Verano 2007.- Cantabria, Asturias y Galicia.

Me apetece escribir un pequeño relato de lo que ha sido nuestro viaje de vacaciones. Me apetece porque es otra forma de revivir, recordando día a día, lo que ha sido nuestro primer viaje largo con nuestro nuevo vehículo, una hermosa auto Arca Scout 606, sólo Dios sabe de qué año es y cuantos km reales tiene, pero que se ha portado de maravilla.

Pablo Escribano Agosto 2007
   
4 de agosto
   
Me apetece escribir un pequeño relato de lo que ha sido nuestro viaje de vacaciones. Me apetece porque es otra forma de revivir, recordando día a día, lo que ha sido nuestro primer viaje largo con nuestro nuevo vehículo, una hermosa auto Arca Scout 606, sólo Dios sabe de qué año es y cuantos km reales tiene, pero que se ha portado de maravilla. No nos ha dado el más mínimo problema; hemos subido puertos de más de 10 km, con fuertes pendientes, en primera y segunda, sin quejarse lo más mínimo. Nos ha llevado por carreteras estrechísimas y bacheadas, verdaderos túneles de vegetación allá por las sierras gallegas, sorteando vacas, carros, paisanos.

El día 4 de agosto salimos de Madrid a media tarde y con un fuerte calor. A tope de agua, gasoil, provisiones de confección casera para los dos primeros días y con la única idea de llegar al norte de España y hacer un recorrido costero, partiendo de Cantabria y terminando por Galicia.
La primera noche y después de un caluroso recorrido de 250 km, hacemos noche en un pequeño pueblo de Burgos, Tubilla del Agua, junto a la carretera general en una pequeña parcela de rastrojos y enfrente de un gran caserón aparentemente vacío. Mucha mosca y ningún problema. Por la mañana y unos kms. más adelante pudimos comprobar que en los pueblecitos siguientes hubiéramos encontrado mejores zonas de pernocta.

 
5 de agosto
   
La carretera estrecha pero muy agradable con numerosas curvas y pronunciadas subidas que no afectaron para nada a nuestra veterana auto. A media mañana llegamos al Puerto del Escudo. La subida viniendo de Burgos es bastante suave, lo más complicado es la prolongada bajada, así que despacito y tanteando los frenos nos presentamos en poco tiempo a las puertas del Parque de Cabárceno. Lo recorremos entero con la auto, almorzamos en uno de sus numerosos aparcamientos y a la hora de cierre y bajo una importante lluvia nos trasladamos a un área de vehículos-vivienda aneja al Parque. El área está muy bien señalizada, con agua (grifo muy ancho), desagües, en ligera pendiente, y vacia... porque a 40 metros hay un lago con muchos arbolitos, cesped, patos, buen aparcamiento y mejores vistas y en la que ya se encontraban unas 10 autocaravanas, nacionales y extranjeras, por lo que decidimos pernoctar a orillas del mismo. Ningún problema.
    La visita al Parque es muy muy recomendable y apta para hacerla con vehículos   grandes, excepto en un par de puntos en los que hay que atravesar un estrecho túnel excavado en la roca y hay que hacerlo muy despacio. Gracias a las habilidades con el volante de mi rubia compañera, los pasamos sin rozar lo más mínimo.

 
6 de agosto
   
Después de una tranquila noche de lluvia y dejándonos guiar por el GPS nos dirigimos hacia Santoña. No se si por la humedad del ambiente ó por algún extraño motivo técnico, nuestro guia electrónico pilló una afonía tal que sólo se le entendía a duras penas de lo bajito que hablaba. Para conocimiento de los que como yo, somos ignorantes en la materia, debo comunicar que el problema lo solucionamos comprando en una tienda de electrónica un sencillo cable con dos clavijas: una que entra en el GPS y la otra en el radio-CD del auto y poniendo ésta en posición AUX, conseguimos aumentar el volúmen del aparatito y oirlo perfectamente a través de los altavoces de la radio. Problema solucionado.
    Una vez que llegamos a Santoña y aconsejados por los relatos de viajes que hemos encontrado en el Foro, en éste y similares, nos dirigimos directamente al Paseo Marítimo. Lo encontramos sin dificultad y aparcamos casi al final, justo enfrente de un centro militar y con una vista inmejorable de la ría. En el pueblo hay varios aparcamientos pequeños y algo cutres. Después de un ameno paseo por el pueblo y de probar sus famosas anchoas nos embarcamos en un pequeño barco rumbo a Laredo. La travesía es corta pero muy amena ya que además de cruzar la ría, hace un breve recorrido por la costa. Al anochecer volvemos a Santoña, nos dirigimos a la auto y vemos que en el mismo tramo del paseo, ya casi vacio de turismos, hay unas tres autos más, separadas entre sí. A media noche, nos despiertan unos golpes en la puerta y un amable policia municipal nos invita a marcharnos del lugar, pero repito muy amablemente. Nos indica que solo se autoriza el aparcamiento de autos durante el día, que de 22 a 8 h no está permitido. Nos indica un polígono industrial que hay a la entrada del pueblo, justo enfrente del Cuartel de la Guardia Civil. Es curioso y me llama la atención esa extraña ordenanza municipal que te obliga a marcharte y digo que es curioso porque durante todo el día puedes estar aparcado frente al mar, en el mismísimo Paseo Marítimo, ocupando hasta tres plazas debido a las dimensiones del vehículo y no te ponen ninguna pega, y de noche cuando ya no hay turismos y sobra sitio por doquier te invitan a largarte.

 
7, 8 y 9 de agosto
   
Amanece, desayuno, parada obligada en gasolinera, allí mismo, gasoil, agua, pan, hielo para la nevera portátil ya que la minúscula nevera de la camioneta solo enfría en condiciones de octubre a mayo.
Breve recorrido por la costa y llegamos a Isla. Buen aparcamiento de pago (4 €/día) y en primera línea de mar. A 50 metros varias playas, buenos restaurantes, heladerías, panadería.
A media tarde llega una segunda AC, una veterana Hymer, cuyos ocupantes nos dicen que los municipales les han echado de Somo, del mismo aparcamiento de la playa y como ese pueblo era nuestro siguiente destino, nos deja algo preocupados y “ligeramente molestos”.
No obstante decidimos probar suerte y a la mañana siguiente ponemos rumbo a Somo. Llegamos a media mañana, nos dirigimos a los aparcamientos de la playa y vemos unas enormes señales de prohibición de ACs con amenaza de grúa. Un tanto cohibidos y “ligeramente molestos” aparcamos en una de las calles del pueblo, a 500 metros de la playa, sin problema. Desde Somo parten unos pequeños barquitos que te llevan a Santander capital, por muy poco dinero y con una gran comodidad ya que te olvidas del vehículo propio.
Después de un agradable paseo por Santander, al anochecer volvemos a Somo en el mismo barquito y como seguíamos con la idea de aparcar cerca del mar, nos damos un paseo por los aparcamientos de la playa y ver como está la situación: vemos que dentro del aparcamiento permanece una auto cuyo ocupante se niega a abandonar el mismo y delante de nosotros rompe en pedacitos un preaviso de multa que se encuentra en su parabrisas, otros han decidido salir del mismo y trasladarse a una calle municipal a 10 metros del mismo. A la mañana siguiente ya había 4 autos aparcadas en la misma calle. Consultamos el tema con una pareja de la GC que pasa en ese momento y nos dicen que no hay ningún problema por aparcar y pernoctar en el susodicho aparcamiento, que todas las noches lo hacen varias Acs y furgonetas.
    Visto el asunto, nos trasladamos a la misma playa, dentro del aparcamiento municipal y pasamos dos noches sin ningún inconveniente. La playa magnífica.

 
10 y 11 de agosto
   
    La siguiente etapa de nuestro viaje nos hace parar en Llanes, Asturias, estacionamiento de la playa de Toró, junto al mar, playa con duchas, servicios, merendero. A tope de vehículos de todo tipo, pero con paciencia y sabiendo esperar se puede encontrar sitio para aparcar. Estuvimos un par de dias con sus noches, buenas playas, buen paseo marítimo, muy buenas sidrerias. El único aspecto negativo a destacar es la presencia nocturna de jóvenes borrachos y el desagradable aroma a orines que destila todo el aparcamiento. En el pueblo hay varias lavanderías que te solucionan el tema de la ropa sucia, creo recordar que pagamos a 3 euros el kg., posiblemente hubiera alguna más barata, en plan autoservicio. Es uno de los temas que me propongo estudiar y prever para próximos viajes.

 
12 de agosto
   
    Seguimos ruta hacia Covadonga. Leímos en un relato de viajes, en un Foro amigo, que se podía pernoctar en los Lagos, subiendo a partir de una hora determinada. Lo cierto es que se puede subir con las camionetas a partir de las 20 h. pero antes de iniciar la subida, te informan muy amablemente, con folleto incluído para que no haya dudas, de que no está permitida la estancia de vehículos-vivienda en horario nocturno en los Lagos. No obstante, decidimos intentarlo. Iniciamos el ascenso, con lluvia, niebla, animales en la carretera y enseguida nos damos cuenta de que ha sido una locura iniciar la ascensión con la auto, pero no hay posibilidad de dar marcha atrás y con la sensación interior de que estamos cometiendo una gran imprudencia, conseguimos llegar hasta arriba, en primera y a veces en segunda marcha, no se podía meter nada más, por suerte la camioneta se portó de maravilla, a pesar de sus muchos años, y no se calentó lo más mínimo. Una vez arriba, niebla espesa, lluvia, otro cartel enorme con prohibiciones, y ante el temor de tener que hacer la bajada al dia siguiente con docenas de autocares en el recorrido... decidimos emprender la vuelta, despacito y con mucho freno. Repito, una imprudente aventura que no recomiendo a nadie y que estoy seguro no volveremos a repetir. Pernoctamos en uno de los numerosos aparcamientos gratuitos a los pies de la Basílica.

 
13 de agosto
   
Noche de agua y visita mañanera a la Gruta.
    A media mañana partimos rumbo a uno de los pueblos más bonitos de Asturias: Cudillero. Haciendo caso de las advertencias de otros foreros, tomamos la segunda entrada al pueblo, menos problemática que la primera y que te deja en el mismo puerto. Aparcamos en primera línea de uno de los muelles, junto a otras 4 Acs., llegando a juntarnos por la noche hasta una docena de vehículos. Sin problema. Por el pueblo, la circulación es un poema, más vale aparcar a la entrada en el puerto.
    El pueblo es pequeño, con una gran oferta hostelera y no excesivamente caro. Compramos chaquetas-chubasquero-polar de tipo naútico (de procedencia china) muy baratas. Recomiendo una diminuta pastelería con tres mesitas para café, en la zona de arriba de la misma plaza.

 
14 de agosto
   
A la mañana siguiente, después de una noche muy tranquila y con unas vistas del puerto inmejorables, salimos hacia Navia, pueblo grande, ni bonito ni feo, con buena Ría y agradable paseo. Playa pequeña, de arenas negras y pegadizas, con aparcamiento atestado de turismos. Paramos lo justo para atender obligaciones familiares, (lacón con grelos incluído), reponer provisiones en un hiper con buen acceso y darnos un baño en la playa. Por suerte en todas las playas que hemos visitado encontramos buenas duchas, que junto con la miniducha de nuestra camioneta nos han solucionado perfectamente el tema de la higiene durante los 20 días que ha durado nuestro primer viaje con autocaravana, en los que no hemos tenido la necesidad de entrar en ningún camping.
    Pensábamos dormir en la playa, pero el ruido de los merenderos y la estrechez del aparcamiento, nos hacen desistir, por lo que ponemos rumbo a Galicia y al atardecer llegamos a la Playa de las Catedrales.
    Nos recibe un anochecer magnifico, nubes, fuerte viento, mar revuelto, cartelito de prohibido ACs y caravanas, marea alta, 5 ó 6 autos más por la zona, pero el conjunto impresionante. Pasamos la noche agarrándonos como podemos a los bordes de la cama, el viento sopla y parece que vamos en una barca.

 
15 de agosto
   
Amanece lluvioso y fresco. Esperamos a la marea baja para contemplar el fabuloso espectáculo de las rocas, deslucido por la lluvia, el viento y la enorme cantidad de gente.
Siempre costeando, de puerto en puerto y de faro en faro, llegamos a Estaca de Bares. Subimos al faro y aparcamos al borde de un hermoso acantilado en el que pasamos la noche. El sol de poniente, las rocas, el mar, la tranquilidad del lugar, todo perfecto para pasar una tranquila noche. Paisajes que ahora, desde la meseta, cuando se recuerdan se nos antojan muy muy lejanos pero inolvidables.
Al bajar del Faro, hay un desvío a la izquierda que te lleva a Bares, buena playa, buen aparcamiento y el consabido cartelito de prohibición. El pueblo es de calles muy estrechas, ojo a los balcones y rejas. El aparcamiento sería un área de Acs. inmejorable, cuenta con un buen asfaltado, hierba, agua, duchas, y en la misma playa.

 
Estaca de Bares, puesta de sol
Estaca de Bares, puesta de sol
16 de agosto
   
Seguimos ruta, visitamos Cariño y nos detenemos a comer en el aparcamiento, reducido, del Faro de Ortegal. Fuertes pendientes para llegar hasta el mismo faro, pero sin problema. Merece la pena, las vistas son espectaculares.
Después de comer, nos echamos a la carretera y nos metemos por la Sierra de la Capelada, importantes pendientes que no suponen ningún problema para nuestra veterana auto y parada en un mirador con unas vistas increibles de la costa. Paisaje rayado por un número elevadísimo de aerogeneradores. Ganado suelto, vacas y caballos. Tratamos de visitar el pueblo de San Andrés de Teixido, cuyo acceso es bastante complicado: la carretera de entrada al pueblo estaba cortada y termina al final de una pronunciada pendiente, con poco espacio para maniobrar, aunque cuenta con un aparcamiento en el lateral derecho, estaba a tope, así como las cunetas. Antes de iniciar la bajada al pueblo conviene echar un vistazo.
Marchamos y la siguiente parada es para pernoctar. Lo hacemos en Cedeira, en uno de los aparcamientos que hay en el paseo marítimo que lleva al puerto. Espacio de sobra. Aparcamiento amplio pero muy ruidoso, el piso de la carretera es de adoquines, aunque la vista sobre la ría es muy agradable. A 100 metros del aparcamiento, en la misma acera, hay un pequeño mesón, con barra interior y exterior, donde ponen unas raciones muy recomendables; dignas de mencionar las de “raxo y marraxo” (carne y pescado) con abundantes y exquisitas patatas gallegas. El nombre es “Kilowatio”.

 
Cabo Ortegal desde el interior de la auto
Cabo Ortegal desde el interior de la auto
Faro de Cabo Ortegal
Faro de Cabo Ortegal
Cabo Ortegal, Islotes
Cabo Ortegal, Islotes
17 de agosto
   
Amanece, viernes 17 de agosto, le metemos al GPS: El Ferrol, en su día del Caudillo. Y nos deja en el mismo puerto, junto a unas imponentes murallas y con suficiente espacio para aparcar junto a otras 4 ó 5 camionetas más. Recorremos sus calles, muy comerciales, mucha obra en la zona antigua; en las afueras un importante parque comercial con todo tipo de hiper para reponer suministros. A media tarde continuamos camino hasta Ares, dónde nos espera una agradable pareja de maños que nos llevan de excursión por los alrededores después de un agradable y refrescante baño en su magnífica playa. Subimos a un mirador que domina toda la Ría, con unas vistas extraordinarias del Ferrol, sus castillos, Mugardos, Ares. Desde unas antiguas casamatas, antes ocupadas por baterías de costa (cañones), observamos con detenimiento la entrada de un enorme barco gasero en la Ría del Ferrol, barco que por su cargamento y destino ocasionó algunos disturbios por la zona.

 
Ferrol, Castillo y Ría
Ferrol, Castillo y Ría
Pablo y el barco gasero
Pablo y el barco gasero
18 de agosto
   
Después de una tranquila noche en la barra del puerto, solo interrumpida por la actividad nocturna de los pescadores, buen desayuno y rumbo a Malpica. Carreteras de interior con mucho tráfico, excesivo. Llegamos al destino previsto y como en ocasiones anteriores buscamos el puerto. Está en obras, pero hay bastante sitio. Recorremos el pueblo paseando, el paseo marítimo, y sinceramente me esperaba algo más atractivo en una población de tan sonoro nombre. La costa y el puerto te compensan la vista. Ah¡ y si te dejas llevar por el olfato, en la parte vieja hay un horno de empanadas y rosquillas que bien se merece una visita.
    Pernocta sin problemas junto a media docena de autos, en el mismo borde del muelle.

 
19 de agosto
   
Amanece en domingo. Llegamos a Laxe y directos al puerto. Aparcamos bien aunque hay una gran parte del muelle reservado para un simulacro de naufragio. Subimos caminando hasta el faro desde donde se aprecian unas buenas vistas y al bajar, un baño en la playa. Playa impresionante por el color de la arena, blanca brillante, amplia, sin apenas personal, el agua del mar de un verde cristalino; no he visto jamás un agua más limpia. Ahora que tampoco la he visto jamás tan fría. Con tiempo, paciencia, muy despacito, pasito a pasito, vas entrando en el agua y notas como se van quedando las piernas insensibles, sigues subiendo y cuando del ombligo para abajo ya no notas nada... te decides y entras del todo, recuperas la respiración, te mueves un poco y compruebas que puedes contar hasta los granos de arena del fondo. Impresionante la limpieza del agua. Merece la pena el sufrimiento.
Después de unos buenos mejillones y un buen plato de pulpo en uno de los atractivos bares del puerto, nos ponemos rumbo a Camariñas.
Camariñas tiene un paseo muy agradable. Varios comercios de encajes. Pero lo que más me gustó fue el puerto. Renovado, limpio, amplio, con mucho espacio para aparcar. Merece la pena subir al Faro de Cabo Vilán. Bien señalizado su acceso, un buen mirador antes de llegar y un reducido aparcamiento arriba, pero suficiente para maniobrar.
Final de jornada previsto en Muxía. Aparcamientos amplios en el puerto y como siempre buscamos el borde más extremo del muelle, a un palmo del agua. Puerto con mucha actividad nocturna pesquera. Muy entretenido.

 
Pablo, puerto de Camariñas
Pablo, puerto de Camariñas
Pareja, puerto de Camariñas
Pareja, puerto de Camariñas
Autocaravana en el faro de Cabo Vilán
Autocaravana en el faro de Cabo Vilán
20 de agosto
   
Despierta un nuevo día, buen tiempo, costeando visitamos el Faro del Cabo Touriñán. Muy buenas vistas y pienso que por su situación, aislado, es un posible punto de pernocta muy tranquilo. Por carreteras interiores, muy estrechas y apenas frecuentadas, ponemos proa a Finisterre; la idea que llevamos es la de pasar la noche en el mismo faro, pero es tal el número de coches que nos encontramos que es imposible aparcar con comodidad. Dejamos la auto en un pequeño solar que hay a la derecha, en un desvío a unos 300 metros del faro. En su interior una exposición de pintura, mucha gente, venta de láminas, mucha gente, quioscos de baratijas,  más gente, es complicado abstraerse y pensar que estás en el punto más occidental de España y que durante mucho tiempo aquí terminaba el mundo conocido.
    Bajamos al pueblo y buscamos sitio en el puerto. Lo encontramos al final del muelle pesquero, al borde del mar. Entre la lluvia mansa que estuvo cayendo todo el día y la proximidad del Atlántico, a un palmo del morro de la auto, la sensación de humedad es constante, pero las vistas son espectaculares. Comemos en uno de los bares del puerto, algo carillos y cutres. Lluvia intermitente toda la noche pero muy tranquila.

 
21 de agosto
   
Llevamos 16 días de viaje y se va acercando el final de las vacaciones, el ánimo va bajando por la proximidad de la vuelta y tratando de ponerle al viaje una guinda, decidimos pasar por Vigo y ver las Islas Cíes.
    Siguiendo las indicaciones del GPS, alto y claro, por carreteras secundarias, aldeas, montes, sierras, llegamos a la autopista en las proximidades de Santiago y desde aquí rumbo al sur. Hacemos un alto en O´Grove y baño obligado en la Playa de La Lanzada: playa preciosa con unos amplísimos aparcamientos donde habitualmente, según comentarios de la Cruz Roja, se hace la vista gorda a la pernocta. Merendero agradable y barato.
    Llegamos a Vigo a media tarde. Imposible el aparcamiento en la ciudad y en el puerto. Un paisano nos indica la Playa de Samil y hacia allá nos dirigimos. Siguiendo las indicaciones y a unos 4 ó 5 km del centro, llegamos a la playa. Varios aparcamientos a un lado y otro de la carretera. En los que lindan con la playa, los consabidos cartelitos de Prohibido Autos y Caravanas. No obstante, y aburrido ya de tanta prohibición aparcamos en uno de ellos, en el último encontramos sitio suficiente y pasamos allí la noche. Nadie nos dijo nada. Observamos que al caer la tarde, las numerosas autos que por el día aparcaban en la misma playa, se trasladaban a los arcenes de la carretera, dejando los amplios aparcamientos casi vacios (¡¡¡), no lo entiendo.
    En autobús nos desplazamos al centro. El nº 10 pasa cada hora y te deja en el mismo centro. Vigo es una bonita ciudad para pasear. Nos damos una vuelta por el puerto y tomamos nota de que el primer barco a las Cíes sale a las 10 de la mañana. Precio por persona 18 euros. Duración de la travesía 45 minutos. Volvemos a Samil en el mismo autobús y cenamos en la auto, dentro del aparcamiento con vistas sobre la playa y a excepción de un jinete que en plena noche se acercó a la auto, no nos molestó nadie.

 
22 de agosto y final
   
Por la mañana madrugón. Autobús al puerto. Cola enorme de gente esperando el primer barco a las islas y a las 10 h en punto embarcamos y emprendemos rumbo a uno de los paraísos que aún quedan en España. La isla que se puede visitar es pequeña y muy bien cuidada. Hay posibilidad de hacer varios recorridos sin salirte de una senda marcada y unas agradables playas en estado virgen. Un pequeño camping de tiendas, con supermercado. Tres establecimientos hosteleros donde comer algo. No son baratos, pero es lo único que hay. Cuando sacas los billetes tienes que hacerlo con la vuelta incluida, especificando la hora, aunque te permiten regresar en un barco anterior. No te permiten llevar más de 20 kg. de equipaje y estás obligado a traerte de vuelta toda la basura que generes.
De vuelta al continente y ya pensando en el regreso a la civilización, decidimos pasar por Bayona y bajar hasta cerca de la frontera con Portugal.
Después de 20 años con caravana, este ha sido el primer viaje de larga duración con nuestra veterana auto; 2500 km en 20 días, sin prisas, sin problemas, con la inestimable ayuda de las gasolineras para proveernos de agua, hielo y pan, pernoctando siempre a la orilla del mar (excepto Santoña), y disfrutando de unos paisajes extraordinarios.
Seguro que nos hemos cruzado en algún momento.


 
Chus en el barco de las Islas Cíes
Chus en el barco de las Islas Cíes
Playa de Rodas, Islas Cíes
Playa de Rodas, Islas Cíes

Viajar en Autocaravana
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