las niñas. Hay unos enormes ventanales por los que podemos observarles mientras fabrican queso en el obrador.

En Winteregg hay un restaurante de montaña, con juegos para niños. Mientras Aina y Xènia se van muy decididas a jugar, David y yo aprovechamos la ocasión para tomarnos un café especial de la casa, con Baileys. Casi no hay nadie más y disfrutamos de un rato de contemplación de la falda del  Jungfrau, ahora ante nosotros, y que tantas veces antes hemos visto en fotografías de libros.
Reanudamos camino, nos parece ver níscalos, y finalmente llegamos a Mürren, donde decidimos dar cuenta de los bocadillos que llevamos preparados. Empieza a llover y nos vamos a los andenes de la estación, que están cubiertos y tienen bancos.

Cruzamos Mürren, hacia el teleférico en dos tramos que nos permitirá bajar a Stechelberg, con parada intermedia y cambio de teleférico en Gimmelwald.
Ya en Stechelberg tomamos el sendero que discurre junto al río, el Weisse Lütschine. En estos momentos hay una fina capa de niebla sobre él.

En unos 2 km. llegamos a Trümmelbachfälle, unas cascadas glaciares subterráneas que fluyen ocultas por el interior de paredes pulidas por el agua, tras recoger las aguas de deshielo de los  glaciares del Eiger, el Mönch y la Jungfrau. Se han construido un ascensor, túneles, caminos y plataformas a distintos niveles. Se han iluminado algunos tramos, creando efectos espectaculares.
En las cascadas nos encontramos con mucha gente. Es un destino clásico para los viajeros de esta zona, y están catalogadas con 3 estrellas en la guía verde Michelin.
Nos hacen algo de descuento (2 CHF) gracias a la tarjeta de residentes del camping.
Las cascadas son impresionantes, tanto por su caudal de agua (puede llegar a ser de 20.000 litros de agua, en función de la época del año, las lluvias y deshielos) como por la forma de sacacorchos que han esculpido en las rocas de la montaña, por donde bajan con gran estruendo. Es recomendable usar impermeable, ya que desprenden mucho espray. Acusamos un descenso de la temperatura.

Debemos realizar un último esfuerzo para cruzar a pie el inmenso valle glaciar, y siguiendo nuevamente el curso del Lütschine llegamos al camping, bajo una lluvia que ya no cesará por hoy.
Nos dirigimos a las duchas familiares, muy bien acondicionadas, con un potente chorro de agua que para hoy nos vale como sustituto de los masajes con piedras calientes que hemos visto anunciados algunas veces mientras llevábamos las mochilas a la espalda.
Cenamos pronto, en el interior de la auto (fuera sigue lloviendo), y yo escribo unas líneas mientras el resto de la familia juega al dominó y al Uno.
Estamos molidos, pero mañana volveremos a intentar subir al Jungfraujoch. Suponemos que no debemos dejarnos impresionar por la lluvia, deducimos que cada día toca lluvia a estas horas.
Preparamos las infusiones y los bocadillos para mañana, y a descansar, sufridos turistas-excursionistas !!



Billetes Grütschalp: 8,20 = 5,48 €
Billets Stechelberg: 10,20 = 6,82 €
Queso: 2,30 = 1,54 €
Cafés con Baileys: 14 = 9,36 €
Entradas Trümmelbachfälle: 28 = 18,72 €


 
Quesería alpina de Staubbach, en Winteregg
Quesería alpina de Staubbach, en Winteregg
Mürren
Mürren
Descenso hacia Stechelberg
Descenso hacia Stechelberg
Trümmelbachfälle
Trümmelbachfälle
Miércoles, 13 de Agosto 2008, Lauterbrunnen (0 km)
   

...por fin Jungfraujoch

Los despertadores vuelven a sonar a las seis de la madrugada, por segundo día consecutivo. Ha estado lloviendo toda la noche, a ratos con bastante intensidad. Cuando nos levantamos el cielo parece bastante limpio, aunque todavía está oscuro. Nos animamos.
Desayunamos un melocotón o una natilla, según los gustos de cada uno, y salimos con el equipo completo, que incluye guantes y anoraks de nieve. Pasamos por la recepción del camping y la señora, con una enorme sonrisa, nos dice que hoy sí es nuestro día: En estos instantes (sin ser garantía de lo que pueda suceder dentro de un rato) está completamente despejado a la altura de la Jungfrau.

Nos dirigimos a la estación de tren de Lauterbrunnen, donde tomamos el tren de las ocho. Por suerte  no va muy lleno. Cambiamos de tren en Kleine Scheidegg, y nos toca uno de los trenes nuevos, de color rojo, con pantallas de plasma en las que se explican distintos detalles sobre el viaje y sobre la construcción de la línea de tren más alta de Europa, la que debe llevarnos a Jungfraujoch. En muchos momentos del viaje no podemos dejar de tomar fotografías, mientras pasamos frente al trío de colosos Eiger, Mönch y Jungfrau, casi sin una sola nube !!!
El último tramo circula por el interior de un túnel de 7 km. de longitud, dentro de las paredes rocosas del Eiger y del Mönch. En este túnel hay dos estaciones intermedias en las que el tren realiza sendas paradas de cinco minutos, Eigerwand y Eismeer (literalmente “Pared del Eiger”, nombre de la mítica y vertical pared de la cara norte del Eiger y “Mar de hielo”). Son estaciones cortadas en la roca, con plataformas y ventanas panorámicas hacia el exterior. En la primera nos asomamos por la pared del Eiger, y en la segunda estamos en medio de un impresionante glaciar alpino. Llegamos a la estación de Jungfraujoch sobre las diez de la mañana. La estación está situada a 3.454 metros, en el paso de montaña entre el Mönch y la Jungfrau. Por suerte todavía no hay mucha gente.

Aina tiene algo de fiebre desde ayer. Le he dado Dalsy en la autocaravana, y ahora le doy medio comprimido de Gelocatil. Desayunamos unos albaricoques y nos vestimos para salir a la nieve. Tenemos intención de hacer la excursión de aproximadamente una hora de duración hasta el refugio de Mönchjoch Hütte. Cada día las máquinas pisan la nieve del camino, y se puede recorrer el mismo calzando sólo unas buenas botas de montaña, sin necesidad de crampones.

Salimos al exterior por una zona en la que se ha habilitado la práctica de algunas actividades para los muchos turistas que cada día pasamos por el lugar, como son tirolina, esquí, disco de nieve, o paseo en trineo arrastrado por perros husky. Nos ponemos las gafas de sol, los buffs, las cintas calienta-orejas, los guantes de esquí, y empezamos a andar por el camino nevado. Al cabo de un rato nos adelanta una máquina, está trabajando la nieve del camino.

El día es muy claro, y el cielo parece de color tinta, contrasta fuertemente con la blancura del paisaje nevado. De vez en cuando sopla un viento muy frío, pero por suerte el sol calienta. Aina está cansada, y no puede continuar con la excursión. Decidimos poner fin a la misma, el trocito de camino recorrido ha sido muy bonito, y ella ya ha hecho suficiente esfuerzo, dado su proceso febril.

Quedamos sorprendidos al ver a familias hindúes vistiendo manga corta y calzando chanclas, y familias judías, ellos calzando mocasines recién enlustrados, coronilla y traje, y ellas falda. Volvemos sobre nuestros pasos, hacia el complejo. Nos ponemos en cola para subir en el ascensor que nos llevará a la plataforma panorámica del observatorio o Sphinx. Hace poco más de una hora, cuando hemos pasado por este mismo lugar, no había nada de cola, pero mientras tanto ya ha ido llegando mucha gente.

Una vez arriba nos desabrigamos. Nos situamos tras unos cristales donde nos da el sol. Desayunamos unos bocadillos de jamón ibérico que nos habíamos preparado en la auto, aunque Aina sólo tiene sed y sueño. Salimos a la plataforma superior, al aire libre. Nos impresiona la visión del glaciar Aletsch, un enorme río de hielo, el mayor de Europa (excluyendo Islandia, por supuesto !!). Volvemos al complejo principal. Vamos al palacio de hielo. Ya hay mucha gente, y agobia un poco, especialmente los grupos que pasan a prisa y monopolizan los rincones más fotografiables. El palacio nos gusta mucho. Nos parece curioso caminar directamente sobre el hielo -aunque han aplicado algún producto que nos evita resbalar- en lugar de caminar sobre una moqueta, como fue el caso en el Mer de Glace, en Chamonix.

Finalmente salimos al Plateau, compramos unas postales (ahora ya hay muchísima gente en el lugar), y con el trabajo ya hecho y unas nubes que paulatinamente avanzan y cubren parte del paisaje, decidimos volver hacia la estación.  Primero tomamos un tren hasta Kleine Scheidegg, y luego otro hacia Lauterbrunnen. No deja de sorprenderme este fabuloso valle glaciar, que vemos perfectamente desde el tren.
Hacia las cinco de la tarde estamos nuevamente en el camping. Nos descalzamos las botas. Aina se va a dormir, con una dosis de Dalsy. Una vez el Dalsy ha cursado su efecto, y David saca el aperitivo a la mesa, se le pasan los males y el sueño, pobrecilla !!

Xènia me ayuda a poner dos lavadoras, en distintos puntos del camping, ya que no encontramos dos lavadoras libres que estén juntas. Después del aperitivo, el justo premio a los cansados y sufridos espíritus excursionistas, cenamos verdura y carne a la plancha. Vamos acomodándonos al horario suizo.

Cada cual dobla su ropa recién lavada (me admiran los progresos de las niñas), y hacemos algo de tiempo, para poder contemplar la cascada de Staubbach iluminada, desde nuestra parcela del camping. Mañana no deberemos madrugar tanto, nos levantaremos a las siete !!



Supermercado: 41,20 = 27,55 €
Postales y sellos: 9,20 = 6,15 €
Lavadoras y secadora: 15 = 10,03 €


 
Glaciar Aletsch desde Jungfraujoch
Glaciar Aletsch desde Jungfraujoch
Jungfraujoch
Jungfraujoch
Jungfraujoch, observatorio Sphinx
Jungfraujoch, observatorio Sphinx
Jungfraujoch, cueva de hielo
Jungfraujoch, cueva de hielo
Jueves, 14 de Agosto 2008, Lauterbrunnen (0 km)
   

Schilthorn (Piz Gloria)

Hoy nos levantamos a las siete de la mañana. El cielo está muy cubierto y no promete mucho. Desayunamos con tranquilidad, sentados ante la mesa, y a las 9:20 estamos en la recepción del camping, preguntando sin demasiadas esperanzas por la previsión meteorológica para subir al Schilthorn, además de agradecer la previsión de ayer para la Jungfrau. La señora que está en recepción, con una sonrisa de oreja a oreja nos dice que hoy es un día excelente, ya que las nubes quedarán por debajo de nuestro nivel. Nos acaba de dar una enorme alegría.
Compramos los billetes, de Lauterbrunnen a Mürren en teleférico y tren, otro teleférico hasta el Schilthorn, teleféricos de bajada hasta Stechelberg, y autobús para regresar por el valle hasta Lauterbrunnen.

Durante todo el camino nos cubre una gruesa capa de nubes. El recorrido es el mismo que hicimos a pie anteayer, aunque nuestros planes para hoy son mucho más relajados. Se trata de ir a disfrutar de un almuerzo panorámico en el restaurante giratorio Piz Gloria, escenario de la película de James Bond, de 1.968, "Al servicio secreto de su Majestad".

Cada rincón es una bonita postal, en esta zona que no deja de sorprendernos. De vez en cuando vemos de refilón los grandes cuatro-miles nevados, emergiendo entre las nubes.

Cruzamos Mürren a pie. La estación de tren y la del teleférico están en extremos opuestos del pueblo. En una tienda nos compramos un pin para cada uno: un edelweiss, un San Bernardo, un escudo suizo y un teleférico de Mürren. Tomamos el teleférico, que nos sube en dos tramos de Mürren al Schilthorn. Entramos en la capa de nubes y no tenemos más visibilidad que una sección del cable del que estamos colgados. De repente salimos de las nubes y las exclamaciones son al unísono. Todos estamos maravillados con la visión de los tres magníficos (Eiger, Mönch y Jungfrau) nevados, bajo un cielo azul intenso, por encima de un denso mar de nubes de algodón. Es una visión memorable que guardaremos durante tiempo en nuestros recuerdos. A medio camino cambiamos de teleférico. El último tramo, espectacular, carece de columnas. Sólo hay una al final del recorrido. El teleférico cuelga de un cable suspendido entre las dos cimas.

Hemos llegado. Son aproximadamente las 11:20. No sabemos si reservar mesa para el almuerzo, e ir primero a fotografiar el espléndido panorama. ...Pero al pasar por delante del restaurante vemos las mesas tan bien dispuestas, con unas vistas tan impresionantes …que decidimos quedarnos. Nos sirven las bebidas y nos traen unos lápices de colores para que las niñas pinten su mantel individual, en el que figura el menú infantil. Es nuestra hora de las fotos, no damos abasto entre leer los mapas que de vez en cuando pasan por nuestro lado, en los que podemos ver qué cima es cada cual. Hacer fotos, enviar fotos por MMS, y finalmente ... almorzar. David y yo elegimos un plato típico: una ternera troceada con Rösti, al estilo de Gimmelwald (en la versión alemana de la carta) o de Zürich (en las versiones inglesa y francesa). Tomamos postre. Hemos disfrutado del almuerzo durante dos horas. Hemos girado dos vueltas completas desde que nos hemos sentado.
Entramos en el Touristorama, una sala de proyecciones con 3 pantallas consecutivas y 3 proyectores, donde vemos distintas imágenes de la zona, en sus versiones de verano e invierno, así como imágenes de la prueba Inferno, una dura triatlón que culmina en esta cima, y que en verano parte de Thun, con un tramo a nado por el lago Thunersee, tramos en bicicleta de carretera y de montaña, y tramos a pie. También vemos imágenes de la misma prueba en su versión de invierno: un descenso de velocidad, esquiando, desde el Schilthorn hasta Mürren. ...Y por fin llegan las escenas que habían causado más expectación entre las niñas, el resumen correspondiente a la película de James Bond, en las que se ve perfectamente el exterior y el interior del restaurante donde acabamos de almorzar, además de vertiginosos descensos esquiando de James Bond y su chica Bond, perseguidos por un montón de malos muy malos. Salimos al exterior, tomamos algunas fotografías del helipuerto y de todo el conjunto. Las nubes están subiendo, y ya han engullido la estación de Brig.

Pasamos por la tienda. Esta vez sólo compramos una postal. Aina querría el DVD con la película de Bond, pero sólo está en inglés y alemán, y aunque ella asegura que la mirará en inglés, preferimos buscarla una vez estemos de vuelta en casa.

Tomamos el teleférico para bajar hasta Brig, donde cambiamos de cabina, para recorrer el siguiente tramo hasta Gimmelwald. Nos sorprende la visión de un puente nepalí que no vimos hace dos días. Bajamos a dar un paseo por Gimmelwald. Quisiéramos ver el puente de cerca, pero no nos parece fácil dar con él y Aina vuelve a estar muy cansada.

Un teleférico más, que en un impresionante descenso nos deja en Stechelberg, y tomamos el bus que cruza el valle de Lauterbrunnen.
Este enorme valle me tiene el corazón robado por su belleza. Ya en Lauterbrunnen nos vamos a pie hasta el camping, como cada día, aunque nos detenemos en una tienda de souvenirs.

En la autocaravana Aina se toma el Dalsy y se va a dormir un rato, mientras Xènia y yo nos vamos al supermercado. Después David y Xènia juegan unas partidas del Uno.

Hoy ha habido mucha rotación en el camping. Se han ido muchas de las tiendas que teníamos cerca desde el día en que llegamos, y también se han marchado los últimos autocares de Contiki. Todo está mucho más tranquilo, aunque también llegan algunos vecinos nuevos. Cuando Aina se despierta de su siesta, nos vamos a las duchas familiares.

Cenamos ensalada, arroz negro y salchichas a la plancha. Las niñas se van a la cama, y yo escribo un par de postales y este diario a la luz de la vela, tomando una infusión que me ha preparado David, y a la vista de la cascada iluminada de Staubbach, aunque me la tapan parcialmente unos árboles. Nos vamos a dar un paseo, y a tirar las basuras. Pasamos por una zona con muchas autocaravanas, junto al río, el Weisse Lütschine, cuyo sonido es de auténtico río de alta montaña. En nuestra zona abundan más las tiendas de campaña.



Billetes al Schilthorn: 100,60 = 67,26 €
Restaurante Piz Gloria, 149,80 = 100,16 €
Pins: 18 = 12,03 €
Souvenirs: 41,10 = 27,48 €
Supermercado: 27,25 = 18,22 €


 
Schilthorn
Schilthorn
Schilthorn, mar de nubes por debajo
Schilthorn, mar de nubes por debajo
Schilthorn, curiosa señal
Schilthorn, curiosa señal
Ventana en Gimmelwald
Ventana en Gimmelwald
Viernes, 15 de Agosto 2008, Lauterbrunnen- Aareschlucht (60 km)
   

Cascadas de Giessbach, Museo al aire libre del hábitat rural en Ballenberg

Tras las rutinas de vaciado y llenado salimos del camping donde hemos estado tan bien durante estos días, y donde algún día debemos volver (todavía no lo sabíamos, pero unos meses después pasaremos en él unas vacaciones navideñas de esquí).  Tal como ya advertía la Rough Guide, no quisiéramos irnos del valle de Lauterbrunnen.

Salimos a las 9h44, con 10,8º C de temperatura. Llueve, y no cesará de hacerlo en todo el día. Los ríos llevan un gran caudal de agua.
El TomTom nos mete en un tramo de autopista, aunque le hemos indicado que queremos evitarla. No tenemos viñeta. No obstante, es un tramo de carril único que acaba convirtiéndose en carretera un poco más adelante.

Nuestra primera parada tiene lugar en las cascadas de Giessbach. Su caída hacia el lago de Brienz está compuesta por 14 tramos escalonados. Tienen la peculiaridad de que podemos pasar por detrás de la cascada, en uno de los tramos en terraza.

Nos aproximamos hasta el muy elegante Grand Hotel Giessbach, desde donde vemos de frente y con muy buena perspectiva el conjunto completo de las cascadas. En este punto hay una estación de funicular. Fue uno de los primeros funiculares que hubo en Suiza, y probablemente es el más antiguo todavía hoy en funcionamiento. Permite subir desde el lago de Brienz. ...El lago debe tener un precioso color turquesa los días soleados...

Quedamos empapados, la cortina de lluvia es intensa y continua. Los paraguas y las chaquetas paravientos chorrean agua. Continuamos ruta y nos dirigimos a Ballenberg, el museo al aire libre del hábitat rural suizo.  No es un día propicio para subir al Brienzer Rothorn (habría sido el plan para hoy). Ni siquiera lo intentamos.

Llegamos al aparcamiento de Ballenberg sobre las doce del mediodía, y decidimos almorzar algo en la autocaravana antes de salir y exponernos a la incesante lluvia. Optamos por el surtido de quesos, que cada día vamos ampliando con alguna nueva variedad suiza. Las últimas incorporaciones han sido el Tilsiter, el Appenzeller, y otro Greyerzer (Gruyère).

Entramos por la puerta oeste, y compramos un mapa del museo. Ya habíamos leído que se necesitan entre 1 y 2 días para visitar el museo. Nosotros sólo disponemos de esta tarde, por lo que visitaremos con tranquilidad las casas más cercanas a la entrada oeste. El museo tiene unos 4 km. de longitud entre la entrada este y la oeste, y se exhiben un centenar de casas trasladadas pieza a pieza desde sus ubicaciones originales. En algunas de las casas hay muestras de artesanía, y se puede observar a los artesanos en acción. La primera casa en la que entramos huele intensamente a humo. Están ahumando salchichas y beicon. El encargado nos cuenta que en esta gran casa vivían dos familias, que compartían la cocina, y que el olor a humo era un perfume para unas gentes que no tenían baño en las casas. Después pasamos por la que fue la casa de un afilador ambulante de cuchillos y tijeras. A continuación viene una droguería, con plantas medicinales y plantas para elaborar tintes. Tienen tienda, y disfruto durante un largo rato viendo todas las hierbas que tienen a la venta. Me decido por dos bolsas de “Gute Laune Tee” o tisana del buen humor contagioso, y “Lichtzauber Tee” o tisana de la magia de la luz. Me las llevaré al trabajo para empezar cada día con buenas perspectivas. Una de las dos tisanas es para mi amiga Antonia, que me ha hecho apreciar los buenos aromas y su influencia sobre el estado anímico. El lugar es precioso, hay colecciones de frascos, hierbas secas colgadas por todas partes, cajitas con distintas hojas, raíces y semillas, un jardín con muchas flores, y unos cilindros con esencias de flores para olerlas y reconocerlas. Me podría pasar horas en este rincón, respirando a fondo todos estos olores tan gratificantes. Pero el tiempo nunca es suficiente, pasamos a la siguiente casa, una sombrerería. En el exterior unas ocas se remojan en una pequeña charca. A continuación entramos en una casa donde hay vacas en la planta baja, y que fue un taller de pasamanería de seda de colores.

Cambiamos de zona, hemos estado en el sector representativo de los altiplanos de Berna y Central, y pasamos al sector del Jura, en el que encontramos una espléndida casa de piedra, con una larguísima chimenea que puede taparse y destaparse mediante un cable que se acciona desde dentro de la casa. Aquí se explican el aprendizaje y oficio de relojero, se exhiben algunos relojes de colección, y el despiece de algún reloj de pulsera.

Vemos un par más de casas y se nos hacen las cinco de la tarde, con lo que tanto el museo como el país van a cerrar. Hemos disfrutado mucho con la visita. Si mañana sigue lloviendo, quizás regresemos por la tarde y continuemos con la visita. Pasamos por la tienda y compramos un trapo de cocina, de rizo, con una gran vaca dibujada, será nuestra vaca Cérise de la autocaravana.

Nuestros planes para mañana dependen del tiempo que haga. Si por la mañana hace bueno (parece improbable) subiremos al Brienzer Rothorn. Si llueve iremos a Aareschlucht, las gargantas del río Aare. Dada la constancia y cantidad de la lluvia que está cayendo, nos parece que el día no podrá ser muy bueno. Buscamos un camping casi en la entrada este de Aareschlucht. La dueña del camping nos muestra la última parcela libre donde cree que la auto no se hundirá. El suelo está muy blando, con todo el agua que ha caído últimamente. Lógicamente, cuando ya ha oscurecido del todo, y mientras continúa diluviando todavía más si cabe, se enciende la lucecita roja del Thetford. David y yo nos equipamos para salir fuera, con los paraguas, a poner el casete de repuesto.

Hoy dormiremos bajo el reconfortante sonido de la lluvia, todavía más reconfortante con la calefacción encendida, sobre todo si uno cree que no necesitará salir de su madriguera !!



Camping Jungfrau (4 noches): 227,20 = 151,90 €
Entradas Ballenberg: 42 = 28,08 €
Tisanas: 16,60 = 11,10 €
Trapo, postal, sello: 11 = 7,35 €
Camping Aareschlucht: 30,60 = 20,46 €


 
Cascadas de Giessbach
Cascadas de Giessbach
Cascadas de Giessbach, tramo por detrás de la cascada
Cascadas de Giessbach, tramo por detrás de la cascada
Ballenberg, museo al aire libre del hábitat rural suizo
Ballenberg, museo al aire libre del hábitat rural suizo
Ballenberg, cencerros
Ballenberg, cencerros
Sábado, 16 de Agosto 2008, Aareschlucht – Sustenpass (51 km)
   

Brienzer Rothorn, Aareschlucht

Después del diluvio universal de ayer, el día de hoy se levanta sorprendentemente despejado y soleado !! Voy a recoger el pan que encargué ayer, y la dueña del camping me comenta que ayer estuvo lloviendo de forma generalizada en Polonia, Austria, Suiza e Italia.

Salimos del camping a las 10 horas, con 10ºC. Dado el inesperado buen tiempo, decidimos ir al Brienzer Rothorn. Quisiéramos ver las cimas nevadas de los Alpes, y subir en el nostálgico tren de vapor.

Aparcamos en Brienz, cerca del supermercado Coop, en el nivel superior de un aparcamiento de dos plantas. No nos queda más remedio, a fin de evitar que nos cierren la salida cuando haya más coches en el lugar, que ocupar dos plazas. Creo que debería sacar 2 tickets de 3 CHF cada uno, que nos permitirían tener 4 horas de aparcamiento en cada plaza. Pero la máquina no devuelve cambio, no dispongo de 3+3 CHF en moneda exacta, echo una moneda de 5 CHF y me sale un ticket de 24 horas de validez. Desde el aparcamiento vemos los Alpes nevados al fondo, soleados e imponentes.

Tenemos suerte, nada más llegar a la estación hay un tren a punto de salir. Pagamos con nuestra tarifa de mitad de precio. El tren va tan lleno que nos toca viajar separados. David viaja con las niñas, y yo me meto en otro vagón con una familia de padre, madre y 2 hijos, así como una pareja con aspecto de búlgaros. Nos empuja una máquina de vapor, con caldera de carbón, y sube muy despacio, con el traqueteo propio de los trenes de antes. A medida que vamos ganando altura vemos el lago Brienzer precioso, de aguas turquesas, y con las imponentes cimas nevadas de fondo. Por el camino hay distintas esculturas y figuras para niños, un Papá Noel, unos trolls, una bruja, un mago, un árbol con multitud de chupetes. En uno de los tramos hay tantas setas que parece que alguien las hubiera sembrado a modo de decorado. En una estación intermedia nos cruzamos con un tren que baja, y está repostando agua para la máquina de vapor. Las cuestas son empinadas, poco a poco desaparecen los árboles y aparecen los pastos con flores y vacas. Cruzamos la línea de nivel de las nubes, y al sobrepasarla ya podemos ver la estación de  destino, asomando en la parte alta de la montaña. Ya en la estación, nos asomamos a la terraza mirador. Las nubes van y vienen, a veces tapan unas montañas y a veces otras. Nos sentamos en la terraza y decidimos premiarnos con las vistas y con una sopa del día calentita. David se toma una cerveza y yo me pido una jarrita de vino blanco.

Volvemos al tren para tomar el camino de regreso, esta vez los cuatro juntos.

De nuevo en Brienz pasamos por el Coop, donde hacemos compra. Volvemos a la autocaravana y  reemprendemos el camino hacia Meiringen. Paramos para repostar diesel, en previsión de que mañana domingo nos resulte complicado, aunque sólo caben doce litros en el depósito. Pago sin problemas (es una gasolinera automática) con la tarjeta Visa con chip, me pide el PIN. Aparcamos en la entrada oeste de Aareschlucht y compramos un billete combinado para la visita de las gargantas del río Aare y para el regreso en tren.

En este extremo la garganta es muy estrecha. Fue fruto de una erosión combinada del glaciar, que en la edad de hielo llegó a tener un grosor de 900 metros, y del agua que formaba ríos subterráneos y arrastraba arena de granito a su paso.

Las gargantas son impresionantes. Abunda el agua, que chorrea por las paredes de roca, suponemos que se está filtrando el agua de las lluvias de ayer. Nos protegemos con las capuchas, como todos los turistas con los que nos cruzamos en ambas direcciones. Después el río se ensancha y se puede apreciar la entrada a una cueva, que fue un bunker nazi durante la guerra, con capacidad para 185 oficiales y soldados.
Llegados al extremo este, la salida es a través de la tienda de recuerdos, donde nos indican el camino para llegar hasta el tren que nos debe llevar de vuelta.

No habíamos hecho ni dos pasos por la carretera cuando un autobús de Die Post nos sorprende, parándose a nuestra altura, creyendo que querríamos subir. No lo hacemos, dado que ya hemos comprado el billete de tren, pero habría resultado la opción más cómoda.  Continuamos andando hasta el apeadero del tren. Se trata de una puerta metálica en la pared de la montaña, con un pulsador para solicitar la parada del tren, en uno u otro sentido de la marcha. El tren circula por un túnel que no vemos, oculto dentro de la montaña. El tren que creíamos que debía pasar dentro de cuatro minutos no lo hace: Hoy es sábado y sólo circula de lunes a viernes. Debemos esperar otra media hora, y con auténtica y envidiable puntualidad suiza hacen acto de presencia primero el viento que genera el tren al circular por el túnel, y después el tren, que se detiene a la altura de la puerta metálica, con una asombrosa precisión, también suiza.

De nuevo en la autocaravana, enfilamos hacia el Sustenpass. Consultando en la guía verde Michelin veo que antes de llegar al puerto de montaña hay una carretera privada de peaje que conduce a Engstlenalp. Tras las primeras cuestas de la carretera, nos encontramos ante la barrera del peaje. La autocaravana paga 15 CHF, y por la pernocta pagamos otros 15 CHF. Nos adentramos por el precioso valle de un río, con cascadas cayendo por todas las paredes, y rodeados de prados.  Nos detenemos en el aparcamiento que hay al final del trayecto, donde nos encontramos con una camper belga y el coche de unos pescadores que han salido con el equipo de pesca y unas mochilas. Debemos estar a 10 minutos del lago, aunque posponemos su visita hasta mañana por la mañana.

Nos preparamos la cena: carne a la plancha, puré de patatas y ensalada. De postres probamos los Toblerone de distintos sabores que hemos comprado hoy.

Caen la niebla y la noche, oímos los cencerros de unas vacas, y vemos una hilera de luces remarcando el tejado de un restaurante cercano, situado en mitad de un prado. Nos preparamos una infusión suiza, con sabor a melocotón, y escribo estas líneas. David y yo nos preparamos para salir a dar un paseo nocturno, con las niñas ya “guardadas” en la capuchina, pero se nos ha hecho tarde y desistimos, nos vamos a dormir !!



Pan: 2,30 = 1,56 €
Diesel: 27,73 = 18,84 €
Parking Brienz: 5 = 3,40 €
Brienz Rothorn Bahn: 74 = 50,28 €
Hotel Restaurante Rothorn: 45,10 = 30,64 €
Supermercado: 140 = 95,13 €
Aareschlucht + tren: 23 = 15,63 €
Peaje Engstlenalp: 30 = 20,39 €


 
Vista del lago de Thun desde el Brienzer Rothorn
Vista del lago de Thun desde el Brienzer Rothorn
Tren de vapor hacia el Brienzer Rothorn
Tren de vapor hacia el Brienzer Rothorn
Gargantas del río Aare
Gargantas del río Aare
Carretera privada de peaje a Engstlenalp
Carretera privada de peaje a Engstlenalp
Domingo, 17 de Agosto 2008, Sustenpass – Grimselpass (131 km)
   

Ruta de los tres puertos

Nos levantamos a las 7h30. Después de desayunar nos acercamos al lago Engstlensee, que está justo detrás del aparcamiento donde hemos dormido. Hay muchas vacas, y algunas se quedan mugiendo muy cerca de donde estamos nosotros. Infunden un cierto respeto. Acabamos subidos a una roca y simulando no verlas, algo acorralados.

Salimos a las 10:35, estamos a 10ºC. Las cimas de las montañas cercanas están nevadas. Nuestro plan de ruta para hoy cruza puertos de montaña. Empezamos subiendo el Sustenpass. Las nubes cubren las cimas, por lo que nos perdemos algunos miradores panorámicos. En la cima incluso nos resulta difícil ver la carretera a causa de la niebla. Menos mal que antes de coronarla hemos disfrutado de unas buenas vistas.

Siguiendo las indicaciones de Xanquete_22 tomamos un desvío a la derecha. El camino es de peaje y conduce hacia el Steingletscher. Pagamos 5 CHF en una máquina expendedora de tiquets, lo que nos permite utilizar la carretera y aparcar durante el día de hoy. En seguida divisamos el glaciar de Steingletscher. Decidimos continuar hasta el aparcamiento situado al final de la carretera, que se encuentra un poco más arriba, a los pies de otro glaciar. El glaciar está espolvoreado de nieve, como las cimas de su alrededor.

Aparcamos cerca de una autocaravana austríaca, cuyos miembros están entrenándose en la escalada de una pared vertical próxima. Nos entregamos a nuestro aperitivo dominical, formado por palomitas, patatas fritas “normales” y picantes, cecina, quesos y aceitunas, todo ello regado con un excelente vino blanco suizo, al que le hemos ido tomando el gusto, y con unas estupendas vistas del glaciar.

Después de cruzar la espesa niebla en lo alto del puerto de Sustenpass, con muchos rincones nevados, nos dirigimos hacia nuestro siguiente puerto, el de Furkapass.  Antes de iniciar la subida nos desviamos de nuevo, esta vez hacia Göscheneralpsee, por una estrecha carretera. Hay bastante tránsito, probablemente debido a que es domingo. Nos cruzamos con uno de los autobuses de Die Post en un tramo muy estrecho y nos toca hacer equilibrios en el arcén de la carretera. No conseguimos ver el lago, debido a la niebla.

Continuamos ruta hacia el Furkapass, también cubierto por la niebla. Emprendemos el descenso. Desaparecen las nubes y sale el sol. De lejos podemos ver perfectamente la carretera serpenteante en su descenso por el Furkapass, y en su ascenso por el Grimselpass. Nos detenemos a la altura del Rhonegletscher, el glaciar donde nace el gran río Rhône. Las piedras de granito, pulidas y gastadas, tal como lo confirmarán las postales que después veremos en la tienda de souvenirs, son muestra evidente del gran retroceso del glaciar estos últimos años (un kilómetro de longitud en un siglo, más o menos). Nos da la misma sensación triste que el contemplar un pantano medio vacío en época de sequía. Incluso se distingue la línea de nivel que deja adivinar dónde estaba el hielo hace no demasiado tiempo.

Entramos en la cueva de hielo, de paredes de intenso color azul. Está bien iluminada, y tiene tablones de madera en el suelo, para no resbalar. Nos impresiona el pequeño río que se aleja valle abajo, y que se acabará convirtiendo en el gran Rhône.

En unos 15-20 minutos descendemos el Furkapass y subimos el Grimselpass. Tenemos previsto pasar noche en una carretera que comenta Xanquete_22 en su programa de viaje. La carretera es tan estrecha que tiene el tránsito regulado por un semáforo. La niebla es absoluta, y el semáforo acaba de ponerse en rojo en el momento en que hemos llegado. El cartel informativo nos muestra que todavía tardará 50 minutos en ponerse en verde. Decidimos aparcar frente al camino, sin tomarlo, aunque estamos muy solos en este aparcamiento, y acabamos retrocediendo hasta un lugar donde habíamos visto una señal de parking para autocaravanas. Es el aparcamiento de un hotel, ampliado por la zona trasera, fuera del ruido de la carretera. Por 10 CHF podemos pernoctar y creemos (aunque mañana veremos que no es así) que también podemos usar las duchas.

La niebla es tan densa que no nos permite ver más allá de las luces del vehículo, lo que suma emoción a las maniobras de aparcamiento.
En el hotel no preparan pizzas para llevar. Cenamos verdura y hamburguesa con ensalada, así como unos Toblerone de postres y unas infusiones, mientras el resto de la familia juega al “Uno” y yo escribo estas líneas. Cuando ya todo parecía tranquilo se enciende la luz del Thetford ... David y yo salimos a cambiar el casete por el de recambio.



Peaje Steingletscher: 5 = 3,40 €
Glaciar Rhonegletscher y cueva de hielo: 12 = 8,16 €
Postales: 5,20 = 3,53 €
Parking-camping en Grimselpass: 10 = 6,80 €


 
Vacas en el Engstlensee
Vacas en el Engstlensee
Furkapass y Grimselpass
Furkapass y Grimselpass
Piedras pulidas de granito en el Rhonegletscher
Piedras pulidas de granito en el Rhonegletscher
Rhonegletscher
Rhonegletscher
Lunes, 18 de Agosto 2008, Grimselpass - Saas Grund (83 km)
   

Aletschgletscher desde el Eggishorn

Nos levantamos a las 7h30. Nos vestimos y nos dirigimos al hotel a ver qué tal es la ducha. Pero no nos acaba de convencer la puesta en escena, sobre todo para las niñas. Además sólo hay una, y no está incluida en los 10 CHF que pagamos por la pernocta, sino que nos costaría otros 10 CHF adicionales.

La niebla se levanta y descubrimos un acantilado al otro lado de nuestro aparcamiento, que ayer ni siquiera pudimos adivinar. Decidimos cambiar la ducha por un desayuno en la carretera panorámica del semáforo. Son las 8:48, estamos a 10ºC. Nos colocamos en la cola de espera, junto con otros dos vehículos, ante el semáforo que debe ponerse en verde a las 9h00. El semáforo está en verde durante 10 minutos todas las horas en punto. Después se queda en rojo otros 50 minutos (20 minutos para que los coches tengan tiempo de llegar al final del camino, y otros 30 minutos para la circulación en sentido inverso).

El camino vale la pena: El paisaje es bonito, la carretera muy estrecha, y el día extraordinariamente claro, sin nubes, y con un cielo absolutamente azul, que resalta aún más las cimas nevadas de los alrededores. Por el camino sentimos tristeza al pasar frente a otro glaciar en retroceso. Desayunamos a pie de la pared de la presa del Oberaarsee, al final del camino.

Nos disponemos para el regreso poco antes de las 10:30, la hora en que el semáforo debe permitirnos desandar el camino. Por el camino de regreso vemos a un equipo de trabajadores en una arriesgada posición, subidos sobre el techo de la cabina de un teleférico de carga, con el teleférico en movimiento.

Bajamos el puerto de Grimsel. Qué diferencia entre hoy, con este día tan claro, y ayer por la tarde, bajo esa gruesa capa de nubes, que le daban al puerto ese aspecto tenebroso. Seguimos el trayecto por el valle de Goms. Tenemos la vista ineludiblemente clavada en el Weisshorn (“el cuerno blanco”), una preciosa pirámide de tres aristas que nos queda de frente durante un buen tramo del trayecto.  Llegamos a nuestro primer destino parcial para hoy, Fiesch, desde donde tenemos previsto subir al Eggishorn. Paramos en un aparcamiento enorme, y nos situamos hacia el fondo, para intentar evitar que algún coche aparque demasiado cerca nuestro, y nos bloquee la entrada por la puerta del habitáculo (ya que como siempre, dejamos la cabina cerrada con los fermines). Sacamos un ticket de aparcamiento para 6 horas, por 3 CHF, y nos dirigimos al teleférico.  En el teleférico, por primera y única vez en este viaje, nos hacen pagar por el billete de las niñas. Nos argumentan que la Junior Karte sólo es válida si hemos llegado hasta el lugar viajando en tren, lo que hasta ahora nunca nadie nos había preguntado. Recelamos ante la explicación (pagamos, claro !), aunque en la estación superior, Eggishorn, nos repiten la misma argumentación cuando les consultamos en relación con lo sucedido.

El teleférico sube en dos tramos, con cambio de cabina en una estación intermedia, que dispone de abundantes telesillas aguardando la llegada de la temporada de esquí.  Una vez en la estación superior, quedamos sorprendidos con la visión parcial de un glaciar, pero sólo unos pasos más adelante la visión ya iguala o incluso supera la foto de los folletos publicitarios: La impresionante curva del glaciar Aletschgletscher, el gran glaciar de los Alpes de 22 km. de longitud. El glaciar arranca en Konkordiaplatz, una gran masa de hielo de 6 km2 situada frente a la Jungfrau, en la que confluyen tres glaciares. Es otro ángulo diferente de observación de este impresionante glaciar, que parece una auténtica autopista de hielo.

Pasamos por delante del restaurante, y nos dirigimos a la cima del Eggishorn propiamente dicha, que se encuentra a 15 minutos de distancia por un camino de piedras y lajas más o menos bien dispuestas, aunque nos cuesta un poco caminar por ellas, sobre todo durante el descenso. Una vez arriba, nos hacemos una foto junto a la cruz, y almorzamos (albaricoques, manzana, y palitos salados), mientras contemplamos el espléndido panorama, que incluye una nítida visión del “Toblerone” (Matterhorn), en este día claro y despejado.
Descendemos, pasamos nuevamente frente al restaurante, donde compramos unas postales, y tomamos los dos teleféricos de bajada.

El interior de la autocaravana se ha recalentado durante nuestra ausencia, en el valle el sol calienta considerablemente. En seguida que abrimos las ventanas y nos cambiamos las botas de montaña por las sandalias, se nos pasan los agobios.

Nos dirigimos hacia el valle de Saas, en concreto a Saas Grund, donde nos instalaremos en el camping Mischabel. Nos duchamos y cenamos fideuá y quesos. De postre, surtido de Toblerone. En el exterior la temperatura ha bajado de forma notable. Entramos en la autocaravana, la calefacción lleva buena marcha.  Mientras yo escribo estas líneas, David prepara las infusiones. De repente oímos un ruido, como un golpe de viento. La trasera de la autocaravana da a un río, que ha sufrido una repentina crecida al abrirse la compuerta del pantano. El sonido resultará perfecto para conciliar el sueño.



Parking Fiesch = 3 = 2,04 €
Teleférico Eggishorn = 77,20 = 52,46 €
Postales y sellos = 7,90 = 5,37 €
Diesel = 59,95 = 40,74 €
Supermercado = 14,95 = 10,16 €


 
Presa del Oberaarsee
Presa del Oberaarsee
Valle de Goms, Weisshorn al fondo
Valle de Goms, Weisshorn al fondo
Aletschgletscher desde el Eggishorn
Aletschgletscher desde el Eggishorn
En la cima del Eggishorn
En la cima del Eggishorn
Martes, 19 de Agosto 2008, Saas Grund (0 km)
   

Mittelallalin

Nos levantamos a las 7h30. El día está bastante despejado. Desayunamos, y salimos a pie, siguiendo el curso del río aguas abajo, hacia el pueblo de Saas Grund, del que estamos en las afueras.

La oficina de correos y la parada del autobús se encuentran junto a la iglesia. Tanto las tarjetas de media tarifa como las Junior Karte son válidas para el autobús: Sólo pagamos los dos medios billetes de ida y vuelta de David y mío.

El desnivel que separa Saas Grund de Saas Fee es importante, y realmente habría sido muy duro hacer este tramo a pie. Hay un atajo que permite subir los 250 metros en una hora. Llegando a Saas Fee se ve el aparcamiento que hay a la entrada (no se permite la entrada de vehículos a la población, en la que sólo transitan pequeños coches eléctricos), así como un aparcamiento reservado a caravanas y autocaravanas, pero nos parece que ya estamos bien instalados en el camping de abajo.

Nos sorprenden unos graneros de madera, asentados sobre 4 patas de piedra, y que nos recuerdan a los hórreos gallegos o asturianos. Cruzamos un par de calles hasta la terminal del Alpin Express, donde compramos el billete combinado de ida y vuelta: Subimos un primer tramo en teleférico hasta Morenia, donde tomamos otro teleférico hasta Felskinn. El teleférico circula suspendido por encima de una impresionante morrena del glaciar de Fee. Allí cambiamos al Metro-Alpin, el tren funicular subterráneo más alto del mundo, que nos deja en la zona del Mittelallalin, a 3.500 metros de altura, donde se practica esquí de verano. Las pistas sólo cierran en mayo y junio, para realizar el mantenimiento de las instalaciones.

Nos dirigimos al restaurante giratorio, donde almorzamos contemplando los picos y glaciares que tenemos alrededor. Nos sumergimos en una larga sesión fotográfica, mientras vamos girando a razón de una vuelta por hora.

Después del almuerzo se impone un paseo hacia la cima del Mittelallalin. Está a poca distancia del restaurante. Andamos un tramo por la nieve y otro tramo por un camino de piedras, que en algunos puntos tiene un pasamanos donde asirse. En la cima hay un monumento memorial a los guías de Saas Fee muertos en ejercicio de su oficio como guías de montaña.

Después de un rato de contemplación del panorama y de los glaciares cercanos, regresamos al edificio del restaurante, donde se encuentra la entrada al pabellón de hielo. Unas escaleras nos conducen a 10 metros de profundidad bajo el hielo del glaciar. Nos hemos abrigado para poder permanecer un rato “en la nevera”, a -1ºC de temperatura. Hay algunos pasillos y salas con exposición de minerales, tobogán para las niñas, algunas esculturas de hielo, y algunos paneles explicativos.

Compramos una postal y emprendemos el camino de regreso: primero tomamos el Metro-Alpin, que nos deja en Felskinn, donde salimos a echar un vistazo y andamos cuatro pasos por encima de la ruta alpina que conduce desde Felskinn hasta el refugio Britanniahütte, de modo que pisamos el glaciar (hay un camino muy marcado y pisado). Luego bajamos los dos tramos del teleférico Alpin Express.  Una vez abajo, probamos el tobogán de verano, o Rodelbahn. Aina no puede ir sola, aunque esta vez lo habría querido, y subo con ella. El tobogán tiene pinta de auténtica montaña rusa, nos lo pasamos en grande.

Paseamos por Saas Fee, mientras buscamos cintas de video para mi cámara, ya que estoy agotando la última. También buscamos el Café Central, donde Xanquete_22 nos ha recomendado tomarnos un Lumumba. Me lo pido sin saber qué es...Resulta ser chocolate con ron. David se toma otra especialidad de café con Baileys, y las niñas meriendan unos helados. Compramos cuatro cosas en un supermercado: Ya son las cinco y media, y seguro que cuando lleguemos abajo, en Saas Grund estará todo cerrado.

Nos llama la atención el gran número de judíos que pasean por las calles, vestidos de forma tradicional: ellos llevan kippa o casquete negro, camisa blanca, sombreros y pantalones negros, gafas, barba, y tirabuzones junto a las orejas. Ellas visten faldas largas con volantes, botas de montaña y medias.

Nos vamos hacia la oficina de Correos de Saas Fee. Pasamos a la sala de espera de la estación de autobuses, donde permanecemos 20 minutos hasta la salida del autobús. Ya en Saas Grund caminamos los 15 minutos que nos separan del camping.

Las niñas aprovechan para ir en bicicleta mientras David y yo preparamos la cena: Arroz blanco Thai, y butifarras a la plancha. Unos Toblerone de postres, infusiones, juego de cartas, y escritura del diario de viaje. Fuera ha llovido de forma intermitente. Ahora tenemos una pequeña y momentánea tregua, pero no durará demasiado.



Billetes autobús Saas Grund – Saas Fee, ida y vuelta: 6,80 = 4,62 €
Teleférico Alpin Express y Metro-Alpin, ida y vuelta: 69 = 46,88 €
Almuerzo, restaurante Allalin: 101,60 = 69,03 €
Postal y sello: 2,20 = 1,49 €
Rodelbahn Saas Fee: 14,50 = 9,85 €
Cintas videocámara: 29,60 = 20,11 €
Café Central: 28 = 19,03 €
Supermercado: 26,95 = 18,31 €


 
Graneros de madera en Saas Fee
Graneros de madera en Saas Fee
En el mirador del Mittelallalin
En el mirador del Mittelallalin
Camino de vuelta de la cima del Mittelallalin
Camino de vuelta de la cima del Mittelallalin
Pabellón de hielo en Mittelallalin
Pabellón de hielo en Mittelallalin
Miércoles, 20 de Agosto 2008, Saas Grund (0 km)
   

Längfluh, marmotas.

De nuevo nos levantamos a las 7h30. Desayunamos. Salimos del camping entre las 9 y las 10 horas. Tenemos 15 minutos de paseo hasta Saas Grund. Al llegar a la parada del autobús, también está llegando el autobús, pero debemos entrar en la oficina de correos para comprar los billetes. En la oficina hacemos cola junto con los clientes que envían cartas o cambian dinero. El autobús se va antes de que nos toque el turno para comprar los billetes, y debemos esperar media hora, que aprovechamos para irnos de compras al Coop, en busca de nueces para las marmotas que esperamos encontrar hoy. Tomamos el siguiente autobús, y después una góndola y un teleférico, que nos llevan hasta Längfluh. Allí el glaciar Fee se divide en dos brazos.

Tomamos muchísimas fotografías, y nos sentamos en la terraza del restaurante, donde pedimos la Taggessuppe o sopa del día, junto con unas bebidas. Luce el sol, a ratos estamos en manga corta, y a ratos nos abrigamos. Toda la terraza está repleta de detalles de color rojo y blanco, los colores nacionales, y está amenizada por música tradicional suiza y música americana de los años veinte.  Desde nuestra posición vemos algunos grupos avanzando a pie por el glaciar, calzando crampones y encordados.

Abandonamos la plácida posición, y empezamos a bajar a pie el primer tramo del camino de regreso. Teóricamente serían 40 minutos, aunque se multiplican según las niñas van recogiendo minerales de distintos colores.

Cuando ya estamos llegando a Spielboden, la estación intermedia, por fin nos encontramos con las esperadas marmotas. Disponen de una red de galerías subterráneas interconectadas. Entran por  un agujero y aparecen por otro. Al principio se esconden, pero al cabo de poco rato vuelven a salir y acaban comiendo de la mano de las niñas, incluso se dejan tocar. Les damos un paquete de nueces, algunos albaricoques desecados, e incluso algún trocito de galleta Príncipe. Hay otras personas que les dan zanahorias o trocitos de pan. Las marmotas se acercan a degustar los distintos menús, hasta que parece que ya han saciado por completo su apetito. Permanecemos más de 1 hora en el lugar.
En el restaurante de Spielboden venden bolsas de comida para las marmotas. Se exhiben unos carteles que informan de que éste es el hábitat natural de las marmotas, que han perdido el miedo al hombre. Por esta razón hay que llevar bien atados a los perros. En invierno las marmotas duermen en sus madrigueras.

Un poco más abajo vemos otros grupos que también están alimentando a algunas marmotas. Tomamos la góndola naranja, de 4 plazas, y bajamos el último tramo. Repetimos la experiencia de ayer en el Rodelbahn.

Realizamos unas compras en el supermercado y en la farmacia. Cuando llegamos a Correos sólo hace 5 minutos que se ha ido el autobús. Debemos esperar 20 minutos para tomar el siguiente.  Bajamos del autobús en Saas Grund, y recorremos el trayecto de 15 minutos a pie hasta el camping. Hoy tocan duchas.

Las niñas pasean un rato en bicicleta por el camping, mientras preparamos una sopa, una ensalada, y el surtido de quesos que a tan a menudo incorpora nuevas variedades.

Después, como cada día a esta hora, oímos la crecida del río, regulado por la presa que se encuentra aguas arriba. Hoy los cuatro nos tomamos una infusión de hierbas suizas contra la tos. Sabe a tomillo. Las niñas se la toman con azúcar, y todos la acompañamos de un carquinyoli.

Escribo estas líneas y nos vamos a la cama, hoy sin lluvia.



Billete de autobús Saas-Grund a Saas-Fee, ida y vuelta: 6,80 = 4,62 €
Supermercado: 7,80 + 38,65 = 46,45 CHF = 31,56 €
Teleférico: 35 = 23,78 €
Almuerzo (sopa del día y bebidas): 55 = 37,37 €
Tobogán: 14,50 = 9,85 €


 
Terraza en Längfluh
Terraza en Längfluh
Detalles en la terraza del restaurante en Längfluh
Detalles en la terraza del restaurante en Längfluh
Glaciar frente a Längfluh
Glaciar frente a Längfluh
Marmotas !!
Marmotas !!
Jueves, 21 de Agosto 2008, Saas Grund – Leukerbad - Täsch (115 km)
   

Leukerbad, centro de baños termales de Burgerbad

Llenamos y vaciamos aguas. El dueño del camping incluso nos conecta una manguera de su propiedad, a fin de facilitarnos el llenado. En el camping no admiten tarjeta VISA, por lo que apuro todas las monedas que tengo para poder pagar. Salimos a las 10h40, estamos a 11ºC, y nos dirigimos hacia Leukerbad.

Estoy convencida de que hoy es miércoles. David me dice que es viernes. Incomprensiblemente para mí, (la organizadora del viaje) acabo de perder dos días de vacaciones y debo encoger el itinerario !!! Por el camino cruzamos la ciudad de Leuk, que disfruta de muchas horas anuales de sol, lo que permite que se produzca un vino de buena calidad procedente de los numerosos viñedos que la rodean. Al aproximarnos a Leukerbad reaparecen las montañas, algunas de ellas con las cimas nevadas. El día es muy claro.

Desde hace varias semanas vivo con la eterna duda entre elegir el centro termal de Burgerbad o bien el de Alpentherme. Hoy por fin debo decidirme por uno de los dos. La guía habla bien de ambos, aunque parece que Alpentherme es más nuevo y refinado. Ya en la población de Leukerbad vemos indicadores para los dos centros, y no sé por qué razón me decido por seguir los de Burgerbad.

Entramos en el aparcamiento de Burgerbad.  David me confirma que en realidad hoy es jueves (de nuevo tenemos un día más, vaya lío, se nos olvida incluso el día en que vivimos !!!).  Preparamos unas bolsas de mano con bañadores y toallas, y entramos en el centro. Aina no paga, y entra por una pequeña casita, similar a la diminuta puerta para niños de las tiendas Imaginarium. Xènia sí paga, y entra con nosotros, cruzando el torniquete. La zona de vestuarios dispone de taquillas que se cierran con llave. Hay que llevarla colgada de donde se pueda en el bañador.

Primero salimos a la piscina exterior, humeante, desde la que se tiene una espléndida visión de las montañas. En ella encontramos duchas cervicales y dos jacuzzis.  Después nos dirigimos a la piscina cubierta. Cuenta con un circuito de chorros que masajean 8 zonas del cuerpo en secuencia ascendente, subiendo desde los tobillos hasta las dorsales. Suena un timbre cada vez que hay que pasar de un chorro al siguiente, de forma que la larga hilera de bañistas avanzamos por los distintos chorros del circuito a “toque de pito”.

Las niñas pasan un rato en la zona infantil, donde hay unos toboganes.  Salimos a otra piscina exterior, que cuenta con más duchas cervicales, bancos de burbujas, tumbonas de burbujas, baños de vapor, cascada en forma de champiñón, y un pediluvio con una zona de agua caliente termal de color barro, y otra zona de agua helada.

Pausa para la merienda. Nos situamos en una terraza contigua a una piscina olímpica con trampolines, también calefactada, en la que se están construyendo unos grandes toboganes de tubo en espiral, que deben inaugurarse a finales de este verano. Algunos días este centro organiza eventos temáticos: baños nocturnos con luces de colores y música, desayunos dominicales con copa de cava y mesita flotante, etc.
Repetimos experiencia en todas las piscinas, inclusive la infantil, y nos retiramos a los vestidores y duchas.

Ya en la auto ponemos “proa” hacia Zermatt. Nos quedamos en el camping de Täsch, por indicación de Xanquete_22. Es un camping sencillo, pero conveniente, ya que se encuentra junto a la estación de tren, que es la única forma posible de transporte para llegar a Zermatt. El camping está lleno de furgonetas, coches y autocaravanas de matrícula española.  Pago 3 noches por adelantado. La chica de recepción me informa de que el pronóstico del tiempo para mañana viernes inicialmente no era bueno, pero ha mejorado, y puede ser favorable para la excursión al Klein Matterhorn.

Nos instalamos. Las niñas en seguida se van a dar una vuelta en bicicleta por el camping.  Cenamos bajo el toldo, Rösti y chuleta de cerdo. De postre, Toblerone-Cailler-infusión-carquinyoli.

A la cama !!! Mañana nos espera otra de las grandes excursiones, si el tiempo lo permite !!



Camping Mischabel (3 noches): 102 = 69,30 €
Camping Täsch (3 noches): 111 = 75,41 €
Burgerbad: 56 = 38,04 €
Merienda Burgerbad: 25 = 16,98 €
Parking Burgerbad: 8 = 5,44 €


 
Viernes, 22 de Agosto 2008, Täsch (0 km)
   

Gornergrat

Nos levantamos a las siete y media. El día se ve medio cubierto. Preguntamos en recepción y nos indican que la previsión para hoy en el Klein Matterhorn es buena por la mañana, pero mala por la tarde (se esperan lluvias). No obstante mañana se espera mejor pronóstico.
Impera un cambio de planes: Nos dirigiremos al Gornergrat, de menos altura (3.089 metros) que el Klein Matterhorn (3.883 metros), que dejaremos para mañana.

Salimos hacia la estación de ferrocarril de Täsch. Está justo al lado del camping. Subimos a un tren que está en el andén a punto de salir con destino a Zermatt.  Recién llegados a Zermatt, aparecemos justo enfrente del edificio de la otra estación, la correspondiente al tren cremallera que debe llevarnos al Gornergrat. El viaje tiene una duración de 40 minutos, recorre 9,3 km. de longitud, y salva un desnivel de 1.485 metros. Compramos los billetes y subimos al tren, que está a punto de salir. Nos acomodamos en el primer vagón, justo detrás del maquinista, del que sólo nos separa un cristal. Tendremos muy buena visión delantera. No quedan asientos a la derecha, que son los que permiten disfrutar de unas buenas vistas del Matterhorn. No obstante enseguida lo vemos aparecer, impresionante, de vez en cuando a través del cristal del maquinista, y de vez en cuando por el lado derecho. Es nuestro icono de Suiza, la imagen por la que David ha elegido este destino, la que cierra a la perfección el círculo de estas vacaciones.

El paisaje pierde vegetación, y cuando ya casi hemos llegado aparece una grandiosa visión de unos 7 glaciares. No damos abasto, no sabemos dónde mirar. Al bajar del tren estamos un buen rato contemplando los glaciares. Un grupo de músicos, vestidos con traje típico, tocan acordeones y una viola. Un chico hace fotos de pago a los turistas, con 3 grandes perros San Bernardo, y el Matterhorn al fondo. Poco a poco las nubes han cubierto el Matterhorn, y el chico elige otra cima como fondo para la fotografía.

Subimos a la plataforma mirador, y pasamos otro rato admirando los glaciares, mientras las nubes empiezan a engullir todas las cimas.
Un poco más adelante hay un montículo en el que los turistas dejan el testimonio de su paso formando torres de piedras. Las niñas, finalmente ayudadas por papá, también construyen su propia torre.

Entramos en la cafetería-restaurante. Fuera tenemos demasiado frío.  El buffet libre está muy concurrido, y en primer lugar nos vamos a los servicios y a las tiendas de la planta inferior. Compramos unos bombones en forma de Matterhorn nevado, un vaso suizo para la autocaravana, y un bolígrafo suizo con el que hoy escribo el diario de ruta. Me encanta encontrarme recuerdos de estos mundos diseminados por la autocaravana.

El self-service se ha tranquilizado un poco, almorzamos un plato caliente, y volvemos hacia el tren, contemplando una vez más los glaciares. Compramos unas camisetas.

Para el viaje de regreso volvemos a elegir el vagón delantero. Nos sentamos tras el maquinista. Por el camino vemos alguna marmota. Nos amodorramos con el traqueteo. Al llegar a Zermatt empieza a llover. La lluvia va ganando en intensidad. Como no es muy tarde, abrimos los paraguas y caminamos por la calle central, repleta de tiendas. Con la lluvia que cae acabamos refugiados ante el escaparate de una tienda.
Retrocedemos hacia la estación. Nos detenemos para tomar unas fotos en la fuente de las marmotas, y nos reaprovisionamos en el Coop que hay frente a la estación. Repartimos la compra entre las mochilas. Yo llevo el vino blanco. Nos hemos acostumbrado a este buen vino suizo, y por primera vez  regresaremos a casa con excedente de cava !!

Subimos en el primer tren que sale hacia Täsch. Hay uno cada 20 minutos. Ya en el camping colocamos la compra, hacemos una pausa mientras las niñas dan una vuelta en bicicleta, y nos preparamos una cena saludable: Verdura y brochetas de pescado a la plancha. Nos tomamos la infusión de rigor, con hierbas suizas para la tos, y nos vamos a dormir.



Tren Täsch-Zermatt, ida y vuelta: 30,40 = 20,65 €
Tren Gornergrat, ida y vuelta: 76 = 51,63 €
Bombones: 8 = 5,44 €
Souvenirs: 9,10 = 6,18 €
Souvenirs: 116 = 78,80 €
Almuerzo: 23,50+29,40 = 52,9 CHF = 35,94 €
Supermercado: 131,70 = 89,47 €


 
Matterhorn desde el tren I
Matterhorn desde el tren I
Matterhorn desde el tren II
Matterhorn desde el tren II
Lenguas glaciares en Gornergrat
Lenguas glaciares en Gornergrat
Torre de piedras
Torre de piedras
Sábado, 23 de Agosto 2008, Täsch (0 km)
   

Klein Matterhorn

Hoy el despertador ha sonado a las seis de la madrugada. Estamos intranquilos por saber si será un buen día para nuestra excursión al Klein Matterhorn. Hay nubes bajas. Desde el valle no vemos ninguna montaña, están cubiertas, aunque el pronóstico para hoy, tanto el que está impreso en la recepción del camping, como el que ayer vimos en la pantalla de cristal líquido de una entidad bancaria, indican buen día.
Cruzamos los dedos, desayunamos y salimos hacia la estación de tren. A las 7:46 compramos los billetes. Ayer por error nos vendieron cuatro medias tarifas, hoy sólo dos.

A las 8:42 ya hemos cruzado Zermatt a pie. Compramos los billetes para el teleférico que debe llevarnos al Klein Matterhorn en tres tramos.
Nos encontramos debajo de una gruesa capa de nubes, pero tenemos la esperanza de que la sobrepasemos en algún momento antes de llegar a los 3.800 metros de altura, y veremos el sol que anunciaban los pronósticos.

Subimos al teleférico junto con un grupo de esquiadores. Las tres estaciones de teleférico disponen de consignas para botas y esquíes. No hemos visto a nadie andar por la calle calzando botas de esquí.

Dos de los tramos del teleférico discurren por debajo del nivel de las nubes. En el tercer tramo se abren las nubes y vemos el sol. El cielo es decididamente azul. El teleférico cruza por encima de un glaciar de un deslumbrante color blanco. Los esquiadores se alegran al ver el buen tiempo, y nosotros todavía nos alegramos más !!. Parece que llegamos al cielo.

Subimos a la plataforma mirador mediante un ascensor. El panorama circular, de 360 grados, es grandioso. Vemos los Alpes italianos, los Alpes franceses incluyendo el Mont Blanc, los Alpes suizos incluyendo el Matterhorn, la Jungfrau, la Dent Blanche, el Aletschhorn, el Alallinhorn, etc. Se ve una gruesa capa de nieve, y lenguas de glaciares. Permanecemos un buen rato en la plataforma, tomando fotografías.

Hace frío, aunque llevemos guantes, buff y una cinta para proteger las orejas del frío. Aina está helada.  Nos cuesta irnos. El paisaje me recuerda en parte lo visto en el Schilthorn (por el panorama circular de las cimas) y en la Jungfrau (por la cantidad de nieve).

Visitamos la cueva de hielo ("Glacier Grotto"), excavada bajo el glaciar, en la que se exhiben algunas esculturas de hielo.

Las instalaciones están en obras, suponemos que de ampliación. Nos apetecería que hubiera un bar restaurante, para entrar en calor, pero provisionalmente este servicio se ofrece en un container situado encima de la nieve. Desde lejos ni siquiera lo imaginamos calefactado, por lo que decidimos bajar dos tramos de teleférico e ir a almorzar.

Para nuestra satisfacción hemos disfrutado de estas vistas casi en solitario. Ahora, cuando nos vamos, el teleférico ya sube repleto de turistas, mayoritariamente japoneses. Sería buena costumbre madrugar más a menudo, aunque requiere de una dura disciplina. Ya en Furi vemos un restaurante con una terraza soleada. Sirven fondue de queso, que es nuestra elección para hoy !!! Además hay juegos infantiles. Las niñas se van a toda prisa a la zona de juegos, mientras esperamos a que nos traigan la fondue y el vino blanco. Hay muchos pájaros rondando los bancos y las mesas, mirando a ver qué consiguen llevarse. Han perdido el miedo, o tienen más hambre que miedo. Por suerte la fondue de queso no les atrae en absoluto. Nos preparan una fondue con poco vino, a fin de que tome sabor pero no les siente mal a las niñas. Nos sabe exquisita.

Nos encontramos exactamente debajo de la línea del teleférico que va de Furi a Schwarzsee (cuyo nombre textualmente significa lago negro). Tras el almuerzo decidimos tomar ese teleférico, nos preguntamos si veremos el Matterhorn reflejado en sus aguas.

Pero el Matterhorn se encuentra escondido tras unas nubes, aunque esperamos unos minutos y vemos que las nubes se mueven. No sabemos si subiendo un trecho por la montaña debe haber otro lago. Estamos frente a un pequeño lago, y no nos parece que en él se puedan reflejar las montañas. Finalmente, durante unos pocos minutos conseguimos ver el Matterhorn casi sin nubes. Más adelante sabremos que si nos hubiéramos acercado a la orilla del lago, habríamos visto la pequeña capilla reflejada en sus aguas.

Regresamos a Furi y Zermatt. Luce el sol. La calle central está muy animada, seguramente debido tanto a la presencia del sol, como al hecho de que es sábado.

Me compro una camiseta recuerdo de Zermatt que había visto esta mañana, cuando las tiendas todavía estaban cerradas Entramos en el Coop para comprar tisanas suizas Ricola, y otras especialidades contra los resfriados y la tos. Regresamos en tren. Ya en el camping, nos duchamos en la autocaravana (estamos lejos de las duchas), y estudiamos las opciones para mañana, nuestro último día de estas vacaciones por las montañas. Había previsto ir al embalse de la Grande Dixence. Otra opción sería quedarnos en la misma zona en la que estamos, para caminar por diversos lagos. Una tercera opción sería desplazarnos al valle de Lötschental, me lo imagino un perdido y tranquilo valle.

David tiene otitis, está resfriado, y la opción de caminar 4 horas para seguir la ruta de los lagos parece excesiva, por lo que nos decidimos por la Grande Dixence.



Tren Täsch-Zermatt, ida y vuelta: 15,20 = 10,33 €
Teleféricos Zermatt-Klein Matterhorn, ida y vuelta: 87 = 59,10 €
Restaurante Furi, fondue: 121,60 = 82,61 €
Teleférico Furi-Schwarzsee: 31 = 21,06 €
Camiseta Eva: 35 = 23,78 €
Supermercado (tisanas, Toblerone): 13,55 = 9,20 €
Farmacia David: 11,50 = 7,81 €


 
Vistas desde la plataforma mirador de Klein Matterhorn I
Vistas desde la plataforma mirador de Klein Matterhorn I
Vistas desde la plataforma mirador de Klein Matterhorn II
Vistas desde la plataforma mirador de Klein Matterhorn II
Matterhorn Visto desde Klein Matterhorn
Matterhorn Visto desde Klein Matterhorn
Teleférico a Klein Matterhorn
Teleférico a Klein Matterhorn
Domingo, 24 de Agosto 2008, Täsch - Trient (164 km)
   

Lago subterráneo de St-Léonard, Grande Dixence

Vaciamos y llenamos aguas en el camping. Ya habíamos pagado por adelantado las 3 noches de estancia, podemos irnos. Salimos a las 10h40, estamos a 11,7ºC y luce un sol espléndido.

Ponemos rumbo hacia St-Léonard, el mayor lago subterráneo navegable de Europa, con sus 300 metros de longitud, 12 de anchura, y 3 de profundidad en promedio. La visita es guiada, en una gran barca de remo, con capacidad para 50 personas. Nos cuentan cómo se descubrió el lago en el año 1942. Entonces tenía el nivel de agua casi hasta el techo, con una cámara de sólo 30 cm. de aire en la parte superior. Un terremoto en el año 1946 provocó una fisura que hizo bajar el nivel de las aguas, y desde entonces el lago es navegable.

Al final del lago hay una pequeña playa donde se celebran conciertos y representaciones de teatro, mientras los espectadores permanecen en barcas. Hemos llegado tarde, esta mañana ha habido un concierto de cuernos o trompas alpinas, pero ya sólo hemos visto, en la entrada de la cueva, a los músicos ataviados con el vestido tradicional, mientras guardaban los instrumentos en las fundas. En el lago no hay formaciones geológicas. El guía, con una linterna, nos muestra algunos salientes rocosos cuyas formas recuerdan a algunos animales.

Terminada la visita volvemos a la auto, y nos entregamos a nuestro aperitivo dominical, sentados en unos bancos, bajo la sombra de unos árboles junto a los que hemos aparcado la autocaravana. En este aparcamiento hay un borne de servicios para autocaravanas, aunque ahora mismo no lo necesitamos.

De nuevo en ruta, vamos hacia el embalse de la Grande Dixence, el mayor de Suiza y el más alto del mundo. Su pared mide 285 metros de altura y pesa unos 15 millones de toneladas, más que la gran pirámide de Keops. El hormigón empleado en su construcción permitiría construir un muro que diera la vuelta a la Tierra por el Ecuador, de 1,5 metros de altura y 10 cm. de anchura. El embalse recoge las aguas de 35 glaciares, incluidos algunos de la zona de Zermatt, contando para ello con unos 100 km. de galerías subterráneas. La finalidad de este embalse es la producción de energía hidroeléctrica, lo que se realiza en unas estaciones situadas en el valle del Rhône, a un nivel  de 1.700 metros por debajo del nivel del embalse.

Compramos unos souvenirs, y un adhesivo representando un edelweiss, que colocamos en el frontal de la cabina de la autocaravana.

Antes de despedirnos de este periplo turístico todavía queremos acercarnos a las pirámides de Euseigne, unas chimeneas de tierra coronadas por una piedra que ha evitado su erosión.

Y ahora sí, le pedimos al TomTom que nos lleve de vuelta a casa. Paramos a dormir en el puerto de la Forclaz, en una área de servicios para autocaravanas en las afueras de Trient. Por vecina tenemos una impresionante liner Phoenix, con una pareja de jubilados austríacos, que ha encendido una hoguera. Da gusto verlos. Él toca la guitarra. Están sentados en las sillas de camping, al exterior, forradas por unas pieles de cordero. Estamos al borde del río y nos dan una sana y gran envidia.

Cenamos puré, ensalada y salchichas. Unas infusiones, y a dormir !!!

En este área nos han cobrado una cierta cantidad de impuestos por persona. Ha pasado un vigilante en un todo terreno, y nos ha extendido el recibo.

Es un bonito final para nuestro periplo suizo, este puerto de montaña, el río, la hoguera de los vecinos. Estamos lejos de las aglomeraciones lumínicas y distinguimos muchas estrellas, entre las cuales la Osa Mayor, que parece sacada de un libro.



Teleférico Grande Dixence: 22,50 = 15,28 €
Souvenirs: 22,50 = 15,28 €
Lago subterráneo St.Léonard: 28 = 19,02 €
Supermercado: 21.51 = 14,61 €
Diesel: 62,19 = 42,25 €
Tasa de pernocta en Trient: 10 = 6,79 €


 
Nos vamos de Täsch
Nos vamos de Täsch
Embalse de la Grande Dixence desde abajo
Embalse de la Grande Dixence desde abajo
Embalse de la Grande Dixence desde arriba
Embalse de la Grande Dixence desde arriba
Pirámides de Euseigne
Pirámides de Euseigne
Lunes, 25 de Agosto 2008, Trient - Béziers (543 km)
   

Noche de despedida en Béziers

Nos levantamos a las 7'30, desayunamos y tomamos unas fotos de despedida de este verano en Suiza. Salimos a las 9:54, estamos a 11,5ºC. En seguida cruzamos la frontera francesa. Pasamos por Chamonix bajo la lluvia, tal como se merece cualquier triste despedida de un viaje. Seguimos por los valles del Isère y del Rhône, siempre por la autopista.

Decidimos parar no demasiado tarde, un poco antes de las 18:00, en un camping de Béziers, al lado del canal de Midi. Cuando llegamos todavía le da el sol, y nos agobia un poco el calor. No tiene césped, sino polvo. Pero nos vamos a la piscina, y las niñas disfrutan mucho.
Después damos un paseo al borde del canal, donde hay muchas embarcaciones amarradas, algunas de alquiler y otras de propiedad. Llevamos todo el día pensando en el posible destino para el próximo verano.

Cenamos fuera, al fresco. Es lo bueno de los lugares cálidos: se sufre el sol durante el día, pero por la noche se disfruta de las cenas al fresco, con una velita encendida. Cenamos un combinado de tortilla precocinada de patatas, quesos, longaniza, fuet, lechuga, y de postre unos Toblerone y Cailler. Y las infusiones, claro !!

David y yo vamos a tirar la basura, mientras las niñas duermen. Durante nuestro paseo al borde del canal, se desmorona nuestro mito del turismo fluvial por los canales. Vemos las embarcaciones con unas cortinas muy grises, y una familia cenando en el comedor de un barco, que nos da la sensación de estar pasando calor.



Peaje: 3,60+23,10+8+31,70 = 66,40 €
Diesel: 48,48
Camping Béziers: 35


 
Martes, 26 de Agosto 2008, Béziers - Centelles (253 km)
   

Llegamos a casa

Desayunamos y salimos del camping a las 9:35. Ya estamos a 20,6ºC, aunque hemos conseguido dormir fresquitos, con las ventanas abiertas.

Llenamos diesel en un supermercado Champion que vimos ayer. El precio del litro es de 1,299, el mismo que en el supermercado Esclat al lado de casa el día 1 de agosto, cuando iniciamos este viaje.

Cruzamos la frontera. Tomamos el Eix Transversal. En Malla David reposta diesel y lava la auto mientras Xènia y yo hacemos algo de compra en el supermercado, para aprovisionar la nevera de casa, que dejamos vacía.

Llegamos a casa, tras 2.573 km de viaje.



Diesel: 52,73 + 39,57 = 92,3 €
Peajes: 14,9 + 6,4 = 21,3 €
Lavado AC: 6


 
Resumen en cifras
   

Días de viaje: 26

Km recorridos: 2.573
Litros de diesel: 349,64
Consumo promedio de diesel : 13,59 litros / 100 km.

Desglose de los gastos en €:

Diesel 474,52
Peajes 191,19
Campings y parkings 624,57
Excursiones, trenes, funiculares, pases, atracciones, entradas 1.329,47
Supermercados 701,43
Souvenirs y postales 421,46
Lavado AC 9,00
Restaurantes, cafeterías 638,17

TOTAL GASTOS 4.389, 81



 

Viajar en Autocaravana
Con el soporte de Autosuministres Motor, S.A.



© Viajar en Autocaravana, 2006