Escapada al Parc national des Pyrénées

En el verano de la pandemia hemos renunciado al tradicional viaje de vacaciones (la primera vez en más de 30 años) y hemos optado por la prudencia y limitar al máximo la movilidad. No obstante nos hemos permitido una corta salida en autocaravana para conocer uno de los lugares más bellos de los Pirineos: el cirque de Gavarnie y algunos de sus alrededores.

Toni de Ros agosto 20120
   
Introducción
   

En el verano de la pandemia hemos renunciado al tradicional viaje de vacaciones (la primera vez en más de 30 años) y hemos optado por la prudencia y limitar al máximo la movilidad. No obstante nos hemos permitido una corta salida en autocaravana para conocer uno de los lugares más bellos de los Pirineos: el cirque de Gavarnie y algunos de sus alrededores.

Hacía mucho tiempo que teníamos pendiente esta salida, pero nunca encontrábamos el momento adecuado pues creo que se necesitan unos 4 días como mínimo para poder disfrutarla con tranquilidad sin la sensación de sólo estar devorando kilómetros. También hay que escoger la época del año con cuidado pues en pleno invierno nos podemos encontrar con serias dificultades por culpa de la nieve, como ya nos pasó en una ocasión. La época ideal es a partir de finales de mayo y hasta mediados de septiembre, y siempre que el tiempo acompañe. Difícil de cuadrar tantas cosas y no solo para nosotros: la concentración máxima de visitantes se produce en los meses de julio y agosto, y esto es un detalle que también tenemos que tener en cuenta.

Para planificar este viaje, y como somos ya un poco vagos (será la edad), hemos recurrido al genial relato de nuestros amigos Loli y Conrad: http://www.viajarenautocaravana.com/escapadas_detall.php?idg=40073 El enlace a su blog ya no funciona, pero son los creadores de la magnífica revista digital On Road Magazine

La gran ventaja de los relatos de otros viajeros es que nos permiten calcular con basatante precisión el tiempo necesario para cada etapa y lo que se puede ver. Luego ya se encarga la providencia de desbaratar todos los planes y que nunca dos viajes puedan ser iguales, pero ya contamos con eso y ahí radica la gracia, ¿no creéis?



 
Domingo, 16 de agosto: Mataró - Ainsa 305,9 km
   

Con la idea de seguir el itinerario y etapas del relato de Loli y Conrad, salimos del parking de la autocaravana sobre las 17:45 con la idea de llegar hasta Ainsa, donde pernoctaremos. Es una distancia muy asumible para hacer con calma y parando lo necesario.

Seguimos las indicaciones del Tom Tom, autopista C-60 para enlazar con la Ap-7 en Granollers, seguimos por la misma (pagando peaje) hasta Martorell donde ya tomamos la A2 que no dejaremos hasta Lleida donde enlazaremos con la A-22 hasta Monzón. En esta localidad cargamos agua potable para ir tranquilos pues no sabemos qué vamos a encontrar de ahora en adelante.

Poco después de Monzón termina la autovía y pasa a ser la N-240 y luego la N-123 pasando por Basbastro. La carretera está bastante bien, se pueden mantener velocidades legales sin dificultad y el tráfico es escaso. El calor no aprieta y podemos desconectar el aire acondicionado para disfrutar de la brisa con las ventanillas abiertas.

Llegamos a Ainsa a las 21:45 y vamos al parking que nos recomiendan en el relato, pero a parte de estar hasta los topes y estar demasiado céntrico para nuestro gusto, una señal prohibe el estacionamiento de autocaravanas en el mismo, pero ofrece la alternativa del parking del castillo con servicios. Esto nos tranquiliza y seguimos los indicadores del castillo, y lo encontramos sin dificultad. Arriba hay un gran parking para coches donde nos metemos en un principio y no cabe un alfiler, pero al dar la vuelta vemos la señal de parking para autocaravanas en una enorme esplanada donde pueden caber un centenar o más. Hay muchas pero encontramos sitio sin problemas. Se pagan 3 € por 24 h en un expendedor automático que solo admite monedas.

Nos instalamos, cenamos y nos acostamos tranquilamente.

 



Aparcamiento de autocaravanas del castillo de Ainsa: 42º 25' 07" N 0º 25' 05" E 3 € 24 horas, solo monedas

 
Lunes 17 de agosto: Ainsa - Col d’Aspin - Col du Tourmalet - Cauterets: 161,8 km (acumulado 467,7 km)
   

La noche ha sido tranquila a pesar del movimiento de autocaravanas hasta bastante tarde. No hemos pasado calor y se agradece.

Despues de desayunar vamos a dar un paseo por el centro histórico, que la verdad es que está allí mismo. Es distinto el centro de la ciudad de Ainsa, donde están todos los comercios y servicios, del casco antiguo con su magnífica plaza mayor, su iglesia y sus callejones medievales que nos llevan a preciosos miradores sobre el Cinca y la Peña Montañesa.

Sólo hay una tienda abierta a las 10 de la mañana, pertenece a un hotel de la plaza mayor pero tiene un correcto surtido de vinos de Somontano. Me llevo un merlot y una garnacha para el viaje.

A las 10:18, con unos perfectos 18º de temperatura, salimos con dirección a Bielsa y su túnel, muy bien indicado y con un entorno fantástico. Llegamos a la boca sur del túnel y no hay nadie esperando, somos los primeros. Un indicador nos marca el tiempo máximo de espera: 12 minutos. Este túnel, a pesar de disponer de dos carriles de circulación, uno para cada sentido, no permite el paso de vehículos simultáneamente en ambos sentidos. Me imagino que la causa es preventiva a fin de evitar posibles accidentes en su interior que serían conflictivos al no disponer de un túnel de servicios paralelo. Una vez dentro el asfalto está en buen estado y la iluminación corrercta, no nos parece en absoluto agobiante. Las señales obligan a una distancia de 100 m entre vehículos, y parece que se respeta.

Ya en el lado francés nos recibe un precioso paisaje de alta montaña, más por la orientación que por los 157 m salvados en los poco más de 3 km de recorrido. La carretera francesa es bastante peor que la española pero se circula bien.

Poco después del túnel nos desviamos hacia Arreu, donde nos desviamos hacia el Col d'Aspin. Esta variante es espectacular por el paisaje, pero la carretera es muy estrecha y conflictiva cuando nos cruzamos con otro vehículo. Cuando este otro vehículo es una autocaravana es el  omento de echar mano de la paciencia, buen rollo y no poca habilidad en la maniobra amén de retroceder uno de los dos hasta donde podamos negociar unos centímetros más de ancho. La colaboración del copiloto es muy estimable.

En el collado, como es de esperar, nos encontramos con unas vistas formidables. De ahí parten numerosos senderos bastante concurridos. Nosotros tomamos uno al azar más para estirar un poco las piernas que para llegar a ningún sitio en concreto, es suficiente caminar un poco y disfrutar de este entorno de bosques y montañas.

Comemos es el collado y después de descansar un rato seguimos por la misma carretera ya de descenso. Es menos problemática que la otra vertiente puesto que es algo más ancha y no tenemos ningún problema.

La carretera que seguimos es la D918, la misma que a partir de Sainte-Marie de Campan se desvía a la izquierda señalizando el Col del Tourmalet, una de las etapas míticas del Tour de France y que numerosos ciclistas emulan diariamente. El firme está en muy buen estado, la carretera tiene un ancho suficiente y está señalizada la mediana, por lo que no representa ningún peligro. Las autocaravanas modernas se enfrentan a estas rampas sin complejos. En La Mongie podríamos haber parado para tomar el teleférico del Pic du Midi de Bigorre, pero la verdad es que pasamos de largo un poco confundidos por la cantidad de gente, coches y ciclistas por todas partes. Ignoro si hubiéramos encontrado aparcamiento para nuestra autocaravana, pero lo veo difícil.

El Col del Tourmalet es todo un hito. Decenas de ciclistas se sacan selfies satisfechos, y con razón, de la hazaña que acaban de protagonizar. Nosotros buscamos aparcamiento un poco alejados del mogollón y luego paseamos, sacamos fotos al "Gigante del Tourmalet" y admiramos el paisaje, que para esto hemos venido y merece la pena.

El Gigante se erige en la memoria de Octave Lapize, el primer ciclista en coronar el Tourmalet el 21 de julio de 1910, en la etapa Luchon-Bayona de 326 km que ganó invirtiendo un tiempo de 14 horas y 10 minutos, entrando el Tour aquel día en otra dimensión: la alta montaña.

La bajada es más empinada que la subida y, a juzgar por las pintadas en el suelo, el Tour arremete esta etapa en el sentido contrario que nosotros, más bestia aún. Hay que descender con mucho cuidado dosificando la frenada y aprovechando la retención del motor con marchas muy cortas, pero pasamos sin más problemas.

Ya directamente nos dirigimos a Cauterets y al área recomendada por Loli y Conrad. Está bastante llena pero aún encontramos un hueco. Ahí se me presenta un dilema: la separación entre algunas autocaravanas aparcadas es suficiente para meter holgadamente una más, pero muchos han sacado mesas y sillas e incluso han desplegado el toldo. ¿Es esto correcto? En España os diria rotundamente que no, pero en Francia hemos observado que si un autocaravanista no puede desplegar el toldo y sacar mesa y sillas no se siente realizado. En la práctica vemos que cuando hay necesidad los que van llegando van ocupando todos los huecos disponibles, pero el mobiliario s¡rve como elemento disuasorio que se respeta. ¡Con lo fácil que sería marcar las plazas!

Se pagan 11,50 € por 24 h con luz incluida en una máquina expendedora que admite el pago con tarjeta y con contact-less, con el móvil o el smartwatch.

Son las 17:45, la previsión de mañana es que llueva todo el día y por tanto vamos a echar un vistazo a los baños para preparar el terreno. Hacemos bien pues tengo que ir a comprarme un bañador ceñido pues no está permitido el uso de las instalaciones con pantalón de baño (¡!). Las damas no deben preocuparse pues pueden usar maillots de baño o bikini sin problemas. Abren a las 10 de la mañana y cierran a las 12:45 para una pausa de mediodía. La entrada da derecho a 2 h de uso de las instalaciones. Mañana os comento.

Paseamos un poco, es una ciudad muy animada y muy turística, mucha gente y muchos coches a la busca y captura de una plaza de parking. La antigua estación de tren en madera es muy bonita. Hoy en día tiene usos alternativos. Tenemos sesión de zumba en la Esplanade des Oeufs, y por la nocha anuncian música en directo.

Cenamos en la autocaravana a la 20:30, estamos cansados y nos acostamos temprano después de ver un par de capítulos de nuestra serie preferida. A las 23 la música cesa y está lloviendo.



 
Ainsa, plaza mayor
Ainsa, plaza mayor
Col d'Aspin
Col d'Aspin
El gigante del Tourmalet (Foto: Carme Gotsens)
El gigante del Tourmalet (Foto: Carme Gotsens)
Antigua estación de tren de Cauterets
Antigua estación de tren de Cauterets
Martes, 18 de agosto: Cauterets - Gavarnie 43,2 km (acumulados 511 km)
   

No ha llovido mucho esta noche y por la mañana está nublado pero no llueve.

Antes de las 10 ya estamos en la cola de los baños de Rocher, que abren a las 10 en punto. La instalación consta de 2 espacios: una piscina interior a 37º y otra exterior a 34º. Por motivos de higiene por la covid, no se pueden llevar toallas, solo las chanclas (y el bañador, por supuesto). La ducha con jabón es obligatoria antes de entrar. Hay varios jacuzzis con burbujas, una corriente que te arrastra muy divertida, lechos de burbujas y, en el interior, chorros de agua para de distintos tipos y fuerzas para masajear las cervicales. En todas partes se conmina a mantener una distancia de seguridad de 1 m como mínimo. Hay limitación de aforo (160 personas en toda la instalación) y la sauna y el hammam están cerrados.

A pesar de las limitaciones la estancia es muy agradable y es un gustazo pasar 2 horas con el agua al cuello a 37º, aunque se echa en falta un poco más de silencio y relajación y, como siempre, que todos entiendan la importancia de las medidas de seguridad, no sólo la mayoría.

A las 12 salimos del agua y vamos a la ducha y a los vestuarios, operación no muy rápida pues somos mucha gente y no hay vestuarios para todos. Obviamente no se desinfectan después de cada uso... Comemos en la autocaravana temprano para aprovechar el día, que por cierto está aguantando más que bien y con ratos de sol. Despues de comer nos dirigimos a Gavarnie. La carretera es estrecha y revirada, pero suficiente para cruzarse 2 vehículos sin problemas. Vamos siguiendo a buen ritmo un camión de obras que se la conoce como la palma de la mano y nos sirve de ariete contra los que se nos cruzan, pues a esta hora ya hay bastantes vehículos de bajada.

Llegamos al pueblo de Gavarnie a las 15:30 con bastante buen tiempo, nada de la lluvia anunciada y sin nieblas en las cumbres. Los aparcamientos del pueblo, más cercanos al inicio de las excursiones, están a reventar, no cabe un alfiler. Hay muchísimas autocaravanas ocupando plazas de coches y muchísimos coches dando vueltas buscando un hueco. El área específica para autocaravanas está a 2 km pasado el centro y nos dirigimos alli sin dudarlo. Hay espacio de sobra para medio centenar de autocaravanas más y es mucho más tranquilo que el pueblo. El precio es de 8€ por 24 h y el ticket de aparcamiento se saca en una máquina expendedora que admite tarjetas y contact less.

Como es muy temprano y parece que el tiempo va a aguantar nos equipamos para caminar, cogemos agua, unas almendras tostadas y algo de fruta y nos ponemos a andar carretera abajo a ver hasta donde llegamos.

Muy cerca del área, justo antes de las primeras curvas, encontramos un sendero a mano derecha señalizado "Cirque de Gavarnie" y Gavarnie Village", por tanto no hay que andar por la carretera como hemos visto hacer a muchos. El sendero baja bastante pero es muy bonito y de agradable recorrido, mayoritariamente a través de un bosque fresco y frondoso y con muy poca gente. A la altura del cementerio de Gavarnie que divisamos más abajo a nuestra izquierda y ya pasado el mogollón del pueblo (siempre más abajo de donde vamos nosotros) otro indicador nos indica "Cirq de Gavarnie" y "Plateau de Bellevue" a 1h 20'". Esto de Bellevue nos suena bien y, un poco más adelante el camino se bifurca hacia el circo (1h 20') o el plateau (1 h). Nos decidimos por este último pensando que mañana podríamos dedicar la mañana al cirq y emprendemos una fuerte subida por un sendero de cabras que va girando sobre si mismo para hacer más fácil la subida. Es durilla, pero poco a poco se va abriendo ante nosotros un paisaje fabuloso con unas vistas del circo y de la cascada preciosas. A lo lejos vemos la pista que conduce al hotel y al circo y da la impresión de una romería.

En un punto señalizado como mirador las vistas nos hacen comprender lo acertado de la decisión que hemos tomado: es el mejor punto de vista del circo y la cascada y prácticamente vamos solos. Llegamos a un prado que suponemos debe de ser el Plateau de la Bellevue y nos sentamos a contemplar el espectáculo desde unas localidades privilegiadas con el único sonido del suave viento y algunos pájaros, cuando no pasa ante nuestras narices el helicóptero de rescate de montaña que parece va buscando algo o alguien. Mala señal. A nuestro paso de jubiletas hemos tardado exactamente el tiempo señalado en los indicadores, no está mal.

La bajada para nosotros es más dura que la subida pues castiga más nuestras rodillas, pero también tardamos menos. Llegamos a la autocaravana cansados, sudados y satisfechos, no ha llovido ni una gota y damos por visto el Cirq de Gavarnie, no nos apetece en absoluto caminar con tantísima gente y estamos seguros de que es más bonito desde donde lo hemos visto hoy.

Ducha, cena con cava fresquito y a la cama. Hace fresco.

 



 
Miércoles, 19 de agosto: Gavarnie - intento de subir a Port d’Espagne - Cauterets 55,3 km
   

Hemos pasado una noche perfecta, sin ruidos y con una temperatura ideal para dormir tapados con el edredón.

Nos levantamos poco antes de las 8 y salimos poco después de las 9 después de desayunar y prepararnos. El navegador dice que tardaremos cerca de 1h30’ para recorrer los poco más de 50 km hasta Port d’Espagne pasando de nuevo por Cauterets. Desandamos el camino de ayer con muchísimo tráfico en dirección contraria, Gavarnie no va a tener suficientes plazas de aparcamiento para tanta gente y esto nos reafirma en el acierto de la decisión de no hacer la excursión al circo. Pero también es un adelanto de lo que nos vamos a encontrar más adelante.

Cerca de Cauterets ya vemos que podemos tener problemas, el centro de la población está colapsado de coches.

Iniciamos la subida a Pont d’Espagne por una carretera en buen estado pero con unas pendientes muy fuertes. Alhunas curvas de 180 grados las tengo que tomar en 1a pero sin más problemas. Somos una fila contínua de coches subiendo, y me mosquea que apenas veo autocaravanas. A unos 4 km de la llegada la carretera está colapsada y avanzamos a paso de tortuga, son muchos cientos de coches y no veo nada claro que puedan aparcar todos, pero confío en que haya una zona reservada para autocaravanas y que como no está permitida la pernocta, aún no esté llena. Son sobre las 11 de la mañana cuando empiezan a bajar algunos coches en dirección contraria, y al poco rato nos cruzamos con una autocaravana. A través de la ventanilla nos dice lo que ya me temía: c’est complet! mientras hace aspavientos de negación. No me lo pienso más, en una curva muy amplia doy media vuelta sin problemas y regresamos a Cauterets reteniendo el motor para que no se acelere demasiado con la pendiente.

Volvemos a la misma área y podemos escoger plaza pues es la hora que la gente se va. Estamos un poco desanimados pues no sabemos qué podemos hacer. Pensamos en el telecabina del Cirque du Lys, que vimos ayer y que sale del mismo pueblo, pero es mala hora, demasiado temprano para comer y si esperamos más tarde nos podemos encontrar con problemas para el regreso pues cierran a las 17:15. Nos acercamos igualmente a las taquillas, donde ya hay una cola considerable, en un folleto encontramos la solución: hay una fórmula combinada de telecabina, almuerzo en el restaurante de las pistas de esqui y telesilla hasta las Crêtes du Lys, desde donde se pueden hacer algunos paseos seguramente interesantes.

No nos lo pensamos más y nos ponemos a la cola. En las cabinas no pueden viajar más de tres personas, pero hacen excepciones con las familias completas. A las parejas nos ponen solas, solo dos personas.

El trayecto es bastante largo y espectacular, aunque hace un día muy soleado y la cabina se caldea de lo lindo. Llegados a la estación superior nos toca hacer una nueva cola para comer, pero es debido a las limitaciones de seguridad por la Covid, para evitar aglomeraciones solo hay una persona tomando pedidos. Pedimos el “plat du jour” sin saber muy bien qué nos van a poner pues no entendemos a la chica, y nos sirven unas espirales de pasta con carne picada y una loncha de queso. Diríamos que pasable. El postre muy bueno.

Después de nutrirnos (a esto yo no le llamo comer) tomamos el telesilla que nos sitúa a unos 2300 m de altitud. El paisaje es una maravilla ya desde allí. A los pocos metros hay un mirador con una mesa de orientación con los nombres de todos los picos que nos rodean. La tarde es espléndida y la visibilidad perfecta, por lo que el paisaje es una gozada.

Hacemos una pequeña excursión hasta el Col d’Ilhéou unos 30’ hasta un pequeño collado que nos regala vistas de la otra vertiente: impagable. Nos sentamos a contemplar el paisaje rodeados de ovejas que dormitan inmóviles, algunas literalmente amontonadas unas sobre las otras.

Regresamos sobre nuestros pasos y sobre las 4 de la tarde estamos de nuevo en la estación del telesilla. Al final nos ha dado tiempo de todo y hemos aprovechado el día de manera muy satisfactoria.

Llegamos a la autocaravana con bastante calor y un sol que apabulla. Hay movimiento y aprovechamiento de plazas, pero nosotros nos relajamos y terminamos la tarde descansando. Mañana quizás intentemos de nuevo subir a Pont d’Espagne muy temprano.

 



 
Telesilla de Cauterets
Telesilla de Cauterets
Col d’Ilhéou
Col d’Ilhéou
Paisajes fabulosos
Paisajes fabulosos
Jueves, 20 de agosto: Cautetets - Pont d’Espagne - Monzón 267,6 km (acumulados 834,1)
   

Nos decidimos: nos levantamos a las 7 y a las 8 en punto salimos del área y enfilamos la carretera que pasa justo encima. Vemos que van subiendo algunos coches pero pocos, no tiene por qué haber problema.

La subida ya la conocemos en su mayor parte, fuertes rampas y carretera zigzagueante con numerosa curvas de 180 grados. Vamos solos, sólo llevamos un coche a la cola.

Arriba nos encontramos una barrera donde sacar ticket de parking, luego un inmenso aparcamiento donde ya hay muchos coches pero no llega a la mitad de ocupación. Me llama la atención que hay muchas autocaravanas y algunas parece que hayan pasado la noche aquí, pero no puedo asegurarlo. Está expresamente prohibido.

Hay una zona específica para autos con plazas señaladas, muchas plazas libres por lo que aparcamos bien sin problemas.

Convenientemente equipados con bastones, agua, fruta y frutos secos emprendemos la subida a pie hacia el lago de Gaube. El telecabina y el telesilla no empiezan a funcionar hasta las 9 y apenas son las 8:45. Paramos primero en el Pont d’Espagne para tomar la foto del espectacular salto de agua. Luego nos enfrentamos a las fuertes rampas de un sendero pedregoso bien acompañados de una multitud de entusiastas excursionistas. Es lo que hay, es un sitio muy popular, de fácil acceso y estamos en agosto, la gente está asegurada con pandemia o sin ella.

Desde el Pont d’Espagne marca 1 h de camino, y esto es exactamente lo que tardamos nosotros a paso muy tranquilo pero sin detenernos. El camino es simplemente precioso a pesar de la dura subida. Un frondoso bosque de coníferas centenarias que intentan incar sus raíces en el suelo de roca a la búsqueda de la más ínfima porción de tierra fértil. Al llegar al lago se despliega ante nuestros ojos el espectáculo de la naturaleza pura: un lago de aguas turquesas y el Vignemale presidiendo la escena. Al otro extremo del lago se divisa un claro del bosque y una bonita pradera, y hacia alli va todo el mundo por un pedregoso sendero que bordea toda la cara del lago. Nos detenemos en la única roca solitaria que encontramos para tomar un refrigerio disfrutando de la soleada mañana y sacar algunas fotos de recuerdo.

En la pradera campan numerosas familias con niños que juegan, se mojan los pies y tiran piedras al lago para enfado de pescadores, pero aún así el lugar es precioso y se entiende tanta afluencia.

Emprendemos el camino de regreso casi pidiendo permiso a los que vienen de frente, ya hace rato que funciona el telesilla y la cantidad de gente aumenta por momentos.

La bajada castiga un poco más nuestras maltrechas rodillas pero a las 12:15 estamos de nuevo en la autocaravana, y amigos, ¡qué privilegio poder tomar una ducha, una cervecita fresca y una comida decente en el mismo parking. Creo ver alguna mirada de envidia entre los que pasan a nuestro lado. Obviamente se trata de un parking, por lo que toda la actividad la llevamos a cabo sin salir de la autocaravana, pero con la puerta y las ventanas abiertas se está más que bien.

Dspués del merecido descanso y muy satisfechos del día y del viaje en general, emprendemos lo que será la primera parte del viaje de regreso, queremos dormir esta noche en Monzón para llegar mañana por la mañana a casa, donde nos esperan un par de compromisos.

Recorremos una vez más las carreteras que ya hemos trillado varias veces, hoy hace un día de sol espléndido y a medida que vamos perdiendo altura el termómetro va subiendo grados. Cuando ya se acerca peligrosamente a los 30º conectamos el aire acondicionado y se hace soportable, pero llegamos a una temperatura exterior de más de 35º.

Por suerte la temperatura baja cuando empezamos a subir de nuevo hacia el túnel de Bielsa, y cuando empiezan las fuertes rampas ya podemos desconectar el aire con lo que el vehículo va más alegre.

pasamos e nuevo el túnel, esta vez una bajada continuada y desandamos el camino por buenas carreteras que hicimos a la ida. Llegamos a Monzón a las 8 de la tarde y el calor es apabullante. Vamos al centro para stirar las piernas e intentar cenar algo, y encontramos una terraza donde tomar un tapeo. Comemos a gusto aunque con calor y regresamos a la autocaravana a dormir. Va a ser una noche dura de calor con las ventanas cerradas...



 
El Pont d'Espagne
El Pont d'Espagne
Subiendo al lac de Gaube
Subiendo al lac de Gaube
Lac de Gaube
Lac de Gaube
Lac de Gaube, al fondo el Vignemale
Lac de Gaube, al fondo el Vignemale
Viernes, 21 de agosto: Monzón - Mataró 236,4 km
   

Hemos pasado mala noche, nos ha costado mucho pegar ojo por culpa del calor.

Salimos de Monzón a las 8:13 con 19º deliciosos que nos permiten rodar un buen trecho sin aire enlatado.

Viaje hasta Mataró sin incidencias, rápido y con calor, llegamos sobre las 11:30.



 

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