La Rioja, cuna de nuestra identidad

Hace unos años un regalo hizo que pudiéramos contemplar y sentir Finisterre , más tarde el azar nos llevó a Roncesvalles y su magia hizo que nos prometiéramos algún día visitar parte del camino francés de Santiago ,concretamente de Logroño a Sto. Domingo de la Calzada desviándonos hacia San Millán de la Cogolla. Además existía un propósito personal y especial por conocer parte de nuestra identidad.

Familia Tiramillas Semana Santa 2008
   
Introducción
   

Hace unos años un regalo hizo que pudiéramos contemplar y sentir Finisterre, más tarde el azar nos llevó a Roncesvalles y su magia hizo que nos prometiéramos algún día visitar parte del camino francés de Santiago, concretamente de Logroño a Sto. Domingo de la Calzada, desviándonos hacia San Millán de la Cogolla. Además existía un propósito personal y especial por conocer parte de nuestra identidad.
Aprovechando uno de los avatares que la vida te propina, decidimos que lo mejor era sin más visitar la Rioja en semana Santa, fecha en la que afloran las tradiciones y el viajero lo vive muy especialmente…
Una vez más, nuestra Tiramillas nos llevó por uno de tantos caminos, esta vez uno muy especial en una comunidad preciosa que por su situación geográfica se hace cruce de caminos, pueblos y distintas culturas y es nexo de unión entre quienes lo rodean: vascos, navarros, castellanos y aragoneses.
Una comunidad pequeña pero a la vez grande para poder dejarse llevar y perderse sin prisas, un lugar que sorprende constantemente. Cada paisaje, cada pueblo, cada monasterio y cada recoveco de su tierra es especial, único, lleno de secretos e historia legados para poder comprender la propia identidad y, como no, la ajena.
Desde las montañas del sistema ibérico bajan ocho ríos bañando esta tierra. Gran parte de ellos nos acompañaron en nuestros trayectos y casi siempre, si la meteorología nos lo permitía, podíamos contemplar los distintos tonos de verde y ocres que nos regalaban las plantaciones de alcachofas, borrajas y espárragos.
Durante el recorrido por estos caminos vimos y nos cruzamos con muchos peregrinos provistos de grandes mochilas cubiertas por capelinas y sus bastones para apoyar sus pasos, mojados hasta la médula pero con mirada brillante y expectante siguiendo un propósito, un fin. Conversamos con uno de ellos y la verdad es que ¡son dignos de admiración!.



 
Martes, 18/03/08
   
Llegamos al área donde tenemos durmiendo a nuestra querida Tiramillas y, una vez cargada de comida y ropa, sobre las 9h 30 tomamos la AP-7 dirección Zaragoza.
En un área de servicio paramos para repostar gas-oíl y comer y ya después nos dirigimos hacia nuestro primer destino, Calahorra.
Al llegar buscamos un aparcamiento para dejar la auto y asi poder visitar la ciudad. Tras el Paseo Mercadal muy cerca del ayuntamiento galardonado con varias banderas donde hay una gran fuente a modo de rotonda la dejamos aparcada.
Mi madre decidió quedarse en ella leyendo y nosotros tres nos abrigamos bien ya que hacia un frio que pelaba y nos dirigimos hacia el centro.
El paseo Mercadal está rodeado de árboles que en aquél momento se encontraban talados. Subimos por la calle de los Mártires hasta el casco antiguo, una larga calle con soportales repletos de tiendas y bares que nos llevó hasta la plaza del Raso donde cada jueves se celebra el mercado y donde se encuentra la iglesia de Santiago de estilo neoclásica, con un pórtico precioso de cinco arcos. La oficina de turismo está muy cerca pero estaba cerrada así que decidimos seguir la ruta que recomendaba la guía que llevábamos.
Tras subir por unas estrechas y sinuosas callejuelas donde de sus balcones colgaban unos mantos de terciopelo rojo con una cruz azul central, llegamos a la iglesia de san Francisco de estilo Barroco. En su campanario nos esperaban en sus nidos unas cigüeñas para darnos la bienvenida abriendo y mostrando sus grandes alas. Esta iglesia de aspecto oscuro y frio albergaba una exposición de “pasos de Semana Santa” que nos causaron mucha impresión por parecer tan reales. Al salir nos adentramos por unas empinadas callejuelas hasta llegar a la Catedral de Santa María, custodiada por el Palacio Episcopal y el paseo de las Bolas.
Nos resultó muy curioso que un templo de estas características no se encontrara en el centro de la ciudad, pero según nos contaron fue construido donde tuvo lugar el martirio de los patrones de la ciudad, San Emeterio y San Celedonio. Básicamente de estilo gótico y con una fachada algo singular ya que el blanco del alabastro de las figuras destaca de los ladrillos comunes que la visten. De su interior destaca el gran coro y las urnas que contienen los restos de los santos patronos y la enorme pila bautismal. En un lado puede verse la famosa capilla del “Cristo de la pelota”. El museo Diocesano se encuentra en la sacristía y no pudimos acceder por encontrarse cerrada.
Al salir regresamos a la auto y después de charlar con mi madre y merendar nos dirigimos hacia nuestro próximo destino, Arnedillo.

El cielo estaba muy encapotado y durante el transcurso del viaje cayó alguna tímida gota de lluvia. Sobre las seis de la tarde tras cruzar un pequeño túnel nos encontramos a mano derecha un aparcamiento gratuito donde había dos autos aparcadas, una de Gran Bretaña y otra nacional, habíamos llegado a Arnedillo. Decidimos aparcar en medio de las dos autos para pasar allí la noche. Empezaba a lloviznar y el cielo seguía gris. Como mi madre y mi hija no querían salir de la auto por encontrarse cansadas del viaje, decidieron quedarse para leer, así que Manolo y yo nos abrigarnos bien y salimos a descubrir parte de aquel lugar antes de la cena.
La sorpresa fue nuestra cuando por la ventana cuando nos disponíamos a salir vimos pasar por nuestro lado a la familia Quincho.
Nos unimos a ellos ya que también se disponían a dar un paseo y nos llegamos juntos hasta el gran y majestuoso balneario situado a los pies del monte Encineta. Las aguas que alberga brotan a 50ºC con diferentes minerales disueltos en ella. Según pudimos leer, estas aguas poseen importantes propiedades terapéuticas, sobre todo para las afecciones reumáticas. Nos informamos sobre los horarios y sus tarifas, pero el balneario se encontraba en régimen completo y los horarios no se ajustaban a los nuestros. Así que nos sentamos en su precioso hall y mientras los niños jugaban, pudimos intercambiar impresiones durante un agradable ratito.
Al volver al aparcamiento nos sorprendió comprobar que se había llenado de autos. Nos dimos las buenas noches y entramos a las autos. Esa noche llovió muchísimo pero como estábamos agotados por el primer día de viaje y el lugar era tan tranquilo a pesar de estar al lado mismo de la carretera, dormimos como angelitos.

 
Pasos de Semana Santa Iglesia San Francisco ( Calahorra)
Pasos de Semana Santa Iglesia San Francisco ( Calahorra)
Catedral de Santa Maria ( Calahorra)
Catedral de Santa Maria ( Calahorra)
Calle Mayor ( Calahorra)
Calle Mayor ( Calahorra)
Aparcamiento Arnedillo
Aparcamiento Arnedillo
Miércoles, 19/03/08
   
El día despertó amenazando lluvia. Necesitábamos agua para beber y Manolo salió en busca de una fuente con una garrafa.
Un lugareño le comentó que tras cruzar el puente medieval de piedra había una pequeña ermita donde a un lado había una fuente que daba una agua buenísima…así que cuando volvió y me lo contó volvimos los dos porque no quería que me perdiera las magnificas vistas que se podían contemplar desde allí. Un lugar encantador, donde se divisa todo el pueblo y el cañón del rio Cidacos, cuyas cumbres están poseídas por los buitres comunes y leonados que no cesan de sobrevolar su territorio. Desde este lugar, Arnedillo parece un pueblecito que podría pertenecer muy bien a un cuento de los hermanos Grimm.
Al bajar fuimos a buscar al resto de la familia y empezamos a pasear al ritmo de mi madre por el pueblo.
Llegamos al barrio más antiguo donde está ubicada la iglesia de San Servando y San Germán la cual no pudimos visitar por encontrarse cerrada, pero si pudimos observar su precioso y gran campanario. En esta plaza se encuentra el lavadero del pueblo que colinda con una bonita fuente de cuatro caños. Un pueblo con calles estrechas y empinadas con un encanto especial.
Manolo quería bañarse en las pozas al lado del rio pero era muy temprano y el tiempo no era muy propicio así que nos dirigimos hacia Enciso, ya que queríamos visitar el centro paleontológico y algún yacimiento.
Al llegar aparcamos en las afueras, justo en un aparcamiento delante de una casa de turismo rural y a unos 400 m del yacimiento de la Virgen del Campo.
Mi madre al ver el pueblo tan sinuoso decidió quedarse en la auto y pasear por sus alrededores, mientras nosotros nos íbamos a la aventura.
Tras subir por una empinada callejuela llegamos al centro Paleontológico, 7’ 50 euros los tres. Alberga una gran exposición didáctica con vídeos, maquetas a tamaño real y piezas halladas en los distintos yacimientos. En la planta baja hay una zona de juegos sobre el tema en cuestión para los niños y los que se sienten como ellos. Un lugar entretenido sin duda. Aprendimos que los dinosaurios que vivieron en estas tierras riojanas lo hicieron en un período donde el clima era bueno y húmedo, había infinidad de zonas pantanosas que se abrían a ambos lados del Cidacos. Estos bichos eran tan grandes que al caminar sobre el suelo fangoso a causa de su gran peso entre 80 y 5.000kg, dejaron unas profundas huellas rellenadas con un barro de distinta composición que el paso del tiempo fosilizó dando lugar a las “ icnitas”. Este proceso como no es frecuente ni sencillo otorga un valor excepcional a los yacimientos de esta región. Un lugar donde verdaderamente se aprende mucho!
Al salir topamos con la familia Quincho pues se dirigían hacia el centro, los niños estaban ansiosos por ver los dinosaurios así que no los entretuvimos y nos dirigimos hacia el yacimiento de la Virgen del Campo ya que teníamos curiosidad por ver las icnitas.
La chica de la recepción del centro nos había comentado que en este yacimiento había 506 icnitas que estaban repasadas con pintura blanca, pero al llegar pudimos comprobar que por causas meteorológicas y ambientales el reseguido en muchas de ellas se había perdido. Había una gran pasarela con suelo de madera y con algunos trozos de cristal transparente para poder observar mejor las pisadas. También había representados en tamaño real dos dinosaurios peleándose, uno herbívoro y el otro carnívoro.
Yendo al centro y seguidamente al yacimiento nos pudimos hacer una idea de la vida y costumbres de estos animales, la verdad es que la magia y el misterio que envuelve a estos bichos hacen de ellos que sean si cabe más interesantes.
Al terminar la visita volvimos a la auto, como las nubes estaban escampando y un tímido rayo de sol asomaba entre las nubes y por narices teníamos que volver por Arnedillo, Manolo se empeñó en parar y bañarse en las pozas.
Aparcamos entre dos autos más en un lado amplio de la carreta, muy cerca de la pozas y el balneario ya que no se podía bajar hasta él pues disponía de una barra limitadora de altura y una señal de prohibido las autos. Hacía un frio que pelaba y el sol aparecía y se escondía cuando menos te lo esperabas pero Manolo siguió con la suya se puso el bañador y se apropió de una toalla y mucho valor para dirigirse hacia las pozas antes de comer.
Carla y yo acompañamos al valiente en su aventura, para darle apoyo moral, jajaja. Al llegar pudimos comprobar con nuestros ojos el regalo que la madre Naturaleza a legado a este pueblo. Tres pozas o piscinas naturales de aguas termales al lado mismo del río Cidacos. Su agua es salada ya que está compuesta por distintos minerales y su temperatura oscila entre los 38ºC y 42ºC. Fuera hay una ducha para lavarse antes de entrar o salir, y la gente que estaba allí metida alternaba el agua de las pozas con la fría agua que lleva el rio Cidacos ya que nos contaron que el contraste era una buena terapia para la circulación.
Tras observar su alrededor, Manolo se despojó de sus ropas y casi levitando se metió en una de las pozas. Estaba tan ricamente que el trabajo fue nuestro para sacarlo de allí, ¡uffff!. Carla y yo alucinamos pepinillos viendo tal espectáculo ya que no nos creíamos que pudiera hacer tal cosa con el frio que hacía, un frio que entumecía el rostro. Al Salir se secó como si estuviera poseso, jajjaja, y ya nos fuimos hacia la auto donde nos esperaba mi madre para celebrar San José (mi santo) y el día del padre con un delicioso vermut y un rustido celestial. Después de una siesta nos dirigimos hacia Logroño, capital de la región.
Nos habían comentado que debíamos pernoctar en la zona de las Norias cerca del camping de la localidad que se encuentra al otro lado del río. De hecho quisimos entrar al camping pero al llegar ni nos dejaron casi acercar, un trabajador salió diciendo que estaba completo pero que por los alrededores podríamos pernoctar. La verdad es que no nos dio ningún disgusto porque con lo poco que vimos del camping desde fuera ya nos fue suficiente para no querer acceder. Este mismo personaje nos comentó que muy cerca de allí había una pasarela que nos conduciría al mismísimo centro en diez minutos, así que le dimos la gracias y nos dirigimos a aparcar la auto muy cerca de la pasarela delante mismo de un restaurante y al lado de varios coches y campers. Pusimos todos los medios de seguridad que disponemos, nos abrigamos bien, y esta vez los cuatro al ritmo de mi madre cruzamos la pasarela atravesando el rio y nos adentramos por calles que dan nombre a antiguas profesiones, mercaderes, herreros, etc., hasta llegar a la Iglesia de Santiago el Real que se encuentra justo al lado de la fuente de Santiago. En su interior los cófrades preparaban y galardonaban sus bellos “pasos “ya que esa noche había procesión. Me acerqué a un grupo para preguntar si podía fotografiar las escenas respondiéndome que no había ningún problema, y uno de los cófrades se acercó a nosotros para explicarnos la historia de la iglesia y de su cofradía, siendo tanto una como la otra las más antiguas de Logroño. Nos comentó que nos fijáramos en la fachada de la entrada principal donde impresiona una gran imagen de Santiago Matamoros subido a su caballo. Al salir nos dirigimos a la plaza del Mercado por la calle Portales, paralela al rio, llena de tiendas de todo bajo soportales, lugar de encuentro y paseo de los Logroñeses. Nos contaron que en esta calle se filmó en 1956 “Calle Mayor” conocida como la mayor obra de su director, Juan Antonio Bardem. En el centro de la plaza se alza majestuosa la concatedral donde en lo más alto de su campanario las cigüeñas en sus nidos observaban el ir y venir de la gente. Su interior estaba repleto de “pasos” que también estaban acabando de retocar para poder mostrarlos esa noche en la procesión. Preguntamos a unas señoras cual era el dulce típico de allí y nos aconsejaron que fuéramos a la golmajeria “ la golosina” que se encuentra en el nº 5 de esa misma calle Portales y donde venden los mejores dulces de Logroño, sobretodo los “ Fardelejos” que son originarios de Arnedo; los más ricos son los de la marca “ La Pala”. Aprendimos que la palabra golmajeria es como denominan ellos a los dulces en toda la Rioja. Estos dulces son una especie de empanadilla rellena de una pasta de almendras y las venden en cajas de seis o doce. ¡Riquisimos! Al salir de la tienda nos dirigimos hacia la oficina de turismo que se encuentra delante mismo de la concatedral y nos comentaron que si queríamos visitar el museo del vino debíamos reservar, así que nos proporcionó el teléfono y llamamos en aquel instante para hacer la reserva. Al haber visto tantos dulces nos entró hambre y nos acercamos hacia las calles que rodean la plaza y donde hay un recorrido muy peculiar y famoso llamado “la senda de los elefantes” que comienza en la calle Laurel, calles llenas de bares donde en cada uno de ellos hacen distintas tapas y con ellas te dan un vino. Probamos la famosa tapa de champiñones y las de distintas especialidades riojanas junto a sus vinos. ¡Realmente una experiéncia sabrosísima!
Cuando terminamos nuestra ruta “elefantera” ya que yo iba con media trompa, nos dirigimos hacia la auto para cambiarla de lugar ya que pensamos que delante del restaurante no sería un lugar muy tranquilo para pernoctar y decidimos dar una vuelta a la manzana donde nos encontramos cuatro autos más aparcadas y nos quedamos junto a ellas. Le contaron a Manolo que les había ocurrido lo mismo que a nosotros con el tema del camping y decidieron pernoctar allí. Un lugar seguro y tranquilo.
Logroño nos sorprendió gratamente, capital de la Rioja a orillas del Ebro, una ciudad moderna, limpia, señorial, con bonitos jardines y encantadora ¡como su gente!!


 
Arnedillo
Arnedillo
Pozas termales al lado del rio Cidacos ( Arnedillo)
Pozas termales al lado del rio Cidacos ( Arnedillo)
Concatedral de Logroño
Concatedral de Logroño
Calle Laurel ( Senda de los elefantes)
Calle Laurel ( Senda de los elefantes)
Jueves, 20/03/ 08
   
Nos levantamos temprano y después de desayunar y recoger nos dirigimos hacia el museo del vino de la “ Dinastia Vivanco”, en la localidad de Briones, bonito pueblo medieval en lo alto de una pequeña colina que se divisaba desde el gran aparcamiento del museo. 28 euros los cuatro.
Al entrar nos llevaron a una sala de cine donde nos explicaron la historia de la familia Vivanco, seguidamente comenzamos la visita por libre pasando por varias salas. En una de ellas se podía observar un video que mostraba el paso de las estaciones del año por una cepa, en otra conocimos las grandes máquinas y utensilios con que se ha trabajado y se trabaja la vid. Una de estas salas está repleta de obras de arte relacionadas con las cepas, el vino o la vid desde la antigüedad clásica hasta Picasso. En otra se podía observar cómo se construye una barrica, desde la materia prima hasta que se coloca el caldo dentro. Un lugar muy didáctico que nos encantó. Al terminar la visita pudimos degustar uno de sus vinos y los niños mosto. Todo esto con el marco incomparable exterior de los viñedos que están bajo el amparo de la Sierra de Toloño. Los Riojanos viven el vino como un universo en si mismo y no es de extrañar encontrar bodegas en cualquier localidad. Al salir del museo nos dirigimos hacia el pueblo de El Ciego en la provincia de Alava, cerca de Briones, un lugar de tradición vinícola donde Bodegas de la talla de Domecq, Herederos de Marqués de Riscal, Viña Paterna, Viñadores artesanos, etc, en total 18 bodegas, están enclavadas en este municipio dando un sabor y un color especial al lugar. Tras pasear por el pueblo regresamos a Briones porque queríamos comer en un restaurante que nos habían recomendado y que ahora después de la experiencia lo hacemos nosotros. El restaurante “Los calaos”. El pueblo era tan pequeño que la plaza de la iglesia también lo era, así que tuvimos que aparcar en un lado gracias a que se habían ido dos turismos y nos habían dejado espacio suficiente. Como era festivo el pueblo estaba repleto de vehículos y eso hizo menos accesible el poder aparcar.
Un restaurante donde se come fabulosamente y el trato es exquisito, el precio se dispara un poco pero era nuestro capricho y sarna con gusto no pica. Al salir bajamos la copiosa y deliciosa comida caminando por el centro del pueblo, visitando la Plaza Mayor, su iglesia y recorrimos las estrechas calles contemplando los escudos esculpidos en piedra que les llaman “Blasonados” sobresaliendo de las fachadas de los caserones. Bordeamos el pueblo hasta volver a la auto, desde allí pudimos ver la grandiosidad y majestuosidad del museo Dinastía Vivanco que quedaba a los pies de Briones.
Nos comentaron que esa tarde en san Vicente de la Sonsierra, un pueblo no muy lejano, salían en procesión “ Los picaos”. Al llegar pudimos aparcar sin problemas en una calle poco transitada. Esta población a orillas del Ebro se ubica sobre un pequeño cerro donde en lo más alto se encuentra la fortaleza a la que se llega a través de una gran pendiente por estrechas callejuelas y donde está ubicada la iglesia de Stª Maria y la capilla de Vera cruz. En la plaza mayor delante del ayuntamiento engalanado con varias banderas había una gran fuente custodiada por cinco figuras de cisnes blancos. Alrededor de la plaza había varias terrazas donde los lugareños aprovechando el poco sol que les regalaba el tiempo tomaban refrescos esperando la hora de la procesión. Los balcones de las casas estaban engalanados con mantos blancos y malvas según la cofradía. Aquella tarde, sobre las 19h desde la iglesia de la fortaleza bajaban hasta el centro del pueblo los penitentes miembros de la cofradía de Vera Cruz de los disciplinantes, vestidos de blanco pero con la espalda descubierta, llamados “los picaos”, descalzos y flagelándose todo el recorrido con una especie de látigo de esparto. Cuando las ampollas se hacen grandes y la sangre se acumula, “los prácticos”, otros miembros de la cofradía van con unas esponjas de cera mezclada con vidrio para pincharlas y que la sangre fluya. Según nos contaron es una tradición del S XII.
Como el pueblo se iba llenando de gente que parecía que salía de debajo de las piedras, decidimos marcharnos hacia Haro nuestro próximo destino y capital de la Rioja alta.
Nos dirigimos hacia su camping donde aceptan camping cheque, nada del otro mundo pero con aseos aceptables y cercanos a las parcelas con césped. Nos duchamos, cenamos y tras jugar una partida al dominó caímos en un profundo sueño.

 
Museo del vino  dinastia Vivanco ( Briones)
Museo del vino dinastia Vivanco ( Briones)
Restaurante
Restaurante " Los Calaos" (Briones)
Briones
Briones
Calle de San vicente de la Sonsierra
Calle de San vicente de la Sonsierra
Viernes, 21/03/08
   
Por primera vez en estas vacaciones el día amaneció soleado.
Dejamos el camping  en dirección hacia la vinacoteca Paternina donde compramos varias botellas de distinta variedad de Riojas. Pasamos por el pueblo de Casalavecina donde compramos el mejor pan que hemos comido nunca y ya no paramos hasta llegar a Stº Domingo de la Calzada  donde aparcamos delante mismo del cementerio por ser una zona amplia. Esta población es un hito fundamental del camino jacobeo francés. De hecho nace en el S.XI por y para los peregrinos para que lleguen hasta Galicia. Su fundador, Domingo de la Calzada, llamado el santo abuelito, un humilde eremita que dedicó su vida entera a facilitar el peregrinaje por esta tierra además que impulsó la repoblación de la zona. La leyenda cuenta que comenzó la construcción de la ciudad limpiando el terreno de hierba y maleza con la ayuda de una hoz milagrosa que multiplicaba la eficacia de su esfuerzo. Así pues  la ciudad tomó el nombre de su nombre y de apellido, el camino.
Entramos por la plaza del ayuntamiento donde nos encontramos sobrevolando tres cigüeñas juguetonas. Nos dirigimos hacia la catedral pero antes, en un pequeño jardín nos topamos con una gran piedra donde encabezaba una hoz pegada y bajo ella había escrito este párrafo: “En medio del bosque roturo camino y él mismo se hizo calzada para el peregrino”. Al llegar a la catedral  solamente nos dejaron acceder hasta donde había un cordel prohibiendo el paso, ya que estaban ensayando para la procesión de las 12h30’. Visitamos lo poco que pudimos y al salir pudimos ver el primer hospital de peregrinos que creó el Santo convertido en parador. El eje central es la calle Mayor, llena de tiendas y bares, pero estaban cerradas por ser festivo. Llegamos a la plaza del Santo donde pudimos contemplar la  preciosa torre de la catedral. Paseando nos encontramos con un pequeño mercado de productos de la tierra bajo unos soportales. Compramos queso y pan  de nueces y unos dulces típicos de allí, ”Los ahorcaditos”. Unos dulces de hojaldre  con forma de persona  con una soga en el cuello rellenos de almendras, crema y cabello de ángel, ¡muy ricos! Siguen la tradición desde  hace muchísimos años ya que cuenta la leyenda que un matrimonio de peregrinos  alemán viajaba con su hijo hacia Santiago y pararon en un mesón de stº Domingo para pasar la noche. La hija del mesonero se enamoró del muchacho pero éste la rechazó, para vengarse, la chica  sustrajo una  valiosa copa  de sus padres y la escondió en la mochila del joven alemán a quien acusaron de robo. El joven peregrino fue  acusado y ordenaron ahorcar. Sus padres continuaron el viaje hasta Santiago y a la vuelta fueron a rezar junto al cuerpo de su hijo que seguía en la horca, en ese mismo instante  el chico empezó a hablar  y les contó a sus padres como Santo Domingo le había mantenido con vida. El matrimonio fue a contarle lo ocurrido al corregidor quien en aquel momento se disponía a cortar dos aves asadas, un gallo y una gallina. La respuesta del incrédulo fue contundente “vuestro hijo está tan muerto  como estas aves que voy a trocear”. En aquel mismo instante el gallo y la gallina  caminaron y el gallo se puso a cantar.
Por esta leyenda dentro de la catedral delante del templete donde se encuentra el sepulcro del santo  que se puede visitar bajando unas pequeñas escaleras se encuentra la mayor sorpresa del templo, una preciosa hornacina que alberga un gallo y una gallina  vivos que no pudimos ver  ya que la estaban restaurando. Si pudimos contemplar las preciosas imágenes de los pasos de semana santa  que nos pusieron la piel de gallina. Había uno de ellos que nos sorprendió en concreto, un paso de la Santa Cena con Jesucristo y los Apóstoles. Cuando terminamos la visita nos dirigimos  al último destino  y objetivo  personal y principal del viaje  dentro de la Rioja, San Millán de la Cogolla. Pasamos por Berceo donde nació nuestro primer poeta de la lengua castellana, Gonzalo de Berceo y ya nos dirigimos hacia el  gran aparcamiento  que hay tras el monasterio de Yuso para comer. Mientras mi familia hacia la siesta me fui a hacer cola para comprar las entradas del monasterio de Suso ya que  las  18 h era la última salida del día y solamente se puede acceder caminando o en un Bus especial  de 25 plazas que pone el monasterio. Durante tres años estuvo cerrado debido al deterioro del mismo,  el monasterio se estaba separando de la roca de la montaña, debido a la climatología de la zona y la composición del terreno, por ello durante este periodo lo asentaron y  el acceso está restringido a 25 personas cada media hora  para controlar el peso.
Esa tarde debíamos visitar los dos monasterios ya que al día siguiente  regresábamos a casa, por eso a las tres de la tarde me fui a hacer cola porque en la oficina de información nos comentaron que  la venta de entradas abría a las 15h 30h y se llenaba al instante.  Cuando  me hice con las entradas subí arriba hacia la entrada del monasterio de Yuso donde me esperaban mi  madre, Carla y Manolo y esperamos a que abrieran las puertas. Tuvimos una agradable sorpresa porque volvimos a reencontrarnos con la  cariñosa familia Quincho. Conversamos un poquito ya que las puertas se abrieron y tuvimos que acceder al recinto. Quedamos en que esa noche nos veríamos ya que ellos iban a dar un paseo por el pueblo de San Millán.
Comenzamos visitando el zaguán, el claustro, la iglesia  que en aquel momento estaba en reformas pero aun así pudimos contemplar el espectacular lienzo de Fray Juan Ricci de la escuela del Greco que representa a San Millán a caballo en una batalla. Pudimos deleitarnos con el retablo mayor,  también con  la sacristía que nos contaron que es la más bella de España, y donde impera una luz natural, en su techo tiene pintados unos frescos del S.XVIII que nunca han sido restaurados gracias al suelo de alabastro que da una temperatura óptima . Visitamos también el museo donde pudimos contemplar las arquetas de marfil que originalmente  contuvieron los restos de San Millán y San Felices. En su biblioteca y su archivo  vimos los códices, pergaminos  y enormes cantorales que pesan cientos de kg. Nos impresionó la belleza de su historia. No nos extraña que lo hicieran patrimonio de la humanidad.
Al salir nos dirigimos hacia la parada de Bus para que nos llevara hasta el monasterio de Suso también patrimonio de la humanidad. Se encuentra  en los pies de la Sierra de la Demanda, Suso en latín significa arriba y Yuso significa abajo. Se construyó a partir de la montaña que estaba poblada de cuevas naturales ocupadas por eremitas como San Millán. Aquí se escribieron las primeras palabras en castellano y en vasco en un códice, llamadas Glosas Emilianenses, aquí también habitó Gonzalo de Berceo, y por supuesto vivió, murió y fue enterrado San Millán. El Bus nos dejó a los pies del monasterio donde tuvimos que subir una pequeña pendiente  que a mi madre le resultó larguísima pero la guía no esperaba e iba a su  rollo ya que tenía ganas de acabar e irse a su casa. Entramos por el pórtico donde se podía divisar una bonita vista del valle y del monasterio de  abajo o de Yuso, los colores de la tarde hacían de esa vista más preciosa si cabe. A ambos lados del pórtico se encontraban varias sepulturas y bajo las ventanas las tumbas de los siete infantes de Lara y al otro lado las sepulturas de tres reinas de Navarra, Doña Toda, Doña Elvira y Doña Jimena. Seguidamente nos encontramos y adentramos con una iglesia muy austera  con varias  columnas y cuevas que se adaptan a la iglesia como si fueran capillas. Observamos la del oratorio del Santo, nos  contaron que vivió entre los siglos V y VI y murió  con 101 años. Un día cambió las ovejas por la búsqueda del retiro espiritual que encontró en estas cuevas y fueron su vivienda. Otras personas imitaron su experiencia lo que dio origen a la vida monástica. Aquí fue enterrado y convertido años más tarde en patrón de Castilla y Navarra. Suso es un lugar mágico donde la paz silenciosa es el único protagonista y testigo de lo que allí aconteció.  Al ser el último grupo del día que visitaba el monasterio la guía fue muy rápida y no nos dio mucho tiempo para poder contemplar  esa maravilla divina que tantas ganas tenia de conocer. Ya había hecho realidad mi sueño, contemplar con mis propios ojos  donde había nacido parte de mi identidad y la de los míos.
Al bajar  regresamos a la auto y volvimos a encontrarnos con la familia Quincho que había aparcado su auto al lado de la nuestra con el fin de estar juntos. Comenzó a lloviznar y decidimos ir hacia un bar cercano al monasterio para degustar unos vinos de la tierra antes de la cena y así charlar sobre nuestras experiencias por separado, tranquilamente, sin prisas, disfrutando del momento y de la buena compañía. Después volvimos a las autos  y ya nos despedimos pues nosotros debíamos madrugar para regresar a casa.
Esa noche llovió  muchísimo, con muchas ganas y mientras lo hacía pensé en lo beneficiosa que sería esa agua en Barcelona.

 
Santo Domingo de  la Calzada
Santo Domingo de la Calzada
Monasterio de Yuso (abajo)
Monasterio de Yuso (abajo)
Monasterio Suso
Monasterio Suso
Monasterio de Yuso
Monasterio de Yuso
Sábado, 22/03/08
   
Nos levantamos muy temprano, el aparcamiento estaba muy silencioso y el cielo amenazaba una buena lluvia, nos  despedimos de San Millán  con el corazón encogido pero a la vez entusiasmado, porque la Rioja nos había regalado en esos cuatro días muchísimas cosas…, bonitos paisajes, la hospitalidad de su gente, mucha magia e historia, su gastronomía, un sueño personal realizado, disfrutar de la familia y poder compartir unos buenos momentos con la familia Quincho… ¡no podíamos pedir más!!!!
Mientras Carla dormía aprovechamos para llegar a una ciudad donde pasé parte de mi infancia y hacia casi 15 años que no habíamos vuelto,  la localidad de Tudela en Navarra. Paseamos por su plaza y algunas de sus calles recordando viejos tiempos junto a mi madre y ya volvimos a la auto para regresar a casa.
¡Gracias Rioja por habernos  dado todo lo que nos  has dado!!!!

 
Plaza mayor de Tudela ( Navarra) I
Plaza mayor de Tudela ( Navarra) I
Plaza mayor de Tudela ( Navarra) II
Plaza mayor de Tudela ( Navarra) II
Campanario de la iglesia de Tudela.
Campanario de la iglesia de Tudela.

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